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Entrevista con Slow Magic

Previo a su presentación en la edición 2015 del Carnaval de Bahidorá, hablamos con este hipnótico artista sobre magia, amigos imginarios y música

Foto: Cortesía The Windish Agency
Los alebrijes son animales oníricos que habitan en nuestra imaginación. Su única relación con el mundo real ocurre cuando les damos vida a través de representaciones artísitcas. De esa misma forma es como Slow Magic existe. Él adopta una forma material a través de la música.

Previo a su presentación en la edición 2015 del Carnaval de Bahidorá, hablamos con él sobre amigos imaginarios, máscaras y música.

¿Cómo y cuándo decidiste presentarte ante el público a través de un alter ego o ente imaginario?
Me decicidí por el anonimato cuando comencé a hacer música para este proyecto y quise escribir cosas distintas a lo que ya había hecho. Adopté la idea de ser un amigo imaginario para no desconcectarme de la gente. Me gusta que, cuando me pongo la máscara, se genera una nueva forma de conexión con la música. Además, el hecho de aceptar que tienes un amigo imaginario es un poco vergonzoso y la gente se apena. Creo que mi música invita a que yo sea una especie de "amigo imaginario real".

¿Te transformas totalmente cuando usas la máscara?
Cuando la traigo puesta tengo la libertad de ver directamente a la gente y observar cómo me miran. Me pongo más nervioso, pero me alegra sentir la diferencia de cuando estoy en el escenario y cuando soy yo mismo. Slow Magic es el proyecto más personal que tengo y para mí es más importante que me reconozcan por este proyecto y por mi música, a que me reconozcan por mi nombre de pila o mi apariencia. Creo que es más personal que conocer a alguien en redes sociales. No me gusta que mi trabajo se relacione con mi cara ni con la forma en la que me visto. Quiero que mi música sea reconocida por el simple hecho de ser música.

¿Qué buscas transmitir respecto a tus amigos imaginarios?
Quiero juntar a todos en un mensaje patrocinado por música, obviamente. Entrelazar a todos los que me escuchan por medio del baile y unirme a ellos.

Durante tus presentaciones en vivo bajas tus percusiones al nivel del público y los invitas a que toquen contigo. Pocos músicos se atreven a interactuar tan directo con sus fans.
Una vez lo hice por accidente y me gustó demasiado. Al grado de que ya lo hago en todas mis presentaciones. La primera vez fue algo así como cuando en una banda de punk, el guitarrista se baja a tocar y a convivir con su público. Es un acto excitante y se refleja en el momento en el que rompo la barrera que hay entre el escenario y el público. Creo que resalta más en la escena electrónica porque el público siempre queda más rezagado del escenario.

¿De dónde surge la inspiración cósmica y mágica que adoptas?
Todo lo que está a mi alrededor me inspira, especialmente venir a lugares tan bellos como México. Bahidorá es el ejemplo perfecto: es una experiencia tan nueva e hipnótica que, estoy seguro, se me quedará grabada para toda la vida. Eso es justo lo que busco reflejar en mi música. Creo que lo desconocido siempre inspira al amor y la música. Hace tres años empecé a salir de gira como Slow Magic y los sonidos, colores, olores y texturas de todos los países que conozco me han nutrido.

Creo que tienes canciones que funcionan para cualquier ocasión. Sin problemas puedes entrar en el soundtrack de vida de muchas personas.
¡Gracias! Creo que es lo mejor que me han dicho en mucho tiempo. Eso es lo que busco con mi música.

¿Por qué decidiste adoptar la imagen de un lobo?
Slow Magic no es necesariamente un animal real. Puede ser uno imaginario. A lo mejor es una cebra, un lobo, un gato, lo que sea. El diseño del lobo lo creó un amigo cuando tuve mi primera presentación. Él hizo la primera máscara en cartón y con ella salí a tocar. Desde ese momento, la máscara ha tenido  muchas transformaciones. Ahora hasta tiene luces [risas]. Como es un animal imaginario, puede tener los cambios que quiera, en el momento que quiera.

¿Cómo fue que decidiste armar un proyecto en solitario?
Tenía que hacerlo, la vida misma me lo exigió. Empecé a hacer música con mis amigos cuando era joven. Ya sabes, tocaba con mis amigos de la escuela, pero lo tomaba como un pasatiempo. De pronto me entró una gran curiosidad por la música y esa cosquilla se transformó en amor. Hago música de manera solitaria porque cuando me entró esa pasión, me volví loco. Igual creo que es mejor tocar solo que coordinarme con otras siete u ocho personas con las cuales no necesariamente tendría gustos afines.

Aunque, a pesar de que en mis presentaciones estoy solo, quiero que en mis presentaciones la gente sienta que está en un concierto y no en un DJ Set. No voy a mentir, a veces extraño tocar con alguien más, pero es muy bueno tocar solo. Quizás algún día lo haga de nuevo.

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