Restaurantes y cafés

Los mejores restaurantes y cafés en la CDMX, reseñados anónimamente por nuestros expertos

Los mejores tacos de suadero de la CDMX
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Los mejores tacos de suadero de la CDMX

¡Uff! El suadero, esa carne de res que proviene de entre el costillar y la piel de la vaca, nos ha hecho la noche en más de una ocasión. Prácticamente, hay tacos de suadero en cada esquina de la CDMX, y cada quien tiene sus favoritos: los de la taquería de confianza o los que preparan las abuelas los domingos —y si los acompañamos con cervezas artesanales de la CDMX, mejor—. Por eso resulta tan difícil valorarlos, porque comer suadero siempre implica subjetividad, apego y memoria. Para decirlo en otras palabras, le tenemos cariño a nuestros tacos. Y con ese cariño armamos esta lista de los que para nosotros son los mejores tacos de suadero de la CDMX. Recomendado: Los 10 mejores lugares para tomar cerveza artesanal en la CDMX. Los mejores tacos al pastor de la CDMX.

Dónde desayunar, comer y cenar en Santa María la Ribera
Restaurantes

Dónde desayunar, comer y cenar en Santa María la Ribera

La Santa María la Ribera fue fundada en 1861. Nació con la intención de ser uno de los primeros fraccionamientos clasemedieros de la cuidad junto con la San Rafael, pero a mediados del siglo XX y como consecuencia del surgimiento de colonias para la gente adinerada, la Santa María la Ribera se convirtió en un barrio popular. De unos años para acá, este barrio se ha llenado de ofertas gastronómicas imprescindibles. Tantas, y tan buenas, que dan para pasar todo el día comiendo, desde el desayuno, hasta los mezcales de la tarde. Recomendado: Dónde comer por menos de $150 en Santa María la Ribera.

Restaurantes de comida mexicana más tradicionales de la CDMX
Restaurantes

Restaurantes de comida mexicana más tradicionales de la CDMX

¡Qué compleja y qué basta es la comida mexicana! La encontramos en las fondas, en las esquinas, en las casas, en todos lados. Hay para todos los gustos y bolsillos, para disfrutarla en el barrio, en las mesas de manteles largos y en versión contemporánea. Los lugares que a continuación te presentamos, por supuesto que no son los únicos, y tampoco son lo cotidiano, pero sí entran en la categoría de los ultra clásicos para encontrar comida mexicana muy tradicional. Todo mexiqueño comelón que se respeta, los debería conocer.  Recomendado: 15 restaurantes de comida mexicana para turistas.

Las cantinas más antiguas de la Ciudad de México
Bares y cantinas

Las cantinas más antiguas de la Ciudad de México

Las cantinas nacieron por ahí del 1800 como lugares en donde los parroquianos iban a convivir e interactuar (hombres, porque a las mujeres no nos dejaron entrar sino hasta hace unos cuarenta años). Además, el mismo establecimiento se relacionaba con el lugar público en donde estaba inserto: con su barrio. Tras la prohibición de vender bebidas alcohólicas sin alimentos, las cantinas comenzaron a hacer sus famosas —y por todos queridas— botanas, que sirven tanto para cumplir con la ley como para que los consumidores beban más: mentalidad empresarial del cantinero. Tras la lamentable pérdida de la cantina El Nivel, éstas son las más antiguas que quedan en la Ciudad de México. Definitivamente vale la pena darse una vuelta, echar botana y, ¿por qué no? un par de jaiboles. ¡Salud!   Recomendado: Cantinas clásicas del Centro. Las 20 cantinas más divertidas de la CDMX.

La Cura, chilaquiles a domicilio en la CDMX que te curan el alma
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La Cura, chilaquiles a domicilio en la CDMX que te curan el alma

“Me sorprende la cantidad de gente que sigue amaneciendo cruda, pero precisamente buscan sus chilaquiles para curarse y eso es lo que les damos: sentimiento de bienestar y renacimiento”: para Abigail Bonilla los chilaquiles son tanto un recuerdo de los mejores momentos en la mesa que ha tenido con su familia como un platillo reconfortante; esta productora de profesión junto con su familia emprendió el negocio de La Cura, chilaquiles a domicilio en la CDMX. Foto: Alejandra Carbajal Abigail los acoge como una dosis, porque se personalizan: para armarlos a tu gusto tienen tres tipos de tortilla (amarilla, azul, coliflor), cinco salsas (verde, roja, morita, pasilla y frijol con chipotle) y ocho proteínas (desde chorizo vegano y setas hasta cochinita pibil, cecina y chuleta). Además ofrecen postres del recetario de su papá, una mezcla de crema batida con cajeta, leche condensada, el toque secreto y fruta de temporada. La filosofía de La Cura es ser "chilaquiles incluyentes", porque son el platillo reconfortante que su fundadora quiere compartir con todos, sin excepción de las dietas o las restricciones alimenticias, "los chilaquiles son ese platillo incluyente que puede unir a personas distintas, es lo que quiero lograr con mi menú", añade. Foto: Alejandra Carbajal Este proyecto de culto al chilaquil ya existía en mente, pero al llegar la pandemia encontró el tiempo suficiente para dar luz a La Cura. “Nunca es fácil emprender, pero volteé hacia una de mis pasiones [la comida] y me hace muy feliz abrazar a la gente a distancia en estos momentos que no sabemos nada, donde solo te aseguramos que tendrás chilaquiles sabrosos bajo todas las medidas de seguridad”, comenta. Foto: Alejandra Carbajal Entre las combinaciones ganadoras están los chilaquiles de maíz azul con cecina y salsa de frijol con chipotle, que da sensaciones adobaditas deliciosas y un picor especial; también los chilaquiles de tortilla amarilla con cochinita pibil (ridículamente buena) y salsa verde que demuestra las habilidades salseras del equipo. El chiste es experimentar con todos los sabores, ¡así que harás más de un pedido! Foto: Alejandra Carbajal El centro de producción chilaquilero está al sur de la Ciudad de México, pero puedes preguntar por los puntos de entrega para que no te quedes sin tu dosis del fin de semana. Pedidos lun-jue, entregas vie-dom 8am-4pm. WP: 55 5467 1654. Solos $70, c/proteína $120, keto $150. IG: @lacurachilaquil.

Restaurantes en la CDMX recién reseñados

Pigeon
Restaurantes

Pigeon

Pigeon, el nuevo restaurante de la Roma que inspiró su diseño interior en la estética de las películas de Wes Anderson

Zesta Punta
Restaurantes

Zesta Punta

Zesta Punta, el nuevo lugar donde conviven las influencias española, francesa y mexicana del chef Guy Santoro.

