Oler la sangre

Teatro
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Oler la sangre
Foto: Cortesía de la producción

El tema de los lazos familiares y, específicamente, el de las relaciones entre hermanos, no es nuevo en nuestro teatro, mucho menos en una cultura hispanoamericana en la que la familia ocupa un lugar central en las causas y consecuencias de todo individuo que se respete. La mención a Hispanoamérica no es gratuita: aunque se trata de un texto realizado en México, recurre a un lenguaje de palabra e imagen que remite a diversos tiempos y latitudes.

Al morir la abuela materna, los medios hermanos Alo y Ale se encuentran por primera vez. Él sabía que tenía una hermana, ella no sabía de él. Por un sobre que la abuela le deja a cada uno de ellos, se enteran que deben partir para develar un secreto fundamental: el de su origen. La travesía que emprenden no es más que un pretexto para que ambos intenten conocerse y, sobre todo, reconocerse como seres de una misma sangre. El camino mítico del héroe experimentado por dos antihéroes introspectivos.

La dramaturgia de Ro Banda narra la acción y apunta un sinnúmero de sitios que los hermanos van recorriendo. La dirección, a cargo del propio autor, ilustra la palabra y condensa todos los lugares en un trazo sencillo a lo largo y ancho de un espacio casi vacío -habitado sutilmente, a manera de una estación de trenes, por cinco lámparas y un par de relojes diseñados e iluminados por Miguel Moreno– que los dos estupendos actores se encargan de llenar con su fuerte presencia y sus muy vastos recursos.

Tanto Víctor Huggo Martin como Adriana Llabrés dotan de vida y complejidad a esos seres que, al salir de casa de la abuela, parecen saludar con honores a Hansel y Grettel o a Fanny y Alexander. El vestuario de Kevin Arnoldo complementa la riqueza de referentes que se halla en este montaje que, tras dos temporadas anteriores presentadas bajo un distinto formato, se ha decantado y ha adquirido una solidez y fortaleza que se agradece y entusiasma, porque a pesar de la experiencia de los actores, se trata de un teatro joven.

Por Enrique Saavedra

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