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Andamos norteados

Su acento marcado inunda las calles. Cada vez encontramos más norteños que se mudan a la ciudad para compartir su creatividad y talento con los defeños

Luis Jorge Boone
No los vamos a dormir con cifras del INEGI o del Instituto Mexicano de la Juventud. Nos basamos únicamente en nuestra intuición y en nuestros oídos para hablar de una nueva oleada de almas creativas que decidieron dejar las calles que los vieron crecer, con tal de apostar por un nuevo territorio, uno que le promete mucho mayor exposición a su trabajo y la tranquilidad desde hace varios años perdida en tantas ciudadades tomadas por una guerra que no debería llamarse así, porque las guerras terminan.

Se trata de un ciclo migratorio que se ha repetido innumerables veces. Hay muchos que ya se han afi ncado aquí, bandas como Hong Kong Blood Opera (de Culiacán), músicos como Luca Ortega (de Ciudad Juárez), Pipe Llorens (de Torreón), Juan Cirerol (de Mexicali) o grandes artistas como Teresa Margolles (de Culiacán), el colectivo Tercer 1/5 (de Monterrey), Mario García Torres (de Monclova). Hablamos con algunos de ellos para que nos contaran los detalles sobre lo que les atrajo de esta gran ciudad de contrastes. Músico, cantante y bailarina punky.
Es de Monterrey, Nuevo León.
Tiempo en el DF: tres años.

¡Cómo fue tu llegada?
Vine porque tocaba con un grupo y una disquera de aquí nos firmó. Me quedé en el Hotel Virreyes durante tres meses. Grabamos el disco, ellos se regresaron y yo me quedé porque Monterrey no trae mucha onda si eres artista. Es una ciudad para empresarios y profesionistas. El metro apesta, el transporte público es muy caro.

¿Crees que la migración del norte al DF tenga que ver con la violencia?
Sí, totalmente. Antes en Monterrey había muchas tocadas y muchos foros. Pero ahora, por el narco, todo está muy agüitado. Sólo hay fiestas en casa, es todo aburrido. Todo el mundo se vino para acá.

¿Piensas volver?
No, para nada. Cero. Sólo voy de visita.

¿Qué es lo mejor de vivir aquí?

El transporte público es mi adoración. Va a todos lados.

¿Y lo peor?
En cuanto a lo que me dedico, lo complicado es que la escena está muy dispersada. En una misma noche puede haber tres o más conciertos para una misma audiencia. A la última tocada que tuve llegaron cuatro personas. Esa noche hubo una fiesta de Noiselab, otra de Extasis Records, una tocada en la Negative House; en fin, muchas cosas pasando al mismo tiempo.

Tus proyectos
Mi nuevo disco se llama User 69. Es un EP con cinco canciones. Lo grabé con Vale Vergas Discos y lo produjo Carlos Navarrete "El Bona", quien tocaba en los Fancy Free. Es un gran productor. Nos hicimos buenos amigos, hubo buena conexión porque él también hace música electrónica. Es electrónica, punky, industrial, gótico, pero especialmente pop. Mi proyecto es algo muy sencillo: una pista, un teclado, una voz. Una pista, una guitarra, una voz.
Artista plástica
Es del DF, pero creció y se formó en Tijuana, Baja California
Tiempo en el DF: tres años y medio

¿Cómo fue tu llegada?
Nací aquí, después me mudé a Tijuana y viví allá durante quince años. En Tijuana empecé a trabajar; primero pintaba, después hacía instalación y más tarde me profesionalicé. Decidí volver porque la ciudad se había puesto muy peligrosa. Cuando me tocó una balacera afuera de mi casa, tuve que optar por la tranquilidad del DF. Lo hice con el dolor de mi corazón, porque me encantaba vivir allá, tenía un estudio muy bonito, pero la cosa ya estaba muy violenta.

¿Cómo elegiste la zona donde vives?
Mi novio y yo recorrimos la ciudad en busca de un espacio muy amplio porque los dos trabajamos con obra de grandes formatos. También necesitábamos que estuviera cerca de la zona en la que nos movemos regularmente. Fue así como llegamos a la Nápoles, a este lugar que era un salón de fiestas infantiles, pero lo acondicionamos y ahora es nuestra casa y estudio.

¿Crees que la migración del norte a la Ciudad de México tenga que ver con la violencia?
Creo que sí. Cuando yo me vine, mucha gente se estaba viniendo para acá. Ahora ya está mucho más tranquilo, pero entonces sí estaba muy fea la cosa. Esta migración responde también a la búsqueda de nuevas posibilidades. Mucha gente hizo allá todo lo que tenía que hacer y necesitan buscar nuevos espacios para ganarse un sitio en el arte contemporáneo a una escala más general.

¿Piensas volver?
Sí, el próximo año voy a dar unos talleres allá y quiero hacer un par de piezas. No sé si me quedaría, creo que más bien buscaría un lugar en donde no haya vivido.

¿Qué es lo mejor de vivir aquí?
Es una ciudad muy linda, me gusta caminarla, recorrerla. Para mi carrera está funcionando muy bien. Es un lugar muy conveniente para dar un siguiente paso en mi carrera. Es importante estar aquí para tener mayor exposición.

¿Y lo peor?
No es que sea lo peor, pero extraño mucho las fiestas de Tijuana, la música. Toda esa combinación de beats diferentes: modas, tipos de gente, gustos, y la forma como todo eso configura un panorama mucho más rico y creativo. Extraño a mis amigos. Extraño la playa.

