Restaurantes y cafés

Los mejores restaurantes y cafés en la CDMX, reseñados anónimamente por nuestros expertos

Tacos de mariscos en la CDMX
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Tacos de mariscos en la CDMX

De los restaurantes de mariscos de la ciudad seleccionamos los que ofrecen sus recetas especiales para taquear. Los tacos de mariscos te ofrecen una opción rápida y exquisita para quitarte el hambre, el antojo e inlcuso la cruda. Los famosos taco fish del norte de la República también cuentan con valiosos exponentes en la capital de nuestro país, te recomendamos restaurantes de comida norteña. Si eres amante de los tacos, no te pierdas es especial de taquerías alternativas, hecho justo para ti. 

Huaraches de Jamaica
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Huaraches de Jamaica

Pareciera que han estado entre nosotros por siglos, pero la historia de los huaraches está muy bien documentada y no han cumplido ni los cien años. Lo que sí podemos decir orgullosamente es que son originarios de la Ciudad de México.  Resulta que son invención de la señora Carmen Gómez Medina en 1935, quien tomó un tlacoyo y lo llevó al límite, agrandándolo de tamaño y friéndolo en aceite o manteca. Cual Pokémon, el tlacoyo evolucionado recibió el nombre de lo que más se le parecía: Huarache. Esto ocurrió cerca del Mercado de Jamaica, donde sus hijos siguen sirviendo huaraches en decenas de variedades, y donde también hay más ofertas de estas garnachas para que puedas escoger sin miedo. Nos dimos la vuelta a Jamaica y Magdalena Mixhuca (Guía del oriente de la CDMX) para encontrar esos secretos culinarios que se esconden en el mercado y calles aledañas; esto fue lo que encontramos.  Si te gusta comer en mercados, échale un vistazo a los mercados gastronómicos de la CDMX.   

Come insectos en estos lugares de la CDMX
Restaurantes

Come insectos en estos lugares de la CDMX

Se le llama entomofagia al hábito de comer insectos, una dieta propia de las antiguas civilizaciones. Generación tras generación de poblaciones mexicanas han heredado las tradiciones de recolecta y preparación de insectos; como chapulines, gusanos de maguey blancos, chinicuiles, acociles, jumiles, alacranes, escorpiones y lo que hoy reconocemos como el caviar mexicano, los escamoles –hueva de hormiga. Hace unos años estas actividades eran vistas como salvajes o exóticas, pero todo ha cambiado pues se le ha dado el valor que merece desde la recolecta en su ambiente natural hasta el proceso de preparación que requieren en las cocinas. La Ciudad de México es una recopilación de culturas de todo el país y en sus restaurantes de comida mexicana podemos encontrar comida yucateca, poblana, veracruzana y norteña. Encuéntralos todos en los restaurantes de cocina mexicana por tipo.  Los mejores chefs, cocineros y expertos te están esperando en estos lugares de la CDMX para que pruebes los mejores platillos con insectos comestibles.

Las mejores heladerías
Restaurantes

Las mejores heladerías

Podemos encontrar una infinidad de sitios que venden helados con consistencia similar al plástico y colores radioactivos que ni siquiera se encuentran en la naturaleza. Mucho se puede decir al respecto, pero para esta época de calor es importante saber dónde están los mejores sabores de helado de la ciudad. Échale un ojo a las nieves y helados artesanales y quítate el calor con las aguas frescas. 

20 lugares increíbles para comer en la CDMX
Restaurantes

20 lugares increíbles para comer en la CDMX

En la Ciudad de México hay muchos espacios que aún no son hot spots gastronómicos, sin embargo, nacieron como un proyecto de investigación culinaria, aportan de alguna manera a la comunidad o simplemente tienen un talento innato para el buen comer y una personalidad especial que los hace dignos merecedores de tu paladar.   Hay bistros que te volverán loco con sus sándwiches, repostería y café de especialidad; taquerías alternativas que le dieron la vuelta a los tacos de la calle para que pruebes algo diferente; y por supuesto, los restaurantes de cocina fusión en los que encontrarás maneras increíbles –y exquisitas– de vincular la gastronomía de otras latitudes. Haz tus planes para comer en la Ciudad de México pues son tantas las delicias pendientes por probar que no te alcanzarán las 24 horas del día. 

Restaurantes en la Ciudad de México recién reseñados

Cascabel
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Cascabel

Lo encontré en el oculto centro comercial Park Plaza en Santa Fe. Hay que tomar un elevador hacia el segundo sótano y entre boutiques exclusivas y restaurantes de tono excesivamente ejecutivo, Cascabel aparece como un elegante respiro y un homenaje al chile cascabel, dado el nombre por su forma redonda y el sonido que emiten las semillas en su interior cuando está seco. El restaurante es una enajenación a primera vista, está dividido en dos áreas y conviene más tomar un lugar en la terraza techada, pues la vista a través de los cristales hacia los espacios verdes de la plaza y su decoración con mesas a manteles blancos es mejor remedio para relajarse que cualquier medicina. Del otro lado está la segunda parte del comedor, cuyo ambiente es menos luminoso y ofrece la posibilidad de sentirse al interior. En suma, me hizo sentir que había llegado ahí por ser una ocasión especial, cómodo y dispuesto a probar. La chef Lula Martín del Campo, reconocida cocinera de técnicas mexicanas es quien le dio forma al breve menú; un importante acierto cuando te facilitan encontrar tu camino. Para comenzar está el coctel de la casa, una combinación fresca de mezcal con jamaica, frutos rojos y chile cascabel. En las entradas hay tlacoyos, picaditas, sopecitos y dobladitas, pero me fui por la opción fría con una tártara de cecina. La sirven marinada en limón, jugo de carne y salsa inglesa, desde el montaje se observa la cebolla y el chile verde picados medianamente; en boca, la sal bastante cui

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Mercado San Genaro
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Mercado San Genaro

Tiene más de 50 propuestas gastronómicas, cerveceras y reposteras divididas en tres niveles. Este titán es ahora el más grande de la CDMX y tiene varias propuestas de comida internacional; si Mercado Roma o Mercado Molière te volvían loco a la hora de elegir, será mejor que te prepares. En el primer y el segundo piso encontrarás los puestos gastronómicos, el interiorismo repite la tendencia de suelos de cemento, líneas negras y madera, como en otros mercados, es simple quizá para no distraer la mente de lo primordial: “¿qué demonios comeré?”. Encontrarás de todo. Ve a Jibaro por comida puertorriqueña o a Suteki por comida japonesa en donde el fuerte son los kushiague o por los rollos de Nanaya Sushi; en Areperas Venezolanas están las arepas tradicionales y gorditas; para pollos rostizados está Arrosto con diferentes salsa y marinados; en Mix Tamal los antojitos mexicanos con quesadillas bastante prometedoras; Boom Fries & Shakes para una inyección de calorías con malteadas; para la botana vespertina tienes que ir a La Palomiux por unas con chocolate semi amargo o a Bendita Paleta por una de fresa con hierbabuena; En The Vivero Healthy Food hay productos nutricionales y orgánicos de huertas ecológicas. Esta misión es más difícil de lo que parece; te recomiendo que antes de elegir recorras todos los pasillos, observes, huelas y preguntes, muchas cosas te harán ojitos pero al final te sentirás seguro de tu decisión, y si no, pues tendrás que repetir la visita unas cinco veces