Mini Marsella
Restaurantes

Mini Marsella

Burguers, chelas, cafés y más en Mini Marsella, el lugar de hamburguesas y abarrotes en la Juárez.

Nosh
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Nosh

Un elemento más al plano restaurantero de Daniel Ovadía (Merkavá, Frenchie, Nudo Negro) que a pesar de las barreras surgidas este año, se asentó en la Condesa con identidad clara: exponer la gastronomía israelí. Nosh —palabra en hebreo que significa “snack” o pequeños bocados— es un nuevo punto y a parte en la cocina cosmopolita de Tel Aviv del que saldrás rodando y satisfecho. El viaje a Medio Oriente arranca desde la fachada art déco del Edificio Tehuacán, construido en 1931 por el arquitecto Ernesto Ignacio Buenrostro; en el estrecho interior las tenues luces engalanan el toque sobrio y elegante de la pared con espejos y el cuero café de la butaca. El lugar es muy pequeño, pero eso atribuye mayor intimidad para disfrutar cada bocado. Me adelanto con mención especial a las porciones: platillos sustanciosos que aunque no se hicieron específicamente para compartir, es esta la mejor forma de probar un poco de todo (¡de tamaño “snack” no hay mucha finta!). El falafel de zanahoria corona la sencillez cumplidora del hummus más el esponjoso pan pita hecho en casa, y como segunda entrada están las placenteras croquetas de pescado blanco con una adictiva salsa tártara. De entre los fuertes tocó esmedregal como pesca del día; piel crocante por fuera y suave interior, ambos elementos entrelazados con un gelatinoso velouté de matza que delata las habilidades en cocina. Se corroboró con justicia el precio del reuben sandwich, pieza cuyo corned beef hecho en casa está muy lejos de sentirse seco y tiene un color entre rosado-rojizo quemado divino, y pan con alcaravea (una especia como comimo) más el queso derretido. Para cerrar llegó un sticky bun de pan jalá que no me molestaría desayunarlo por el resto de mis días: por fuera es terso gracias al caramelo y por dentro es placenteramente blando, acompañado de un refrescante helado de tehina (un tipo de puré de sésame). Hubo mucho bombo y platillo sobre la apertura de Nosh en tiempos de pandemia (se nota el equipo de comunicación), y aunque las primeras experiencias se vivieron en modo servicio a domicilio, presenciarlo en físico te reconforta con su estupendo servicio y la sabrosa franqueza que guarda esta cocina multicultural.

Time Out dice
4 de 5 estrellas
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Las mejores opciones para comer en la Ciudad de México

Chiles en nogada: dónde comerlos o pedirlos a domicilio en la CDMX
Restaurantes

Chiles en nogada: dónde comerlos o pedirlos a domicilio en la CDMX

Tradición mexicana que puedes encontrar en estos  restaurantes poblanos en la CDMX y con simbología patria; los chiles en nogada son las mejores noticias que se pueden recibir en los meses de agosto y septiembre, especialmente si se trata de probar los mejores chiles en nogada de la CDMX. De acuerdo a la leyenda de este platillo de la cocina mexicana, fueron las monjas agustinas quienes, en 1821, se inventaron la receta para Agustín de Iturbide y su Ejército Trigarante; de ahí que el platillo presente los tres colores de la bandera mexicana.  No te pierdas de la guía de restaurantes de comida mexicana por tipo en la Ciudad de México y los de comida mexicana contemporánea. Recomendado: Dónde comer deliciosos y gorditos tlacoyos en la CDMX.

Top 10 de los mejores postres a domicilio en la CDMX
Restaurantes

Top 10 de los mejores postres a domicilio en la CDMX

Si eres fiel comprador de las mejores pastelerías y reposterías en la Ciudad de México, te alegrará saber que varias de estas delicias están disponibles para llegar a tu casa. Es el mismo caso para algunos postres maravillosos de entre los los 50 mejores restaurantes en la CDMX. Pídeles el menú disponible, pregunta por las zonas de entrega y hazte de una sabrosa ruptura de la dieta. También son buena opción para considerarlos al terminar con estas cenas a domicilio para el Día de las Madres en la CDMX. Recomendado: El mejor pan francés en la CDMX.

Los 50 mejores restaurantes en la CDMX
Restaurantes

Los 50 mejores restaurantes en la CDMX

Bienvenido a La lista COMER de Time Out México, un listado con los 50 mejores restaurantes en la CDMX. Encontrarás lugares imperdibles de la gastronomía que habita en los rincones de una de las metrópolis más grandes del mundo, porque no podemos negar que comer es una de las mejores cosas para disfrutar la ciudad. Estos son los 50 lugares más deleitables para probar frescos, innovadores y memorables. Todos son reseñados de manera anónima por expertos locales para vivir la experiencia de cualquier comensal. La oferta de restaurantes es variada, desde cocina de producto con recetarios inigualables hasta las mejores garnachas de la CDMX, de la mano de restaurantes y cafés con comida reconfortante. A pesar de que es una tarea compleja, dimos con los 50 mejores restaurantes de la CDMX. Pide tu mesa, ordena lo que tus sentidos indiquen ¡y a disfrutar! La Lista COMER no es un ranking, es una selección curada y en constante actualización sobre cualquier restaurante que pueda considerarse dentro de los mejores 50 lugares para comer en la CDMX. Recomendado: Las 25 mejores cosas que hacer en la CDMX.

Dónde pedir hamburguesas a domicilio en la CDMX
Restaurantes

Dónde pedir hamburguesas a domicilio en la CDMX

¿Ya te dominas esta guía de la hamburguesa en la CDMX? Entonces es momento de llevar estos increíbles sabores a casa. Dimos con los mejores lugares para pedir hamburguesas a domicilio con todo y doble queso, papas fritas y refresco. Hay opciones veganas y vegetarianas, así como las clásicas con carne y queso, u otras más experimentales que emplean más de cuatro ingredientes entre sus panes. Asegúrate de pedir cerveza a domicilio en la CDMX para mantener el margen de deliciosidad en tu comida. Recomendado: Fonditas veganas en la CDMX con servicio a domicilio.

Planes para comer en la Ciudad de México

Dónde desayunar, comer y cenar en Santa María la Ribera
Restaurantes

Dónde desayunar, comer y cenar en Santa María la Ribera

La Santa María la Ribera fue fundada en 1861. Nació con la intención de ser uno de los primeros fraccionamientos clasemedieros de la cuidad junto con la San Rafael, pero a mediados del siglo XX y como consecuencia del surgimiento de colonias para la gente adinerada, la Santa María la Ribera se convirtió en un barrio popular. De unos años para acá, este barrio se ha llenado de ofertas gastronómicas imprescindibles. Tantas, y tan buenas, que dan para pasar todo el día comiendo, desde el desayuno, hasta los mezcales de la tarde. Recomendado: Dónde comer por menos de $150 en Santa María la Ribera.

