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Marco Villa Mateos

Diseñar desde las emociones es la premisa de este diseñador español que recién abrió su estudio en México

Desde el diseño, Marco trasciende a otras disciplinas, como la moda y la arquitectura de interiores. Sus fuentes de inspiración son la psicología, la seducción y la saturación. Por ejemplo, cuando piensa en la necesidad de sentarse, identifica los conceptos para desarrollar algo con una propuesta visual.

¿Cómo defines la palabra estilo?
Lo defino con otra palabra: personalidad.

No es una cuestión estética, es un reflejo de un pensamiento y de una forma de entender la vida. El "estilo de vida" funciona mercadotécnicamente para vender, pero el estilo es una actitud muy direccionada ante las cosas, es trazar un ideario, una utopía propia.

Ponerte una etiqueta como mirrey, por ejemplo, es una carencia de identidad. Tener estilo es reconocerte a ti mismo y ya.

¿Qué posición tiene el diseño en tu vida?
Para mí el diseño lo es todo. Trabajo con él trascendiendo las disciplinas. Pienso que hay más que sólo ser diseñador gráfico, industrial, de interiores o arquitecto...

Trabajo con las ideas puras y las personas, son mi materia prima. Cuando diseño, materializo una idea en un mueble o en algo digital, pero siempre pienso en los personajes que están detrás de eso. Trabajo con las personas y la psicología, desde los sentimientos. Trato de seducir, saturar, crear algo mágico.

Y aunque el diseño sólo me permite utilizar un concepto, perfectamente podría escribir un libro. Lo mismo hago un proyecto de arquitectura que potencializar ideas de negocio desde el design thinking. Me gusta decir que trabajo con las ideas puras porque la conclusión de todo ese proceso es materializar esas ideas con diseño.

No me gusta pensar que como diseñador industrial hago sillas y ya, trabajo con necesidades, que pueden ser muchas y más nobles que las que se supone atiende el diseño hoy en día. 

Pienso que en el mercado, lo que ofrecen la mayoría de los diseñadores está demasiado trabajado. Creo que las personas tienen una necesidad más alta. Las personas son sofisticadas, cultas y tienen otras necesidades que van más allá de un taburete impreso en 3D, por ejemplo. Creo en la necesidad comer, de sentarse, pero el diseño hoy se afronta a una problemática diferente que es trabajar sobre el intelecto y las cosas menos obvias como el amor, la familia, la identidad.

Con la globalización, por ejemplo, se dice que se desdibujan las personalidades y las identidades. Yo pienso que es una oportunidad para trascender lo local. Creo que si te llama la atención la cultura japonesa del siglo XIX, es accesible gracias a la globalización. Gracias a eso las personalidades se vuelven mucho más complejas. Yo como español puedo tener rasgos de un neoyorkino o de alguien en Budapest.

El diseño en general tiene que dedicarse a atender estas cosas y no limitarse sólo a hacer sillas. 

¿Por qué decidiste abrir un despacho de diseño en México?
Llegue a México por un proyecto, pero básicamente fue por la ebullición que México está teniendo. Aquí hay muchas oportunidades, hay cosas muy accesibles, puedes hacer lo que quieras, desde hablar con grandes grupos empresariales, hasta ir a un pequeño taller y hacer un mueble único. México te brinda esas dos grandes oportunidades.

Con mi estudio llevo muy poco, menos de un año. Anteriormente colaboraba con diversos despachos donde complemente mi formación, porque trabajaba con enfoques y filosofías muy diferentes. Gracias a eso fui absorbiendo lo que me parecía positivo. Después empecé a conocer la escena del diseño mexicano. La siguiente etapa era hacer un estudio con una identidad muy definida, con un pensamiento más claro.

¿Hay algo que te disguste del diseño?
Me disgusta que muchas personas utilicen el diseño como excusa para levantar su ego. El diseño tienen una misión muy noble: condicionar y facilitar la vida de mucha gente. Nada tiene que ver con el ego. 

¿Cuál es la inspiración detrás de tus proyectos?
Como decía, trabajo mucho con las emociones. Todo viene de un pensamiento que surge de vivencias propias, de lecturas, de conversaciones. Memento, por ejemplo, habla de lo efímero de nuestra belleza. No de la belleza física, sino de la belleza de la alegría de vivir, eso que es algo pasajero y que básicamente no nos pertenece, con el tiempo se diluye. Ese proyecto son joyas que sólo duran una noche.

¿Cuál es tu objetivo como diseñador?
Mi objetivo es sacar todas esas inquietudes, es trasladar mis ideas y compartirlas. Con mi estudio quiero proponer una realidad más noble, es decir, proponerle a la gente que su hogar puede ser un lugar mágico sin ser pretencioso o caro. Se trata de conformar un espacio que hable de ti, de tu vida, con las cosas que te marcaron. Llegar a un lugar dentro de tu casa y descubrir algo que forma parte de ti es increíble. Propiciar estas experiencias es lo que me gusta.

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