El día que dejé de ser noche

Teatro, Drama
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El día que dejé de ser noche
Foto: Cortesía de la producción

Un café de chinos, un bar, un parque y el Metro de la Ciudad de México son los escenarios para un abanico de personajes caracterizados por el desconsuelo. Estos son los ingredientes de El día que dejé de ser noche, puesta en escena que invita a meditar sobre la conducta humana cuando es invadida por el miedo, la codepencia e incluso el egoísmo.

El autor de la obra, Rodolfo Guillén, se centra en Roberto, un lector empedernido que aspira a ser escritor. Sin embargo, una ola de desventuras desprendidas de sus propios actos reflejan que irremediablemente se necesita algo más que deseo para trasladar los sueños al terreno de la realidad. En este caso, el protagonista debe encontrar aquello que llene el vacío que rige sus días antes de escribir.

La búsqueda de ese sentido a su vida se desarrolla como en una noche interminable, de ahí el nombre de la obra realizada por la compañía independiente Teatro en Exceso y otras Patologías.  

Con la intención de contar la historia de una forma diferente, el dramaturgo rompe con la cronología, y aunque todo gira en torno al desasosiego, hay momentos permeados de humor que resultan un grato acierto.

Entre las referencias que tuvo Guillén al momento de escribir la obra se encuentran escritores como Roberto Bolaño y Guillermo Fadanelli. Finalmente, El día que dejé de ser noche nos muestra un extracto de la ciudad y de cómo ésta vuelca a los personajes en una situación de soledad.

Por Leticia Arredondo

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