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Entrevista con Sophie Calle

Cuando la artista francesa se enteró por correo que su relación amorosa había terminado, decidió convertir la carta en el centro de una instalación multimedia

 (Foto: Cortesía Museo Tamayo)
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Public letter writer, Rafaèle Decarpigny, detail Take Care of Yourself, Sophie Calle, 2007. © ADAGP Courtesy Galerie Emmanuel Perrotin, Paris; Gallery Paula Cooper, NY

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Riffle shooter, Sandy Morin, detail Take Care of Yourself, Sophie Calle, 2007 © ADAGP Courtesy Galerie Emmanuel Perrotin, Paris; Gallery Paula Cooper, NY

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Opera singer, Natalie Dessay, detalle de Cuídese mucho, Sophie Calle, 2007. © ADAGP Cortesía Galerie Emmanuel Perrotin, París; Gallery Paula Cooper, NY.

 

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Ethnomethodologist, Barbara Olszewka, detalle de Cuídese mucho, Sophie Calle, 2007. © ADAGP Cortesía Galerie Emmanuel Perrotin, París; Gallery Paula Cooper, NY.

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Composer, Laurie Anderson, detalle de Cuídese mucho, Sophie Calle, 2007. © ADAGP Cortesía Galerie Emmanuel Perrotin, París; Gallery Paula Cooper, NY.

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Headhunter, Christiane Cellier, detalle de Cuídese mucho, Sophie Calle, 2007. © ADAGP Cortesía Galerie Emmanuel Perrotin, París; Gallery Paula Cooper, NY.

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Actress, Victoria Abril, detail Take Care of Yourself, Sophie Calle, 2007. © ADAGP Courtesy Galerie Emmanuel Perrotin, Paris; Gallery Paula Cooper, NY

"Recibí un correo electrónico diciéndome que todo había terminado, mientras caminaba en Berlín hace unos años", cuenta Calle sobre la abrupta ruptura que se convirtió en el centro de su extensa investigación sobre el engaño y la ansiedad después de una relación.

La artista envió el mensaje a sus amigas y luego a otras mujeres de diferentes profesiones, incluyendo a una psicóloga forense, una jugadora de crucigramas y una profesora, así como una francotiradora, una bailarina y hasta una dibujante (por no hablar de amigas como Laura Anderson, Carla Bruni y Miranda Richardson).

El resultado es Cuídese mucho, una instalación multimedia que no sólo hace eco a las palabras de esta carta, sino que también destroza cada frase, a veces literalmente, como en el caso de una maga, quien lanza un conjuro para estar juntos de nuevo.

Tú eres fundamental para gran parte de tu trabajo, ¿es justo decirlo así?
Yo hago el trabajo y estoy en él, pero muchas veces no soy el tema. Grabo, organizo el ritual y veo, pero lo que hago es arte, no un blog, un diario ni terapia. Si estoy deprimida me voy a comprar un vestido o hago un viaje con mi novio. Cuando hice la road movie No Sex Last Night (con el fotógrafo estadounidense Greg Shephard, con quien se casó a mitad de camino a Las Vegas) filmamos 60 horas, pero sólo se utilizó una. Podríamos hacer 50 películas diferentes, pero decidimos lo contrario. Así que no diría que mi obra es autobiográfica, pero ha sucedido. No estoy tratando de decir la verdad acerca de mí misma, sino usar mi vida como un motor para algo más.

Cuando Paul Auster te dio sus Instrucciones personales sobre cómo mejorar la vida en Nueva York (incluía sonreír o hablar con extraños), que se convirtieron en el Gotham Manual, de 1994, sin duda no se trató de ti.
Al principio, yo quería ser la protagonista de un libro (el personaje de Maria en la novela Leviathan, de Auster, en 1992, se basa en Calle), pero no fue en la dirección que yo quería porque tenía otro papel en mente para mí.

Tu colaboración a menudo involucra a otros que hacen el trabajo por ti, especialmente en Cuídese mucho.
Sí, pero yo tomé las fotos y edité sus respuestas. El corazón de la idea era que no sabía cómo interpretar esa carta, ¿le contesto?, ¿le ruego?, ¿desaparezco? Así que les pregunté a otras mujeres qué interpretaban de ella, hablando con su vocabulario y desde su punto de vista profesional. La respuesta está en la acumulación.

¿Cuál fue la reacción del tipo? ¿Lo vio como una venganza?
Tuve que tener claridad conmigo misma, de que era una obra de arte y no una venganza. Al principio, dijo que no le gustaba ser la víctima de la idea, pero que lo respetaba, lo cual me pareció muy generoso. El proyecto fue mejor que mi vida con él, así que una vez que vi las posibilidades de la obra comencé a rezar para que no volviera, a pesar de que todavía estaba muy enamorada. En realidad nos hicimos muy amigos por todo esto.

¿Era la conclusión que necesitabas? Hay 107 mujeres en la pieza.
No, de hecho, tan pronto como empecé a contar que eran más de un centenar, apareció el último justo antes de cerrar el proyecto. La cantante Peaches me llamó por teléfono y dijo que lo haría, pero sólo si iba a Berlín. Al igual que comenzó en Berlín, terminó ahí. Generalmente, el final viene por sí mismo.

Cuídese mucho.Museo Tamayo. Mar-dom 10am-6pm. $19. Del 30 de octubre al 15 de febrero 2015.

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