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Entrevista con Daniel Craig

Platicamos con él sobre cómo le rogó a Sam Mendes, el director, hacer Spectre y, claro, sobre su escena en la CDMX

Foto: Cortesía Sony

Arranca la mañana. Dos espressos dobles con miel, más dos huevos escalfados con pan tostado, seguidos de otro espresso doble. Así que básicamente: cafeína, más cafeína y un poco más de cafeína, con miel para suavizar el golpe. ¡Ah y unos huevos! Craig necesita toda la ayuda que pueda, sobre todo ahora (julio 2015) cuando hace cuatro días –a sus 47 años– terminó una épica filmación de ocho meses para Spectre, la más reciente película de Bond. Es la cuarta participación del actor inglés como Bond y su segunda con el director Sam Mendes, después del gran éxito de Skyfallque en 2012 obtuvo mil millones de dólares en taquillas alrededor del mundo–. Así que, sin presión. Otro espresso doble, por favor…

Cuando hablamos, Craig está cansado y nervioso. Llega al estudio en jeans, camiseta, chamarra de cuero y una gorra de los New York Yankees. Sus brazos revelan el intenso entrenamiento físico que lleva interpretar al agente 007. En algún punto de nuestra hora juntos bromea: “¿Se preguntan si me voy a quitar la ropa en esta película? Sí, he estado haciendo ejercicio por seis meses. ¡Claro que me la quitaré!".

Está exhausto pero también eufórico por dos años de intenso esfuerzo. Primero al trabajar la historia en estrecha colaboración con Mendes, los escritores y productores de la película. Luego vino la filmación, brincando de ida y vuelta entre los Pinewood Studios (cerca de Londres), la Ciudad de México, Marruecos, los Alpes austriacos y Roma.

Craig piensa –piensa– que Spectre será una buena, elegante y clásica película Bond, y él no es un actor hable por hablar. Es franco. Precavido. Se preocupa por no ser exagerado, pero obviamente también está nervioso por lanzar esta película al mundo. En un punto hace una pausa y una mirada de horror pasa sobre sus brillantes y penetrantes ojos azules. “Dios, la arrogancia es una cosa terrible en este negocio”, dice, checando su propio entusiasmo. “Yo sólo espero que la película sea genial”.

Describiste Skyfall como “Bond con las pilas puestas”. ¿Cómo describirías Spectre? ¿Las mismas pilas, diferente tono?
¡Exacto, está perfecto! Sin que tenga que pensar en alguna frase inteligente: a Skyfall le fue muy bien y rompió todo tipo de récords. Fue un éxito masivo. Entonces tuvimos que hacer otra película. Esto fue, para todos nosotros, incluido el director Sam Mendes, increíblemente intimidante. ¿Qué chingados vamos a hacer? Teníamos que pensar en esta película.

Hay más de todo en esta película. Trajimos de vuelta al personaje de Moneypenny y a Q. Ahora Ralph Fiennes interpreta a M. Todo mundo ha estado insistiéndome sobre los gadgets. No es que hayamos hecho esta película alrededor de ellos, pero sí metimos muchos. Así que, sí, ¡ésta tiene más pilas!

¿Planeaste ser Bond cuatro veces? Han sido 10 años ya.
Tenía el contrato de hacer otra más. Pero en el estudio había un verdadero entusiasmo para hacerla lo más pronto posible. De hecho, hubo una conversación en la que dijeron: “Filmemos dos películas, una tras otra”. Yo sólo dije: “Están muy pinche locos”. De la forma más amable.

¿Puedes imaginarte haciendo otra película Bond?
¿Ahora? Prefiero romper este vidrio y cortarme las venas. No, no por el momento. Terminamos. Lo único que quiero es seguir adelante.

¿Alejarte de Bond para siempre?
No lo he meditado bien. Por lo menos un año o dos no quiero pensar en eso. No sé cuál es el siguiente paso. ¿Quién sabe? Por el momento, ya lo hicimos. No estoy en pláticas. Si hiciera otra película Bond, sería sólo por el dinero.

Hubo más humor en Skyfall que en Casino Royale. ¿Eso seguirá con Spectre?
Fue a propósito. Mentiría si dijera que no. Creo que hay lugar para el humor. Sobre todo si tienes a alguien como Sam Mendes al mando. Siempre nos preguntamos: ¿esto es real? Ahí es cuando el humor ocurre, pero no se trata de escribir chistes. No es el tipo de películas que quiero hacer. Los buenos chistes son pocos y no frecuentes.

¿Estuviste involucrado en traer a Sam Mendes de vuelta como director? 
Sí, le estuve rogando. Rogando. Le ofrecieron un montón de dinero, claro, pero yo le insistí para que lo hiciera. Quisieron filmar la película muy rápido y al principio él dijo que no podía, porque no tenía el tiempo. Estaba trabajando en tres producciones de teatro, Charlie y la fábrica de chocolates, la nueva versión de Cabaret y El rey Lear. ¡Cómo mierda lo hace, no tengo idea! Ellos (la producción) decían: "Tenemos que avanzar con el guión". Y él sólo respondía: "No, no puedo hacerlo".

