La cosa del mar

Teatro
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La cosa del mar
Foto: Yanko Bibriesca. Cortesía Teatro Helénico

Una celebración en un barco se convierte en la pesadilla de una pequeña tripulación. Por accidente, el navío, al igual que los personajes, queda a la deriva en un viaje sin retorno.

Karla (interpretada por Dobrina Cristeva) es una exitosa doctora que acaba de ser ascendida. Para festejarlo, organizó una fiesta en barco a la que invitó a su mejor amiga (Ana Karina Guevara), a su nuevo novio (Rodrigo Mendoza) y a su hijo (Sinaí Segovia).

Cuando ya están hasta las chanclas, la responsable de la embarcación (Blanca Alarcón) se percata de que accidentalmente naufragan sin posibilidad de comunicarse para pedir que los rescaten.

Esta obra, de la dramaturga Rebekka Kricheldorf, es una metáfora del monstruo que llevamos dentro, producto del hartazgo de la sociedad y sus apariencias, la dependencia tecnológica y la idealización de las relaciones. Conforme transcurren los días y la convivencia se vuelve insoportable, se devoran unos a otros.

Para el elenco, el director Luis López escogió actores con una trayectoria en televisión y cine. Aunque no todas las actuaciones son afortunadas, resalta el trabajo de Ana Karina Guevara, quien retrata con destreza el humor negro y el cinismo de su personaje, una mujer alcohólica frustrada y harta de la hipocresía de la sociedad.

La actriz hace una buena mancuerna con Rodrigo Mendoza, un hombre que se resiste a aceptar el paso de los años. Ambos mantienen diálogos que provocan la risa del público al burlarse de las apariencias de los otros personajes.

La cosa del mar no es la historia de un kraken real, sino de los temores que no devoran poco a poco.

Por Mariana Guillén

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