Hipopotamiga

Niños, Performance
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Foto: Cortesía de la producción

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Foto: Cortesía de la producción

Si a tu hijo le gustan los animales, en especial los hipopótamos, y es el nieto consentido de sus abuelos; esta obra es perfecta para él. La historia, además de destacar la importancia entre la relación de los nietos y abuelos, pone especial énfasis en el valor de la amistad.

La dramaturga Gloria Román tradujo el texto de la quebequense Louise Bombardier, una de las más importantes autoras para niños, niñas y jóvenes. Eloy Hernández, Mariano Ducombs y Andres Naime decidieron llevarla a escena y convocar a un equipo de creadores escénicos de primer nivel, para demostrar que el teatro que se hace para las audiencias infantiles y juveniles –y para sus abuelos– es un juego demasiado serio.

“En esta obra, el niño se familiariza con la amistad y es testigo del coqueteo que se da entre dos hipopótamos hembra y macho. Pero lo que pega más fuerte es el tema de la soledad y la amistad de dos adultas mayores. Se habla del cómo cuando llegas a los 65 años ya no sirves para nada: si tienes dinero te guardas en un asilo, si no, estás de empacador en una tienda de autoservicio”, explica Hernández.

Recordar la época en la que los ancianos eran celebrados por su sabiduría y no descalificados por su edad, es algo que se persigue con este montaje. Para dejar muy claro el mensaje, invitaron al joven director Alonso Íñiguez, quien establece las reglas de un juego que, sobre la escena, es interpretado por dos actrices plenas de experiencia  y recursos para divertir y conmover: Lucero Trejo y Paloma Woolrich. Junto a ellas, los jóvenes Adriana Montes de Oca y Eduardo Tanús.

“Son actrices de un rango escénico muy grande. Si ellas hubieran nacido en Inglaterra o en Nueva York, realmente vivirían de hacer teatro. Trabajar con ellas es un aprendizaje. Son personas generosas directamente con el equipo. Los actores jóvenes deberían estar pagando por trabajar con ellas, porque están aprendiendo tanto de técnica como de humildad. Ambas tienen más de 40 años de trayectoria artística”.

Trejo y Woolrich se conocían por su trabajo, mas no personalmente. Tras la lectura dramatizada que ambas hicieron de la obra en 2013, iniciaron una relación de genuina amistad. Inmejorable ejemplo de lo que Louise Bombardier y Gabriela Román pretenden al contarnos esta historia de vínculos tan pesados como un hipopótamo.

Por Enrique Saavedra

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