The Corrupt Show and the Speculative Machine

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Copy Right (Foto: Egon Gade)
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Foto: Egon Gade
Free Shop (Imagen: SUPERFLEX)
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Imagen: SUPERFLEX
Free Sol Lewitt (Foto: Peter Cox)
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Foto: Peter Cox
Supercopy/Lacoste/Pink  (Imagen: SUPERFLEX)
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Imagen: SUPERFLEX

Cuando esta exhibición inauguró en septiembre de 2013, todos los reflectores apuntaban al nuevo Museo Jumex, sin embargo, visitar la Galería Jumex en Ecatepec para ver esta muestra del colectivo danés Superflex no es tiempo perdido.

La exposición, curada por Charpenel y el escritor y abogado Daniel McClean, es la primera muestra en solitario de este grupo de artistas, quienes exploran de manera poco convencional el tema de la propiedad intelectual, los contratos legales y los procesos sistémicos, los cuales nunca están exentos de un grado de corrupción.

El colectivo integrado por Bjørnstjerne Christiansen, Jakob Fenger y Rasmus Nielsen describe sus proyectos como herramientas; algo que se usa activamente y puede modificarse por cada usuario. Para esta muestra, reactivan proyectos anteriores y producirán nuevos. Uno de ellos, por ejemplo, se trata de la producción de playeras polo falsificadas de Lacoste en un taller de Tepito que son intervenidas (tachando el logotipo e imprimiendo la leyenda Supercopy) y por lo tanto, se convierten en ‘originales’.

Otra es la instalación Copy Light /Factory, la cual torna el espacio de exhibición en una pequeña fábrica de lámparas que toman referencia de modelos de lámparas famosos. También traen una pieza que consiste en réplicas de una obra del artista Sol Lewitt.

Con una serie de contratos legales, el colectivo intenta desestabilizar procesos y convenciones sociales, y sugiere que el acto de corromper puede tener una función social positiva. Uno de ellos es aquel donde obligó a los empleados de un banco a no decir ni usar la palabra ‘dólares’ durante un día. En otro más reciente, Patrick Charpenel firmó uno donde se compromete a utilizar su posición para beneficio personal, un acto castigado bajo la ley mexicana y al mismo tiempo, de no realizarse estaría incumpliendo lo acordado en contrato con Superflex.

Se trata de una de las muestras más radicales que se han presentado en este (o en cualquier otro) recinto. Una exhibición muy interesante ‑con 58 piezas desplegadas al interior de la galería y otras tres que se planean activar fuera de ella‑ que cuestiona los límites del control y el poder en la sociedad. El hecho de presentarlo en el contexto de una planta de producción lo hace más especial. “Es como si este lugar hubiera sido construido para SUPERFLEX”, dijo Rasmus Nielsen, “es el escenario perfecto”.

Por Cynthia Arvide

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