1 Me encanta
Guárdalo

Abierto Mexicano de Diseño

Regresa el festival de diseño de la ciudad; en esta tercera edición, bajo el tema de Soluciones, presenta conferencias, exposiciones, talleres e instalaciones

Foto: Cortesía Abierto Mexicano de Diseño

Desde su primera aparición en el 2013, el Abierto Mexicano de Diseño (AMD) se pronunció a favor de la democratización del diseño. Dicha premisa se ha mantenido firme y regresa para presentar su tercera edición en la Ciudad de México, bajo el tema Soluciones.

¿Cómo optimizar los espacios?, ¿qué tipo de propuestas industriales y gráficas tornan más habitables los lugares que ocupamos?, ¿cómo decodificamos nuestro mundo a partir de los objetos que se encuentran a nuestro alcance? Planteará a través de más de 150 proyectos, muestras y conferencias, alternativas y usos creativos del diseño.

Abierto Mexicano de Diseño. Mié 21-dom 25. Consulta sedes y horarios en abiertodediseno.mx

Los imperdibles

Proyectos imperdibles del Abierto Mexicano de Diseño
Shopping

Proyectos imperdibles del Abierto Mexicano de Diseño

En octubre, la Ciudad de México se convierte en una gran fiesta dedicada a la creatividad de artistas, diseñadores gráficos e industriales, nacionales e internacionales. Y si alguien sabe festejar en grande, es el Abierto Mexicano de Diseño. En su tercera edición, del 21 al 25 de octubre, exposiciones, charlas y puntos de compra-venta de más de 150 estudios te mostrarán cómo han logrado diversas soluciones para materializar sus ideas. Te compartimos una selección de proyectos que debes ver.

Entrevista con Renata Becerril, directora ejecutiva de AMD
Shopping

Entrevista con Renata Becerril, directora ejecutiva de AMD

Octubre es el mes del diseño en la Ciudad de México con ferias como TOCA, Design Week y, por supuesto, el Abierto Mexicano de Diseño (mié 21-dom 25 de octubre). Platicamos con Renata Becerril, directora ejecutiva de AMD, sobre este proyecto que tiene como premisa democratizar el diseño.¿Cómo surge el Abierto Mexicano de Diseño y cuál es su relevancia?Nace como una necesidad para generar una plataforma que conectara a los actores interesados en el diseño con el público. Un grupo de amigos se reunía a planear el festival y después éste se amplió con representantes de todas las disciplinas que nos acercaran al panorama del diseño en México. ¿Cuáles son los cinco eventos del festival que la gente no se puede perder?La instalación de Morag Myerscough en el Zócalo; la exposición Palimpsesto, curada por Pierre Keller; 600 Tabiques Amarillos de Cadaval & Solà-Morales; Makers Library Networks, con conferencias y talleres, y la instalación Mi Casa, Your Casa. ¿Por qué AMD sucede en la Ciudad de México?Sucede aquí y sobre todo en el Centro porque es el lugar con mayor concentración de público cautivo y con recintos culturales con relevancia arquitectónica. Además, es el espacio más democrático del país, toda la gente siente que le pertenece y puede conectar con él en cualquier nivel. ¿Cómo se inserta el festival en el mes del diseño en la Ciudad de México?Desde el año pasado, el ADM ha estado trabajando junto con GDF y la UNESCO para obtener el nombramiento de Ciudad Creativa de Diseño.

Recomendaciones para comer el 21

Desayuno: Tintico Café
Restaurantes

Desayuno: Tintico Café

Visité Colombia en un instante comiendo en Tintico, en el Centro. Para desayunar recomiendo la icónica arepa de huevo, un ensamble mágico de harina de maíz que, bajo una fina cubierta crujiente, alberga un huevo frito; acompáñala de un sorbete de mango, maracuyá o guanábana y un tintico (café negro). A la hora de la comida ofrecen numerosas entradas de todas las regiones de Colombia, como las empanadas vallunas, del Cauca; o los patacones y las carimañolas, de la Costa Atlántica.