Tus proyectos
En octubre presento Cinco variaciones de circunstancias fónicas, una exposición ex profeso para el Arte Alameda. Seis piezas y una intervención que será una especie de satélite afuera del museo. Trabajé dos años con un equipo maravilloso: desde ingenieros electrónicos, mecánicos, sonidistas de
cine, técnicos, artistas y músicos. También tengo una pieza sonora en el Museo de la Estampa, muy conectada con lo del Laboratorio.

Músico. Voz y guitarras de The Volture.
Es de Monterrey, Nuevo León.
Tiempo en el DF: dos años

¿Cómo fue tu llegada?
Estaba a punto de sacar un disco y casi todos los miembros de mi banda ya estaban acá, entonces fue algo muy natural.

¿Cómo elegiste la zona donde vives?
Me vine a vivir con un amigo de Monterrey que ya estaba acá, en la
Condesa.

¿Crees que la migración del norte a la Ciudad de México tenga que ver con la violencia?

Yo no me vine al DF por inseguridad ni nada de eso. A mí me encanta Monterrey y siempre va a ser mi ciudad preferida del país. Simplemente quería venir a trabajar. Pero claro, está muy afectada por todo lo que ha sucedido. Dicen que las cosas se han calmado, pero no es verdad. El asunto es que ya no hacen tanto ruido en las noticias, pero sigue habiendo mucho desmadre. Me preocupa mi familia, pero qué le vamos a hacer.

¿Qué es lo mejor de vivir aquí?
La cuestión artística se da mucho más aquí que en Monterrey o en cualquier lugar de provincia.

¿Y lo peor?
Quizás el hecho de que hay mucha gente haciendo lo mismo, muchas bandas, pero lo importante es saber enfocarte en tus proyectos.

Tus proyectos
Vamos a empezar a promover nuestro siguiente sencillo, Sigue hablando, que es parte de nuestro segundo álbum, Sonoma. Para ello vamos a sacar un EP para el que hice un par de canciones con versiones acústicas. El EP consta de seis tracks: cuatro versiones acústicas, la versión eléctrica y una canción inédita, en la que canta Chetes, Ale Moreno, de Ruido Rosa, y Flip Tamez, exguitarrista de Jumbo. Es algo novedoso, no es del tipo de música que siempre hacemos, sino que se trata de algo más, digamos, agradable para el oído. Nos gusta mucho y será el sencillo oficial del disco.

Escritor
Es de Monclova, Coahuila
Tiempo en el DF: siete años.

¿Cómo fue tu llegada?
Me vine porque me gané una beca de la Fundación para las Letras
Mexicanas. Uno de los requisitos para que te dieran la beca era que vivieras aquí, para poder asistir a todas las actividades que ofrecían. Pensaba estar sólo lo que duraba la beca, pero en cuanto llegué, empecé a trabajar para editoriales, a publicar en revistas, a conocer gente, y ya llevo siete años.

Casi desde que llegué logré colocar mi primer libro de cuentos, La noche caníbal, con el Fondo de Cultura Económica, al que le fue muy bien y acaba de ser traducido al inglés. Ahora soy editor en Almadía, en fin, han surgido muchas oportunidades, es por eso que mi familia y yo decidimos quedarnos.

¿Cómo elegiste la zona donde vives?
Durante cinco años viví en la Roma, pero ya no es el barrio al que había llegado. Se ha vuelto muy ruidoso. Mi familia y yo buscamos un espacio más tranquilo, silencioso, y nos mudamos a la Narvarte.

¿Crees que la migración del norte a la Ciudad de México tenga que ver con la violencia?
Monclova ha cambiado mucho. La ciudad creció y todos saben que cierto dinero es un flujo que viene del crimen organizado. Hay colonias enteras en donde no sabes quién vive. Hay rondines constantes del ejército. Hay tiroteos de los que no se dice nada. Todo eso afecta, pero no creo que eso esté provocando la salida de mucha gente, porque imagino que Monclova no es una plaza tan peleada como Monterrey o Torreón.

¿Piensas volver?
Monclova me sigue gustando. Allá están las calles en las que aprendí a leer, en las que me enamoré, en las que tuve a mi hija, me gradué, tuve mi primer empleo. Allá está mi familia y mis amigos. No estoy peleado con la idea de volver. Sería cosa de platicarlo en el consejo familiar.

¿Qué es lo mejor de vivir aquí?
Me gusta que la ciudad te dé la oportunidad de irte armando una vida de acuerdo a lo que quieras. Es una ciudad que junta tantas microciudades y reúne tantas posibilidades, que te ofrece más puntos de entrada y puntos de salida.

¿Y lo peor?
Lo peor es que no hay carne. Y bueno, me cuesta mucho trabajo acostumbrarme al ruido.

Tus proyectos
Escribo poesía desde hace 15 años, pero fue con la narrativa como
me hice más visible como autor. La noche caníbal (2008) es un libro de cuentos de terror puestos en el desierto mexicano. Ganó el Premio
Inés Arredondo y se sigue vendiendo bastante bien. Las afueras (2011) es una novela que me tardé seis años en escribir. Es una novela de carretera que cuenta una historia de amor. Todo sucede en Monclova, en el desierto. Largas filas de gente rara (2012) es un libro de cuentos sobre escritores. Lo que quise hacer con este libro es mostrar con sentido del humor la melancolía, la crítica, los bloqueos, todas las debilidades del escritor, cosas que no se ven y no son parte del oropel, del premio, de la fama, del contrato, las ventas, el viaje. Muestro al escritor con los problemas a los que se enfrenta todos los días.

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