Bistrot de la Paix

Polanco
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Bistrot de la Paix
Foto: Alejandra Carbajal

Hay una mosca bebé en mi copa de vino. Hay un cigarro imaginario en el cenicero. Hay un exprimidor de corazones sobre la barra… ¿Hay valet parking en París? La palabra barrio se ha vuelto de uso más o menos común en algunos restaurantes de la Ciudad de México. Pero ¿de qué barrio hablamos? Antes conocido como Crepérie de la Paix, el Bistrot de Paix es un restaurante que dio el salto de su ya conocida selección de crepas saladas y dulces para ofrecer platillos tradicionales –y no tanto– de la cocina francesa. El lugar conserva sus noches de jazz, los martinis y las mentadas crepas con una selección de vinos discreta e, incluso, escueta si hablamos de la oferta francesa. Tal como se promete, una terraza y una decoración cercana a los bistros parisinos nos permite sentirnos, tal vez no en Saint Germain des Prés o Montmartre, pero sí en un ambiente bohemio y evocador.

La carta está coronada por las especialidades del chef: carpaccio de betabel con tártara de aguacate, bacalao fresco con reducción de naranja y la ensalada de arúgula. El calor nos orilla a la última opción, una porción generosa de arúgula servida sobre un plato hondo. Se acompaña de rodajas de parmesano, pera asada y almendras tostadas. El resultado es tan sabroso como se ve, aunque no para un paladar ajeno a sabores amargos como el de la arúgula.

Temerosos del riesgo, no nos decidimos por un magret de pato o especialidades como la hamburguesa de res kobe –no muy parisina–, el filete a la mostaza de dijon o un pollo al romero sobre portobello a la plancha. Mejor optamos por unas crepas supremas a los tres quesos. En la espera del platillo probamos el pan de cortesía que está muy lejos de uno de los sellos culinarios distintivos de París. Se percibe que no es del día y se extraña que el ambiente huela a masa horneándose.

Las crepas, hechas con base en pasta integral, combinan gruyére, mozzarella y gouda. Nos las sirven un tanto tibias, con sabores tímidos que tal vez requieran de otra mezcla de quesos. Por el camino de la crepa, y curiosos por una probable alucinación, pedimos las crepas de tres chocolates como postre. No es tan sencillo decidirse si la oferta incluye la clásica con crema de avellanas o la louis armstrong con chocolate oscuro. Cuando llega el plato entendemos por qué se dice que el chocolate puede ser más rico que el sexo. Reposan por separado las tres crepas cual chicas topless del Moulin Rouge: chocolote amargo, de leche y blanco. A reserva de conocer qué chocolates utilizan para elaborar este postre, resultan infalibles gracias a esa característica adictiva del cacao.

Una escapada a los servicios sanitarios nos permite leer un pequeño texto de Octavio Paz sobre la capital francesa pero, al querer improvisar un poema, descubrimos que no hay papel disponible. Poco importa. El chocolate que nos espera al regreso sigue sexy.

Por Alfredo Quintana Garay

Publicado

Nombre del lugar Bistrot de la Paix
Contacto
Dirección Anatole France 79
Polanco
México, DF
11560
Horas de apertura Lun-dom 1-11pm
Transporte Metro Polanco
Precio Consumo promedio por persona $250
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