Guía para comer saludable
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Guía para comer saludable

En los hot spots gastronómicos de la Ciudad de México hay muchas opciones de comida nutritiva que te ayudarán a mantenerte en forma o a bajar esos kilos de más, incluso a domicilio. Hay de donde escoger, también encontrarás los restaurantes de comida mexicana por tipo y la comida internacional por continente.

Comer barato
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Comer barato

Esta es una de esas guías que –lo sabemos de antemano– no importa lo bien que la hagamos, siempre va a faltar ese lugarcito que tú, querido lector, descubriste y que merecería que la gente acudiera en peregrinación a degustar su económico menú... pero que aquí no aparece. Lo sentimos, es una ciudad con decenas de miles de lugares de comida, lo menos que podemos hacer es seleccionar algunos entre los cientos que son indiscutibles. ¡Queremos conocerlos, comparte los tuyos en redes sociales usando #ComerTOM! Échale un ojo a los hot spots gastronómicos, descubre dónde puedes comer saludable en la CDMX y los restaurantes imperdibles de cocina internacional. 

Guía para la cruda
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Guía para la cruda

El malestar llega cuando bajan los niveles de alcohol en tu sangre y el cuerpo pide descanso. Tienes dos opciones para curar la cruda: reponerte y ayudar a tu cuerpo a que se normalice, o conectarla para que no pare la fiesta. Para cualquiera de las dos opciones necesitas herramientas, ellas se encuentran en los mejores restaurantes de mariscos, en los bares de cocteles y en los secretos culinarios de la Ciudad de México. En fin, armamos para ti esta guía para que encuentres una rápida solución. Si nada de esto te aplaca, entonces acude a la guía de 24 horas en la CDMX.

Restaurantes por tipo de comida en la CDMX

Thai
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Thai

Sabores condimentados, muchas especias, aromas herbales y texturas fabulosas: la comida tailandesa tiene elementos de diferentes culturas que le ha dado estas y más características para hacerla un tipo de cocina único. Desde influencias con la cocina china y la hindú, hasta toques de Malasia e Indonesia, haz un viaje de sabores en los restaurantes de la CDMX con comida tailandesa. Así como están los mejores lugares para comer ramen en la CDMX encontrarás los de pad thai, y si eres fan del arroz encontrarás bastantes opciones. Si quieres dejar al último el postre, puedes seguir estas recomendaciones de cafés para tomar matcha en la CDMX. Recomendado: Dónde comer cheesecake japonés en la CDMX.

Vegana
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Vegana

Desde tacos hechos a base de soya, hasta pizzas con queso de almendra, conoce el recetario de estos lugares que apuestan por la cocina vegana. Checa los tips que Fat Gay Vegan nos contó sobre cómo ser vegano en la CDMX sin morir en el intento y acude a las mejores tiendas veganas en la ciudad.

Japonesa
Restaurantes

Japonesa

Desde restaurantes asiáticos y tiendas en la barrio coreano, hasta celebraciones (como el Año Nuevo Chino), la cultura asiática se ha establecido en la vida cotidiana del DF. Como de la comida nace el amor, te invitamos a probar lo mejor de la gastronomía japonesa en la ciudad.

Estadounidense
Restaurantes

Estadounidense

Si te gusta la comida internacional, también te recomendamos ver los mejores restaurantes de cocina de Francia, Italia y España en la Ciudad de México.

Mexicana
Restaurantes

Mexicana

¡Viva la reinvención! Para tradiciones con un twist, tienes que probar las propuestas que existen en el DF. Encontrarás los mejores restaurantes del país, así como las creaciones de chefs reconocidos. 

Italiana
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Italiana

La comida italiana es de las más deliciosas del mundo, aunque también de las más imitadas. Te invitamos a conocer los mejores lugares para probarla en la ciudad, desde las mejores pizzas hasta cremosos helados.

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Cafés en la Ciudad de México recién reseñados

Chokoreto café
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Chokoreto café

Chokoreto es un café pequeñito, apapachador y operado solo por mujeres: Hiromi Takahashi y Cinthya Alarcón se encargan de hornear, atender, administrar y llevar la comunicación del lugar. Es un café grab and go, aunque su calidez invita a quedarse horas. Por supuesto, te tienes que tomar un café, y lo mero bueno de aquí es el latte, aunque los puristas seguro preferirán un expresso hecho con café Café To, la marca de una pequeña empresa familiar que tiene sus cultivos en Chiapas. Lo imperdible son las galletas: de nuez, de choco chips o de confeti, todas son garantía. Lo mejor es que tienen esa personalidad casera que siempre se extraña, que apapacha y que, a los afortunados, nos remite a la infancia. También hay barritas de chocolate de cardamomo con café, malvaviscos cubiertos con chocolate, enjambres, los hiper populares brownies, tapioca y arroz con leche. Puros postres felices. En Chokoreto también puedes pedir postres por encargo: te hacen tus galletas, panqués, brownies, o lo que quieras (como tip, son tan, pero tan caseros, que hasta podrás engañar a tus convidados y decirles que los hiciste tú). Definitivamente Chokoreto es uno de los imperdibles de la Narvarte; es un concepto alejado de la frialdad del resto de los cafés grab and go. Aquí, puro abrazo dulce.

Que Llueva Café
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Que Llueva Café

Si pudiese imaginar el lugar donde mejor quedaría una lluvia de café, sería Coyoacán gracias a la sensación folclórica y colorida que evoca; pero mientras este hecho de la naturaleza no suceda, date una vuelta a Que Llueva Café, nuevo espacio cafetero ubicado en esta alcaldía cuyo cometido es servir café en todas sus modalidades. El interior es una suerte de pins de Pinterest cuando buscas decoraciones vintage y campiranas, con detalles en ladrillo, fierro negro, focos colgantes y huacales acomodados como repisa. Un elegante y distinguido sifón para cold brew exhibe lo que se trabaja: diferentes métodos de extracción con sus respectivas máquinas, que van de chemex, prensa francesa, aeropress y sifón japonés. Aunque los artilugios se manifestaron a vista, el día que fui me dijeron que no había otros métodos disponibles y pedí el cold brew con leche light que habría preferido en menor cantidad para no rebajar la acidez del café. El menú es muy amplio, así que es imposible irse con las manos vacías: en especialidades de la casa tienen un aromático chai dragón con shot de espresso y choco menta caliente para evocar sensaciones navideñas. Si quieres monchar algo dulce, las donitas horneadas satisfacen y las hay de diferentes golosos sabores, pero mi consentido fue el suave y esponjocito panqué con cajeta. La finta de cafetería grab-n-go implica que las únicas dos mesas estén afueras, y en una de ellas plasmaron sobre la pared Que Llueva Café como un buen photo opportunity que puedes compartir en redes para obtener descuento en tu próxima visita. Eso sí, no importa si se te olvidó el paraguas.

