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Stand up for your rights

Manu NNa encontró en el stand up su trinchera para burlarse del cliché gay y exigir respeto

Foto: Alejandra Carbajal

Un despachador de gasolina está enamorado de la piel lozana y el copete perfecto de Peña Nieto, tiene que ocultar sus bajas pasiones porque su madre no debe enterarse que es gay. Él juega a ser detractor del presidente para guardar las apariencias, pero cuando está solo en la escena, una sensual peluca rubia y un vestido ceñido a su membrudo cuerpo lo delatan. Ese es Manu NNa, o al menos uno de sus personajes de cabaret que cuestiona la doble moral del mexicano cada vez que se instala en el escenario.

Inició a sus 15 años espiando a Regina Orozco por una ventana del entonces bar El Hábito (ahora el Vicio). No tenía dinero para pagar la entrada al show La muñequita del pastel, pero sí muchas ganas de saber qué cosa era eso del cabaret. Allí descubrió qué quería hacer. Encontró en el cabaret un campo divertido para contar historias con una carga política.

Pero Manu NNa quería ser él, no un personaje de ficción, para así contar las historias desde sus experiencias. Entonces, halló en el stand up un espacio para hablar de la homofobia. Estudió actuación, dramaturgia, cabaret, burlesque, stand up, todo lo necesario para crear un discurso contundente que utilizara la risa para burlarse irónicamente del ser gay.

"No he sufrido la homofobia a comparación de los casos que vemos a diario. Doy respeto para que me respeten, no sólo a mí, sino a mi comedia. No sólo soy gay, soy comediante. No soy este homosexual estereotipado al que la sociedad está acostumbrado. Cuando le confesé a mi mamá mi preferencia, me dijo que si la peinaba. No todos los gays somos estilistas, ponemos coreografías y nos gustan los musicales", dice.

Manu encontró en la broma un arma para criticar, pues asegura que la risa más catártica proviene del dolor más profundo. "Cuando la gente se identifica con mi comedia es porque lo que digo le sucede. El stand up se burla de uno mismo partiendo de tus anécdotas.".

"La risa es una cura. Tengo un chiste que dice: 'Matan a tres mujeres por día y asesinan a un gay cada tercer día. ¡Qué bueno que soy puto y no mujer, eso me da tres días más de vida!" La gente ríe y cuando sale, los oigo preguntarse si realmente matan a tantos. Ocupo el sarcasmo, porque odio la doble moral del mexicano. Es un chiste tan incorrecto que la gente lo percibe, rompe la barrera de la seriedad y presta atención".

Este standupero es políticamente incorrecto y no se censura, por lo que su show no siempre es bienvenido. "Hice una función para los jugadores de las Fuerzas Básicas de los Pumas. Cuando dije que era gay, algunos ya estaban encarrilados con la risa, pero los directivos no y empezaron a insultarme entre ellos: '¿Quién trajo a este pinche maricón'", decían.

En otro show en El Almacén entre el público estaba un señor homofóbico. Al finalizar la función, el hombre le confesó que odiaba a los gays, pero que lo había escuchado porque su discurso le gustó. "A lo mejor a mí no se me quita lo homofóbico, pero tu show tiene contenido", le dijo.

"La homofobia se diluye con información. En las escuelas no se enseña a respetar al otro ni a conocer la sexualidad ajena. Por otro lado, existe un machismo latente en la comedia: el jotito es amanerado y la mujer es estúpida. Si yo puedo venir con mi show a declararme en contra de esto, lo haré. Pido respeto para una persona, no para un gay. La comedia es la mejor herramienta para llegar a esa reflexión".

Manu NNa @manunna1

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