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Los sellos de Aronofsky

El director visita la ciudad para ofrecer una conferencia magistral en Tag CDMX. Hicimos un repaso a los puntos claves de su cine

Foto: Cortesía Paramount Pictures
Darren Aronofsky (izquierda) y Russell Crowe (derecha) en el rodaje de Noé

Darren Aronofsky -quien ha permeado una filmografía marcada por obras visualmente temerarias y que abordan el drama psicológico- se enfrentó por primera vez a un presupuesto millonario, estrellas de Hollywood (Russell Crowe y Emma Watson) y una historia que marcó un antes y un después en su carrera.

Para entender eñ por qué de esta cinta, les presentamos las características primordiales del cine de Aronofsky:

Director de actores
Junto con Paul Thomas Anderson y David O. Russell, forma la santa trinidad de cineastas enfocados en despedazar a sus actores frente a la cámara.

La exigencia física y psicológica que experimentan sus protagonistas es el reflejo de la naturaleza misma de las historias, pero también de una visión purista y sincera de los límites que propiciamos como seres humanos.

Si bien sólo uno de sus pupilos se ha llevado a casa una estatuilla (Natalie Portman), Aronofsky puede presumir el haber llevado a un puñado de actores a encarnar los mejores papeles de sus carreras. Entre ellos Jared Leto, Jennifer Connelly, Ellen Burstyn, Mila Kunis y, sobre todo, Mickey Rourke.

Personajes autodestructivos
Quizás no es el mejor adjetivo para clasificarlos, pero sí es la única forma de entenderlos. Desde su ópera prima, Pi, hasta la última escena de Black Swan, Aronofsky ha sido consistente con sus propias manías y demonios reflejados en personajes solitarios que se alimentan de obsesiones quiméricas.

Los guiones se centran en narrar las consecuencias de este puñado de antihéroes por satisfacer sus necesidades existenciales (el número de dios en Pi), corpóreas (bajar de peso en Réquiem), sentimentales (vencer a la muerte en The Fountain) o artísticas (una última pelea en The Wrestler, y la ejecución perfecta en Black Swan).

El sinuoso camino no está poblado de antagonistas, para Aronofsky nosotros somos nuestros propios enemigos. También hay que resaltar la extraña fascinación que tiene por plasmar las redes oscursas de las relaciones entre padres e hijos, en las que los complejos edípicos son sólo un guiño dentro de narraciones bombardeadas por el desasosiego y la calamidad.

El sonido
Generalmente se le da poca importancia al engranaje auditivo dentro del drama, drama psicólogo o cualquier género en que se pueda catalogar a Aronofsky. Sin embargo, su cine está compuesto por capas de sonido trascendentales que van más allá de la banda sonora (es prácticamente imposible desapegar Réquiem de “Lux Aeterna”, de Clint Mansell).

Lo interesante es la forma en que graba el sonido que emite el accionar de diferentes objetos (la máquina de escribir en Pi, el forjado de los cigarros en Réquiem, los golpes propinados en The Wrestler o las secuencias de baile en Black Swan). La nitidez y modulación de los decibeles no son un mero capricho, recalcan el estado emocional de los personajes y la espiral decadente en la que se sumergen.

La cámara
Aronofsky tiene un lugar privilegiado en la cultura pop gracias al trabajo de edición en Réquiem –bautizada como “montaje hip hop”– que consistía en cortes rápidos con música incidental y compuesto por diferentes planos y tomas; pero esta técnica no es el único punto de referencia dentro de su arsenal estético.

Durante la primera parte de su carrera, su cámara era mucho más cinética, jugando entre tomas desde el punto de vista de los protagonistas (POV: Point of View) y pantallas divididas. Visualmente, Aronofsky provocaba una narrativa mucho más fluida y que trataba de mostrar la odisea por la que surcaban sus personajes.

Después de experimentar con las CGI (imágenes generadas por computadora) en The Fountain, su estilo se tornó mucho más íntimo: la cámara en mano, las tomas al hombro y los close ups sellaron un estilo definido y que lo colocan dentro de la élite de la industria cinematográfica.


La conferencia magistral está programada para el sábado 1 de noviembre de 6:30-7:30pm en el Centro Banamex

Para más información, visita el sitio oficial de Tag CDMX.

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