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¿Qué diablos es ser queer?

Para explorar esta categoría de género difusa que ronda en las mentes posmodernas, entrevistamos a esta escritora

Foto: Rosa Blanca

Ser queer es una definición casi inaprensible, es por ello que recurrimos a Sayak Valencia, autora del aclamado libro Capitalismo gore e investigadora del tema. Además de pensadora, Sayak es profesora en el Colegio de la Frontera Norte y recientemente presentó el performance Mestizx, en el Ex Teresa Arte Actual.

Desde pequeña se vestía con la ropa de su papá, haciendo un drag king pero de jardín de niños; a ella le parecía divertido. Luego se dio cuenta de que este tipo de cosas molestaban a mucha gente; afortunadamente, sus papás nunca le dijeron que no lo hiciera.

Hoy, Sayak Valencia no pasa desapercibida en la Ciudad de México, aunque sus días transcurren entre Tijuana y San Diego, en la frontera.

Está segura de que al morir encontrarán en su autopsia mucho lápiz labial en su estómago: "del mío y de mis amantes", dice riendo al tiempo que muestra los cuatro tonos que lleva en la bolsa. El rojo 740 es su preferido "porque combina con barba y bigote, por si el performance lo amerita". 

Sayak, ¿qué significa lo queer?
No es una identidad, sino un proceso de autocrítica radical y de crítica a la sociedad y a sus categorías absolutas como lo masculino y lo femenino.

¿Para ti lo queer va más allá de la orientación sexual?
Sí. La gente dice que es muy tolerante con los gays, los discapacitados, los travestis, las mujeres barbonas; sin embargo, cuando un cuerpo queer (un cuerpo que no se define como el de un hombre o una mujer) se coloca en el espacio público, entonces atrae miradas. Si bien esto no hace una gran revolución, si tú te paras con un cuerpo que cuestiona el contexto, entonces transformas ese contexto.

¿Entonces eres o no eres queer?
Yo me identifico como una persona cuir (en español). Creo que más que una identidad individual, lo queer es una práctica, es ser parte de un movimiento de crítica contra el sistema. Ahí interviene no sólo la sexualidad, sino también el género, la raza y la clase. Es muy importante reconocer que la disidencia sexual fue primordial para que las multitudes queer salieran a la calle. Por ejemplo, en Estados Unidos las feministas negras se separaron del black power y las chicanas del chicanismo, porque eran lesbianas.

¿Te sientes en una especie de frontera de género?
Sí, todos son procesos y tránsitos. Yo me siento cómoda en mi travestismo femenino, mi feminidad es una feminidad marica. Pienso en dislocar los estándares de belleza, de cuerpo, de género y de sexualidad. Ponerme barba ha sido poner una pregunta en el espacio. Además, lo contrasto con ir vestida muy femenina con labios pintados y el pelo muy largo. Esto se vuelve algo muy político.

Después de tu libro Capitalismo gore, ¿en qué trabajas ahora?
Quiero investigar cómo podemos construir otros modelos de masculinidades que sean aspiracionales para cierto sector de la población, ciertos varones.

El padre de Sayak tiene un gran peso en su historia. Sayak se rasuraba con él ficticiamente todos los domingos. Cruzaba a San Diego, California, para adentrarse en la biblioteca. Fue ahí donde conoció el feminismo y el mundo queer. Hay quien dice que infancia es destino y Sayak, sin saberlo, tuvo una infancia muy queer.

*Sobre el autor. Mauricio Patrón estudió en el Programa de Estudios Independientes del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. Antes, una maestría en Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana y periodismo en la UNAM. Se desempeña como investigador curatorial independiente.

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