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Entrevista con Benedict Cumberbatch

Su papel como Alan Turing en ‘El código enigma’ lo tiene en boca de todos. Aprovechamos para hablar con el actor sobre trabajo, constancia y el futuro

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Es sábado, 7:15 de la mañana, y Benedict Cumberbatch intenta abandonar su habitación de hotel para ir hacia el aeropuerto, pero fracasa. Sigue olvidando sus cosas. "Me es imposible meterme a un automóvil", dice. "Siempre pienso en al menos cinco cosas que necesito llevar conmigo antes de subir. ¡Es un umbral de ansiedad!". Estas horas del día son las únicas en las que el actor de 38 años tiene el tiempo suficiente para charlar.

Recientemente ocupa su tiempo entre grabar la voz del tigre Sher Khan en la nueva versión de El libro de la selva, de Andy Serkis y los ensayos para la nueva serie que protagonizará en la BBC. Hoy viajará hacia Toronto a presentar El código enigma, cinta en la que interpreta al héroe de guerra Alan Turing, un matemático que ayudó a descifrar los códigos nazis y que después fue perseguido a causa de sus preferencias sexuales.

Así que, aquí estamos en el pleno amanecer de un sábado. Algo me dice que eres una persona muy ocupada. ¿Eres bueno para mantener tantos trabajos?
Me río porque parece irónico que esta mañana me haya comportado como un niño que jamás ha viajado. Tuve una especie de ataque de pánico a falta de un peluche que me tranquilice. No es que sea un tipo consentido, pero es que me provoca ansiedad tener un cerebro lleno de trabajo.

¿Cómo lo haces?
¿Que si soy capaz de hacerlo? Cuando llegue a Toronto tendré que buscar un lugar oscuro y solitario en el aeropuerto para, literalmente, respirar y meditar por 10 minutos en lo que aclaro mis ideas, pero sí puedo. Esa es la cuestión. Mientras descanse lo suficiente, me mantenga en forma y saludable, puedo hacerlo. He aprendido mucho a priorizar. Esos son mis secretos.

El año pasado fuiste el villano del blockbuster Star Trek: En la oscuridad y luego trabajaste con el director Steve McQueen en la ganadora del Oscar 12 años esclavo. ¿Sientes la necesidad de trabajar lo más que puedas en caso de que todo termine?
No, creo que eso sería un grave error. Mi agenda podrá estar llena hasta 2016, pero estoy haciendo las cosas que elegí cuidadosamente. Lo más importante es asegurarme de mantener todo a flote. El éxito no me llegó de la noche a la mañana, llevo 12 años haciendo esto. Ha sido encantador y variado hasta ahora, pero no al nivel de hoy. Es raro, ¿sabes? El negocio en el que vivimos se trata del momento, pero siempre hay cosas que siguen. Como Sherlock y la productora que estoy preparando.

¿Ya estás pensando el papel que harás para Hamlet?
El gran secreto consiste en pensarlo desde mucho antes. Me acerqué a Lyndsey Turner para que me dirigiera hace un año. Nos tomó tres meses decidir el lugar. Ha sido un largo y hermoso camino. Nos lo tomamos tan serio como si fuera una obra para la Corte Real. Esto me ayuda a superar la ansiedad.

En El código enigma interpretas a Alan Turing. ¿Qué fue lo que te llamó la atención sobre él?
La gente me decía: "Oh, ¿Alan Turing? ¿No tiene algo que ver con Bletchley Park? ¿No fue el diseñador del logo de Apple?", pero nadie sabía la verdadera historia. Pocos sabían que él inventó la computadora, descifró el código enigma y luego fue perseguido por su homosexualidad e incluso usó inyecciones de estrógeno hasta su muerte en 1954. ¡La ironía es extraordinaria! No fue un tipo escandaloso ni presumió la causa, su papel fue el de un héroe silencioso.

La película también tiene una buena dosis de sentido del humor en la forma en que Turing toma a todos de forma literal.
Él es una figura entrañable, no tuvo ningún filtro para el lenguaje. Ve las cosas como construcciones lógicas. A veces parece que está siendo un provocador estúpido, pero en realidad es muy fiel a sus ideales. Lo único peligroso es que nos causa risa, pero no es gracioso. No tiene el carácter sociópata que Sherlock Holmes muestra al menospreciar la inteligencia de los demás.

Lo estás comparando con Sherlock...
Sí, porque la gente lo hace y lo hará. Si interpreto a un personaje inteligente, de pronto todos los personajes que hecho se vuelven inteligentes. Si hago un personaje malvado, entonces todos mis personajes son malvados. Supongo que de esa forma la gente entiende lo que haces, ¿sabes? También he interpretado a tipos muy normales.

Tu personaje en 12 años esclavo es muy distinto. ¿Cómo te sentiste el año pasado cuando esa cinta ganó el Oscar a mejor película?
Oh, Dios, fue increíble. Estaba un poco nervioso, pero cuando llegué tuve la sensación de que la televisión hace que todo parezca mucho más sensacional de lo que es. Siento que arruina la fiesta un poco.

Fuiste fotografiado mientras brincabas detrás de U2 en la alfombra roja.
Sí, ¡le arruiné la foto a U2! Pero todo fue culpa de Ellen DeGeneres porque derramó vodka en todos los que pasaban sobre la alfombra. Su equipo de trabajo estaba regalando unas miniaturas y un amigo quería tener una foto con U2. Sólo vi la oportunidad y me aventé.

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El código enigma

El director noruego Morten Tyldum adapta el libro fundamental de Andrew Hodges, Alan Turing: The enigma, y lo hace descomponiendo la narración entre los capítulos esenciales de su vida, como si se tratara de un crucigrama. La verdad es que, dentro del caos de una serie de estampas vinculadas a tiempo y épocas diferentes, finalmente se impone la lógica, de modo que todos los elementos se ordenan y estructuran de una manera adecuada para dar una idea global de quién fue en realidad Alan Turing. Hacía tiempo que una estructura narrativa no se ajustaba tan bien a la esencia más pura de lo que se está explicando, y este es uno de los grandes logros de El código enigma, pero no el único. El mayor reto es que se adentra en las contradicciones de un hombre y construye un relato poliédrico alrededor de su figura conjugando las reglas del biopic más intimista. Tyldum penetra en una personalidad ante todo hermética e indescifrable. Toma las bases del thriller de espionaje y misterio que otorgan al conjunto un aspecto dinámico y lleno de intriga, más superficial pero integrado a la perfección en este conjunto de códigos, agentes secretos y extrañas máquinas que empiezan a tener su propia autonomía de pensamiento.

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