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Entrevista con Woody Allen

"Fui feliz hasta que cumplí cinco años"

Foto: Time Out
Este año ha sido uno de los más activos en la vida de Woody Allen. Apenas en marzo, el cineasta de 78 años hizo que Cate Blanchett ganara un Oscar por su participación en Blue Jasmine. Terminó de rodar Magic in the Moonlight junto a Emma Stone y Colin Firth, y además, filmó otra cinta junto a Stone y a Joaquin Phoenix.

Sin embargo, Allen acaparó lo tabloides por razones muy distintas. En febrero Dylan Farrow, su hija adoptiva, hizo públicas las acusaciones de abuso sexual en contra del director. Al respecto, Allen declaró que el texto que escribió para el New York Times sería su única declaración al respecto. De cualquier forma, ese tema quedó atrás en nuestro encuentro.

Cuando visitamos al cineasta en París, hablamos sobre Magic in the Moonlight. La cinta está ambientada en la década de los veinte y presenta un delicado romance protagonizado por Stanley (Firth), un mago que viaja hacia el sur de Francia para demostrar sus dotes psíquicos y Sophie (Stone), una joven que miente sobre el origen acaudalado de su familia. Es un filme gentil, que retoma una de las principales preocupaciones de Woody Allen: la constante lucha entre la razón y el corazón.

Vestido en su uniforme de Woody Allen -camisa beige, pantalones beige y zapatos cafés- nos habló sobre sus temas favoritos, es decir, la muerte, la miseria y el sinsentido de nuestra existencia.

Dices que escavas entre tus cajones en búsqueda de viejas historias para encontrar lo que harás. ¿Hace cuánto que tienes Magic in the Moonlight en el cajón?
Desde hace mucho. Cuando filmé Blue Jasmine, me di cuenta de que quería hacer algo más romántico, menos codicioso. Durante mucho tiempo tuve esta idea de un mago con poderes psíquicos. En los veinte todos estos psíquicos, espiritistas y caza fantasmas fueron muy populares. Siempre quise hacer una película al respecto.

Al igual que Stanley, el personaje de Firth, siempre has dicho que no crees en Dios. Así, sin más, pero si prestas atención a Stanley parece un tema mucho más complicado.
Lo sé, ese es el problema. Hace años aparecí en televisión junto al evangelista Billy Graham y debatimos el tema de forma amistosa y al final, me dijo: "Incluso si me equivoco y muero sin ir al cielo, mi vida fue mucho mejor que la tuya". Quizá tenga razón.

¿Estabas en medio de ese acertijo cuando pensaste en el personaje de Colin Firth?
Sí, él es como un personaje de Ingmar Bergman que quiere creer, pero no puede por su sentido común, su inteligencia, su lógica. Su razonamiento claramente le dice: lo que ves es lo que existe. No hay vida después de la muerte. No existe el cielo, ni Dios, ni Santa Claus. Vivimos durante algún tiempo y luego todo termina. Eventualmente este universo desaparecerá. Todas las obras de Shakespeare y de Beethoven serán quemadas por el Sol. Eventualmente el universo desparecerá y no quedará nada. ¡Nada! ¿Te arrepientes de mostrarte al mundo como un predicador de la inexistencia de Dios y la condición ineludible de la muerte?
Es algo triste. Me hubiera gustado crecer con una disposición distinta. Ojalá fuera más sanguíneo y no me obsesionaran estas preguntas, pero así soy. Según mi madre fui un niño muy feliz hasta los cinco años y de ahí en adelante me volví un amargado. Fue algo que simplemente sucedió. No tuve traumas familiares, nadie murió y nunca me perdí el postre. Todo estaba bien. Creo que el "trauma" ocurrió cuando me di cuenta de que la muerte era algo real y llega un punto en que simplemente desapareces.

Aunque, en realidad, necesitas de un par de mentiras para seguir con vida. De lo contrario es muy angustiante. Despierta un día a las tres de la mañana, cuando no haya distracciones y sentirás un escalofrío aterrador, de verdad.

La muerte de Robin Williams abrió la puerta a la vieja discusión sobre "lágrimas de payaso", es decir, que la comedia es un escape para la tristeza. ¿Crees que eso es un cliché?
Creo que es una verdad irónica. Todos sentimos el dolor del existencialismo, de la soledad y el terror. Cuando lo observas en un comediante, crees que es especial porque esa persona es la antítesis de la depresión. Es irónico que esas personas sean las más tristes, pero no son más depresivas que cualquier otra. Sólo parece grave porque esa persona se gana la vida haciendo reír a los demás.

Solías aparecer en la mayoría de tus películas, por lo que la gente decía que eran autobiográficas, ¿están equivocados?
No, están en lo correcto en cuanto a que retratan perfecto la forma en que me vestía. Se equivocan si creen que lo que pasa es un retrato de mi vida. No son autobiográficas en el sentido que la gente cree, lo son en un nivel más significativo.  Nunca haré una cinta en la que aparezca como nazi, ni nada. Siempre seré un demócrata porque es lo que soy. El sentimiento detrás de mis cintas siempre refleja mi persona. De igual forma, cuando hago filmes uso estos pantalones y esta camisa.