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Comida: Pasagüero
Bares y cantinas

Comida: Pasagüero

Durante cuatro meses, el mítico Pasagüero nos dio un sustito. Justo cuando pensamos que iba a morir, anunciaron que no, en realidad lo habían cerrado para darle una pimpeada.La sorpresa es que ahora reabren fusionados con La Bipo (que ahora, además de Coyoacán, tiene su sucursal en la Roma). El concepto no cambia, seguiremos escuchando rock y electrocumbias; lo que sí es que mejoraron lo fundamental: presumen de un mejor sonido y le sumaron dos barras, por lo que ahora hay una a cada costado del escenario y una más en el área de fumar. Adiós a las largas filas. Además: ¡habrá tacos en la carta!

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Los usuarios dicen
  • 5 de 5 estrellas
Cena: Limosneros
Restaurantes

Cena: Limosneros

Cerca de la esquina donde Bolívar y Allende se ven cara a cara, Juan Pablo Ballesteros, bisnieto del fundador del Café Tacuba, abrió un lugar que incorpora ingredientes y preparaciones tradicionales mexicanas con técnicas innovadoras. Los muros, construidos hace más de 400 años usando limosnas en especie: cantera, ladrillo, piedra volcánica o tezontle, eran llamados “limosneros”, y dan nombre y personalidad al rejuvenecido galerón que hoy presume una decoración moderna y elegante. El chef Marcos Fulcheri puede estar tranquilo de que su equipo de meseros sabe exactamente de lo que está hablando. No podría ser de otra manera con un menú diseñado por el propio Juan Pablo Ballesteros y la chef Lula Martín del Campo, ideal para maridarse con una refinada selección de cervezas y mezcales artesanales, con una amplia variedad de etiquetas mexicanas que completan la carta. Las entradas van desde un creativo cono de chicharrón de queso con cuitlacoche, unos suaves tacos de venado acompañados de una tersa salsa de pepita de calabaza o uno de mis favoritos, el tamal crujiente de acocil. La crema divorciada de frijol –bayo y negro– me quedó a deber, así como los tacos de jamaica, equis. Pero el pollito pambazo me reconquistó. Un tierno pollito de leche relleno con papas con chorizo, cocinado con alcaparras, es un platillo que me hará volver. De postre pide el volcán de chocolate con helado de hoja santa. Limosneros quiere ser lo mejor de su propia historia familiar, reinventado por la

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Los usuarios dicen
  • 4 de 5 estrellas
Snack: Triana Café Gourmet
Restaurantes

Snack: Triana Café Gourmet

El Mercado de San Juan es enorme, es absorbente y tiene toda la frescura gastronómica. Para tomar un cafecito ahí, lo mejor es el Triana Gourmet, dentro de un local verde fosforescente con una barra naranja cósmico. En sus paredes cuelgan fotos de los reconocimientos que han recibido a escala internacional.  Usan dos tipos de grano: un tostado oscuro italiano marca Bacio y otro de Coatepec, Veracruz, de sabor muy intenso. Además, tienen un molino industrial que permite que el olor inunde todo el establecimiento, así como una máquina italiana de filtrado bastante sofisticada. Tomé un espresso doble cortado al que no le llaman macchiato. El resultado fue muy reconfortante, un sabor penetrante ligeramente achocolatado y amargo. Además, el arte latte aquí está a todo lo que da, hacen cisnes, copos de nieve y hojitas de árboles. Otra cosa recomendable son los lecheros típicos de Veracruz o los carajillos, a un precio sumamente accesible. La oferta gastronómica no es muy abundante, pues el local no cuenta con cocina. Venden cuernitos y panadería sencilla, cupcakes caseros sin ningún tipo de betún cremoso y polvorones de nuez. En realidad, el Triana es como de pisa y corre. Un antojito de echarse un espresso y a seguirle, a menos que quieras sentarte un ratito en la barra, pero las sillas no están muy cómodas. Para el postre o el break en el Mercado de San Juan, Pablo y Mary, hermanos y dueños, te esperan con una sonrisa en el Triana.