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Baja Streetfood
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Baja Streetfood

Es una casa de la Cuauhtémoc convertida en restaurante de tres pisos, tiene temática de comida del Pacífico y una terraza en la parte de arriba en donde viernes y sábados puedes aprovechar la barra de bebidas con música a cargo de djs invitados. La decoración es muy sobria con grises y azules que además le dan un estilo elegante, pero el lugar se presta por completo para comer y echar unas copas con los amigos. En el segundo piso hay una mesa en un área que se podría usar como privado si vas con unas ocho personas, ideal para cumpleaños o comida de trabajo.  De comer hay mariscos y algunas opciones de carne, como hamburguesas. Una vez que tengas tu cerveza o Clamato listos, comienza con unas alitas de pulpo, puedes elegirlas con salsa BBQ o hot, la segunda opción es la mejor por su particular sabor agridulce y ligeramente picante. De alitas no tiene nada, pero no se trata de una decepción, son trozos suaves de pulpo –cocido en su punto– sobre una cama de gajos de papas fritas, todo está bañado en la salsa estilo búfalo y le acompañan tiras crudas de apio y zanahoria, para que las remojes en aderezo de queso azul; es la entrada perfecta para compartir. También puedes comenzar con los tacos. Una de las mejores opciones es el taco de setas salteadas, llevan un ligero sabor a especias y lo sirven con queso y aguacate, puede ser la opción vegetariana o ligera de las entradas. También probamos la gringa de pescado, es mantarraya al pastor con queso mozzarella y una salsa especial

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Mercado Local
Restaurantes

Mercado Local

Después de Barrio Satélite es el más reciente espacio gastronómico en la región. No esperes una colosal variedad como en Mercado San Genaro o Mercado Molière, tampoco lo juzgues de pequeñín, lo que tiene de especial es que le dieron un estilo muy particular cuya personalidad se define por ladrillos, colores oscuros y aires rústicos que contrastan con murales y pinturas coloridas; tiene espacios visualmente artísticos como los teléfonos rojos y negros de disco junto a la frase “Talk is cheap”, o los edificios aglomerados pintados en un muro que ves detrás de una pared rota de ladrillo y plantas, definiendo en rasgos resumidos la naturaleza de la CDMX. A diferencia de otros mercados, Local sí exclama individualidad con su ambientación.  Llevaron al norte de la ciudad establecimientos como We Love Burgers y Juan Molletes; también le reservan espacio a las propuestas locales, como Los Culichis con tostadas y comida sinaloense y Na7ivo Café, con su barra de café y frappés helados. De Taco Grill el placer es la costra de pastor servida con salsa verde y salsa tatemada; Ummo MX ofrece pizzas artesanales y pastas; y así son poco más de 10 opciones y con la promesa de continuar incluyendo para que la gente descubra mayor variedad. Para las bebidas está Bar Local con promociones de 2x1 en todos los tragos de miércoles a sábado a partir de las 2pm y brunches los sábados con djs invitados.

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Ver más restaurantes en la Ciudad de México recién reseñados

Las mejores opciones para comer en la CDMX

Restaurantes vegetarianos
Restaurantes

Restaurantes vegetarianos

No todo en la vida es carne. El 1 de noviembre, los veganos del mundo festejan su estilo de vida natural y saludable, si eres parte de este movimiento, no puedes dejar de ir a estos restaurantes vegetarianos de la ciudad. 

Hot spots gastronómicos
Restaurantes

Hot spots gastronómicos

Estas son las nuevas propuestas gastronómicas de la Ciudad de México. Conócelas y descubre los secretos culinarios que esperan tu visita en cada zona de la ciudad.

Las mejores pizzas
Restaurantes

Las mejores pizzas

En la Roma, la Juárez, Coyoacán, la Escandón y Polanco, te presentamos las rebanadas más deliciosas.

Restaurantes para comidas de negocios
Restaurantes

Restaurantes para comidas de negocios

Se necesita más que lugares románticos y cocina francesa para sorprender paladares. Hemos seleccionado para ti los restaurantes de la Ciudad de México que tienen la mejor cocina y ambiente para discutir negocios.

Planes para comer en la Ciudad de México

Guía para la cruda
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Guía para la cruda

El malestar llega cuando bajan los niveles de alcohol en tu sangre y el cuerpo pide descanso. Tienes dos opciones para curar la cruda: reponerte y ayudar a tu cuerpo a que se normalice, o conectarla para que no pare la fiesta. Para cualquiera de las dos opciones necesitas herramientas, ellas se encuentran en los mejores restaurantes de mariscos, en los bares de cocteles y en los secretos culinarios de la Ciudad de México. En fin, armamos para ti esta guía para que encuentres una rápida solución. Si nada de esto te aplaca, entonces acude a la guía de 24 horas en la CDMX.

Restaurantes para comer hamburguesas
Restaurantes

Restaurantes para comer hamburguesas

Seleccionamos para ti los mejores restaurantes para comer una hamburguesa entre todas las propuestas de cocina estadounidense en la CDMX. Si quieres una curaduría más específica, ve nuestro conteo de las mejores hamburguesas de la CDMX. Hay opciones para todos los gustos, tanto para vegetarianos como para carnívoros. También descubre las mejores hamburguesas en la CDMX según nuestros lectores.

Bistros que te volverán loco
Restaurantes

Bistros que te volverán loco

Un bistro es acerca de comida cómoda y casera, algunos con recetas en base a la comida francesa, otros también con más regiones europeas, son 10 lugares de la Ciudad de México que no debes perderte. El problema será que quieras dejar de visitarlos. Conoce los restaurantes imperdibles de cocina internacional y los mejores restaurantes para cenar.

Lugares para comer saludable
Restaurantes

Lugares para comer saludable

En los hot spots gastronómicos de la Ciudad de México hay muchas opciones de comida nutritiva que te ayudarán a mantenerte en forma o a bajar esos kilos de más, incluso a domicilio. Hay de donde escoger, también encontrarás los restaurantes de comida mexicana por tipo y la comida internacional por continente.

Restaurantes por tipo de comida en la Ciudad de México

Japonesa
Restaurantes

Japonesa

Desde restaurantes asiáticos y tiendas en la barrio coreano, hasta celebraciones (como el Año Nuevo Chino), la cultura asiática se ha establecido en la vida cotidiana del DF. Como de la comida nace el amor, te invitamos a probar lo mejor de la gastronomía japonesa en la ciudad.

Mexicana contemporánea
Restaurantes

Mexicana contemporánea

¡Viva la reinvención! Para tradiciones con un twist, tienes que probar las propuestas que existen en el DF. Encontrarás los mejores restaurantes del país, así como las creaciones de chefs reconocidos. 