¿Te decepcionaste cuando parecía que no lo haría?
Estaba destrozado. Skyfall fue muy tensa. Él te lo dirá con gusto. Los dos chocábamos demasiado y tuvimos muchas discusiones apasionadas. Pero lo superamos. Superamos su nerviosismo (era su primera película Bond). Además, él vino al foro con un equipo que yo ya conozco desde hace muchos años. Todos somos amigos. Él pensaba: "¿Cuál es la dinámica aquí?".

Estaba nervioso porque yo le pedí hacer la película y, pues, quería que estuviera cómodo, pero también quería presionarlo. Ya no somos extraños, nos conocemos y podemos gritarnos uno al otro. En esta película nos hicimos realmente amigos. Me sentí enormemente apoyado por él, en otra forma. Él me respaldaba y, por supuesto, yo a él.

"Cuando me hablaron por primera vez, sólo pensé: 'se equivocaron'. Ser Bond sigue siendo una locura."

Interpretar a James Bond se trata mucho de cómo te ves: la ropa, la forma de caminar, el ejercicio. ¿Te hartaste de todo eso?
Es una joda. La mejor actuación es cuando no te importa el aspecto y Bond es lo contrario a eso. Tiene que preocuparte cómo luces. El traje que usa y cómo entra a un lugar es importante para Bond. ¡Pero como actor me importa una mierda cómo luzco! Así que tengo que actuar con ambas cosas. De cierta manera funciona, así es Bond: ¡se ve bien y le vale madre lo que pienses de él!

Tu imagen más famosa como Bond eres tú en tu traje de baño azul saliendo del mar en Casino Royale. ¿Cómo te sientes cuando ves eso 10 años después?
¡No la veo! No lloro y mucho menos digo: “¡Era hermoso!”. Todas esas cosas han sido un viaje de descubrimiento. Yo estaba consciente de lo que se necesitaba para ser Bond, pero aún va en contra de todo lo que yo creo. No soy el ser humano más genial. Me gustaría, pero no lo soy y no pretendo serlo. Sin embargo, al ser James Bond, tienes que serlo. ¿Y qué diablos es ser genial? Fue un gran accidente, esa imagen en particular. ¡Yo simulaba nadar en aguas poco profundas y entonces me levanté y salí del agua! Fingía ser espectacular para nadar, pensé que se veía tonto y me puse de pie y salí caminando, ¡y esa fue la toma!

Alguna vez te pones a pensar: ¿cómo diablos terminé interpretando a James Bond?
Ya sé, es absurdo y ridículo. Cuando me hablaron por primera vez, sólo pensé: 'se equivocaron'. Ser Bond sigue siendo una locura.

Bond tiene una relación “especial” con las mujeres. 
Es alguien a quien le gusta encontrar mujeres un tanto difíciles. Es una cosa de personalidad. Si lo juzgas solamente por eso, creo que estás perdido. Es parte del casting que las mujeres sean tan fuertes e interesantes como sea posible. Además, Bond también quiere tener sexo. Yo creo que él quiere cogerse todo lo que se mueva.

¿Te interesa saber quién hará a Bond después de ti?
Me vale madres. ¡Buena suerte para ellos! Lo único que me importa es que si yo dejo de hacer todas estas cosas que hemos posicionado en un buen lugar y la gente las retoma, espero que las haga mejor.

¿Entonces no estarás dirigiendo a escondidas?
Oh, Dios, no. ¿Qué triste sería eso? “Oh, miren, es Daniel Craig, está en el foro otra vez”. ¡No!

"¡No podía comprender cuánta colaboración tuvimos con la gente de la Ciudad de México! Cuando vi el detrás de cámaras, pensé: '¿Qué diablos? ¡Vistieron a mil 500 personas en 75 minutos'."

Si a un actor le ofrecen interpretar a Bond y te pidiera un consejo, ¿qué le dirías a él o ella? 
Literalmente le diría dos cosas. Primero, es tu decisión. No escuches a nadie más. Bueno, escucha a todos, pero tú tienes que tomar la decisión al final del día. Y segundo: ¡No la cagues! Tienes que hacerlo mejor. Ya nadie hace películas como éstas. Esto es algo verdaderamente raro hoy en día. Así que no la cagues.

La escena de acción con la que comienza Spectre ocurre durante el Día de Muertos en el centro de la Ciudad de México. ¿Cómo fue esa experiencia?
Sí. ¡No podía comprender cuánta colaboración tuvimos con la gente de la Ciudad de México! Cuando vi el detrás de cámaras sobre cómo hicimos esa escena, pensé: “¿Qué diablos? ¡Vistieron a mil 500 personas en 75 minutos! ¡Eso equivale a 20 personas por minuto! El equipo británico preparó todo, los estilistas, maquillistas y la gente del vestuario, pero trabajaron con un grupo local increíble. Todo lo hicieron con el mejor ánimo y literalmente con los brazos abiertos. Todo mundo nos decía a todo lo que pedíamos: “¡Lo hacemos, por supuesto que lo hacemos!”.

Se veía como una gran organización. Filmaron en el centro por varios días, ¿cierto? 
Sí, cerraron la plaza principal y el centro. Es una ciudad asombrosa. Todos los edificios allí están un poquito chuecos porque fueron construidos sobre un lago. La iglesia principal está hecha de materiales de las pirámides, de arquitectura indígena. Todo está un poco tambaleante. ¡Es una ciudad fabulosa!

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