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Entrevista con Sergio González Rodríguez

El ganador del premio Anagrama 2014, por Campo de guerra, nos explica el porqué de la violencia del narco y otros males nacionales

Foto: Alejandra Gutiérrez

Su teoría es simple. Problemas como la violencia del crimen organizado y hasta la baja calidad de la información que recibimos como noticias, tienen puntos en común: la estrategia geopolítica de Estados Unidos y el entreguismo de los corruptos políticos mexicanos. Campo de guerra es un ensayo nada esperanzador. De hecho, es espeluznante, pero su aportación es tal, que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo 2014.

Platicamos Sergio González Rodríguez, el autor, sobre este título y su visión del mundo.

¿Estamos tan mal?
No sólo estamos mal, no tenemos futuro. El problema de mirar muchas películas de horror, como es mi caso, es que me acostumbro a advertir la presencia del mal, lo adverso y lo anómalo. Esto hace que tenga un sentido de la realidad distinto, en lugar de notar los aspectos gratos observo las contradicciones, que siempre revelan mejor la realidad. Es ahí donde mi visión se relaciona con la obscuridad, pero permite ver cosas que la claridad no.

¿Lo acusan de creer en teorías de conspiración?
Me encanta que lo digan. Para combatir una conspiración terrorista, por mandato ejecutivo se ordena un mecanismo de intercepción integral de todas las comunicaciones del mundo, como reveló el escándalo Snowden. Me dicen que no hay conspiraciones y me río mucho. El gobierno de Estados Unidos siempre insistió en culpar a los que criticaban de ser 'conspiracionistas', cuando las hacen ellos. Yo no lo inventé.

Es una visión muy pesimista.
Sí, pero parte de esa obscuridad viene de la propia narrativa que el modelo nos vende. ¿Qué tal que, conociendo lo que implica, podemos ofrecer una mejor forma de resistencia? El conocimiento es la opción más apropiada y viene de la información, la educación y la cultura.

¿Cómo organizar resistencias si el propio libro descalifica las que se lograron en redes sociales?
No han sido (ejemplos) suficientemente buenos al no prolongar su efecto. Se confía demasiado en el triunfalismo de su existencia por sí y en sí, sin ahondar en los mecanismos para que funcionen mejor. La gente se conforma con emplear estas nuevas herramientas: "Vean las manifestaciones que creamos", "ocasionamos la Primavera Árabe", "movilizamos España", "ocupamos Wall Street". Tenemos que ahondar en la articulación de la práctica política real y los usos de internet en general. Debemos que avanzar con mayor eficiencia y eficacia en articular una movilización colectiva, para imponer asuntos políticos más allá de la coyuntura electoral.

El modelo es "ve a votar y nos vemos en tres años; no molestes". No hay forma de reclamar. Hay que aprender a contrarrestar estos efectos, hechos para que la gente no se meta en política ni la delegue a la autoridad, que han demostrado ser corrupta, ineficaz, limitada y  muy ignorante, a espaldas de la propia sociedad. Su mundo funciona por corrupción y comisión. El servicio público ya no existe.

¿Hay que organizar otra revolución?
Es posible, pero la ubico en el plano de la mentalidad, del pensamiento, de la posibilidad de nutrirla con ideas múltiples, por muy radicales que parezcan. Eso va a provocar que la gente cobre un sentido de participación política más flexible, múltiple y enriquecida, que la simple rigidez de votar. Es importante cambiar la mentalidad, después podrá venir una revolución integral de la vida pública y privada.

¿Cómo combate usted la obscuridad?
He vuelto a tocar en un grupo de rock. Lo fundé con mi hermano Pablo, quien murió hace un año; eso me motivó a reformularlo. Es parte de la tarea de contrarrestar el horror. El arte es terapéutico, pero también permite pensar las cosas de otro modo. El horror permite conocer la realidad, pero no todos queremos verlo. Quien no tenga alas para volar, que no se acerque a mirar la obscuridad.

¿La música son sus alas?
La música, el cine, el arte, la cultura y hasta la poesía. Tenemos que aprender a leer las cosas como son. Es más fácil conocer la verdad y deprimirse, que vivir una fantasía.

Como bien decía José Emilio Pacheco, somos un país sin memoria. Con el nuevo modelo comunicativo triunfó el info-entretenimiento y el flash noticioso. Toda información debe ser divertida y reducirse a la nota con el mayor impacto emotivo. Tenemos que reaprender modelos comunicativos más flexibles, más complejos. Este modelo surgió en los noventa y cambiará porque la gente cambia, pero hay mucha complacencia y la generación que actualmente protagoniza tiene una fe extraordinaria y un optimismo genial. Con eso haces una fiesta, no un mejor medio de comunicación. No hay luz al final del túnel, es un hoyo negro.

Reseña

Campo de guerra

Este título de Sergio González Rodríguez recibió el Premio Anagrama de Ensayo 2014 El Premio Anagrama de Ensayo 2014 revela eso que vemos todos los días y nos negamos a entender: el mundo avanza hacia un caótico desenlace. Las personas nos convertimos en piezas reemplazables del sistema y a lo más que aspiramos es a ser víctimas de la delincuencia organizada. Presagios del transhumanismo.

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