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Los usuarios dicen
  • 5 de 5 estrellas

Recomendaciones para comer el 22

Desayuno: Roldán 37
Restaurantes

Desayuno: Roldán 37

En La Merced, ahora en pleno programa de rehabilitación, la que fuera una bodega de chiles y casa ha sido remozada para albergar, abajo, un pequeño bar y, arriba, un restaurante de cocina mexicana 'de barrio'. Propuesta a la que Rómulo Mendoza, su chef y bisnieto de los propietarios originales del espacio, describe como recetas familiares dotadas de un sabor único y actual. Hasta aquí, nada que no se haya escuchado antes; cosa de esperar a hincarle el diente a lo pedido, pero una vez que los platos llegan a la mesa difícilmente se querrá compartir, por ejemplo, una empanada sulema (mezcla de espinacas, queso panela, queso fresco, tomate, papa y crema). Para eso, mejor pedir unos panchos (tostaditas cubiertas con frijoles, pollo o res y queso monterrey). Como plato fuerte, sus cuatro variedades de chiles rellenos y tres de enchiladas, entre otros preparados a base de carne, pollo o pescado, pueden causar indecisión, pero devorar el pollo machincuepa (pechuga de pollo asada al carbón bañada con tradicional mole negro de Oaxaca, servido con arroz y tortillas azules recién hechas) es una apuesta más que segura. Para el empanzone total están el pastel de la tía yola (pastel helado a base de galleta con piña y durazno) o el Roldán (pastel de tres leches bañado en una reducción de ron y con nuez garapiñada). Por fortuna siempre habrá café para reposar la comida y echarle un ojo a los objetos antiguos y la hermosa artesanía michoacana (obra de Juan Rosas) que protagonizan la decor

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Comida: La Pagoda
Restaurantes

Comida: La Pagoda

Heredero de esos tradicionales cafés de chinos, ofrece porciones bien servidas y una enorme variedad de platillos: unas ocho sopas, 10 ensaladas, 10 carnes, cinco pollos y muchos antojitos, como enchiladas y chilaquiles. Entrada, sopa, plato fuerte y postre por menos de 150 pesos, y con la garantía de salir rodando. También tienen paquetes, con café y jugo o fruta, que sirven a cualquier hora, pues nunca cierran. Aquí no hay chef, sólo cocina mexicana típica pero bien preparada y en un lugar sencillo pero digno. Para los tradicionalistas, a unas calles está El Popular, mismo concepto y características, aunque tiene como 50 años más. La Pagoda es amplio, unas 15 mesas y 20 gabinetes, y es bullicioso. En la carta, un interesante detalle sobre la propina que deberían replicar muchos restaurantes de esta ciudad: no se exige, se gana. Al estar siempre abierto, es una buena opción para cualquier momento. Incluso vale la pena para un café y pan, que es de la casa; el de elote es suculento.

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Los usuarios dicen
  • 5 de 5 estrellas
Cena: Salón Corona
Bares y cantinas

Cena: Salón Corona

Para los amantes de la cerveza de barril, la historia, y la buena charla,  nada más preciso que el Salón Corona. Hoy, esta cervecería “casi mítica” se ha convertido en el epicentro de tertulias, de discusiones acaloradas, y por qué no, también de los chismes sin sentido. Aquí se concentran artistas,  diseñadores, periodistas, músicos, oficinistas y cualquier otro tipo de oficio y profesión, es un lugar  plural donde todos caben. Fundado en 1928, el Corona  como lo llaman sus parroquianos, se ubica en la planta baja de una vieja casona del siglo XVIII, antes conocida como  “Casa Borda”  en honor a un prominente minero de la época. Sus paredes han sido testigos de importantes capítulos de la historia popular, un ejemplo de ello,  es el Mundial de Fútbol México 86 que fue capturado en las fotografías que hoy cuelgan de ellas. Su ambiente es  singular, combina lo mejor de las antiguas cantinas del Centro Histórico y ese renovado aire cosmopolita  que ha tomado este punto neurálgico de la ciudad. La carta es sencilla pero variada. Lo mismo te  comes una quesadilla, un caldo de camarón, una tostada de ceviche o un buen taco de pastor, claro todo acompañado de la especialidad de la casa, la cerveza que puede ser en caña, tarro o bola. Cabe mencionar que acá la música simplemente no existe, en cambio su atmósfera se llena del bullicio acalorado de las pláticas y risas, todo un ejemplo de lo que hoy significa ser bohemio en una ciudad de 20 millones de habitantes. Este lugar tambi

