No soy gorda

Teatro
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No soy gorda (Foto: Cortesía de la producción)
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Tras ir al psicólogo, asistir con un brujo y platicar con sus “amigas” aparentemente perfectas que solo cuestionan su peso y forma de vestir, Airam (Paola Izquierdo) descubre que las respuestas a su inconformidad no están en nadie más que en ella misma. Entonces, tras una larga búsqueda, decide aceptarse a sí misma y a su cuerpo curvilíneo.

Así sucede en el monólogo cómico-musical titulado No soy gorda, escrito por la dramaturga María Chayo y dirigido por Morris Savariego.

“Queremos invitar al público a tomar acciones sobre el amor propio, a disfrutar y asumir su propia capacidad de placer.  La vida es hoy y no puedes esperar a mañana a tener el cuerpo perfecto para parecerte a la chica de la revista”, explica Izquierdo, quien fue nominada por la Agrupación de Críticos y Periodistas  de Teatro  como mejor actriz de comedia por esta obra.

En un escenario ambientado con un sofá que simula el diván de un psicólogo, un vestidor pequeño y dos cámaras que simulan un set de televisión, la intérprete expone su extraña fobia a las formas redondas, su preocupación sobre los estereotipos de belleza femenina y su vacío al quedarse “huérfana de sexo” al morir su pareja.

Un amplio repertorio de vestuario, que recuerda a las pin-ups, compuesto por abrigos, sacos, una bata con peluche y accesorios como paraguas, bolsas y un plumero, permiten que “Airam” cobre vida y los espectadores sean testigos de su historia.

María Chayo, dramaturga de la obra, puntualiza que su inquietud por escribir este monólogo surgió al darse cuenta que su cadera se anchaba y que no se aceptaba a sí misma. Después platicó con sus amigas y amigos (porque los hombres, subraya, también tienen crisis por quedarse calvos y tener vientres pronunciados) para comprender si ellos se sentían igual, y se asesoró con psicólogas y nutriólogas para enriquecer el texto.

“El cuerpo tiene muchos cambios y muchas veces nos queremos quedar en un momento de la vida para conservarlo. Qué desgastante resulta querer ser como los demás quieren. Buscamos que la gente sepa que al aceptar su cuerpo, los demás también lo harán”, asegura Chayo.

Para Morris Savariego, la obra es una denuncia tácita sobre la tiranía de la imagen que deja a muchas mujeres fuera de los estereotipos. Puntualiza que no es una comedia convencional, sino que integra el musical, el perfomance y el stand up.

Por Karina González Fauerman

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