Francesa
Restaurantes

Francesa

Oh la la, porque la comida gala nos encanta, te enlistamos los mejores representantes de comida francesa en la ciudad. Conoce bistrós y patisseries en la Roma, la Juárez y el sur de la ciudad. 

Española
Restaurantes

Española

Amantes de las tapas, el vino y la buena vida, te ofrecemos una guía de los restaurantes de comida española del DF. Visítalos en Polanco, el Centro y Lomas de Chapultepec. 

Portuguesa
Restaurantes

Portuguesa

La Ciudad de México nos da la oportunidad de probar las delicias de otros países al alcance de sus restaurantes. Saborea el delicioso bacalao y un sinnúmero de recetas de Portugal en estos restaurantes tradicionales. No dejes de probar los restaurantes españoles, restaurantes italianos y los restaurantes japoneses.   

África y Medio Oriente
Restaurantes

África y Medio Oriente

Las costas africanas de Marruecos y el Medio Oriente también tienen sus sucursales gastronómicas en la CDMX. Te recomendamos ver los mejores restaurantes de cocina de Francia, Italia y España en la Ciudad de México.

Ver más restaurantes por tipo de comida en la Ciudad de México

Cafés en la Ciudad de México recién reseñados

Café Curado
Restaurantes

Café Curado

Una pareja de norteños –Baja California y Tamaulipas– se aventuró a la CDMX a probar suerte, y es así como nació el concepto; “curado”, una palabra usada en sus rumbos para referirse a algo que es bueno o divertido. Se traduce a un pequeño local en la Roma con barra de café y algunas mesas en el exterior con tablas de ajedrez, para que acompañes una bebida con un elegante juego de mesa y destreza. El menú abarca café, tés, tisanas, bebidas e infusiones en frío; como la velvet soda de maracuyá y royal tonic; cervezas artesanales como Bocanegra y Cucapá, para que las corees con algún postre, croissant, galletas o un deleitoso desayuno de burritos.  Comencé con lo que a mi oído encantó para una tarde calurosa, un cold brew, con café de Finca del Estribo (Veracruz) con acidez media, dulzor elevado y notas predominantemente frutales, es servido en frío, con leche y contiene mucha cafeína. Esta bebida fue la escolta de unos chilaquiles en salsa roja con crema y queso de cabra con cenizas. Es un platillo que, aunque típico y convencional, logró una gran intensidad de sabor e hizo la diferencia con su combinación de ingredientes. El postre también llega en el desayuno y es mejor si lleva café. Ese día contaban con helado de clavo hecho en casa, le pusieron una doble medida de expreso y obtuvimos un affogato, intenso y aromático en el café, aunque demasiado sutil la especia en el helado. Para terminar, pedí un tradicional carajillo con ralladura de naranja, resaltó el calor alc

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  • 5 de 5 estrellas
Café Parabién
Restaurantes

Café Parabién

Llegué a un moderno edificio con fachada de concreto sobre Eugenia en la Del Valle. Es un lugar cuya sucursal precursora se encuentra en el barrio de San Ángel y su peculiar nombre responde a la filosofía de que en la vida “todo es para bien”. Tiene una terraza con una pequeña mesa y dos sillas, una barra con bancos altos o gabinetes para sentarte. Inclínate por la última opción pues son amplios, con respaldos de madera, asientos acolchados y conexiones eléctricas fácilmente accesibles. De la carta me agradaron los precios económicos y muy flexibles. Las bebidas –cafés y tés– oscilan desde los 22 hasta los 49 pesos, mientras que la comida como los sándwiches y los croissant están entre 50 y 70 pesos. Leonardo, el chef, barista y sommelier de té, me explicó que el café es originario de Totutla, Puebla, de la finca de San Martín Cohuapan, para ser exactos. Pedí un capuchino que sirven en una taza, ideal para “chopear” un biscotti de nuez y chocolate blanco o una concha. El café estaba espumoso y dulce sin ser empalagoso (tiene notas de chocolate, avellana y pan tostado). Lo sirven caliente, pero puedes darle sorbos continuos sin quemarte. Si el apetito se manifiesta, pide un emparedado caprese con jitomate, mozzarella fresco, arúgula, mantequilla de albahaca y crema de vinagre balsámico, la que cobra protagonismo. Lo sirven en un plato rústico con dos rebanadas, es perfecto para comer algo sano y no llenarse en exceso. Cuando pedí la cuenta el ticket indicó que gasté meno

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  • 3 de 5 estrellas
Alma Pura
Restaurantes

Alma Pura

Llegué a Alma Pura buscando un buen desayuno y, para ir al grano, lo encontré. La pureza de su alma en realidad me tiene sin cuidado: lo que más me importa es el sabor. Por eso estás leyendo la reseña de este bar de jugos y cafetería, porque sus jugos, licuados y platillos son ricos y frescos, las porciones generosas, los precios moderados y el servicio cordial. Así que incluso, los que nos sentimos un poquitín incómodos con ese sentimiento de superioridad moral que se deriva en ciertas personas por una alimentación sanísima, una vida dedicada al ejercicio y una actitud eternamente optimista expresada en memes con fotos de atardeceres en la playa, podemos comer muy bien y pasarla a gusto. Entre su gran variedad de jugos, shots y smoothies preparados con fruta y verdura fresca y un elenco de superalimentos, escogí un bacalar, de leche de coco con mango, polen y cúrcuma. No estaba tan espeso como se supone que son los smoothies, más bien se sentía ligero y refrescante, en especial porque no le ponen azúcar ni endulzantes. La idea es que tú agregues jarabe de agave al gusto, pero no me hizo falta. De comer, primero pensé en pedir unos hot cakes veganos con frutos rojos que vi en una mesa vecina, pero al final me decidí por un resplandor (de seguro inspirado en Kubrick), que son huevos estrellados, horneados sobre portobellos gratinados con salsa de cacahuate. Uno de los huevos estaba muy cocido y pegado al fondo de la cazuelita de hierro fundido en la que los cocinan y los sir

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  • 3 de 5 estrellas
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  • 5 de 5 estrellas
Cleotilde
Restaurantes

Cleotilde

El gran aparador de cristal que da a la calle de Progreso deja ver a cuatro matutinos clientes. Sentados en fila, frente a una pequeña barra, toman un café americano, un latte, una tisana y un chai. No cabe nadie más, pero dicen que el diablo está en los detalles y para fortuna de la barra de café Cleotilde, el diablo sí bebe buen café. Esta reciente apertura de la Escandón cumple la máxima de bueno, bonito y… quizás, no barato, pero sí justo. Cuenta con café veracruzano que se puede pedir en diversas especialidades (chemex es mi favorita, que –por su falta de sedimentos y grasa– elimina el amargor extremo de la bebida), hay chocolate frío hecho de manera artesanal y cold brew, para estos tiempos calurosos. Su carta se basa en seis tipos de paninis. En mi visita probé el de pechuga de pavo con queso holandés y queso cotija. Muy recomendable, aunque, le gana la partida por default el de queso holandés, queso monterrey y queso roquefort. Si bien no son platillos muy elaborados ni responden a un desayuno de gorditos, el lugar tampoco va por esa dirección. Lo suyo es el café y la experiencia de ir por tu taza y continuar el camino. El servicio es sumamente amable y si bien es labor obligatoria del anfitrión, hay que levantar las palmas cuando los dueños del negocio están al filo de la barra explicando las virtudes de los métodos, el origen del café y las bondades de sus granos. Café y apapacho, ¿qué más puede uno pedir?