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Los usuarios dicen
  • 3 de 5 estrellas
Snack: Café Río
Restaurantes

Snack: Café Río

¿Por qué habré puesto que el consumo promedio es de 100 pesos? Para que te animes a gastártelos en dos o tres tazas de café espresso, un pancito y una buena propina. Si te sobra, úsalo para el taxi de regreso. No dejes de tomarle una foto a la foto que hay en el espejo, en la cual aparecen dos clientes del Café Río: el ingeniero Slim y el expresidente español Felipe González. Se trata de una cafetería chiquita, que suele pasar inadvertida para todo el mundo, pero cuando uno entra, te transportas a otro tiempo, por más trillada que suene esta frase. El café es fuerte. Las mesitas encantadoras y los parroquianos silenciosos (así que nada de citar aquí a tu ex o a tus papás).

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas

Recomendaciones para comer el 23

Desayuno: La Terraza del Centro Cultural de España
Bares y cantinas

Desayuno: La Terraza del Centro Cultural de España

La Madre Patria propone, la Ciudad de México dispone. A espaldas de la Catedral Metropolitana, este lugar conocido simplemente como “la terraza del España”, es un espacio en el que las constantes son la vanguardia gastronómica y las propuestas musicales. Más allá de ser el restaurante o cafetería de un museo, esta terraza sigue la línea y se vuelve una extensión del centro cultural dando a conocer propuestas emergentes tanto nacionales como internacionales que sacan a relucir sus mejores notas musicales en los miércoles de jazz, los jueves de rock y los viernes y sábados de DJs. El techo y pared de cristal ponen en evidencia las ruinas del Templo Mayor, mientras que enfrente, la arquitectura novohispana de la catedral contrasta con este lado rebelde. En el interior, la decoración es minimalista con mesas de madera y aluminio que se alumbran con velitas en las mesas y luces que van dirigidas hacia el escenario. Por las tardes se dan cita alguna que otra señora Polanco, pero por las noches, la afluencia es principalmente de jóvenes de la escena cultural contemporánea, habitantes de los alrededores del primer cuadro de la ciudad, músicos, turistas o paseantes del renovado Centro histórico. Aquí no se pelean los tennis con los tacones ni los sacos de pana con los chongos o joyería fina. El plan consiste venir a escuchar música en vivo mientras tomas una cerveza, una copa de vino o degustas platillos exóticos de la cocina española y alguna de las recomendaciones del cheff como l

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Comida: Los Girasoles Centro
Restaurantes

Comida: Los Girasoles Centro

El centro de la ciudad es como una cápsula del tiempo. La historia de los edificios se cuenta sola. Al poner un pie en esta icónica zona del DF, el ambiente de mexicanismo se contagia. Uno de los restaurantes más conocidos que combina con el área es, por supuesto, Los Girasoles. En una esquina frente a la Plaza Tolsá y con una increíble vista del Munal y el Palacio de Minería, este clásico ofrece un menú con delicias exóticas de la cocina mexicana como cochinita pibil, huauzontles, escamoles, chapulines y demás platillos de temporada. Nuestra experiencia culinaria empezó con los sopes de tuétano cocido en tequila blanco, seguido por una de las ensaladas clásicas, con arándano, mandarina, pera y cacahuate. Presume ser una receta única aunque resulta muy dulce al paladar.  Una de las características del menú son los nombres de los platillos, que hacen referencia a las historias que cuentan sobre lugares específicos del Centro. El chile de la moneda, por ejemplo, hace referencia a la calle Moneda, aunque, en realidad, no pica. La sopa del conde es uno de los imperdibles de la carta. Se trata de una crema de frijoles con empaste, tortillas queso y crema. Una combinación de ingredientes típicos de la cocina mexicana que opaca, indiscutiblemente, a la crema de pistache con pétalos de rosa. Cuenta la leyenda (o los meseros) que para acompañar el plato fuerte es indispensable una margarita, coctel por el que Los Girasoles es famoso y buscado. Pedimos la margarita de tamarindo, y

