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El sorprendente mundo de Slava

Slava Polunin regresa al Metropólitan con su Snowshow. Visitamos su enigmática casa francesa entre sauces y arroyos para platicar con él

Casa de Slava en Francia (Foto: Elsa Pereira y Nicolas Hecht)
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El bosque tiene hamacas (Foto: Elsa Pereira y Nicolas Hecht)
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Él es Slava Polunin (Foto: Elsa Pereira y Nicolas Hecht)
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Mansión francesa de Slava (Foto: Elsa Pereira y Nicolas Hecht)
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Parte del extravagante bosque (Foto: Elsa Pereira y Nicolas Hecht)
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Rodeado de sauces llorones (Foto: Elsa Pereira y Nicolas Hecht)
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Slava caracterizado (Foto: Elsa Pereira y Nicolas Hecht)
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Slava's Snowshow (Foto: Elsa Pereira y Nicolas Hecht)
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Foto: Elsa Pereira y Nicolas Hecht

Durante los últimos 15 años, Slava Polunin ha llevado su incomparable Snowshow a más de 30 países. Encontramos al payaso ambulante en una tarde otoñal en el lugar que él ahora llama casa: Seine-et-Marne, a pocos kilómetros de París. Es un escenario adecuado para este extraño mago; la casa, pintada por los artistas brasileños del grafiti y gemelos idénticos Os Gêmeos, está localizada entre arroyos adornados con sauces llorones, hamacas colgadas de sus ramas, gallinas que tranquilamente picotean sobre el suelo.

Apoyado por algunos de su equipo teatral, Slava ha llenado el lugar con su espíritu inventivo único, convirtiendo el gran sitio en una especie de juego visual surrealista. Animales de la India merodean los campos, las aspas de un molino amarillo giran con la brisa, el casco de un barco bocabajo protege un bar en funcionamiento, la base metálica de una cama cobró una segunda vida en forma de balsa, enormes instrumentos musicales están esparcidos por todos lados. Y en el centro de todo está Slava, lleno de una sabiduría infantil.

Has estado en todo el mundo con 'Snowshow'. ¿Cómo responden las diferentes audiencias, desde París a Moscú?
Son como planetas diferentes. Soy completamente susceptible a la atmósfera del país en el que esté actuando, así que cada uno de mis shows está modificado de acuerdo a ellos. En España hay más pasión; en Francia, el sentimiento es sin duda poético. Estuve en Singapur hace unos días, frente a una audiencia china casi por completo, ahí el humor de nuevo era diferente. Para hacer reír a la gente allá, tomé como inspiración el cine chino, particularmente a Jackie Chan, él es uno de los últimos verdaderos payasos y uno de mis favoritos.

También le das un gran rol a la improvisación. ¿Esto significa que nunca has actuado el mismo show dos veces?
Es como si le pidieras a un niño que hiciera la misma cosa dos veces, ¡imposible!  Los payasos son como niños. Para mí, el teatro es como el jazz: hay una idea central, alrededor de la cual improvisas. Cinco minutos antes de empezar cada show, yo le presento una nueva inspiración a los actores y le doy un color. Puede ser Beckett, un cuento de hadas o el Jorobado de Notre-Dame. Sólo así los actores pueden escoger sus personajes y encontrar a quién interpretarán.

También mantenemos las cosas vivas jugándonos pequeñas bromas uno al otro. Nos escondemos cosas de la caja de accesorios, para que todos sean saboteados en sus esfuerzos para salir al escenario. Cualquiera que llegue tarde a los ensayos tiene que comprarle un pastel a todos. ¡Conmigo, la palabra "repetición" y "trabajo" están prohibidas!

¿Así que el buen humor es tu lema?
Prefiero rodearme con novatos felices que con profesionales pesimistas. Si, al contrario de mí, no eres feliz, no puedes dar felicidad. Toda la gente que ha vivido esta vida conmigo ha permanecido como niños. Somos más de 70, viviendo en Brasil, Moscú e Ile-de-France, y cada uno de nosotros trabaja con alrededor de 15 personas.

El Snowshow transmite verdadera amistad y generosidad a su audiencia...
El show es un pretexto para conocer al público y para comunicar amor. Durante la función, imagino un mundo ideal y luego intento crearlo. El show en sí mismo es en realidad la cosa menos importante; el intercambio emocional es lo esencial. Hemos tenido miembros de la audiencia tomando el té con nosotros hasta las cinco de la mañana...

Parece que vives en un mundo de ensueño, ¿alguna vez te han molestado las pesadillas?
¿Cómo podría tener pesadillas? Mira alrededor,¡no hay televisión!

¿Te ha preocupado la interacción cercana con la audiencia, que es parte esencial del Snowshow?
Hay unas reglas simples que un actor debe aprender antes de interactuar con el público. La primera es siempre mirar a la audiencia a los ojos, no escogerlos hasta que ellos te hayan aceptado. Tienes que esperar hasta que el espectador esté listo. Es como animar a un niño: tienes que mostrarle que eres un amigo y ganarte su confianza. Incluso hemos actuado en un salón lleno de soldados.

Las paredes de tu casa están cubiertas con obras de arte. ¿Te inspiran otros artistas?
Digamos que me siento cercano al simbolismo, al surrealismo y al arte naif. Pero estos movimientos no me influencian directamente, pero sí me ayudan a entender el mundo. En el teatro, nunca me he perdido un show de Pina Bausch. Considero a Roland Topor un maestro y también me gusta mucho Bob Wilson. En el cine, mencionaría a Fellini, Terry Gilliam, Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro. Me gustan los artistas que mezclan fantasía y humor, que están llenos de emoción. En música, tomo cosas mientras las descubro a través de mis viajes, desde los Balcanes a Brasil. Me gusta estudiar la cultura de los lugares que visito.

Snowshow se ha presentado por muchos años. ¿Has planeado hacer algo más?
En mi universo sólo está el Snowshow. Pero al mismo tiempo que el show, organizo fiestas para niños y estoy involucrado en festivales, carnavales y desfiles.

Ahora, ven para acá. Voy a mostrarte el molino, que es donde confecciono mis mejores planes...

 

Traducción: Héctor Farías.

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