0 Me encanta
Guárdalo

Entrevista con Richard Viqueira

Platicamos con el kamikaze del teatro sobre el proyecto Psico/Embutidos, videoinstalación y montaje que puedes ver en el Museo del Chopo

Foto: Cortesía Museo Universitario del Chopo

Richard Viqueira es un joven dramaturgo, director y actor mexicano caracterizado por sus piezas escénicas que rompen las formas tradicionales. Su teatro de riesgo, como él lo llama, es agresivo, en momentos hiperrealista, crítico de la actualidad y transgresor, aunque él mismo no se reconozca como tal.

Es conocido también como “el kamikaze del teatro”, pues piensa que el escenario es como un campo de batalla al que se va a pelear y morir. En sus montajes es común que el espectador se sienta invadido, confrontado, alterado y, sobre todo, involucrado, pues Viqueira siempre busca que el público se convierta en un personaje activo de sus historias.

Actualmente dirige Psico/Embutidos, carnicería escénica que se presenta en el Museo Universitario del Chopo. Se trata de una obra interactiva que durante 140 minutos introduce al público por un viaje al interior de un aparato digestivo como escenografía.

¿Cómo surge la idea de Psico/Embutidos y cuál es el tema que aborda?
Trata sobre una Salchicha que busca dar sepultura a su madre Longaniza y el encuentro con distintos embutidos que intentarán impedirlo. A fin de cuentas, es una obra sobre antropofagia. Nuestra moneda de cambio es la carne y sus apetitos. Nuestra religión es carnívora. Por eso quise, también, hablar sobre la mortandad desde un tono sardónico: si acaso no existe el alma ni la vida después de la muerte, aceptemos entonces que somos solamente esta comunidad de embutidos que sufren, piensan y copulan sin propósito trascendental. Que somos perecederos.

 ¿Por qué pensar a los personajes como embutidos dentro de un aparato digestivo enorme?
El acto de tragar y ser tragado es un mecanismo usual en nuestra sociedad. Todos somos masticados como simples botanas. Se nos ve como seres que pueden ser defecados, sea por las transnacionales, la publicidad, la pornografía y la religión, estas dos últimas que tanto fundan sus preceptos en la noción de la carne y en su constante prohibición o abuso.

Sabemos que se trata de una obra teatral interactiva, pero específicamente ¿qué verá el espectador? ¿A qué se enfrentará?
No lo sé. La obra busca ser un organismo viviente. Es un evento que celebra lo vital a través de una reflexión sobre lo mortal. En cada casilla te encuentras con alguien desconocido y desnudo a menos de un metro de cercanía. Eso lo convierte en un acto muy íntimo e impredecible. En un caos concentrado.

En tu trabajo hay una notable intención de involucrar al público, incluso has comentado que en este montaje había personas que también se desnudaban o que tomaban la palabra. A propósito de ello, ¿qué significa para ti el espectador.  
Creo firmemente en una guerra civil dentro del teatro, en la que el espectador termine convertido en el actor de la pieza por una decisión política y ética del mismo. Pretendo fomentar la renuncia a la pasividad social y estética, por eso función tras función invito al espectador a que practique una revolución local para permitir la democracia salvaje.

Planteas tres formas de ver Psico/Embutidos: como espectador de una videoinstalación, como participante del recorrido o como observador externo. ¿Por qué abrir estas tres experiencias?
La idea de la videoinstalación fue de Luis Mario Moncada, le interesaba explorar la pieza desde su perspectiva de artista plástico y conceptual. Él diseñó el recorrido y su perspectiva. La noción de participar en la obra y de poder verla, después de la propia experiencia o incluso sin participar en ella, fue algo que fuimos notando en el transcurso de las funciones. Descubrimos que era muy interesante ver a las personas interactuar entre sí, sin saber en realidad que está pasando dentro. Puedes notar reacciones inusitadas y, no obstante, no enterarte jamás de nada. Es como apreciar una pequeña Torre de Babel en funcionamiento.

Al ser una obra en la cual el espectador interactúa, ¿qué tanto hay de ficción y de realidad? ¿Cómo ocurre esta relación?
La obra fue escrita con anterioridad a la puesta en escena, pero Luis Mario Moncada y yo la ajustamos a las vivencias y avatares de la piel de los actores, de sus distintas operaciones, pliegues, moretones y arrugas. Creo que en la obra, gradualmente, la realidad la inunda cada día más. No sé cómo terminará su proceso natural y decidí que no quiero acotarlo.

Psico/Embutidos utiliza recursos como la videoinstalación, en ese sentido ¿qué dificultades implicó su montaje?
Son demasiados actores para un montaje, pocos espectadores para una función. Nunca goza de una recuperación económica que la justifique, es una escenografía que armarla toma una semana entera y que no es posible que conviva con algo más por sus propias dimensiones y peso. Es la empresa del fracaso que, no obstante y gracias a la visión artística de Luis Mario Moncada, función tras función se convierte en el naciente milagro.

Tu trabajo es teatro de riesgo, rompe los convencionalismos. ¿Qué buscas con tu dramaturgia? ¿Hacia dónde quieres llegar?
Actualmente redacté mi propio Decálogo sobre el teatro de riesgo porque fue algo que al principio de mi carrera me surgió muy instintivamente, y ahora busco darle un marco teórico sustentable. Yo lo defino así para los propósitos de mi propia labor.

Decálogo del teatro de riesgo:

  1. Usa tu dolor físico como manifiesto político.
  2. Todo faquir odia las caricias.
  3. El actor es atleta y suicida a partes iguales.
  4. Incendia el teatro de ser posible.
  5. Haz del espectador tu rehén.
  6. Déjate morder por el espectador.
  7. Espectador mata al actor: vuélvete actor.
  8. Vive el teatro como si buscaras morir en él.
  9. Todos peligran en el teatro porque deciden coexistir entre desconocidos.
  10. Aprender a morir unidos, de eso trata el teatro de riesgo.

Psico/Embutidos, carnicería escénica. Museo Universitario del Chopo. Enrique González Martínez 10, Santa María la Ribera. Funciones de teatro: Jue-dom 8pm. Del 23 a 27 de septiembre. $100. Videoinstalación abierta al público hasta el 2 de octubre.

Comentarios

0 comments