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Cena: Helus
Restaurantes

Cena: Helus

A decir de los propios trabajadores, es la primera panadería árabe del país, fundada en 1936, en Puebla. Trece años después, contra toda predicción por tan cabalístico número, abrieron una sucursal en las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México. Si éxito es tal que siempre está lleno y hay que hacer fila. Vale la pena. Está en República de Cuba, a cuadra y media de Pino Suárez, esa calle que comienza donde termina el Palacio Nacional, en pleno Zócalo. Entre locales de peleterías, tiendas de telas y plásticos para fabricar bolsas y cinturones, para forrar cojines, es posible pasar frente a Helus y no darse por enterado, pues es una entrada tan ancha como cualquier puerta y un largo pasillo hasta el pequeño local donde dos mesas son suficientes para llenar todo el espacio que dejan los hornos, vitrinas y demás muebles de la cocina. Para los primerizos y advenedizos, las empanadas. La “típica” de jamón y queso es deliciosa aunque sea tan simple como combinar jamón, queso y pan árabe. Me gustó tanto que sólo me comí una, pues todavía había que probar la de queso con rajas y otra más de espinacas con jocoque. Tan suculentas que agradecí no haber desayunado. Luego, un par de kepes (una especie de albóndiga de cordero) con jocoque y tabule (una ensalada en la que predomina el perejil). Para rematar, unos dedos de novia, un dulce típico de nuez y nata que sólo conocía por cierta cafetería de nombre árabe. De hecho, Helus les surte a esta cafetería y a varios restaurante

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Los usuarios dicen
  • 5 de 5 estrellas
Snack: Las Duelistas
Bares y cantinas

Snack: Las Duelistas

A unos días de haber celebrado un siglo de existencia, este lugar se encuentra más activo que nunca. Diariamente ríos de jóvenes cruzan sus puertas para beber sus curados en cubetas de colores. Se trata de “una pulquería de verdad”, totalmente libre de cerveza y alejada de “esos antrillos que tienen al pulque como un plus”, asegura su administrador, Arturo Garrido. Entre los mejores distintivos de su tradicionalismo está su botana y la variedad de sus curados, que van desde la fruta de temporada hasta uno de galleta Oreo, especialidad de la casa. El ambiente no guarda ninguna diplomacia. Estar ahí significa esquivar a un mesero cargado de tarros, eludir sillas para llegar al baño y ensayar tus mejores gritos para pedir otra ronda, pero también se trata de una atmósfera única entre las viejas pulquerías por su bullicio entre las viejas pulquerías, típicamente repletas de gente mayor. Su horario también es escrupuloso con la costumbre pulquera. A las 7pm es casi un hecho que no habrá qué beber.

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Los usuarios dicen
  • 4 de 5 estrellas

Recomendaciones para comer el 24

Desayuno: El Mayor
Restaurantes

Desayuno: El Mayor

Quizá las porciones no sean enormes y su costo inhiba pedir entrada, sopa y plato fuerte, pero la vista es inigualable para cualquier hecatombe: el Templo Mayor, la Catedral y la Plaza de la Constitución a tus pies. Además, su chef, José Perea, ha logrado darle una vuelta de tuerca a platillos típicos mexicanos y puedes encontrar en su menú delicias como las tostadas de pato con mole. Además, interesantes opciones de carnes, aves y pescados, y antojitos como las minitortas de cochinita pibil. La sopa de hongos tampoco queda a deber. En fin, este lugar tiene tantas delicias que, aunque uno no quiera, comes como si fuera la última vez. Esta terraza es sobria y relajada, muy cómoda para una tarde cualquiera. Junto a este restaurante está otra terraza más relajada aún, donde puedes pedir una baguete o un café, y disfrutar de la panorámica mientras se despide la tarde. Quizá los únicos inconvenientes son la música de elevador y que cierra temprano

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Comida: El Cardenal
Restaurantes