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
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Restaurantes y cafés en la CDMX por zona

Tlalpan
Restaurantes

Tlalpan

Las propuestas gastronómicas de otras zonas de la ciudad como la Roma, Condesa o San Ángel, han dado mucho de qué hablar. Sin embargo, en Tlalpan también puedes encontrar una gran variedad de restaurantes y cafés de especialidad. 

San Jerónimo
Restaurantes

San Jerónimo

Disfruta de San Jerónimo, sus propuestas gastronómicas y cafés de especialidad. Al sur de la Roma, Condesa o San Ángel, la CDMX también tiene mucho que ofrecer.

Roma
Restaurantes

Roma

Alekzander Consideremos que hasta hace apenas unas semanas en este mismo lugar había una franquicia de esos lugares de tortas que se llaman Subway, y ahora ofrece sus mesitas sobre la banqueta este asombrosamente bien decorado local que armoniza con el estilo art-noveau del edificio que lo aloja: esa casona porfiriana que se conoce como El Parián. Muebles de anticuario y un segundo nivel con una bien surtida barra que por las noches sirve de lounge. Ese cambio radical de concepto habla muy bien del impulso que la Roma está tomando en los últimos meses. Queremos más restaurantes así y menos franquicias. El menú, en donde se indica claramente “cocina del mundo”, se divide en cuatro capítulos, que no tiempos: 1) Al horno de leña (con una oferta que abarca pizzas, paninis, empanadas y queso fundido, 2) De la cocina fría (en donde hay ensaladas, brusquettas, cebiches, tártara de atún, jocoque, 3) De la barra (con ingredientes para armar tu ensalada) y 4) De la cocina caliente (que sugiere tacos, hamburguesas, solomillo y pad thai). Después del nombre de cada platillo se indica, entre paréntesis y abreviado, su lugar de origen, así que tenemos platillos argentinos, mexicanos, tailandeses, italianos, peruanos, españoles, libaneses, franceses, etcétera. La idea es que se elige del menú sin importar el orden: una pizza puede ser una entrada, o la entrada es la hamburguesa y cerrar con la ensalada de la barra. Nosotros pedimos el cebiche peruano y la pizza de alcachofa con aceitunas. Del primero podemos decir que no es el mejor del mundo, y que para ser peruano parecía más mexicano, pero tampoco decepcionaba: a nuestro gusto le faltó esa acidez picosita que da la felicidad en quien lo come. Sin embargo es lo que era pues: un cebiche. La pizza tuvo mejor fortuna: con un adecuado tiempo de horneado de la masa, de forma que era crujiente por fuera y suave por dentro, bien sazonada, de gusto equilibrado, viene en porción individual y tiene forma oblonga, no redonda, lo que es siempre mejor a la hora de acomodar las cosas en la mesita. De postres había poca variedad, pero bien seleccionada. Lo mejor es el helado de queso de cabra con higos y hojitas de hierbabuena: tan rico que es como para tomarlo de pretexto, llegar a media tarde y solamente sentarse a ver pasar gente mientras se le paladea. Muto Suponemos que por ahí del año 2025, los restaurantes serán todos así y para entonces esto no será novedad: sobre tu mesa se proyecta el menú desde un cañón de video que pende verticalmente, y tú vas seleccionando platillos y bebidas señalándolos con el dedo. Estos se cargan a la cuenta y luego te los llevan a tu mesa. Para entonces será un robot el que te lo traiga. Por ahora sigue siendo un mesero humano, más preocupado por saber si supiste usar esa interfase que por otra cosa. Si este dispositivo estuviera en un restaurante de Polanco o Santa Fe, sería una curiosidad para los oficinistas. Pero en la Roma esto hubiera sido impensable hasta hace unos meses. El Muto es un símbolo más de que la Roma está mutando. La colonia, que hasta entonces se había caracterizado por propuestas gastronómicas “auténticas” (léase: esfuerzos culinarios casi domésticos), cada vez más atrae otro tipo de inversiones. Y de clientela. Los comensales de Muto son los mismos que puede uno ver en Polanco o Las Lomas, si bien un poco excitados por estar en otra zona a la que nunca acuden (quien esto escribe, escuchó ese mismo tema de conversación en dos mesas distintas). El restaurante está pensado para ellos: su decoración es al mismo tiempo exótica y lujosa; ese cutre-chic perfectamente calculado, con atisbos high tech (curiosamente, los aparatosos proyectores colgantes son lo menos high tech del mundo: son toscos y oficinescos). Aquí la inspiración decorativa y gastronómica es asiática: una especie de Tailandia cubista, tapizada en maderas, donde se ofrece sushi y udon. La música es lounge reglamentario. La comida, después de toda la parafernalia tecnológica, no resulta en grandes sorpresas: son combinaciones si acaso un poco más vanguardistas en su presentación, pero ya la has probado anteriormente. Los edamames para la entrada tienen un toque de canela que los vuelve más interesantes. Pedimos también los Ravioles muto, pero no nos emocionaron. Recomendamos, eso sí, el Pescado laqueado, jugoso por dentro, de corteza dulzona y suave. La bebida obligatoria es el sake. Pide el de la casa: es suavecito e invita a que se alargue la conversación, la sobremesa. La Perla de la Roma En las soleadas playas de la avenida, esta marisquería por un momento te hace dudar de que estás en realidad en la Ciudad de México y no a orillas del mar, mirando pasar a los pelícanos. Claro, vuelves a dar una probada a tu Vuelve a la vida y la duda queda disipada: eso que oyes afuera no es el Metrobús, son barcos que pasan… La Perla de la Roma es un clásico de la comida del mar en la ciudad… sin ninguna pretensión de gran restaurante. Lleno todas sus mesas de comensales casi a todas horas –es común esperar tres cuartos de hora a que te dejen entrar– su interior no es más que un jacalón de paredes amarillas y sillas de metal, sin ningún sentido decorativo. Eso sí, una vez dentro el servicio es super veloz y eficiente. En un dos por tres ya tienes tu cerveza fría en la mesa y un coctel enorme delante de ti. Los mariscos y pescados son en verdad frescos y siguen las recetas de las costas mexicanas: al ajillo, al vapor, al mojo de ajo, fritos, empanizados, rebosados, a la mantequilla… Pero lo que rifa aquí es el empapelado: servido en papel aluminio, es una especie de bomba afrodisíaca que mezcla camarones, pescado, pulpo, calamar, ostión, caracol y no sé cuánta cosa más, flotando en su propio caldo. Visto por fuera parece poco, pero en realidad es un platillo más grande de lo que aparenta, y si antes pediste empanaditas o un coctel grande, es muy posible que no puedas terminar éste, muy a tu pesar, pues es delicioso. Un lugar que lleva ahí décadas y por décadas seguirá no importa que la Roma deje de estar de moda: sus comensales son capaces de cruzar media ciudad para comer ahí. La Miscelánea Es difícil imaginarlo pero la Roma aún tiene sus pequeños tesoros escondidos. Uno de ellos es La Miscelánea, galería de arte que tiene un restaurante con una interesante oferta gourmet. Su menú de precio fijo ($70) cambia diariamente. Entre sus