Enomoto Coffee
Restaurantes

Enomoto Coffee

Es probable que si te asomas y ves las repisas llenas de botellas de vino, dudes que sirvan comida. Pero entra un poco más, hacia la barra de mármol, para descubrir las grandes máquinas de café, mientras que el aroma y el menú desplegado en gis te dan informes: aquí se piden sandos y lattes para llevar. Enomoto Coffee, en la Cuauhtémoc, es un concepto que de día resulta cómodo para desayunar, brunchear, lunchear o comer, mientras que de noche se convierte en Le Tachinomi Desu, un mini bar para degustar vino natural, whisky japonés y sake. La carta de bebidas es una corta y muy bien preparada selección de opciones frías y calientes, cuyo enomoto matcha es de los más puristas en la zona (fuertes sabores y aromas); mientras el enomoto latte te atrapa con un brebaje sabor a ajonjolí. El sando —o mejor conocido como sándwich japonés— es emblema de Enomoto, una referencia a la cocina casual de Japón: se trata de un sandwichito minimalista, muy cuadrado y relleno de opciones para todos los gustos. Tonkatsu es el más característico, lleva lomo de cerdo empanizado y salsa tonkatsu que torna la pieza en un agradable bocado agridulce. Otro sando común tanto en Japón como en este agradable rincón cafetero, es el tamago sando. Éste lleva huevo y mayonesa japonesa; en conjunto es suave y esonjoso, y aunque te remita a los sándwiches con huevo que comías en kínder, sabe mucho más formal. El sando veggie es un colorido mix de lechugas, pimientos, aguacate, jitomate y ensalada de zanahoria co

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Marne
Restaurantes

Marne

Menos es más, ley aplicada hasta para una taza de café, y en Marne es la filosofía que aterrizaron de pies a cabeza. Abierto recientemente y camuflado entre modernos edificios de la Cuauhtémoc, Marne se suma a la creciente ola de proyectos cafeteros que acogen al público con un breve menú que parece traído de las cocinas de autor y calidad en bebidas tradicionales muy lejos de sentirse aburridas. El interior tiene esta vibra moderna y minimalista con una barra naturalmente iluminada, estantes que llenan las paredes y sillas altas para dejar correr el tiempo. El punto de exclamación es el mensaje “hola, tenemos muy buen pan y café”. ¿Te cae? Solamente compruébalo probando: darle una mordida a ese chocolatín recién horneado es vigorizante para el paladar, entre los tonos mantequillosos de la crujiente capa de pan acompañado del chocolate derritiéndose en cada rincón. Cada cocina sus utensilios, pero aquí las personas tras la barra son armas experimentadas: un equipo traído de Grupo Olvera —Rut Salas en panadería, Paco González es el barista, y el chef es Pancho Ibañez, de los sartenes de Pujol y Eno—. Llegué diciendo que me gusta mucho el café y terminé aprendiendo sobre cafés naturales y lavados, mientras me acompañaba un drip con notas ácidas —como en cítricos— y textura amistosa a paladares nuevos en estos sabores. Por su frescura fue un buen acompañante del huevo con portobello horneado cuya salsa ranchera de toques tonos asados emparejaba con lo aromático de la hoja santa.

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Restaurantes y cafés en la CDMX por zona

