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D'Wayne Edwards y el amor a los tenis

Platicamos con el diseñador responsable de la creación de los icónicos Air Jordan. Entre otras cosas, nos dijó cómo su pasión lo llevó a abrir la primera escuela de diseño de tenis en Portland

Foto: Cortesía Nike

D' Wayne Edwards, exdirector de diseño de calzado de la marca Jordan (una división de Nike Inc.), tiene una historia llena de pasión por el trabajo y por la cultura alrededor de los tenis. Platicamos con él para conocer su camino al éxito, cómo logró diseñar los tenis de una leyenda y por qué quiere compartir sus conocimientos a través de un proyecto educativo

¿Cómo descubriste tu pasión por el diseño, especialmente, por el diseño de zapatos?
Siempre supe que quería diseñar. Cuando tenía 11 años supe quería diseñar zapatos. Siempre fui el chico raro que se la pasaba dibujando tenis. Hace 20 años, cuando tenía 16, empecé a practicar deportes y también empecé a coleccionar tenis. Todo pasó cuando era muy joven: al cumplir 19 entré a trabajar y a partir de ese momento logré trabajar para grandes atletas como Michael Jordan.

¿Cuál fue el obstáculo más grande que tuviste en tu camino?
Ser el más joven. Siempre era la persona más joven. Yo no fui a una escuela de diseño, todo lo que sé lo aprendí en la práctica. Aprendí muchas cosas sobre la marcha. Es mucho mejor que cuando alguien sólo te habla y te dice cómo hacerlo. Así es mi forma de enseñar: enseño el proceso, así aprendes más.

Dentro de toda tu trayectoria ¿cuál ha sido el momento más valioso para ti?
El más difícil es el más increíble y ese momento fue cuando diseñé los Air Jordan, porque esos zapatos se hicieron muy importantes para la sneaker culture. Fue duro porque amo los tenis, soy muy fan, y ser el responsable de diseñarlos fue mucha presión. Fue un zapato importante para una persona muy importante, era doble presión para mí porque tenía que diseñar algo de mucha calidad para que le gustara a Michael Jordan. La presión fue lo más difícil y también fue lo mejor.

Diseñar para Jordan es el mayor triunfo en mi carrera. Fue difícil porque había mucha gente que quería hacerlo, pero cuando en realidad entendían todo lo que significaba, ya nadie quería.

¿Cómo desarrollaste tu talento?
Nací con el talento de dibujar cualquier cosa, después desarrollé el dibujo para diseñar tenis. Me tomó 20 años ser capaz de diseñar los Jordan, 20 años de práctica y trabajo muy duro y constante.

Alcanzaste el trabajo soñado para muchos, ¿qué tips le darías a las personas que desean convertirse en diseñadores de tenis?
Primero, hay que amarlo, debes de sentir pasión por hacerlo. Con cualquier trabajo que desempeñes, si eres apasionado, por supuesto que lo que vas a hacer mejor día con día. Antes que nada debes encontrar eso que te apasiona, porque es lo que vas a hacer mejor y en lo que, posiblemente, serás el más exitoso.

Después de eso, hay que trabajar muy duro, trabajar el doble que los demás. Es por eso que es importante sentir pasión, de otro modo, sufrías por lo que haces. Si lo amas, ni siquiera te das cuenta de que estás ahí.

En tercer lugar: debes querer ser mejor que el que eras un día antes. Siempre hay que buscar mejorar en todos los aspectos de tu vida.

¿Le cambiarías algo a la educación?
Varias cosas, sí. Yo no fui a la escuela porque no tenía cómo pagarla, y aun así pude tener un trabajo; crecí con carencias, pero gracias a mi esfuerzo logré una gran carrera. Siento que ya llegué a la cima de esta industria; si diseñas los Jordan es porque ya estás en el punta de la montaña. Lo mejor es que llegué por mi propio esfuerzo. La belleza de estar ahí es que ahora puedo ayudar a otros a lograr lo mismo; después de 23 años de diseñar, quería ayudar a la nueva generación de niños que no tienen muchas oportunidades. El punto era enseñarles que pueden hacer algo que les guste y que, al mismo tiempo, les genere dinero.

Diseñar tenis parece normal, pero cuando eres niño nadie cree eso. Ahora es un gran negocio: coleccionarlos, venderlos, hacerlos. Se trata de una gran cultura. El punto es entender que hacer eso que amas puede darte dinero para vivir bien.

Lo que quiero es crear un camino, que yo no tuve, para la siguiente generación. Por eso renuncié a mi trabajo, me retiré y creé Pensole, la única escuela que enseña específicamente diseño de zapatos.

¿Cómo es el programa de Pensole?
Es bastante diferente a la educación que se imparte en todas las aulas del mundo. En Pensole, en vez de que los jóvenes vayan a la escuela 4 años o 5, les enseño cómo se trabaja en una empresa, cómo funciona la industria. Es como si tuvieran un trabajo en una compañía de tenis. Hay cursos de 4 hasta 12 semanas; pero el trabajo es de 12 a 14 horas diario, para resaltar que se debe trabar muy duro.

Sólo hay 20 plazas para entrar y, al haber una gran euforia por la sneaker culture, muchos niños quieren entrar para ser diseñadores. El objetivo es enseñar la manera correcta de diseñar sneakers para que obtengan su trabajo soñado, ese el trabajo al que yo renuncié.

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