platillos regulares con más éxito está el gazpacho rojo, las croquetas de jamón serrano y atún, el hummus de garbanzo, la tortilla de patatas clásica, mar y tierra o del huerto. Lo sirven de lunes a viernes de 2pm a 4:30pm e incluye una copa de vino o una cerveza. Sirven también desayunos de 9:30 a 12 del día. Si sólo quieres algo para picar están las tapas y antojitos mediterráneos que sirven todo el día. Tip: Un imperdible es el hummus de elote o chícharo y el gazpacho de tomate verde. Para compartir lo ideal es el carrousel de tapas (champiñón, calabacín, queso y jamón serrano). La Piazza Ristorante/ Café della Piazza La Piazza es el común denominador para decir que vas a cualquiera de estos dos establecimientos, prácticamente homogéneos en espacio y menú. Como el idioma de su nombre lo indica, hay variedad de platillos italianos —y en italiano, para los conocedores de la gastronomía y las lenguas romances—, entre otras opciones. Entre éstas destacan los desayunos, que no distan mucho de las alternativas más socorridas en la vida de un mexicano (chilaquiles, molletes, huevos, etcétera). Entre las dos cartas (la del restaurante y la del café) podrás encontrar platillos que se ajusten a tu bolsillo o a apetito, así que desde que llegues pide ambas, para que tengas de dónde elegir. La versión chica de una Insalata della Piazza (jitomate, espinacas, jamón, champiñones, aderezo francés y mozarella) por ejemplo, sólo cuesta $40. El Salmone e peperonatta se sirve en un grueso filete, con espinacas, nuez y salsa de pimiento que da un toque especial; y la ensalada con queso de cabra es una excelente alternativa si pretendes comer algo saludable pero no dejas de ser “de buen diente”. El pan, tanto dulce como salado, es hecho en casa y tantas opciones —garibaldi y pan de elote, o multigrano y pan de aceitunas— te harán romper la dieta. Si tu prioridad es echar el chisme puedes acompañar tu charla con un café de la casa (con licor de cereza) o una Báltika, tradicional cerveza rusa que no hay precisamente en cualquier establecimiento. Los jueves hay saxofonista en vivo, así que si pensabas ir solo y no querías sentirte raro observando minuciosamente a los que por ahí pasan, ya tienes pretexto: escuchar un poco de jazz, pop y una que otra sorpresa. Las mejores mesas son las que dan a la Plaza Luis Cabrera (en la terraza), en donde un compositor, una vecina cougar y otros personajes asiduos a La Piazza prefieren sentarse. Sobra decir que hay pizza, pasta y vino. Volver La esquina que solía ser una fondita de barrio le ha cedido el local a un "diner mexicanizado, donde casi todo es artesanal y hecho al momento", según describe uno de sus socios, Jimmy Marcus. Y si algo delata el espíritu de ese concepto son sus amplios horarios, sobre todo en contraste con el promedio de otros restaurantes de la zona. Para desayunar, uno puede decidirse por un tazón con fruta, alguna variedad de waffles o hasta unos chilaquiles, acompañados por un 'lechero'. A la hora de comer, puede que las hamburguesas en versiones totalmente 'de la casa' concentren la atención (por ejemplo una de res con fondue de queso de cabra con chile morita, berros y cebolla caramelizada). Pero ahí no queda todo: hay entradas (¡mozarella con frutos rojos!), sopas, ensaladas, macarrones con queso cheddar, sándwiches y panninis (su delgado pan baguette, hecho con masa madre alemana, es una deliciosa sorpresa). Pa acabar pronto: lo de aquí son bocados que combinan sabores inesperados, para devorarse a la hora que se presente el hambre. Lo que no hay que hacer es irse sin probar sus papas gajo, servidas con un trío de salsas: curry, chipotle y wasabe. Ambientado con sencillas mesas, cada una con una maceta al centro que puedes comprar, Volver tiene cierto toque casero gracias a la distribución de su cocina y utensilios, uno que otro libro de recetas y diversos ingredientes contenidos en grandes frascos de plástico; además de un staff, más que amable y cálido. Vamos, que hay muchas razones para volver. Belmondo Intentaré hacer una reseña objetiva de este lugarcito recién abierto, pero advierto que hay un elemento que me lo impide: el día que fui a comer ahí, tan sólo a tres mesas de distancia estaba comiendo Thom Yorke… ajá, el mismísimo cantante de Radiohead, junto a su guitarrista, Colin Greenwood y algunos más. Así. Casual. Masticando su comida. Bebiendo de sus vasos. Y eso no es lo peor: me dicen que ya era la segunda vez que iban. Y como casi no soy fan, entonces sólo tuve un leve acceso de temblorina, y casi no se me atragantó la exquisita crema de alcachofa que estaba comiendo cuando los vi. Hay lugares que inexplicablemente tienen un éxito instantáneo. Este que ahora nos ocupa al momento en el que cuento esto, tenía solamente dos semanas de abierto. ¡Dos se-ma-nas! Y en ese tiempo ya, que me conste, había ido Annie Clark, la de Saint Vincent, a cenar, y ahora los de Radiohead. Y no, no estamos hablando de un restaurante fancy de Londres o Nueva York. Esta es la esquina de Mérida con Tabasco, el mismo sitio donde antes había una lavandería abandonada, enfrente de un restaurante que vende tortas poblanas. Lo normal es que un restaurancito abra y se paren primero las moscas y luego unos cuantos clientes. Y si es bueno, el boca en boca va llenándolo y llega un momento, luego de varias semanas e incluso meses, en que pueda volverse el lugar de moda. O no. Aquí algo raro pasó. En cuanto abrieron tuvo todas las mesas llenas y así se ha mantenido, y ahora tiene celebridades internacionales. Quizá la historia de sus dueños nos dé una pista: son los mismos que llevan El Félix, el simpático y agradable barecito que está a solo una cuadra de distancia. Y que sí, está de moda. Los dueños son de Monterrey y están muy pendientes de su negocio. Eso explica, de entrada, que del menú de sólo cuatro páginas, dos se ocupen únicamente de la carta de bebidas (una de vinos y la otra de mezcales, cervezas, whiskeys, cafés y refrescos). Quizá también explique la exitosa fórmula de RP que los anima y que, al mismo tiempo, no los hace ser ostentosos. Porque a pesar de sus llenos diarios, de las celebridades, y de que las mesas están ocupadas por personas que por más antisocial que seas, ya conoces, el lugar es excesivamente discreto: nada de letrero luminoso, nada de música a volumen por encima de las conversaciones, nada de una decoración que impresione. Ni siquiera hay mesas en la calle. En la noche la luz es tenue y lo iluminan velitas en cada mesa. Y aún así ya todo el mundo sabe de ese sitio. ¿Y el menú? Emparedados, ensaladas y sopa del día. Y ya. Nada de cocina de autor ni platillos complejos. Ese día, además de mi sopa, pedí un London broil, sandwich relleno de carne, en su punto, con alioli de aguacate y germinado de cebolla; ¿volvería para pedirlo? Sin duda. De postre, pay de limón (he probado mejores) y café expreso (aquí sí, un gran café) todo, a un precio bastante accesible. En verdad que lugares como este deberían abrirse en cada esquina de la ciudad.

