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Entrevista con Anna Stephens

Charlamos con la exlocutora del programa Horas Hábiles sobre el panorama de la radio juvenil e Ibero 90.9

Foto: Cortesía Anna Stephens

A propósito del aniversario de Ibero 90.9, platicamos con Anna Stephens, exlocutora del programa Horas Hábiles que era transmitido por esta estación. 

¿Cuál es el panorama de la radio juvenil en México?
Inexistente y triste. No hay opciones para jóvenes, mucho menos para un sector de nicho. Los medios se están cerrando a los jóvenes con propuestas. En ese sentido, los medios chiquitos, como Ibero o Reactor, son clave. Sin embargo, incluso ellos encuentran dificultad en sus espacios para darle salida a esos nuevos proyectos.

¿A qué se debe esta falta de difusión de proyectos musicales jóvenes?
Tiene que ver con intereses comerciales. Ibero, por ejemplo, no es una estación de radio comercial, por lo que no se puede hablar de patrocinios o de marcas; es una estación autosuficiente. Como el nicho que escucha Ibero es muy pequeñito, las grandes estaciones comerciales no le quieren apostar económicamente a ésta, a pesar de que es muy poderosa.

¿Cómo era el panorama de la radio hace 12 años –cuando no existía Ibero– con respecto al de ahora?
Era un panorama previo a la era digital que requería mucha creatividad e investigación. No significa que ahora no, sino que en la actualidad todos tenemos las mismas herramientas, tanto radioescuchas como locutores. Eso hace que tu creatividad deba ser más auténtica, propositiva y con información de primera mano.

Claro, ahora todo mundo tiene acceso al dato “secreto” de tal o cual banda, que antes sólo el locutor sabía. 
Sí. Además, ahora también debes decidir bien qué quieres compartirle musicalmente a las personas, porque estás compitiendo con streamings como Spotify o Tidal, que te ofrecen lo que quieras escuchar, sin tener un locutor que lo elija por ti.

¿Con qué herramientas compiten las estaciones radiofónicas frente a estos streamings?
Con el factor humano: productores, locutores y programadores. En el caso del streaming, sólo tienes un uno y un cero diciéndote qué podrías escuchar. En la radio tienes a un locutor que te puede ayudar para enamorarte de una canción o incitarte a que vayas a un evento. Es el contacto humano contra una base de unos y ceros.

¿Qué hace un locutor de Ibero para destacar en el panorama radiofónico?
Ser auténtico y no tener miedo al libre discurso. Ibero es una estación de radio que siempre te deja decir lo que tú quieres. Cree y respeta tus valores, porque confía en tus conocimientos para no afectar a terceras personas.

¿Qué caminos abrió Ibero 90.9 para otras estaciones?
Apoyó proyectos de radio por internet y comunitarios. También destaca el empuje que tiene la estación para recibir estudiantes universitarios sean o no comunicólogos. Abrió paso también a otras radios universitarias, como sucedió con Radio UIC (de la Universidad Intercontinental) y Radio Anáhuac (de la Universidad Anáhuac México).

¿Por qué el radioescucha de la Ciudad de México decide sintonizar Ibero 90.9?
Por su libertad de expresión y el discurso musical. Éramos una estación de radio que daba noticias pero no desde el punto de vista del periodista, sino buscando que el radioescucha entendiera cómo esa noticia afectaba su vida. También por el discurso musical: es de las pocas estaciones que se dedicaban a ver qué está pasando en el mundo, pero no sólo en Estados Unidos y Reino Unido, sino también en México, Latinoamérica e, incluso, en Rusia.

¿Cuál es un momento histórico de Ibero 90.9?
El movimiento #Yosoy132 dejó estragos positivos y negativos. En el primer sentido, llamó la atención de muchas personas que desconocían que Ibero 90.9 existía, pues pensaban que sólo se escuchaba dentro de la universidad. Además de que los jóvenes supieran que existen alternativas para escuchar y hacer radio. En el aspecto negativo dejó una marca que la estación sigue cargando, la de tener los ojos de instancias gubernamentales encima.

¿Qué papel jugó la estación en el movimiento #Yosoy132?
El de apertura. Se buscó un espacio para que todos los candidatos presidenciales fueran a hablar y, al final, ocurrió esto del “baño de Peña Nieto”. Le dimos empuje a que más voces fueran escuchadas a través de los micrófonos de la estación.

¿Ese momento del “baño de Peña Nieto” marcó los cambios que está viviendo Ibero 90.9?
De alguna forma, sí. No intencionalmente, pero sí la dejó marcada. Es parte de su historia, por eso, la estación tuvo que analizar sus responsabilidades del discurso.

¿La sigues escuchando?
No.

¿Cuál era el programa que más te gustaba que no fuera el tuyo?
El Resplandor y El Triste Turno, porque eran perspicaces y ocurrentes. El Triste Turno podía hablar de cualquier tema, burlarse de ellos mismos e, incluso, convertirse ellos mismos y a sus radioescuchas en un chiste. El público de El Triste Turno aguantaba los golpes y también los lanzaba. 

¿Qué hizo la estación para que su público no sólo fuera el de la Universidad Iberoamericana (UIA)?
No tengo datos de primera mano, pero lo que escuchaba que se trabajaba era en quitarse la vestimenta de: “Soy de la Ibero, soy fresa, tengo coche, vivo en Santa Fe y me voy de viaje”. Se alcanzó esta meta gracias a la música. Los números indicaban que muy pocas personas dentro de la UIA sabían que existía la estación. Se logró el objetivo de hacer una estación de radio capitalina e, incluso, poder escucharla internacionalmente a través de internet.

¿La estación figura en la escena radiofónica de la Ciudad de México?
Sí, pero debe renovar su camino, es decir, no mutar hacia una estación de radio académica sino seguir adelante como una estación que le habla a los nuevos (y más jóvenes) radioescuchas.

¿Qué opinas del argumento de que al ser alojada en una universidad, debería ser académica?
No necesariamente. La estación ha tenido la parte académica durante toda su historia, pero no necesita convertirse sólo en eso. Ibero 90.9 ha sabido mantener su parte informativa, musical, cultural y deportiva. Es todo un combo.

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