Roma
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Roma

Alekzander Consideremos que hasta hace apenas unas semanas en este mismo lugar había una franquicia de esos lugares de tortas que se llaman Subway, y ahora ofrece sus mesitas sobre la banqueta este asombrosamente bien decorado local que armoniza con el estilo art-noveau del edificio que lo aloja: esa casona porfiriana que se conoce como El Parián. Muebles de anticuario y un segundo nivel con una bien surtida barra que por las noches sirve de lounge. Ese cambio radical de concepto habla muy bien del impulso que la Roma está tomando en los últimos meses. Queremos más restaurantes así y menos franquicias. El menú, en donde se indica claramente “cocina del mundo”, se divide en cuatro capítulos, que no tiempos: 1) Al horno de leña (con una oferta que abarca pizzas, paninis, empanadas y queso fundido, 2) De la cocina fría (en donde hay ensaladas, brusquettas, cebiches, tártara de atún, jocoque, 3) De la barra (con ingredientes para armar tu ensalada) y 4) De la cocina caliente (que sugiere tacos, hamburguesas, solomillo y pad thai). Después del nombre de cada platillo se indica, entre paréntesis y abreviado, su lugar de origen, así que tenemos platillos argentinos, mexicanos, tailandeses, italianos, peruanos, españoles, libaneses, franceses, etcétera. La idea es que se elige del menú sin importar el orden: una pizza puede ser una entrada, o la entrada es la hamburguesa y cerrar con la ensalada de la barra. Nosotros pedimos el cebiche peruano y la pizza de alcachofa con aceitunas. Del primero podemos decir que no es el mejor del mundo, y que para ser peruano parecía más mexicano, pero tampoco decepcionaba: a nuestro gusto le faltó esa acidez picosita que da la felicidad en quien lo come. Sin embargo es lo que era pues: un cebiche. La pizza tuvo mejor fortuna: con un adecuado tiempo de horneado de la masa, de forma que era crujiente por fuera y suave por dentro, bien sazonada, de gusto equilibrado, viene en porción individual y tiene forma oblonga, no redonda, lo que es siempre mejor a la hora de acomodar las cosas en la mesita. De postres había poca variedad, pero bien seleccionada. Lo mejor es el helado de queso de cabra con higos y hojitas de hierbabuena: tan rico que es como para tomarlo de pretexto, llegar a media tarde y solamente sentarse a ver pasar gente mientras se le paladea. Muto Suponemos que por ahí del año 2025, los restaurantes serán todos así y para entonces esto no será novedad: sobre tu mesa se proyecta el menú desde un cañón de video que pende verticalmente, y tú vas seleccionando platillos y bebidas señalándolos con el dedo. Estos se cargan a la cuenta y luego te los llevan a tu mesa. Para entonces será un robot el que te lo traiga. Por ahora sigue siendo un mesero humano, más preocupado por saber si supiste usar esa interfase que por otra cosa. Si este dispositivo estuviera en un restaurante de Polanco o Santa Fe, sería una curiosidad para los oficinistas. Pero en la Roma esto hubiera sido impensable hasta hace unos meses. El Muto es un símbolo más de que la Roma está mutando. La colonia, que hasta entonces se había caracterizado por propuestas gastronómicas “auténticas” (léase: esfuerzos culinarios casi domésticos), cada vez más atrae otro tipo de inversiones. Y de clientela. Los comensales de Muto son los mismos que puede uno ver en Polanco o Las Lomas, si bien un poco excitados por estar en otra zona a la que nunca acuden (quien esto escribe, escuchó ese mismo tema de conversación en dos mesas distintas). El restaurante está pensado para ellos: su decoración es al mismo tiempo exótica y lujosa; ese cutre-chic perfectamente calculado, con atisbos high tech (curiosamente, los aparatosos proyectores colgantes son lo menos high tech del mundo: son toscos y oficinescos). Aquí la inspiración decorativa y gastronómica es asiática: una especie de Tailandia cubista, tapizada en maderas, donde se ofrece sushi y udon. La música es lounge reglamentario. La comida, después de toda la parafernalia tecnológica, no resulta en grandes sorpresas: son combinaciones si acaso un poco más vanguardistas en su presentación, pero ya la has probado anteriormente. Los edamames para la entrada tienen un toque de canela que los vuelve más interesantes. Pedimos también los Ravioles muto, pero no nos emocionaron. Recomendamos, eso sí, el Pescado laqueado, jugoso por dentro, de corteza dulzona y suave. La bebida obligatoria es el sake. Pide el de la casa: es suavecito e invita a que se alargue la conversación, la sobremesa. La Perla de la Roma En las soleadas playas de la avenida, esta marisquería por un momento te hace dudar de que estás en realidad en la Ciudad de México y no a orillas del mar, mirando pasar a los pelícanos. Claro, vuelves a dar una probada a tu Vuelve a la vida y la duda queda disipada: eso que oyes afuera no es el Metrobús, son barcos que pasan… La Perla de la Roma es un clásico de la comida del mar en la ciudad… sin ninguna pretensión de gran restaurante. Lleno todas sus mesas de comensales casi a todas horas –es común esperar tres cuartos de hora a que te dejen entrar– su interior no es más que un jacalón de paredes amarillas y sillas de metal, sin ningún sentido decorativo. Eso sí, una vez dentro el servicio es super veloz y eficiente. En un dos por tres ya tienes tu cerveza fría en la mesa y un coctel enorme delante de ti. Los mariscos y pescados son en verdad frescos y siguen las recetas de las costas mexicanas: al ajillo, al vapor, al mojo de ajo, fritos, empanizados, rebosados, a la mantequilla… Pero lo que rifa aquí es el empapelado: servido en papel aluminio, es una especie de bomba afrodisíaca que mezcla camarones, pescado, pulpo, calamar, ostión, caracol y no sé cuánta cosa más, flotando en su propio caldo. Visto por fuera parece poco, pero en realidad es un platillo más grande de lo que aparenta, y si antes pediste empanaditas o un coctel grande, es muy posible que no puedas terminar éste, muy a tu pesar, pues es delicioso. Un lugar que lleva ahí décadas y por décadas seguirá no importa que la Roma deje de estar de moda: sus comensales son capaces de cruzar media ciudad para comer ahí. La Miscelánea Es difícil imaginarlo pero la Roma aún tiene sus pequeños tesoros escondidos. Uno de ellos es La Miscelánea, galería de arte que tiene un restaurante con una interesante oferta gourmet. Su menú de precio fijo ($70) cambia diariamente. Entre sus platillos regulares con más éxito está el gazpacho rojo, las croquetas de jamón serrano y atún, el hummus de garbanzo, la tortilla de patatas clásica, mar y tierra o del huerto. Lo sirven de lunes a viernes de 2pm a 4:30pm e incluye una copa de vino o una cerveza. Sirven también desayunos