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Casino Español Más que un restaurante, el Casino es una institución en lo que se refiere a cocina española en la ciudad. Es famoso por su ambiente fastuoso, por sus platos típicos, sencillos y abundantes -como la paella, la fabada y la tortilla de patatas- que invitan a la ingesta ilimitada de buen vino; pero eso ya todo mundo lo sabe… Si se le quiere dar un nuevo giro a este espacio, vale la pena visitarlo por las mañanas, cuando el sol apenas toca las calles del Centro Histórico. Desayunos con aire de lujo viejo: mesas súper puestas, meseros que siguen al pie de la letra el protocolo de un servicio exacerbado y un menú que ofrece tanto picantito mexicano como grasita a la española. La opción son los huevos rotos, estrellados sobre una cama de finas patatas fritas en su máximo punto crujiente, coronado todo con trocitos de jamón serrano. Para acompañar bastaría un jugo de naranja recién hecho, pero si lo conviertes en mimosa,  la experiencia será incomparable. Hostería de Santo Domingo Aquí he probado el mejor caldo de res de toda mi vida. Que algo tan doméstico como un consomé de res servido en un restaurante logre múltiples dimensiones en el paladar, y te revele lo que siempre pensaste que debía de ser ese potaje, pero nunca lo había alcanzado, habla en verdad mal de tus abuelitas, con perdón. Lo bueno es que tus abuelitas seguramente comieron aquí, cuando eran unas niñas y acompañaban a sus abuelos. Y también es muy posible que ya desde entonces trabajaran aquí los mismos meseros que ahora te atienden. Este establecimiento ofrece comida mexicana desde 1860. Para darnos una idea: en ese año era presidente Benito Juárez. Se trata del restaurante más antiguo de la ciudad de México, la muy tradicional y añeja Hostería de Santo Domingo, con su piano que tocó Agustín Lara (y que sigue tocando las de Agustín Lara), con sus murales de la vida antigua de la ciudad de México, su talavera, su papel picado colgando del techo, su vitral, sus autógrafos de celebridades de hace décadas, y sus chiles en nogada monumentales en tamaño y sabor, de los que recomendamos pedir únicamente media porción, porque la porción completa es inacabable. Chiles que, a diferencia de muchos otros lugares que sólo los sirven en septiembre, se pueden pedir en cualquier época del año, y han trascendido su fama hasta autodenominar a este viejo edificio colonial, ex convento de Santo Domingo, la Catedral del Chile en Nogada. La espera afuera por una mesa por más de una hora es también parte de la tradición, así como el servicio un tanto caótico, y también traer a comer aquí a tus amigos del extranjero, para decirles: esto es comida mexicana y no eso que ustedes comen que creen que es comida mexicana. Y para como van las cosas, a este lugar traerás a tus nietos y ellos a los suyos. La casa de las sirenas En un lunes festivo (uno de esos días contradictorios en los que siendo lunes todo está cerrado) me encontraba caminando, desesperada por encontrar un lugar abierto donde mi amigo (de visita desde Londres) y yo, nos pudiéramos tomar una cerveza, tranquilos, lejos de los tumultos. A punto de desistir, recordé este pequeño lugar justo detrás de Catedral. Un edificio del año 1750 que desde hace siglos –literalmente: cientos de años– es conocido por las figuras de sirenas que rematan su fachada, y que desde mediados de la década antepasada sirve como restaurante y bar para días festivos. El hallazgo fue grato: los interiores tienen ese gusto atemporal de los muebles viejos, de las maderas centenarias. En la terraza hay una muy bonita vista de la parte posterior de Catedral y del Templo Mayor. (Una advertencia para aquellos que tienen paranoia a los sismos: en la terraza, cada que pasan los meseros, el piso tiembla como si pasara un trailer muy pesado. Quizá para ellos, lo mejor sea pedir la orden en las mesitas que están sobre la acera peatonal.) El menú es mexicano, mexicanísimo. De entrada una cazuelita de tuétano o de jaiba. Luego, una sopa de ostiones… que hay que decirlo, está picosa. De plato fuerte recomendamos más los pescados que, finalmente, esta casa es de sirenas… Nuestra elección: el Robalo al Ajonjolí. Definitivamente es un lugar que visitar si se está por los rumbos: es muy tranquilo, se come rico, y resulta perfecto para zafarse por unas horas de ese caos milenario que es el Centro Histórico La Jersey De su sucursal matriz –ubicada en el corazón del mercado de San Juan– conserva la venta de productos a granel, las dos copas de vino tinto de la casa y el postre de cortesía por persona, así como los platos, vasos y cubiertos de plástico (este detalle le da a los platillos una presentación simple y poco agraciada). La decoración del local es rústica: mesas y sillas de madera, pero no desentona con el ambiente del edificio recién remodelado y repleto de pequeñas boutiques de diseño (está en el Hotel Downtown). Si quieres enfrascarte en una charla extensa, busca las mesas en los salones interiores; pero si deseas comer y mirar, busca sentarte en la terraza. La oferta de la carta es sencilla, principalmente hay tapas, baguettes y ensaladas. Sin embargo, de estos tres platillos surgen combinaciones fabulosas y sofisticadas, gracias a que utilizan quesos y embutidos nacionales e importados, todos frescos y deliciosos. Las porciones de las tapas son modestas, pero cada bocado vale la pena. No hay pierde, todas son recomendables; aunque las de queso manchego de cabra, sobreasada y jabugo lo son aún más. Las ensalada caprese es el complemento perfecto para evitar cualquier culpa, es fresca y viene con un aliño de aceite de oliva. Por último, pide el bocado de los dioses, tapa de queso mascarpone con miel y nuez. No lo dudes, te dejará un muy buen sabor de boca. Café de Tacuba La cocina mexicana está en boga quizá porque ahora forma parte del patrimonio inmaterial de la humanidad. Basta una lectura rápida de cualquier guía turística sobre el DF para saber que uno de los lugares que más recomiendan visitar para descubrir los sabores del país es el Café de Tacuba, que acaba de cumplir cien años de vida. La casona es del siglo XVII con techos altos sostenidos por vigas de madera, decorado con candelabros y mosaicos tipo talavera, cuadros de arcángeles y ambientación musical que corre a cargo de una estudiantina ambulante. El menú bilingüe proporciona diversión garantizada especialmente al llegar a los Machitos fritos que son traducidos por fried machitos. Lo realmente divertido es que la Guajolota no tiene traducción ni vergüenza. Después de servirme un agua de sandía, la mesera con uniforme blanco e inmenso moño en la cabeza, me sugiere probar un poco de todo y ese platillo se llama Cuatro cositas o Four little things, baby. Frijoles refritos, guacamole, arroz con menudencias, un tamal en salsa verde o chile relleno (a escoger), un taquito dorado y una probadita de la estrella del menú, una enchilada Tacuba. Tortilla rellena de pollo tierno bañada con salsa poblana cremosa y queso derretido que causa adicción instantánea. Ovación de pie se lleva el guacamole pensado para paladares que no comen picante. En los postres aparecen los dulces típicos además del pastel de limón glaseado color verde radioactivo