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Reseña: The Magic Whip, Blur

Un regreso lleno de matices en un material consistente de principio a fin, eso es la más reciente placa del cuarteto liderado por Damon Albarn

Foto: Time Out London

El látigo mágico de Blur alcanza a sus seguidores después de 12 años de espera. En realidad, la última vez que los cuatro integrantes de la banda proveniente de Colchester, Inglaterra, trabajaron juntos fue hace 16 años, con el álbum 13. Después de la partida de Graham Coxon, Think Tank cerró un ciclo que llevó a Damon Albarn a realizar otros proyectos, como el exitoso Gorillaz y The Good, The Bad and The Queen.

Luego de diversas especulaciones, Blur se reunió en 2013 a lo que siguió una apoteósica gira mundial que los llevó a Hong Kong, en donde aprovecharon cinco días libres para realizar The Magic Whip. Este álbum contó con la producción de Stephen Street (quien en los ochenta trabajó con The Smiths y The Cranberries); con él colaboraron durante los primeros cinco discos de su carrera, por lo que esta familiaridad dio como resultado una obra consistente de principio a fin.

El fuerte sello de Damon Albarn, en su composición y trabajo melódico, está impreso en cada tema. Se nota la evolución íntegra que ha tenido como músico, se sienten las influencias y el aprendizaje que ha adquirido con sus proyectos alternos y su carrera solista.

Sin embargo, el retorno de la guitarra de Graham Coxon al grupo es notorio y dota de poder a las melodías, como en los temas "I Broadcast" y "Go Out". La inspiración que les brindó la música asiática se percibe de forma sutil en canciones como "New World Towers" y "Mirrorball", en las que los riffs de guitarra evocan atmósferas etéreas.

"Lonesome Street" abre el conjunto de 12 canciones que integran The Magic Whip. El disco conjunta diversas texturas que suben y bajan, algunos ritmos son rápidos y otros más flemáticos. Por ejemplo, en "Pyongyang" existe una cierta remembranza a las atmosferas que Blur creó en 13, un material que se caracteriza por melodías melancólicas y un tanto más grisáceas. En esa época trabajaron bajo la producción de William Orbit (quien produjo el Ray of Light, de Madonna).

Las temáticas de las letras confluyen en imágenes de un mundo moderno que no alcanza a encontrar su espiritualidad y personas que viven en ciudades vacías, como en las piezas "New World Towers" y "There are Too Many of Us".

Otras composiciones tratan tópicos familiares como el amor; tal es el caso de "Ong Ong". En "My Terracotta Heart", se lee entre líneas una alusión a la amistad entre Damon Albarn y Graham Coxon.

The Magic Whip es un interesante y emocional reencuentro con una de las agrupaciones británicas más representativas de los años noventa y cuyo legado musical seguirá dando más por escuchar.

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