de 9:30 a 12 del día. Si sólo quieres algo para picar están las tapas y antojitos mediterráneos que sirven todo el día. Tip: Un imperdible es el hummus de elote o chícharo y el gazpacho de tomate verde. Para compartir lo ideal es el carrousel de tapas (champiñón, calabacín, queso y jamón serrano). La Piazza Ristorante/ Café della Piazza La Piazza es el común denominador para decir que vas a cualquiera de estos dos establecimientos, prácticamente homogéneos en espacio y menú. Como el idioma de su nombre lo indica, hay variedad de platillos italianos —y en italiano, para los conocedores de la gastronomía y las lenguas romances—, entre otras opciones. Entre éstas destacan los desayunos, que no distan mucho de las alternativas más socorridas en la vida de un mexicano (chilaquiles, molletes, huevos, etcétera). Entre las dos cartas (la del restaurante y la del café) podrás encontrar platillos que se ajusten a tu bolsillo o a apetito, así que desde que llegues pide ambas, para que tengas de dónde elegir. La versión chica de una Insalata della Piazza (jitomate, espinacas, jamón, champiñones, aderezo francés y mozarella) por ejemplo, sólo cuesta $40. El Salmone e peperonatta se sirve en un grueso filete, con espinacas, nuez y salsa de pimiento que da un toque especial; y la ensalada con queso de cabra es una excelente alternativa si pretendes comer algo saludable pero no dejas de ser “de buen diente”. El pan, tanto dulce como salado, es hecho en casa y tantas opciones —garibaldi y pan de elote, o multigrano y pan de aceitunas— te harán romper la dieta. Si tu prioridad es echar el chisme puedes acompañar tu charla con un café de la casa (con licor de cereza) o una Báltika, tradicional cerveza rusa que no hay precisamente en cualquier establecimiento. Los jueves hay saxofonista en vivo, así que si pensabas ir solo y no querías sentirte raro observando minuciosamente a los que por ahí pasan, ya tienes pretexto: escuchar un poco de jazz, pop y una que otra sorpresa. Las mejores mesas son las que dan a la Plaza Luis Cabrera (en la terraza), en donde un compositor, una vecina cougar y otros personajes asiduos a La Piazza prefieren sentarse. Sobra decir que hay pizza, pasta y vino. Volver La esquina que solía ser una fondita de barrio le ha cedido el local a un "diner mexicanizado, donde casi todo es artesanal y hecho al momento", según describe uno de sus socios, Jimmy Marcus. Y si algo delata el espíritu de ese concepto son sus amplios horarios, sobre todo en contraste con el promedio de otros restaurantes de la zona. Para desayunar, uno puede decidirse por un tazón con fruta, alguna variedad de waffles o hasta unos chilaquiles, acompañados por un 'lechero'. A la hora de comer, puede que las hamburguesas en versiones totalmente 'de la casa' concentren la atención (por ejemplo una de res con fondue de queso de cabra con chile morita, berros y cebolla caramelizada). Pero ahí no queda todo: hay entradas (¡mozarella con frutos rojos!), sopas, ensaladas, macarrones con queso cheddar, sándwiches y panninis (su delgado pan baguette, hecho con masa madre alemana, es una deliciosa sorpresa). Pa acabar pronto: lo de aquí son bocados que combinan sabores inesperados, para devorarse a la hora que se presente el hambre. Lo que no hay que hacer es irse sin probar sus papas gajo, servidas con un trío de salsas: curry, chipotle y wasabe. Ambientado con sencillas mesas, cada una con una maceta al centro que puedes comprar, Volver tiene cierto toque casero gracias a la distribución de su cocina y utensilios, uno que otro libro de recetas y diversos ingredientes contenidos en grandes frascos de plástico; además de un staff, más que amable y cálido. Vamos, que hay muchas razones para volver. Belmondo Intentaré hacer una reseña objetiva de este lugarcito recién abierto, pero advierto que hay un elemento que me lo impide: el día que fui a comer ahí, tan sólo a tres mesas de distancia estaba comiendo Thom Yorke… ajá, el mismísimo cantante de Radiohead, junto a su guitarrista, Colin Greenwood y algunos más. Así. Casual. Masticando su comida. Bebiendo de sus vasos. Y eso no es lo peor: me dicen que ya era la segunda vez que iban. Y como casi no soy fan, entonces sólo tuve un leve acceso de temblorina, y casi no se me atragantó la exquisita crema de alcachofa que estaba comiendo cuando los vi. Hay lugares que inexplicablemente tienen un éxito instantáneo. Este que ahora nos ocupa al momento en el que cuento esto, tenía solamente dos semanas de abierto. ¡Dos se-ma-nas! Y en ese tiempo ya, que me conste, había ido Annie Clark, la de Saint Vincent, a cenar, y ahora los de Radiohead. Y no, no estamos hablando de un restaurante fancy de Londres o Nueva York. Esta es la esquina de Mérida con Tabasco, el mismo sitio donde antes había una lavandería abandonada, enfrente de un restaurante que vende tortas poblanas. Lo normal es que un restaurancito abra y se paren primero las moscas y luego unos cuantos clientes. Y si es bueno, el boca en boca va llenándolo y llega un momento, luego de varias semanas e incluso meses, en que pueda volverse el lugar de moda. O no. Aquí algo raro pasó. En cuanto abrieron tuvo todas las mesas llenas y así se ha mantenido, y ahora tiene celebridades internacionales. Quizá la historia de sus dueños nos dé una pista: son los mismos que llevan El Félix, el simpático y agradable barecito que está a solo una cuadra de distancia. Y que sí, está de moda. Los dueños son de Monterrey y están muy pendientes de su negocio. Eso explica, de entrada, que del menú de sólo cuatro páginas, dos se ocupen únicamente de la carta de bebidas (una de vinos y la otra de mezcales, cervezas, whiskeys, cafés y refrescos). Quizá también explique la exitosa fórmula de RP que los anima y que, al mismo tiempo, no los hace ser ostentosos. Porque a pesar de sus llenos diarios, de las celebridades, y de que las mesas están ocupadas por personas que por más antisocial que seas, ya conoces, el lugar es excesivamente discreto: nada de letrero luminoso, nada de música a volumen por encima de las conversaciones, nada de una decoración que impresione. Ni siquiera hay mesas en la calle. En la noche la luz es tenue y lo iluminan velitas en cada mesa. Y aún así ya todo el mundo sabe de ese sitio. ¿Y el menú? Emparedados, ensaladas y sopa del día. Y ya. Nada de cocina de autor ni platillos complejos. Ese día, además de mi sopa, pedí un London broil, sandwich relleno de carne, en su punto, con alioli de aguacate y germinado de cebolla; ¿volvería para pedirlo? Sin duda. De postre, pay de limón (he probado mejores) y café expreso (aquí sí, un gran café) todo, a un precio bastante accesible. En verdad que lugares como este deberían abrirse en cada esquina de la ciudad.

