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Ariel Rojo, diseñado para crear

De niño, Ariel Rojo construía casas en el árbol. Hoy da luz a cerdos y cuelga bicis en racks multicolores por toda la ciudad. Platicamos con él y nos contó, entre otras cosas, sobre el futuro del diseño en México

Foto: Alejandra Carbajal

Descubrió su habilidad para pintar y esculpir cuando era niño. Le gustaba desarmar y volver a armar sus bicicletas. Para él, la fábrica de circuitos de su padre era un parque de diversiones lleno de guillotinas. Ariel Rojo no sólo fundó su propio estudio, su trabajo llegó a la tienda de diseño del MoMA, en Nueva York y Japón, al London Design Festival 2012 y a las Olimpiadas de Diseño en Corea del Sur 2010.

Para ti, ¿qué es el diseño?
Es una herramienta para lograr un objetivo. Por ejemplo, el diseño de un bastón es para que alguien pueda andar; ése es el objetivo, no el hacer un bastón bonito. Es hacer cosas funcionales tremendamente estéticas. El diseño ofrece diversidad. Puedes convertir la realidad en otra realidad. Es como una frase que acuñé mientras me tomaba unas chelas: “no se trata de hacer una silla nueva, se trata de mostrar las posibilidades de ésta”, por eso existen miles de sillas. Es recordarnos como humanidad que tenemos opciones de generar otras cosas para nosotros y para los demás, de eso se trata.

¿Cuáles son tus influencias?
El contexto es mi principal influencia. Hay que escuchar y observar lo que está alrededor, alcanzar un elevado grado de consciencia. No por estar en un contexto eres consciente; puedes estar en un país en donde pasan muchas cosas y votar por el presidente que tenemos hoy en día. Ese es un grado de inconsciencia total. Todo es influencia: el comentario de un amigo, un libro, lo que viste en una revista, el volar de un ave. La capacidad de reflexión y observación es la que debe de tener cualquier diseñador.

Tus racks en forma de bicis están en todo el DF. Cuéntame sobre este mobiliario urbano.
El contexto afecta tu estado mental. Por ejemplo, antes iba a la Alameda y tenía que aguantarme el olor de mayonesa podrida. Ahora que está recuperada, me puedo sentar a pensar. El primer rack para bici me lo pidió el Museo del Objeto del Objeto y poco a poco se propagó en la ciudad. Este diseño no sólo es para anclar tu bici, es para fomentar su uso. Con siete millones de autos, tenemos que regresar a los sistemas alternativos de transporte.

También diseñas restaurantes.
Sí, me invitaron a diseñar Peltre. No hay ningún producto de línea, todo lo creamos para Ariel Rojo Design Studio. Aquí pueden encontrar algunas versiones de mis diseños, como la alcancía de puerquito, en edición especial de peltre.

"En cinco años, México será una referencia mundial de diseño"

Eres socio fundador del Abierto Mexicano de Diseño. ¿Necesitamos un festival de este tipo?
Sí, en México se hacen cosas interesantes de diseño, pero no había una plataforma para ello. En el Abierto cualquiera puede inscribirse, siempre y cuando su proyecto sea original, propio, reciente y de calidad. Posiblemente, en cinco años, México será una referencia mundial de diseño. Soy optimista.

Tu proyecto Radio Vecina es emocionante: una radio bocina en Regina, talleres de radio de cartón, una instalación con mil perillas de aparatos donadas por radiotécnicos del Centro y la creación de un radio portátil AM/FM en colaboración con carpinteros y bordadoras del barrio. ¿De dónde surgió la idea?
Por azar, vi una nota en el periódico de un radiotécnico que decía que su trabajo era como una especie en extinción y no le generaba lana. Me recordó a mi abuelo, el primer fabricante de circuitos impresos en México. Se me ocurrió conectar estos circuitos mercantiles, pues en el Centro viven todos estos oficios que se están perdiendo. Unimos comunidades de trabajadores, a través del diseño y de la realización de un producto, la cual se materializó en el radio portátil. Esto fue un proyecto sociológico. El diseño sólo fue un pretexto.

Parece que no tienes llenadera, ¿qué sigue?
Me encanta esa pregunta porque anteponemos el futuro prometedor y dejamos de lado el presente. Decimos "ahorita me rompo la madre para que cuando esté viejito, disfrute". ¿No debe de ser al revés? Prefiero disfrutar de mí día a día. Tal vez mañana descubra otra cosa.

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