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Entrevista con Javier Villanova

El director de Para Eliza y Elektra y los pájaros nos cuenta sobre el proyecto "movimiento de teatro íntimo para departamentos"

Foto: Alejandra Carbajal

Cada sábado a las siete de la noche hay una función de Para Eliza o Elektra y los pájaros. El espectador interesado debe averiguar el lugar de la función, pues cada semana es un departamento distinto. Estas puestas en escena son dirigidas por Xavier Villanova, quien llamó a este proyecto "movimiento de teatro íntimo para departamentos.

Xavier explica que la intención es que más creadores escénicos y público se sumen a esta oleada. ¿Qué tal prestar tu propio departamento? Tú eliges la obra.

Montar obras en espacios no convencionales es una práctica cada vez más recurrente. ¿Cómo te insertas en este movimiento
?
Hacer teatro en departamentos surge de una necesidad de crear una nueva manera de producción y de gestión. Siempre es bueno buscar los espacios que tienen un prestigio dentro del teatro nacional, pero eso te acota a ciertos tiempos y convocatorias. Tengo necesidad de contactar con el espectador de una manera diferente, ofrecerle una propuesta nueva.

¿De qué trata esta propuesta?
Hay dos modalidades, pues tengo dos obras que funcionan de manera distinta. Con Elektra y los pájaros, alguien ofrece su departamento, yo llego con las actrices unas horas antes de la representación. Coloco sillas plegables, una lámpara de piso, muevo algunos muebles, abro un espacio en el departamento y creo un foro. Tu casa se convierte en un teatro.

En el caso de Para Eliza, que es la que llama más la atención, se trata de usar el departamento como está: el público se sienta en la sala o en las sillas de cada habitación. No queremos que se establezca una cuarta pared, pues la gente desde que llega es parte de la ficción. Los personajes los invitan a ser parte de la representación y a vivir "la casa de los personajes".

Es claro que buscas una confrontación entre actores y público. ¿Cómo lo logras?

Cada función es una experiencia distinta porque es en un espacio diferente. La altura, el techo y las paredes hacen que el acto se modifique, pero también la gente se vuelve un detonador muy poderoso para el elenco, porque  deben hablarle directamente y la gente responde. No se trata de obras en la que el actor voltea y dice "¿tú qué opinas?" y el espectador se siente obligado a participar. Lo que sucede es que cuando termina la puesta en escena, hay gente que aún no ha salido de la ficción y le habla a las actrices como si fueran el personaje. Ahí está la confrontación que termina en charla de café.

Para Eliza o Elektra y los pájaros. Sáb 7pm. Informes: coronanime@gmail.com

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