Polanco
Restaurantes

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Varios de los lugares para comer en Polanco forman parte de nuestro top 10 de restaurantes en el DF. Te invitamos a probar sus platillos y disfrutar más de la colonia en sus antros y bares, teatros, tiendas e, incluso, actividades para niños.

Centro
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Casino Español Más que un restaurante, el Casino es una institución en lo que se refiere a cocina española en la ciudad. Es famoso por su ambiente fastuoso, por sus platos típicos, sencillos y abundantes -como la paella, la fabada y la tortilla de patatas- que invitan a la ingesta ilimitada de buen vino; pero eso ya todo mundo lo sabe… Si se le quiere dar un nuevo giro a este espacio, vale la pena visitarlo por las mañanas, cuando el sol apenas toca las calles del Centro Histórico. Desayunos con aire de lujo viejo: mesas súper puestas, meseros que siguen al pie de la letra el protocolo de un servicio exacerbado y un menú que ofrece tanto picantito mexicano como grasita a la española. La opción son los huevos rotos, estrellados sobre una cama de finas patatas fritas en su máximo punto crujiente, coronado todo con trocitos de jamón serrano. Para acompañar bastaría un jugo de naranja recién hecho, pero si lo conviertes en mimosa,  la experiencia será incomparable. Hostería de Santo Domingo Aquí he probado el mejor caldo de res de toda mi vida. Que algo tan doméstico como un consomé de res servido en un restaurante logre múltiples dimensiones en el paladar, y te revele lo que siempre pensaste que debía de ser ese potaje, pero nunca lo había alcanzado, habla en verdad mal de tus abuelitas, con perdón. Lo bueno es que tus abuelitas seguramente comieron aquí, cuando eran unas niñas y acompañaban a sus abuelos. Y también es muy posible que ya desde entonces trabajaran aquí los mismos meseros que ahora te atienden. Este establecimiento ofrece comida mexicana desde 1860. Para darnos una idea: en ese año era presidente Benito Juárez. Se trata del restaurante más antiguo de la ciudad de México, la muy tradicional y añeja Hostería de Santo Domingo, con su piano que tocó Agustín Lara (y que sigue tocando las de Agustín Lara), con sus murales de la vida antigua de la ciudad de México, su talavera, su papel picado colgando del techo, su vitral, sus autógrafos de celebridades de hace décadas, y sus chiles en nogada monumentales en tamaño y sabor, de los que recomendamos pedir únicamente media porción, porque la porción completa es inacabable. Chiles que, a diferencia de muchos otros lugares que sólo los sirven en septiembre, se pueden pedir en cualquier época del año, y han trascendido su fama hasta autodenominar a este viejo edificio colonial, ex convento de Santo Domingo, la Catedral del Chile en Nogada. La espera afuera por una mesa por más de una hora es también parte de la tradición, así como el servicio un tanto caótico, y también traer a comer aquí a tus amigos del extranjero, para decirles: esto es comida mexicana y no eso que ustedes comen que creen que es comida mexicana. Y para como van las cosas, a este lugar traerás a tus nietos y ellos a los suyos. La casa de las sirenas En un lunes festivo (uno de esos días contradictorios en los que siendo lunes todo está cerrado) me encontraba caminando, desesperada por encontrar un lugar abierto donde mi amigo (de visita desde Londres) y yo, nos pudiéramos tomar una cerveza, tranquilos, lejos de los tumultos. A punto de desistir, recordé este pequeño lugar justo detrás de Catedral. Un edificio del año 1750 que desde hace siglos –literalmente: cientos de años– es conocido por las figuras de sirenas que rematan su fachada, y que desde mediados de la década antepasada sirve como restaurante y bar para días festivos. El hallazgo fue grato: los interiores tienen ese gusto atemporal de los muebles viejos, de las maderas centenarias. En la terraza hay una muy bonita vista de la parte posterior de Catedral y del Templo Mayor. (Una advertencia para aquellos que tienen paranoia a los sismos: en la terraza, cada que pasan los meseros, el piso tiembla como si pasara un trailer muy pesado. Quizá para ellos, lo mejor sea pedir la orden en las mesitas que están sobre la acera peatonal.) El menú es mexicano, mexicanísimo. De entrada una cazuelita de tuétano o de jaiba. Luego, una sopa de ostiones… que hay que decirlo, está picosa. De plato fuerte recomendamos más los pescados que, finalmente, esta casa es de sirenas… Nuestra elección: el Robalo al Ajonjolí. Definitivamente es un lugar que visitar si se está por los rumbos: es muy tranquilo, se come rico, y resulta perfecto para zafarse por unas horas de ese caos milenario que es el Centro Histórico La Jersey De su sucursal matriz –ubicada en el corazón del mercado de San Juan– conserva la venta de productos a granel, las dos copas de vino tinto de la casa y el postre de cortesía por persona, así como los platos, vasos y cubiertos de plástico (este detalle le da a los platillos una presentación simple y poco agraciada). La decoración del local es rústica: mesas y sillas de madera, pero no desentona con el ambiente del edificio recién remodelado y repleto de pequeñas boutiques de diseño (está en el Hotel Downtown). Si quieres enfrascarte en una charla extensa, busca las mesas en los salones interiores; pero si deseas comer y mirar, busca sentarte en la terraza. La oferta de la carta es sencilla, principalmente hay tapas, baguettes y ensaladas. Sin embargo, de estos tres platillos surgen combinaciones fabulosas y sofisticadas, gracias a que utilizan quesos y embutidos nacionales e importados, todos frescos y deliciosos. Las porciones de las tapas son modestas, pero cada bocado vale la pena. No hay pierde, todas son recomendables; aunque las de queso manchego de cabra, sobreasada y jabugo lo son aún más. Las ensalada caprese es el complemento perfecto para evitar cualquier culpa, es fresca y viene con un aliño de aceite de oliva. Por último, pide el bocado de los dioses, tapa de queso mascarpone con miel y nuez. No lo dudes, te dejará un muy buen sabor de boca. Café de Tacuba La cocina mexicana está en boga quizá porque ahora forma parte del patrimonio inmaterial de la humanidad. Basta una lectura rápida de cualquier guía turística sobre el DF para saber que uno de los lugares que más recomiendan visitar para descubrir los sabores del país es el Café de Tacuba, que acaba de cumplir cien años de vida. La casona es del siglo XVII con techos altos sostenidos por vigas de madera, decorado con candelabros y mosaicos tipo talavera, cuadros de arcángeles y ambientación musical que corre a cargo de una estudiantina ambulante. El menú bilingüe proporciona diversión garantizada especialmente al llegar a los Machitos fritos que son traducidos por fried machitos. Lo realmente divertido es que la Guajolota no tiene traducción ni vergüenza. Después de servirme un agua de sandía, la mesera con uniforme blanco e inmenso moño en la cabeza, me sugiere probar un poco de todo y ese platillo se llama Cuatro cositas o Four little things, baby. Frijoles refritos, guacamole, arroz con menudencias, un tamal en salsa verde o chile relleno (a escoger), un taquito dorado y una probadita de la estrella del menú, una enchilada Tacuba. Tortilla rellena de pollo tierno bañada con salsa poblana cremosa y queso derretido que causa adicción instantánea. Ovación de pie se lleva el guacamole pensado para paladares que no comen picante. En los postres aparecen los dulces típicos además del pastel de limón glaseado color verde radioactivo que se encuentra en el refrigerador de la entrada, aunque el de tres leches con cubierta de cajeta le dice quítate que ahí te voy. Ahora sé que la cocina mexicana está bien representada y que cuando extrañe la sazón de mi abuelita, tengo un lugar a dónde llegar. Mumedi Todos hemos sido testigos de los cambios que ha tenido el Centro Histórico de la ciudad desde hace un par de años. Desde las modificaciones urbanas hasta la apertura de espacios como