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Entrevista con Grupo D3 Chok3

Entrevistamos a estos activistas multidisciplinarios que rompen con las normas establecidas

Foto: Cortesía Grupo D3 Chok3

En pro de los derechos humanos, este grupo de activistas trabajan mediante la arquitectura, el cine, el arte sonoro y el performance. Por medio de las redes difunden su labor, el cual consiste en tomar espacios públicos sin permiso para intervenirlos, motivo que los ha llevado a enfrentar cargos legales por parte del Gobierno de la Ciudad de México. Platicamos con ellos sobre sus actividades y la manera en la que desean cambiar este mundo.

¿Por qué llamarse Grupo d3 Chok3?
El nombre refiere a la confrontación frente a la violencia del Estado, a través de propuestas artísticas radicales. Casualmente algunos cocinamos, por eso, nuestro logo además de un cráneo tiene un plato, un cubierto de mesa y un cuchillo de salvamento.

¿Qué buscan con este proyecto?
Ofrecer nuestro posicionamiento político como respuesta a las problemáticas que aquejan a la sociedad. Nosotros nos desnudamos física, espiritual e intelectualmente para plasmar lo que nos gusta, para generar un sentimiento de humanidad colectiva.

¿Cómo logran expresar su postura?
Creamos un performance titulado Neo Cabaret Voltaire, como protesta contra la iniciativa de ley de la diputada Rosi Orozco, que equiparaba el baile erótico con la prostitución y la trata de personas. También expusimos Fluxus, una pieza de arte con sangre y semen de algunos de nuestros integrantes. La intención era promulgarnos a favor de las familias diversas.

Las definiciones no nos interesan tanto, sólo creemos que, en la actualidad, el artista debe darse cuenta de que en tiempos de protesta la esencia del arte se encuentra en las calles más que en espacios institucionales o al interior de la academia.

¿Cuál es su relación con los movimientos feministas y LGBTTTI?
Nos consideramos afines a todos los movimientos reivindicativos de la disidencia sexual y de la mujer, a excepción de la marcha lésbica, porque han cerrado sus puertas a quienes no sean mujeres biológicas.

¿Cómo perciben en la actualidad temas como la discriminación de la población LGBTTTI? 
Lo que nos alarma es que hemos encontrado que el sector LGBTTTI también margina por dinero, por color de piel o por idioma. Como primer ejercicio deberíamos hacer un mayor autoanálisis antes de hablar de discriminación.

¿Han tenido algún altercado debido a sus formas de expresión?
Muchas de nuestras actividades se basan en romper con lo establecido, cuando una ley es injusta lo mejor es desobedecer. Por eso, nuestras acciones nos han acarreado enfrentamientos con el Gobierno de la Ciudad de México. Sin contar los choques con fundamentalistas religiosos empeñados en meterse en nuestras camas; o hasta con algunas feministas. Por ejemplo, en un performance nos gritaron "¡Falocentristas de mierda!" y se retiraron de la sala tan rápido que no pudimos quitarnos el pene de la boca para dialogar.

Sobre este tema, ¿cuál es la relación de la pornografía con su trabajo?
Es una práctica propia de nuestros integrantes, incluso previo a que el grupo se formara. Coincidimos en que la pornografía depende de los ojos con los que se mire. Puede ser vista desde la expresión natural del cuerpo, como un espacio y estrategia de protesta social, como personas que obtienen placer recíproco -con o sin fines de lucro-; o, simplemente, un medio de exhibición narcisista. Nosotros creemos que, al igual que en los exámenes de la escuela: ¡todas las anteriores!

¿Tienen planeadas nuevas actividades?
Participaremos en el Femstival, convocado por Las Cirujanas, con nuestro documental de porno gay dedicado a las mujeres que aman esta pornografía (sin fecha definida). Estamos abiertos a más actividades y personas que se quieran unir: cómplices que nos hagan paros, nos graben, que propongan... Ese largo etcétera que nos une como sociedad.

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