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Entrevista con Carlos Hagerman

La preparación hacia la muerte de los padres y la creación de vínculos entre la vida rural y urbana es lo que nos muestra Carlos Hagerman en El patio de mi casa

Foto: Cortesía de la producción

“Cuando conocí a mi esposa me preguntó ‘¿qué tipo de películas quieres hacer?’. Yo le contesté, ‘quiero hacer películas que hagan reír y llorar a la gente’. Creo que mis trabajos hacen eso”, cuenta el director Carlos Hagerman, quien en su anterior documental, Vuelve a la vida (2010), nos presentó a un divertido personaje de Acapulco.

El cineasta demuestra nuevamente que tiene claro ese objetivo de hacer reír y conmover en su nueva cinta, El patio de mi casa, cuya historia gira en torno de los propios padres de Hagerman para hacer un relato de despedida, de preparación hacia su muerte.

Durante años, el arquitecto Oscar Hagerman y la maestra Dora Ruiz han realizado actividades en la ciudad y, principalmente, en el campo, para aprovechar sus especialidades y atender con ellas dolencias de la educación y vivienda en las zonas rurales. Esta historia de amor a la pareja, a la familia y al otro es lo que relata el director.

¿Cómo decides construir así el homenaje a tus padres?
Vivimos una época en la que es difícil contar historias esperanzadoras sobre México. Mis hermanos y yo conocimos nuestro país desde un punto de vista muy diferente al de la mayoría de mis amigos, porque mis papás se involucraron en proyectos con comunidades indígenas. Conocimos el México con una realidad de ciudad y de profesionistas, y el de la realidad rural, con otro tipo de relación con la naturaleza y una manera diferente de vivir en comunidad. Estábamos entre dos mundos y siento que hoy falta generar puentes entre estas realidades equidistantes.

Desde hace muchos años quería contar esto, pero no encontraba cómo. Cuando se me ocurrió que no sólo sería un retrato de mis papás, sino también de aquellas personas que heredan sus proyectos. En ese momento entendí cómo iba a contar la película y que iba a tener personajes que funcionan como este puente.

¿Fue fácil hallar estos personajes, los que funcionan como ese puente, y convencerlos de participar en El patio de mi casa?
Fue muy fácil convencerlos porque los conozco desde hace muchísimos años, han formado parte de la relación tan íntima que tienen mis papás con estas comunidades. Por ejemplo, a Enedino lo conozco desde que era adolescente; hablar con él, explicarle este proyecto y la importante de hablar, hoy en día, de un México que nos ofrece un retrato de esperanza, también le pareció relevante porque él tambirén brinda un cambio en su comunidad.

Normalmente, en un documental vemos a los personajes hablar frente a la cámara y tú los confrontas entre ellos. Sus participaciones son por medio de diálogos y escuchamos los recuerdos que construyen entre ambos.
Esta película está contada a través de conversaciones. Uso recursos formales del cine de ficción para contar la historia. Todas las conversaciones que salen en el documental fueron reales. La diferencia de poner a un entrevistado frente a ti y hacerle preguntas, a que dos personas platiquen y que tú los escuches, es muy diferente. Esas conversaciones a veces eran de dos horas y yo estaba detrás, captando las cosas que serían importantes para la película. 

El documental tiene un material de archivo privilegiado, el de los videos caseros que filmaron tus papás y tus abuelos. No cualquiera puede tener algo así…
Cuando nos juntábamos en Nochebuena, mi abuelo ponía una pantalla y nos proyectaba películas familiares que, además, él se había puesto a filmar en una Super 8, a editar manualmente y a las que les había puesto música. Sabía que quería hacer algo con ellas algún día, pero no encontraba cómo usarlas.

Desde hace 20 años empecé a recuperar ese material. Al principio fue de manera personal e hice copias para toda la familia. Con esa gran excusa pude acceder a todo el acervo copiado y esas imágenes estuvieron mucho tiempo latentes en mi cabeza esperando ser usadas. Pero era necesario tener una visión externa, porque estoy tan involucrado con los personajes que era muy difícil ver lo que realmente hacía. Fue gracias a mi productora y editora que tuve un espejo con el cual reflejar esta historia para armar la narrativa y que el espectador pudiera conectarse con su propia familia. Hay una reflexión en la que invito al espectador a tener una conversación con sus papás, en las que les preguntan por qué tomaron las decisiones que tomaron y que al final influyeron determinantemente en quiénes son, ya que cuando eres niño no eliges la vida que te tocó recorrer. 

El patio de mi casa
estará en cines a partir del viernes 1 de abril. 

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