Es más barato.
Lo es y no tengo que gastar tiempo cambiando de ropa por las mañanas. Así que la gente piensa: "Oh, es él". También es cómodo porque mi rango de variación es muy limitado porque siempre interpreto personajes relacionados con mi persona. Dustin Hoffman podría actuar como el Mahatma Gandhi y ser convincente, yo no. Tengo un poder de convencimiento muy bajo.
Estás grabando esta nueva cinta en la Riviera Francesa. ¿Te sientes extraño cuando sale de Nueva York para grabar?
Extraño vivir en mi casa. Es muy conveniente. Ahí tengo todas mis cosas, mi música, mi cocina, mi ducha, mi baño. Todo está ahí y estoy acostumbrado a mis rituales. Grabé en New Port, Rhode Island este verano. Es un lugar excepcional. Es un pueblo hermoso, pero aún así tuve que rentar una casa para el verano porque dependía de mi automóvil. En Nueva York, vivo justo en Manhattan y no necesito un auto, pero mi familia disfruta mucho cuando salimos del país y vamos hacia Barcelona, o Roma.

Dices que nunca lees las críticas de tus cintas. ¿Es verdad?
No, nunca leo críticas, jamás. Cuando empecé, leí las críticas de mis primeros trabajos, pero Estados Unidos es un lugar muy grande y las críticas son poco fidedignas. A un tipo de Boston le gustó mi cinta, pero al de Philadephia no.... Así que dejé de leer reseñas y críticas desde hace 40 o 50 años.

¿Qué pasa con los artículos sobre ti?
No. No leo nada que hable de mí mismo.

¿Crees que es más saludable así?
Sí. Mira, si te sientas en casa a leer que eres un idiota, pésimo director o un sin talento, eventualmente pensarás: "¿Dios, será cierto?, Quizá no lo veo". De igual forma, si lees que eres un genio, un erudito, un genio de la comedia podrías pensar: "Cada decisión que tome debe ser la correcta porque soy un genio de la comedia". Nadie tiene la verdad absoluta, es mucho más complicado. Es mejor no pensar en uno mismo. Sólo hay que pensar en lo que sigue, no en lo que pasó. No tengo fotografías con ninguna estrella de cine. Nunca veo ninguna de mis cintas hasta que están terminadas.

Tienes dos hijas adolescentes. ¿Se interesan en tus primeros trabajos?
No, no muestran ningún interés personal. Ni siquiera mi esposa. Tengo 46 filmes y ellas han visto 30, por mucho. No somos ese tipo de familia. Hace un par de años hicieron una retrospectiva de Annie Hall. La exhibieron en Hollywood y me invitaron junto Diana Keaton. Les dije que no. No creo en vivir en el pasado.

La celebración de tu trabajo, de lo que ya pasó...no sé, me resulta muy peligroso. No quiero eso. Escribes un guión, lo filmas, te diviertes en el proceso y luego todo acaba. Si haces dinero, o no, es totalmente irrelevante. Si todos los críticos del mundo adoran tu última cinta, pero ese día despiertas con un dolor de muelas, las críticas no significan nada. Las cosas del día a día no cambian. Nada de eso detiene mi envejecimiento. Sigues trabajando duro. ¿Eso te mantiene joven?
Si eso funciona, si estimular el cerebro te mantiene lejos del Alzheimer o la demencia, sí. El trabajo es sólo una distracción. Si estoy sentado en casa sin nada qué hacer, podría pensar: "¡Dios mío, todos vamos a morir!", pero no. Cuando trabajo en verdad pienso: "¿Cómo resolveré el tercer episodio?". Ese es un problema con solución, lo peor que puede pasar es que el capítulo fracase. El trabajo te distrae de forma placentera.

Estuviste nominado al Oscar este año por Blue Jasmine. No fuiste a la ceremonia. ¿Viste la premiación desde tu casa o esperaste a leer al periódico al día siguiente?
No, ni siquiera esperé a leer el periódico. No es algo que me interese mucho. El año pasado los Globos de Oro me hablaron para decirme que querían darme un premio a mi carrera, pero tendría que ir a la ceremonia y recibirlo. Les dije que no, gracias. A los dos días llamaron y me dijeron: "Ok, no tienes que venir por él". Les dije: "Está bien. Si no tengo que ir, ni verlo, no me importa lo que hagan. No hay problema." Así que lo hicieron, pero nunca veo esas ceremonias. Sólo me interesa mi trabajo y mis estupideces: la música y los deportes.

Entonces no te interesaría escribir tus memorias, ¿cierto?
No, pero me interesa mucho escribir sobre mis primeros años. No sobre el trabajo, sino hacer una recreación de mí mismo yendo al cine y metiéndome en problemas. Eso sí me interesa, pero no me gustaría escribir sobre cómo fue escribir Take the Money and Run.

Así que te gustaría escribir sobre tu infancia
Sí, es como un mundo nuevo para mí y a la vez -por más cliché que sea­- parece que fue ayer y eso que el próximo año cumplo 80 años.

Te ves muy bien.
Pues, me cuido. Me gusta mantenerme en forma y comer bien, pero es pura suerte. Aunque tú puedes contribuir un poco al respecto. Sin embargo, puedo salir de este edificio y recibir un piano sobre mi cabeza. Todo puede pasar.

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