Diego Rivera y Kurt Stavenhagen. Coleccionistas de arte prehispánico

Arte, Cerámica y alfarería
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Diego Rivera y Kurt Stavenhagen. Coleccionistas de arte prehispánico
Foto: Francisco Segura May. Cortesía Secretaría de Cultura

Preservar los objetos del pasado no siempre fue una costumbre. En la historia mexicana podemos encontrar muchos episodios de conflicto en los que el botín de guerra era el saqueo de piezas prehispánicas, por eso en 1972 se estableció la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, para cuidarlos por su valor.

Antes de formalizar esta ley, Diego Rivera y Kurt Stavenhagen tuvieron la pasión de resguardar el arte precolombino, haciéndose de piezas a través de indígenas, campesinos y comerciantes, formando sus colecciones personales, para que las futuras generaciones tuvieran una herencia artística que admirar; y así es como ahora lo presenta esta exposición del Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, que conmemora el 130 aniversario del nacimiento de Diego Rivera y los 30 años del museo.

Diego Rivera y Kurt Stavenhagen. Coleccionistas de arte prehispánico muestra 168 piezas por primera vez reunidas y distribuidas en las casas de Diego y Frida. La componen objetos prehispánicos y precolombinos, dibujos, fotografías originales proporcionadas por la familia Stavenhagen, bocetos y reproducciones, tanto de autoría desconocida como de Rivera, así podemos ser testigos de la influencia estética que tuvieron para el artista.

La exposición tiene tres núcleos básicos a revisar: el arte antropomorfo, el zoomorfo y el utilitario. La obra principal y que reúne los tres ejes es el retrato al óleo que Rivera hizo de Lore Stavenhagen (esposa de Kurt) en 1951, realizado en la galería del pintor y que retrata detrás de la modelo su variada colección.

Las colecciones de Rivera y Stavenhagen coinciden en presentar la vida cotidiana del México antiguo, como sucede en la obra Bañistas tehuanas (1925) de Rivera y en las esculturas femeninas embarazadas. También son parte de la exposición fotografías en las que aparecen ambos durante la construcción del Museo Anahuacalli, que mandó a hacer Rivera para preservar ahí su colección.

Este rescate favoreció a contrarrestar el saqueo de arte prehispánico que continuaba en el país, de hecho, el INAH proporcionó para la exposición una reproducción del registro de la colección de Diego Rivera y Emma Hurtado, su última esposa, cuando aún no estaba reglamentado.

Las vitrinas con las esculturas de animales, los cuadros con dibujos enmarcados y el espacio generan la sensación de intimidad, cercana a la experiencia de visitar la casa de alguien y descubrir sus tesoros personales; incluso la galería que utilizaba Rivera para trabajar está acomodada a manera de exhibición y recibe a los visitantes con sus estantes llenos de figuritas prehispánicas y más obras artesanales.

La exposición nació a partir del acervo del museo que consiste en 85 piezas mesoamericanas donadas por Emma Hurtado (última esposa de Rivera), que lo hace el único museo del INBA que tiene piezas arqueológicas a su resguardo. 

Por Nydia Valerio

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