Sexo, erotismo y censura en el cine sueco

Cine, Drama
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491 (Vilgot Sjöman, 1964) (Foto: Cortesía Cineteca Nacional.)
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Foto: Cortesía Cineteca Nacional.
Adorado John (Käre John, 1964) (Foto: Cortesía Cineteca Nacional.)
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Foto: Cortesía Cineteca Nacional.
El fuego (Vilgot Sjöman, 1966) (Foto: Cortesía Cineteca Nacional.)
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Foto: Cortesía Cineteca Nacional.
El maniquí (Mattson, 1962) (Foto: Cortesía Cineteca Nacional.)
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Foto: Cortesía Cineteca Nacional.
El silencio (Bergman, 1963) (Foto: Cortesía Cineteca Nacional.)
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Foto: Cortesía Cineteca Nacional.
Juegos nocturnos (1966) (Foto: Cortesía Cineteca Nacional.)
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Foto: Cortesía Cineteca Nacional.
Las chicas (Zetterling, 1968) (Foto: Cortesía Cineteca Nacional.)
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Foto: Cortesía Cineteca Nacional.
Parejas amantes (1965) (Foto: Cortesía Cineteca Nacional.)
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Foto: Cortesía Cineteca Nacional.
Soy curiosa. Amarillo (1967) (Foto: Cortesía Cineteca Nacional.)
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Foto: Cortesía Cineteca Nacional.
Soy curiosa. Azul (1967) (Foto: Cortesía Cineteca Nacional.)
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Foto: Cortesía Cineteca Nacional.
Un solo verano de felicidad (Foto: Cortesía Cineteca Nacional.)
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Foto: Cortesía Cineteca Nacional.

El cine escandinavo ha sido fundamental para la presencia del erotismo en la cinematografía: desde el atrevido proto-twerking de la primera diva del cine Asta Nielsen, en la cinta silente El abismo (Peter Urban Gad, 1910), hasta los masoquistas episodios sexuales de Ninfomanía Vol. I y II (Lars von Trier, 2013).

Por eso, el ciclo Sexo, erotismo y censura en el cine sueco luce como una excelente oportunidad para apreciar la manera en que los directores de aquel país han seducido con sus filmes sin quedar, en muchos casos, exentos del escándalo.

La selección de 12 títulos incluye filmes imperdibles, entre ellos dos de Ingmar Bergman: Un verano con Mónica (1953), una fascinante historia sobre los amores adolescentes veraniegos; y El silencio (1963), en su momento exhibida en Suecia con escenas censuradas.

Otro cineasta presente en el ciclo es el provocador Vilgot Sjöman, con 491 (1964), que contiene una escena de violación homosexual. Aunque es más recomendable el filme que presentó en dos volúmenes, Soy curiosa. Amarillo (1967) y Soy curiosa. Azul (1968); la historia de una chica que, dentro del clima de liberación de la década de los sesenta, busca entender las condiciones sociales y políticas de su país, a la vez que explora su sexualidad sin inhibiciones. Ambos filmes fueron desaprobados por los censores. 

Por Alan Rodríguez

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