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Cantinas de respeto

Más sabe el diablo por viejo, que por diablo: Estas parroquias etílicas perpetúan, desde hace más de 50 años, la tradición de quitar la sed

Foto: Alejandra Carbajal
Cantina La Dominica

Deja los antros y los bares por un momento y viaja en el tiempo. Vive los tragos, las botanas y los platillos para compartir que se han servido por varias generaciones. La Ciudad de México tiene las cantinas clásicas que han sabido poner el ejemplo.

Cantinas antiguas de la CDMX

Bar Oxford

Nos dimos a la tarea de encontrarte una cantina clásica: puertas de vaivén, 70 años de recuerdos, la dama que llora en los hombros de alguien que no es su esposo y las deliciosas botanas. Pide tu caballito de bienvenida, una tostada de pata o un caldo de camarón. Hay platos fuertes, como un pecho de ternera cocinado a la perfección, con guacamole y papas en gajos. Una joya oculta en la Tabacalera.

Tabacalera

La Dominica

Neocantinas de la CDMX: ríndanle ofrenda a La Dominica, cantina sexagenaria del Centro. Llega a las 2pm, cuando sirven los tres tiempos (sopa, guisado, guarnición). Acompáñalos con tres tragos y la comida te saldrá gratis. ¿Todavía mejor? Cada cerveza te cuesta $20-$30 pesitos. ¡Ah!, si quieres conocer las anécdotas del lugar, pregunta por Poncho, el encargado, quien se jacta de llevar poco tiempo aquí, nada más 10 añitos.

Centro Histórico

La Faena

Recomendado

Es un museo taurino pero no tiene nada que ver con la matanza de toros. “Faena” del latín “facienda” que significa “cosas que hay que hacer” nos deja en claro que una cosa que hay que hacer es visitar esta cantina museo taurino.

Centro

El Dux de Venecia

Fue la tercera cantina en registrarse en el DF, en 1918. Las carcajadas, cervezas y botanas abundan entre brillantes mosaicos color plomo y fotos viejas enmarcadas. Ya sea martes o domingo, a eso de las dos de la tarde, la cantina está repleta de hombres que llevan décadas pasando una puntualísima asistencia con sus compas en El Dux. Recomendamos las grandes cervezas de bola o los cocteles de la casa, como el guajolote (anís y vodka) que sugieren para la cruda. No importa el día o la hora, aquí siempre hay un ambiente tan clásico que es excéntrico y una sonrisa que dice “vengan pronto de nuevo”.

Azcapotzalco

Bar La Ópera

Recomendado

Es el tercer restaurante-bar más viejo de México. Famoso por la leyenda que cuenta que Pancho Villa disparó al techo. Comenzó siendo una pastelería de élite, en la esquina de la Torre Latinoamericana, en la época en que Porfirio Díaz quiso afrancesar la ciudad. Luego, en 1895, se mudaron al lugar que desde entonces ocupa. Pide los caracoles en chipotle. Para brindar no fallan los tragos tradicionales (vodka, tequila y ron) o el coctel ópera, preparado con su receta secreta.

Centro

Bar Mancera

Cuando llegas a esta cantina enclavada en la calle de banqueros del Centro es que su aire afrancesado de pronto te sumerge en el mundillo de los potentados porfirianos.  Las impresiones salen sobrando cuando llega la comida: ni un banquero viejo del siglo pasado ni un perfecto oficinista contemporáneo resisten el aroma casero de un solomillo en salsa verde. Esta abuelita de las cantinas fue originalmente el bar del Hotel Mancera. 

Centro Histórico

Tío Pepe

Recomendado

Enorme y guapa barra, mesas rojas, espejos opacos. Es una cantina vieja y eso se ve y se disfruta. La decoración es un viaje en el tiempo hasta el Porfiriato y aunque el menú se reduce a tacos de guisado vale la pena, mucho.

Centro

El Penacho de Moctezuma

Es una de esas cantinas que permanecen en el inconsciente colectivo de las generaciones mayores de la ciudad. Visitar El Penacho una tarde de sábado equivale a viajar en el tiempo mediante los acordes del bolero a la banda y de José Alfredo al pop de los noventa. La carta hace salivar a cualquiera con el filete mignon, los pulpos a la gallega y el lomo de huauchinango a las brasas. Los precios son altos, pero las raciones generosas. 

Guerrero

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