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Entrevista con Artemio Narro

Previo a la proyección de 'Me quedo contigo' en la edición 2015 de FICUNAM, hablamos con su director sobre cine, mirreyes, chicas fresas y violencia sin mesura

Foto: Cortesía Artemio Narro

Me quedo contigo es, quizás, la película más polémica de la edición 2015 de FICUNAM. Se trata de una crítica sangrienta a la desigualdad social y a los clichés clasistas mexicanos. Es un trabajo que, seguramente, dará mucho de qué hablar debido a sus brutales secuencias de violencia explícita, pero a diferencia de otras en las que ésta es advertencia, anzuelo y eje visual, en la ópera prima del prolífico artista plástico, los navajazos que atraviesan capas de piel y derraman sangre corren a cargo de cuatro encantadoras chicas fresas. Ellas visten ropa de diseñador, manejan camionetas último modelo y hacen evidente que sus mirreyes no tienen más talento que "tirar rostro".

¿Qué opinión tienes de los "mirreyes"?
Me valen madres. Honestamente no son una etnia que me provoque mucho. Me dan un poco de pena ajena y me parece que representan lo más asqueroso de la clase media y media alta de México.

¿Qué le dirías a la versión femenina de un mirrey?
Lo mismo que a un mirrey: "Pobre de ti. Tener que ser tú y vivir tu vida; de todo corazón, te deseo que evoluciones".

¿Las protagonistas de Me quedo contigo son una versión femenina de los mirreyes o más bien una respuesta antagónica?
Las mexicanas son una suerte de chicas de escuela fresa que viven en dos realidades: la real y la de su fantasía. Por otro lado, la española es una chica pija que tiene familiares en el Partido Popular y que busca la forma de revelarse y de molestar a su familia. Son mujeres que están hasta la madre de tenerlo todo y no tener nada.

Me comentabas que de algún modo describes tu película como "Clueless goes wrong" o "Clueless meets Funny Games".  La verdad es que mí me gusta mucho ese filme. ¿Te gusta Clueless?, ¿de algún modo te ayudó a delinear la historia?
Me parece una obra maestra. Es de mis películas favoritas y sí, me ayudó mucho, pues en Clueless las protagonistas son como este tipo de chicas que viven en una burbuja, lo tienen todo y a la vez no tienen nada. La famosa "jaula de oro". Me recuerdan a muchas compañeras que tuve en la secundaria y la prepa.

¿A partir de qué idea o anécdota surge el guión de Me quedo contigo?

De una exposición llamada Proyecto Juárez en la que trabajé junto a diferentes artistas. El concepto trataba de hombres trabajando en torno a las estructuras de poder y Ciudad Juárez. Eran residencias. Ahí conviví con otros artistas, entre ellos Antonio de la Rosa -gran amigo- quien también formó parte del proyecto. Entre las muchas y largas conversaciones que tuve con él en torno a los feminicidios, surgió la idea de invertir los roles. Años después, cuando estaba harto del mundo del arte y sus mecanismos, conversé con Renato Ornelas, un cineasta, y surgió la idea de hacer la película. Retomé la idea original y le di forma de guión cinematográfico.

A partir de esto me lancé con todo a hacer el filme. Organicé una subasta de arte en la que le pedí a varios amigos artistas que donaran o invirtieran una obra para la película. Juntamos 60 piezas y con lo recaudado se hizo la cinta. Fue un proyecto bastante independiente, muy de guerrilla y familiar. Mi padre, mi mujer y un gran amigo artista con el que he colaborado antes fueron los productores. Básicamente todos los involucrados fueron cómplices que se aventaron el clavado conmigo. Mi primo, amigos de la infancia y amigos de toda la vida lo hicieron posible.

¿Hay algo de feminismo en tu filme?

Pienso que lo hay, aunque no es lo más importante. El simple hecho de invertir los roles la vuelve feminista. Si en la película los hombres hicieran lo que hacen las chicas, nadie la terminaría de ver. Nadie se reiría y yo sería excomulgado. Hay una prueba llamada Test de Bechdel y fue diseñada para ver si una película es sexista o no. La mía no lo es.

¿Cómo fue el proceso del casting?
Escribí pensando en las chicas. Para el personaje de la mujer española tenía en mente a una amiga mía. Así que lo construí en relación a ella, pero mi amiga no es actriz. Por ello, mediante un casting, busqué a una profesional que físicamente se aproximara a su complexión. En general, los personajes se hicieron pensando en quién los interpretaría. La única excepción fue el vaquero. Desde el principio fue pensado como una imagen de alguien guapo y viril. Un vaquero de fantasía, como de anuncio.

Háblanos del soundtrack de tu filme. Me llama la atención que la mayoría de la canciones pertenecen a ese género a veces conocido como tontipop ibérico.
Pues sí. Siempre pensé en que quería el contraste entre el tontipop ibérico, como le dices, y el tontipop mexicano. Hay canciones que estaban en mi cabeza desde que escribí la película. Otras aparecieron en el camino y quedaron como anillo al dedo. Además de que en España las disqueras y los grupos fueron mucho más participativos y entusiastas que aquí.

¿Qué opinión tienes de la violencia, especialmente en el actual contexto mexicano?

La violencia de cualquier forma me parece repudiable. Creo que mientras más evolucionamos, más violentos nos volvemos. Eso me hace pensar en que vamos camino a la extinción. Nunca he entendido la violencia y quizás por eso es que me obsesiona tanto.

¿Y de la violencia hacia las mujeres?
Pienso que sólo refleja lo jodido que está el planeta. Vivir en un mundo en el que el género o la preferencia sexual siguen siendo un tema de discusión o blanco de violencia, es muy triste. Hemos perdido la brújula como especie.

¿Y la actual violencia en el cine?
Depende de cómo se aborde. Puede resultarme entretenida, pero me causa mucho shock que no nos molesta ver 500 muertos y sí nos incomode ver una verga parada o una penetración. Podemos con explosiones, pero no con orgasmos. Estamos jodidos de verdad.

Tu película, tengo entendido y dada la tremenda carga de violencia explícita, ha tenido problemas de distribución. ¿Qué reflexión te viene a la cabeza al respecto?
Hay varios motivos por los que ha tenido problemas. En México nos encanta que las películas violentas tengan su origen en la pobreza, o sea, los jodidos y pobres son los agresivos. La clase media y la clase alta no tienen esos problemas. Entonces, como es acerca de lo podrida que se encuentra la clase alta, incomoda. Si mi película fuera croata o rusa, quizá no tendría esas complicaciones. También la inversión de géneros es un factor determinante, si pensamos que el mundo del cine es mayoritariamente masculino. En fin, creo que México es un país con muchos complejos, racismo, clasismo y una enorme doble moral. Digo México porque es mi realidad. Sin son iguales en Noruega, no es mi asunto pues yo vivo aquí.

Eres un artista más conocido dentro del mundo de la plástica. ¿Cómo decidiste incursionar en el cine?
Mi obra y mi vida siempre han estado relacionadas al cine. Decidí hacer una película por varios motivos: hartazgo del mundo y el mercado del arte. Finalmente, me agarré de los huevos y me aventé. Fue un poco como saltar desde un trampolín teniendo a madre de un lado diciéndome que la única salida de ahí era saltando al agua y lo hice. Salté y ahí tienes el resultado.

¿Es difícil dar este "salto"?
Creo que darlo no es difícil, sino decidir hacerlo.

Lee nuestra reseña

Me quedo contigo

Esta cinta es tan dolorosa como un golpe en el estómago, tan humillante como un escupitajo en la cara y tan violenta como la vida misma. 

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