Comida: El Cardenal

Hablar de clásicos siempre implica un riesgo, sobre todo en restaurantes: son bastantes los que viven de sus glorias pasadas. Afortunadamente, hay algunos que ameritan su prestigio y ofrecen lo que cualquier comensal esperaría de tal categoría: excelente comida y buen servicio. Justo es eso lo que convierte a El Cardenal en un auténtico clásico desde hace 43 años, cuando abrió sus puertas en las calles de Moneda y Seminario, para finalmente alojarse en un edificio porfiriano, cuyos cuatro salones cuentan con techos altos y columnas de cantera. Aunque su propósito es mantener los procesos tradicionales de la cocina mexicana (como preparar el nixtamal para elaborar tortillas u hornear el pan en casa) con una carta que busca "evocar la provincia mexicana", el menú cuenta con platillos atípicos, como son las exquisitas albóndigas de salmón o las láminas de atún sellado, delicias del mar hasta hace poco ajenas a la mesa mexicana. Para comprobar la autenticidad de sus procesos artesanales, vale la pena probar sus desayunos, pues ello equivale a recorrer el bajío con el paladar. Ya sea con una tortilla de huevo con escamoles, unas gorditas hidalguenses o unas suculentas enchiladas mexicanas, el aroma del pan recién horneado basta para olvidar el bullicio del primer cuadro del Centro. De tomar, es imprescindible pedir un chocolate Doña Oliva, marca registrada de manufactura casera. Por otra parte, los guisos que sirven a la hora de la comida están pensados para satisfacer cualqui

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Cena: Bar La Ópera
Bares y cantinas

Cena: Bar La Ópera

Es el tercer restaurante-bar más viejo de México. Famoso por la leyenda que cuenta que Pancho Villa disparó al techo. Comenzó siendo una pastelería de élite, en la esquina de la Torre Latinoamericana, en la época en que Porfirio Díaz quiso afrancesar la ciudad. Luego, en 1895, se mudaron al lugar que desde entonces ocupa. Pide los caracoles en chipotle. Para brindar no fallan los tragos tradicionales (vodka, tequila y ron) o el coctel ópera, preparado con su receta secreta.

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Los usuarios dicen
  • 1 de 5 estrellas
Snack: Helus Tienda
Restaurantes

Snack: Helus Tienda

Insospechada tiendita de productos árabes en la parte Suroriente del Centro Histórico, en donde abundan las tiendas de telas. Por afuera parece que no hay nada, que uno se equivocó de dirección; hay que entrar por un estrecho pasillo hasta llegar a este local tan especial que bien podría estar en algún país árabe. Por qué visitarlo: esta es posiblemente la comida para llevar más original de todo el Centro. Además no es cara. Detalle imperdible: aquí se surten algunos restaurantes árabes, como el cercano Al Andalus.

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Los usuarios dicen
  • 2 de 5 estrellas

Recomendaciones para comer el 25

Desayuno: Bukhara
Restaurantes

Desayuno: Bukhara

El lugar se llama como la capital de Uzbekistán, los propietarios y chefs vienen de India y desde algunas mesas hay una vista privilegiada hacia la Plaza de la Constitución. Además de este panorama ecléctico el inesperado restaurante de comida india en el mezzanine del Portal de Mercaderes –la entrada está a un lado de la sombrerería Tardan– ofrece un ambiente verdaderamente genuino, y esto a veces significa pringoso o torpemente atendido, pero también pagable. No hay que esperar un restaurante de lujo, pero sí una experiencia de lujo. Por qué visitarlo: por la vista al Zócalo, porque el bufet para niños cuesta sólo $65 pesos y porque por fin alguien entendió que la comida asiática no tiene por qué ser costosa. Detalle imperdible: el Vegetable Pakoora, ideal para vegetarianos.

