Huérfanos

Teatro
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Dos hermanos habitan una sombría casa. La ausencia de su padre y la muerte de su madre los tienen en una situación de abandono. Para ellos, los abrazos y apapachos no existen y la comida es escasa.

Tomás, el mayor, roba para mantener a Felipe, quien no deja atrás su inocencia por la sobreprotección de su hermano. Esta situación cambia repentinamente con la llegada de Héctor.

El encuentro de los tres se produce cuando Tomás intenta secuestrar a Héctor para pedir un rescate. Esto hace que la trama dé un giro (no tan sorpresivo) que determinará el resto de la historia.

Huérfanos, obra original del dramaturgo y actor norteamericano Lyle Kessler, profundiza en la soledad y los miedos de los personajes.

Además de representar al plagiado, Hernán Mendoza se estrena como director en esta obra. El actor sale bien librado de esta empresa al conectar con las emociones del público.

Esta tarea se refuerza gracias a las actuaciones de Mauricio Quintana Argüelles (quien, a pesar de interpretar a un delincuente violento, despierta la compasión del público) y, sobre todo, la de César Rodríguez, quien otorga momentos de humor y ternura.

El flash de una cámara fotográfica marca el transcurso del tiempo de esta familia atípica, formada de manera espontánea.

Por Jonathan Saldaña

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