que se encuentra en el refrigerador de la entrada, aunque el de tres leches con cubierta de cajeta le dice quítate que ahí te voy. Ahora sé que la cocina mexicana está bien representada y que cuando extrañe la sazón de mi abuelita, tengo un lugar a dónde llegar. Mumedi Todos hemos sido testigos de los cambios que ha tenido el Centro Histórico de la ciudad desde hace un par de años. Desde las modificaciones urbanas hasta la apertura de espacios como galerías, restaurantes, tiendas y cafeterías, el primer cuadro del centro disfruta de un segundo aire perfectamente disfrutable. En una de las calles principales de ese primer cuadro, en medio del caos, la gente y el ruido se encuentra el Museo Mexicano de Diseño, una tienda, galería y cafetería dedicada desde hace casi 10 años a promover el buen comer y las creaciones artísticas. MUMEDI fue ideado por el diseñador Alvaro Rego García de Alba como resultado de la necesidad de un museo de diseño en México, y ha tenido dos etapas importantes. Hace casi dos años hubo una remodelación completa donde se aprovechó todo el espacio de la propiedad, y así lograr un espacio casi independiente para cada área de lugar. Mumedi se ha convertido en un proyecto polifacético, ya que además de ser un museo, es una fundación que se dedica a alentar y apoyar el diseño gráfico e industrial en nuestro país y cuenta con una tienda donde el 80% de los productos son diseños mexicanos fomentando su consumo y producción. Así, la tienda se ha convertido en un laboratorio de experimentación constante, donde jóvenes diseñadores pueden comercializar sus productos, siempre pensando en apoyar a las pequeñas y medianas empresas de diseño. Entre fotografías, pinturas, una curiosa tienda y librería especializada donde puedes comprar diferentes accesorios hechos con diseños vanguardistas, revistas y una selección de carteles de sus exposiciones más recientes, es posible deleitar tu paladar con delicias culinarias que acompañan perfecto el escenario. La carta fue diseñada por el Chef Aaron Gómez Figueroa, cuenta con platillos internacionales como quiches, baguetts y croissants, algunos de ellos con un toque mexicano, lo que los hace totalmente irresistibles. Los sabores son ricos y especiales debido a que se prepara todo al momento, lo que povoca que los pedidos tarden un poco en llegar a la mesa, pero siempre vale la pena. El restaurante/cafetería de MUMEDI cuenta con una carta de platillos que se sirve en su totalidad a lo largo del horario de servicio con una gran variedad de tés, cafés, smothies y probablemente la mejor bebida del lugar: el te chai. El menú de comida es muy amplio, y la presentación y sabores lo valen. Visiten Mumedi y sean testigos de uno de los esfuerzos independientes con más propuesta en el Centro Histórico de la ciudad. Azul Histórico A cargo del chef Ricardo Muñoz Zurita, conocido también como el antropólogo de la cocina mexicana por su trabajo de investigación y rescate a las tradiciones culinarias, este proyecto gastronómico no podría estar en mejores manos. Se trata de una variante de la serie Azul, que inició con el ya clásico Azul y Oro, en Ciudad Universitaria. Alojado en una casona que perteneció a Francisco Sergio Iturbe, mecenas del arte mexicano del siglo XX, Azul Histórico ocupa su patio central, a la sombra de un techo de laureles. En sus paredes se encuentran dos piezas de grandes artistas mexicanos, “Las comadres”, del escultor Mardonio Magaña, y “El holocausto”, mural del pintor Manuel Rodríguez Lozano. El Azul no es un restaurante de mantel largo. Es más, no hay manteles. Las mesas de madera desnuda portan sólo grabados de los nombres de las calles aledañas a la zona. Sobre ellas se sirve cocina mexicana de autor. Entre los platillos más populares están los buñuelos rellenos de pato bañados en mole, los panuchos de cochinita pibil, el chichilo negro de chile chilhuacle servido con venado y el pastel de chocolate acompañado por helado de queso gorgonzola. Además del menú tradicional, cada mes se presenta un festival gastronómico distinto, dedicado a un ingrediente o cocina regional. Churrería el Moro La sabrosa tradición de ir a comer churros a El Moro es toda una experiencia.Este lugar ofrece una carta exquisita, aunque reducida: hay malteadas, leche, café, refrescos y churros. Debes poner mucha atención con los paquetes que eliges, pues hay uno en especial -el español- que es muy espeso y dulce, te recomendamos leer las letras chiquitas del menú antes de que ordenes. En esta época de lluvia, es un buen venue para disfrutar del tiempo y gozar de un armonioso ambiente a la mexicana las 24 horas del día. Tip: Las tortas y tacos que está junto al establecimiento son buenísimas y las puedes comer mientras tu pedido en El Moro está listo. Hostería La Bota Platica, bebe y come junto al Hombre Araña, un toro y la Mona Lisa La monotonía no entra a este “cultubar”. Frases de personajes como Octavio Paz, José Martí y John Cage, dan motivo para andar mirando para todos lados. Concurrido principalmente por estudiantes e intelectuales, transmite una vibra de originalidad con un ambiente confortable que te hará sentir como si estuvieras en casa de un amigo. En sus paredes los objetos parecen cobrar vida, presentando detalles como un muñeco del Hombre Araña conviviendo con cajas de cerrillos de los ochenta, mientras la Gioconda de Da Vinci observa fijamente a un esqueleto sentado como rey sobre un televisor. La música es variada, pasando de sones cubanos a los Gipsy Kings así como jazz y rock de todas las épocas. Ya instalado, llega el momento perfecto para pedirle al mesero la especialidad de la casa: “La Gran Chinampa”, torta de bistec y chistorra ahogada en salsa verde, acompañada con las bebidas recomendadas por Adrián (dueño, mesero, barman y un gran conversador): el Limón Dux y el Cáliz de Portugal, este último con ingredientes de los colores de la bandera del país que le da nombre. Desde 2005, este recinto considerado el lugar de los artistas del centro, es un espacio para conversar por horas, sin que uno se percate de cómo se consumen las pequeñas veladoras, testigos mudas de las mesas. La Bota genera empatía y un lenguaje aparte, haciendo de esta hostería de estilo español algo propio, permitiendo a sus visitantes dejar un mensaje, dibujo o foto en sus paredes, para así adueñarte de un pequeño espacio dentro de su baúl de recuerdos. Los Cocuyos No tiene sillas, uno come parado –debiéramos decir: arrimado– en la banqueta. El maestro taquero orquesta un micro circo de dos pistas: en la primera hierven, en aceite, el suadero, la tripa, la longaniza. En la otra se cocinan, al vapor, la cabeza y sus derivados: el cachete, la lengua, la trompa, el ojo. Este lugar es una leyenda secreta de los tacos callejeros. Sólo para cerciorarnos de su poderío, volvimos a probarlos para esta ocasión: son indiscutibles. El suadero es jugoso, suave, perfectamente sazonado. El cachete está en su punto. La longaniza es un poema. Las salsas pican pero no ofenden, realzan el sabor de la carne, no lo sepultan. Quizá el mejor suadero del DF. Tip: Entra a la cantina de junto, Los Portales de Tlaquepaque, bebe a placer y, como botana, pídete unos tacos de suadero con todo. Te los traen de aquí.