galerías, restaurantes, tiendas y cafeterías, el primer cuadro del centro disfruta de un segundo aire perfectamente disfrutable. En una de las calles principales de ese primer cuadro, en medio del caos, la gente y el ruido se encuentra el Museo Mexicano de Diseño, una tienda, galería y cafetería dedicada desde hace casi 10 años a promover el buen comer y las creaciones artísticas. MUMEDI fue ideado por el diseñador Alvaro Rego García de Alba como resultado de la necesidad de un museo de diseño en México, y ha tenido dos etapas importantes. Hace casi dos años hubo una remodelación completa donde se aprovechó todo el espacio de la propiedad, y así lograr un espacio casi independiente para cada área de lugar. Mumedi se ha convertido en un proyecto polifacético, ya que además de ser un museo, es una fundación que se dedica a alentar y apoyar el diseño gráfico e industrial en nuestro país y cuenta con una tienda donde el 80% de los productos son diseños mexicanos fomentando su consumo y producción. Así, la tienda se ha convertido en un laboratorio de experimentación constante, donde jóvenes diseñadores pueden comercializar sus productos, siempre pensando en apoyar a las pequeñas y medianas empresas de diseño. Entre fotografías, pinturas, una curiosa tienda y librería especializada donde puedes comprar diferentes accesorios hechos con diseños vanguardistas, revistas y una selección de carteles de sus exposiciones más recientes, es posible deleitar tu paladar con delicias culinarias que acompañan perfecto el escenario. La carta fue diseñada por el Chef Aaron Gómez Figueroa, cuenta con platillos internacionales como quiches, baguetts y croissants, algunos de ellos con un toque mexicano, lo que los hace totalmente irresistibles. Los sabores son ricos y especiales debido a que se prepara todo al momento, lo que povoca que los pedidos tarden un poco en llegar a la mesa, pero siempre vale la pena. El restaurante/cafetería de MUMEDI cuenta con una carta de platillos que se sirve en su totalidad a lo largo del horario de servicio con una gran variedad de tés, cafés, smothies y probablemente la mejor bebida del lugar: el te chai. El menú de comida es muy amplio, y la presentación y sabores lo valen. Visiten Mumedi y sean testigos de uno de los esfuerzos independientes con más propuesta en el Centro Histórico de la ciudad. Azul Histórico A cargo del chef Ricardo Muñoz Zurita, conocido también como el antropólogo de la cocina mexicana por su trabajo de investigación y rescate a las tradiciones culinarias, este proyecto gastronómico no podría estar en mejores manos. Se trata de una variante de la serie Azul, que inició con el ya clásico Azul y Oro, en Ciudad Universitaria. Alojado en una casona que perteneció a Francisco Sergio Iturbe, mecenas del arte mexicano del siglo XX, Azul Histórico ocupa su patio central, a la sombra de un techo de laureles. En sus paredes se encuentran dos piezas de grandes artistas mexicanos, “Las comadres”, del escultor Mardonio Magaña, y “El holocausto”, mural del pintor Manuel Rodríguez Lozano. El Azul no es un restaurante de mantel largo. Es más, no hay manteles. Las mesas de madera desnuda portan sólo grabados de los nombres de las calles aledañas a la zona. Sobre ellas se sirve cocina mexicana de autor. Entre los platillos más populares están los buñuelos rellenos de pato bañados en mole, los panuchos de cochinita pibil, el chichilo negro de chile chilhuacle servido con venado y el pastel de chocolate acompañado por helado de queso gorgonzola. Además del menú tradicional, cada mes se presenta un festival gastronómico distinto, dedicado a un ingrediente o cocina regional. Churrería el Moro La sabrosa tradición de ir a comer churros a El Moro es toda una experiencia.Este lugar ofrece una carta exquisita, aunque reducida: hay malteadas, leche, café, refrescos y churros. Debes poner mucha atención con los paquetes que eliges, pues hay uno en especial -el español- que es muy espeso y dulce, te recomendamos leer las letras chiquitas del menú antes de que ordenes. En esta época de lluvia, es un buen venue para disfrutar del tiempo y gozar de un armonioso ambiente a la mexicana las 24 horas del día. Tip: Las tortas y tacos que está junto al establecimiento son buenísimas y las puedes comer mientras tu pedido en El Moro está listo. Hostería La Bota Platica, bebe y come junto al Hombre Araña, un toro y la Mona Lisa La monotonía no entra a este “cultubar”. Frases de personajes como Octavio Paz, José Martí y John Cage, dan motivo para andar mirando para todos lados. Concurrido principalmente por estudiantes e intelectuales, transmite una vibra de originalidad con un ambiente confortable que te hará sentir como si estuvieras en casa de un amigo. En sus paredes los objetos parecen cobrar vida, presentando detalles como un muñeco del Hombre Araña conviviendo con cajas de cerrillos de los ochenta, mientras la Gioconda de Da Vinci observa fijamente a un esqueleto sentado como rey sobre un televisor. La música es variada, pasando de sones cubanos a los Gipsy Kings así como jazz y rock de todas las épocas. Ya instalado, llega el momento perfecto para pedirle al mesero la especialidad de la casa: “La Gran Chinampa”, torta de bistec y chistorra ahogada en salsa verde, acompañada con las bebidas recomendadas por Adrián (dueño, mesero, barman y un gran conversador): el Limón Dux y el Cáliz de Portugal, este último con ingredientes de los colores de la bandera del país que le da nombre. Desde 2005, este recinto considerado el lugar de los artistas del centro, es un espacio para conversar por horas, sin que uno se percate de cómo se consumen las pequeñas veladoras, testigos mudas de las mesas. La Bota genera empatía y un lenguaje aparte, haciendo de esta hostería de estilo español algo propio, permitiendo a sus visitantes dejar un mensaje, dibujo o foto en sus paredes, para así adueñarte de un pequeño espacio dentro de su baúl de recuerdos. Los Cocuyos No tiene sillas, uno come parado –debiéramos decir: arrimado– en la banqueta. El maestro taquero orquesta un micro circo de dos pistas: en la primera hierven, en aceite, el suadero, la tripa, la longaniza. En la otra se cocinan, al vapor, la cabeza y sus derivados: el cachete, la lengua, la trompa, el ojo. Este lugar es una leyenda secreta de los tacos callejeros. Sólo para cerciorarnos de su poderío, volvimos a probarlos para esta ocasión: son indiscutibles. El suadero es jugoso, suave, perfectamente sazonado. El cachete está en su punto. La longaniza es un poema. Las salsas pican pero no ofenden, realzan el sabor de la carne, no lo sepultan. Quizá el mejor suadero del DF. Tip: Entra a la cantina de junto, Los Portales de Tlaquepaque, bebe a placer y, como botana, pídete unos tacos de suadero con todo. Te los traen de aquí.

Condesa
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Condesa

Antiguamente, esta zona era una gran hacienda que pertenecía a María Magdalena Dávalos y Orozco, una mujer reconocida por su capacidad para administrar brillantemente sus negocios y tener una posición acomodada al tener el título de condesa. 

San Ángel
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San Ángel

Bellas calles empedradas y casas de estilo colonial hacen de San Ángel uno de los barrios más icónicos de la ciudad. Uno de los lugares más visitados es la Casa Estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo, la primera parada de los 15 lugares imprescindibles de San Ángel. Si tienes ganas de fiestear y pasar un rato inolviddable, visita los mejores antros y bares en San Ángel

Coyoacán
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Coyoacán

Una de las colonias más queridas en la ciudad es Coyoacán. Su oferta cultural alcanza varios de los más famosos museos y centros culturales en Coyoacán. Ya sea que la visites para comer un delicioso churro, dar una vuelta por el Jardín Hidalgo o sentarte frente a las fuentes de los coyotes, es seguro que pasarás un momento agradable. 

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