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Comida: Hostería de Santo Domingo
Restaurantes

Comida: Hostería de Santo Domingo

Aquí he probado el mejor caldo de res de toda mi vida. Que algo tan doméstico como un consomé de res servido en un restaurante logre múltiples dimensiones en el paladar, y te revele lo que siempre pensaste que debía de ser ese potaje pero nunca lo había alcanzado, habla en verdad mal de tus abuelitas, con perdón. Lo bueno es que tus abuelitas seguramente comieron aquí, cuando eran unas niñas y acompañaban a sus abuelos. También es muy posible que ya desde entonces trabajaran aquí los mismos meseros que ahora te atienden. Este establecimiento ofrece comida mexicana desde 1860. Para darnos una idea, en ese año era presidente Benito Juárez. Se trata del restaurante más antiguo de la ciudad, la muy tradicional y añeja Hostería de Santo Domingo, con su piano que tocó Agustín Lara (y que sigue tocando las de Agustín Lara), con sus murales de la vida antigua de la urbe, su talavera, su papel picado colgando del techo, su vitral, sus autógrafos de celebridades de hace décadas, y sus chiles en nogada monumentales en tamaño y sabor, de los que recomendamos pedir únicamente media porción, porque la porción completa es inacabable. Chiles que, a diferencia de muchos otros lugares que sólo los sirven en septiembre, se pueden pedir en cualquier época del año, y han trascendido su fama hasta autodenominar a este viejo edificio colonial, exconvento de Santo Domingo, la catedral del chile en nogada. La espera afuera por una mesa por más de una hora es también parte de la tradición, así como

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Los usuarios dicen
  • 3 de 5 estrellas
Cena: Casino Español
Restaurantes

Cena: Casino Español

Más que un restaurante, el Casino es una institución en lo que se refiere a cocina española. Es famoso por su ambiente fastuoso, por sus platos típicos, sencillos y abundantes –como la paella, la fabada y la tortilla de patatas– que invitan a la ingesta ilimitada de buen vino; pero eso ya todo mundo lo sabe… Si se le quiere dar un nuevo giro a este espacio, vale la pena visitarlo por las mañanas, cuando el sol apenas toca las calles del Centro Histórico. Desayunos con aire de lujo viejo: mesas superpuestas, meseros que siguen al pie de la letra el protocolo de un servicio exacerbado y un menú que ofrece tanto picantito mexicano como grasita a la española. La opción son los huevos rotos, estrellados sobre una cama de finas patatas fritas en su máximo punto crujiente, coronado todo con trocitos de jamón serrano. Para acompañar bastaría un jugo de naranja recién hecho, pero si lo conviertes en mimosa la experiencia será incomparable.

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Los usuarios dicen
  • 5 de 5 estrellas
Snack: La Faena
Bares y cantinas

Snack: La Faena

Es un museo taurino pero no tiene nada que ver con la matanza de toros. “Faena” del latín “facienda” que significa “cosas que hay que hacer” nos deja en claro que una cosa que hay que hacer es visitar esta cantina-museo taurino que junto con El Bar Mancera -a sólo una puerta de distancia- son consideradas dos de las cantinas más antiguas y tradicionales del Centro Histórico de la Ciudad de México. Eso sí, mientras el Bar Mancera conserva el espíritu de hombre elegante de los años veinte con monóculo y whisky en mano, La Faena, sin afán ni pretensión de modernizarse, da paso al descascaramiento de los pósters taurinos, las vitrinas de trajes de luces que decoran el lugar y; permite que convivan tranquilamente teléfonos de madera empolvada de inicios del siglo XX con sillas y mesas de plástico, la caja registradora que triplica la edad de los asistentes más jóvenes, óleos de temas taurinos y un altar a la virgen de Guadalupe que está enmarcada por una serie de foquitos que se pudo haber escapado de algún árbol navideño para alumbrar la vitrina guadalupana.  Ambos lugares comparten ubicación en lo que fue el Palacio del Marqués de Selva Nevada y que a finales del siglo XIX se adaptó todo el interior para dejar en el pasado a los marqueses y transformarse en el Hotel Mancera. La Faena se fundó en 1954 y fue el lugar de reunión de los integrantes de la asociación mexicana de novilleros, razón por la que ahora ostenta el título de cantina-museo taurino. La carta de comida y bebid

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Los usuarios dicen
  • 4 de 5 estrellas

Comentarios

0 comments