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Entrevista con el ilustrador Beto Petiches

Platicamos con el ilustrador Beto Petiches, una de las jóvenes promesas de Gran Salón México, sobre su trabajo y amor por la ilustración

Foto: Yeka García

Beto Petiches es una de las jóvenes promesas de la próxima edición de Gran Salón México (del 6 al 8 de noviembre). En su trabajo puedes notar un gran sentido del humor y una búsqueda constante por sorprender al espectador. Platicamos con él y nos regaló una ilustración exclusiva.

¿Qué destacarías del tipo de ilustración que realizas?
Algunos pensarán que no es algo a destacar, pero a mí me gusta que no es muy compleja. Técnicamente me gusta resolverlo de la manera más sencilla posible, para así dar más importancia al fondo, pero también es porque hay algo que me resulta hermoso de los trazos imperfectos, de las líneas de primera intención y de los garabatos. Ese algo tiene que ver con el lado humano de la ilustración, con la expresión.

Me apasiona el proceso y muchas veces me gusta más un boceto que una ilustración terminada. Esos trazos, para mí, son sumamente sinceros y no esconden nada. Quizás no detallan a la perfección lo que se ilustra, pero te dicen mucho del ilustrador y dejan que el dibujo adquiera su propia voz. Por eso me cuesta trabajo llamarme ilustrador, porque siento que en el mejor de los casos hago dibujos, pero la mayor parte del tiempo sólo hago rayones, por miedo a callar su voz.

¿Cuáles son los temas recurrentes en tu trabajo?
Me interesa mucho lo cotidiano, la sociedad, la vida en la ciudad y la cultura popular, pero principalmente me inspiro en el lenguaje. Me gusta jugar con las palabras, sus significados y su contexto. Siempre cuestiono el origen de ciertas palabras y frases que estamos acostumbrados a decir, con las que hemos sido educados y que repetimos sin asimilar. Simplemente me es fascinante la gran posibilidad visual que hay en la lingüística.

¿Qué opinas del panorama de la ilustración de la Ciudad de México?
¡Me encanta! Hay un gran potencial, gente con mucho talento, con voces únicas y opiniones brutales y poco a poco se van abriendo camino. La tecnología es un arma poderosa que rompe muchas barreras y ha permitido que el talento se revele, incluso globalmente. Las redes sociales dejan que los nuevos talentos lleguen a muchos ojos y, por otro lado, existe también una creciente comunidad que se esfuerza por crear nuevas oportunidades, espacios y eventos para que la ilustración nacional crezca. Así se genera más exposición e idealmente más interés, porque no basta con llegar a los ojos de las personas, hay que llegar a los corazones. Hay que intentarlo, siempre.

¿Quién es tu ilustrador favorito y por qué?
Son varios, pero la ilustración que me atrae no es necesariamente parecida en cuanto a estilo. Me gusta mucho la ilustración con un fuerte mensaje o una idea divertida. Los ilustradores que más me gustan suelen ser muy inteligentes en sus dibujos. Crean ideas, metáforas y paralelismos muy atinados que hacen único su trabajo. Jean Jullien me parece fantástico, es increíble como expresa tanta vida en lo cotidiano, propone ideas muy graciosas para hacer de una vida común algo divertido. Alejandro Magallanes es una de las personas de las que más he aprendido, él junto con Isidro Ferrer son de los creadores de imágenes que más admiro. Imágenes sumamente poderosas y cargadas de contenido. Eso me inspira.

¿Por qué el público debería estar interesado en ir a Gran Salón México?

Ilustración: Petiches

¿Qué posibilidades de comunicación te otorga la ilustración que no te da otro soporte creativo?
Su gran cualidad no está en lo que te otorga, sino que por el contrario, en sus limitaciones. He trabajado un poco en el mundo de la animación y muchas de las ideas que quiero expresar las he podido resolver como pequeñas animaciones. Éstas me permiten jugar con un elemento que no tiene la ilustración: el tiempo y la narrativa. De la misma forma que uno puede contar una historia en un pequeño cómic, la animación te permite detallar y explicar más a fondo, puedes crear acciones que cuentan, a veces literalmente, el cuento.

En la ilustración no sucede esto, uno tiene una imagen, un momento, una oportunidad, un cuadro y nada más. Es justo eso lo que admiro del ilustrador, que tiene que ser muy atinado para tomar las decisiones correctas y que con una sola imagen, una única escena congelada, pueda expresar emociones complejas e ideas completas.

De esta forma la ilustración se vuelve más directa y más valiosa. La veo como una síntesis fabulosa, una fina concentración conceptual. Una muy complicada sutileza que implica mucho trabajo, mucha experiencia y  mucho “coco.” Y qué bonita es.

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