Impulsos modernos

Arte, Pintura
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Impulsos modernos
Cortesía Museo Dolores Olmedo

Si pudiéramos describir esta exposición con una imagen, podríamos decir que se trata de un mapa alterno de un territorio conocido. Al reunir obras de diversos autores que van de 1840 a la década de los cincuenta del siglo XX, ofrece claves para situar la producción de Frida Kahlo y Diego Rivera en unas coordenadas que hasta ahora nos resultaban casi invisibles.

Desde representantes de la Academia de San Carlos que rompieron con su tradición hasta el contagio que las vanguardias europeas lograron en los pintores mexicanos, esta reunión de 65 imágenes permite entender el panorama en que la pareja realizó su producción en un diálogo con sus predecesores y contemporáneos.

Se trata de una mirada alterna, pues la exposición reúne piezas de diversas colecciones públicas y privadas, nacionales y extranjeras, muchas de las cuales difícilmente ven la luz en muestras  y mucho menos juntas. Así, este esfuerzo de presentar obras poco habituales en las exposiciones posibilita una relectura de un periodo inquietante de la producción artística mexicana.

En principio, ya no desde el enfoque nacionalista sino el de la construcción de la modernidad; es decir, el de la adquisición de un nuevo rostro del país. Del paisaje del campo a los escenarios urbanos, del jaripeo a la industrialización.

Del paisajismo de José María Velasco y Pedro Gualdi, al surrealismo de Leonora Carrington, la exposición es un mapa de inquietudes, las conocidas y las poco ventiladas. Remedios Varo pintando con parafina, Germán Cueto con cartoncillo, pero también Rivera, Orozco y Siqueiros mirados desde otro lugar. No los murales sino los retratos que, con otras cualidades, hicieron en caballete. Las exploraciones cubistas de Diego Rivera, un Siqueiros tendiente a la abstracción, un José Clemente Orozco que, en sus trabajos en pequeño formato, exploró los vicios nocturnos de esta ciudad incipiente. También, la crítica que el Corcito hizo de las clases sociales que surgieron al cobijo del partido que institucionalizó la Revolución.

Por ser los mismos hechos que conocemos pero contados de manera novedosa, la propuesta del curador Miguel Cervantes podría vincularse con las que hasta hace poco realizaba la colección Blaisten: reencontrarnos con el arte producido aquí, pero sin el exasperante discurso del poder.

Por Christian Gómez

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