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Pérfida Es una palabra fuerte. Recuerdo que mis tías me llamaban “pérfida” (no sé ni siquiera si ellas qué significaba), porque no las visitaba tan seguido, aludiendo a esta indiferencia que de repente se tiene por la familia. Según la Real Academia Española, “pérfida” viene del latín perfídus y significa desleal, traidor, que falta a la fe que debe. Ahora que lo pienso, tal vez ellas no estaban tan equivocadas. Pérfida es el nombre un nuevo café bistro en la Condesa, un pequeño lugar que trata de igualar a los ya conocidos, combinando mobiliario vintage como la base de una máquina de coser con una mesa de mármol, astromelias rosas para decorar, una lámpara con chaquiras de los años cuarenta, espejos de época, un librero con algunas publicaciones, sillas de diferentes estilos y por supuesto el uso del color de moda: ese verde pistache que otros conocen como verde menta. Se llama Pérfida por una canción de Chava Flores, pintaron algunas estrofas en color rojo sobre la pared del establecimiento, recurso que actualmente encuentro algo pasado de moda. Lo más recomendable es ir a tomar un café acompañado de unas deliciosas tartaletas de nuez con mermelada de zarzamora. Otra maravilla es el chocolatito oaxaqueño frapé para el calor junto con un cheesecake, puedes probar los cupckaes caseros, que son diferentes cada día o una rebanada de panqué de plátano recién horneado con nuez y arándanos. Otro aspecto interesante es que Pérfida forma parte de una red de restaurantes registrados en una página de Internet conocida como sindelantal.mx, la cual ofrece el menú en línea y un servicio a domicilio que se puede pagar por medio de paypal o tarjeta de crédito y débito. Pérfida ofrece un ambiente muy familiar, es un espacio que fácilmente podría convertirse en ese lugar común para tomarse un expresso a medio día o echar una buena platicada en la tarde de cualquier día de la semana; a lo mejor para citar a mis tías y cambiar la connotación negativa de este cruel adjetivo o al menos yo dejar de serlo para ellas. Cupcakes by Tom El canadiense Tom Grant estaba tan frustrado al no encontrar cupcakes en su adoptiva ciudad de México que decidió hacerlos él mismo. Así nació en 2007 el primer lugar especializado en este postre que, para ese año, ya hasta había pasado de moda en Nueva York (después de ser catapultado a la fama por la serie Sex and The City), pero que aquí no existía. En poco tiempo estos pastelillos embetunados, mucho más ligeros y esponjositos que los muffins y mantecadas, se ganaron el corazón y el paladar de los chilangos. Ahora tienen sucursal en Polanco (Anatole France 87; 5280 3300) y un rinconcito en Palacio de Hierro Durango (Durango 230, Roma), además de un sinfín de locales copiones que no son, ni de lejos, tan buenos como éste. Ya sea un clásico vainilla-limón, blueberry-queso o red velvet, o una de las creaciones originales como el Tommy (chocolate, queso crema, chocolate líquido y caramelo), el de té chai o el de mango, difícilmente hay un postre que ponga de mejor humor. Fresco by Diego Sábado final de tarde. Post comida. Aún la ciudad está tranquila. Hasta la Condesa, incluso, es transitable y silenciosa en este paréntesis sabatino. De fondo llegan las notas ligeras de jazz del Fresco by Diego. De la vitrina principal resaltan los postres, mermeladas para llevar, galletas y panes, que el mesero recuerda constantemente que son de elaboración propia. Diego Pérez Turner, chef y dueño, tiene trayectoria en el mundo de la repostería, y ha logrado que los vecinos muchas veces dependan de su buen gusto para sus comidas diarias, siempre frescas, variadas, saludables: ensaladas, pastas, baguettes, pizzas, sopas y los especiales de cada día.No pedimos nada de eso: ya habíamos comido, nos inclinamos por el mouse de chocolate y maracuyá y la tarta de chocolate y naranja con helado de vainilla. Como acompañante, pedimos un té.Tiene un aire a bodega de barrio porteño (es decir, con ondas europeas): techos de doble altura, exhibidores aéreos y olores a comida casera. Se debe tomar en cuenta que el lugar no esta preparado para recibir multitudes, tiene unas cuantas mesas al exterior y en momentos podría resultar mas sencillo pedir para llevar o inclinarte por comprar algunos productos faltantes en tu despensa. Primarossa Primarossa es el sustituto del Mama Rosa, aquel famoso restaurante noventero ubicado en el corazón de la Condesa. Su menú ha evolucionado con el paso de los años, pero conserva el concepto de fusión de comida mexicana e italiana.  Entre los clásicos del desayuno están el Pedro Arméndariz, una sábana de res acompañada con chilaquiles, así como el omelette Jorge Negrete, relleno de huitlacoche, salsa poblana y queso crema. Para la comida, te recomendamos las setas a la parrilla como entrada y el huachinango limón como plato fuerte. Los clientes que durante años han vuelto a este lugar tienen entre sus favoritos la pechuga Rolling Stone, rellena de champiñones, elote, flor de calabaza y acompañada de spaguetti a la crema, así como las pizzas horneadas a la leña. Nuestra favorita es la Primarossa, con salsa casé, mejillón, calamar y camarón. El chef, Rafael Zamora, es un experimentado cocinero quien lleva 14 años trabajando en la cocina, pasó muchos años en diversos restaurantes en Estados Unidos, en donde adquirió las habilidades que garantizaran la rapidez en el servicio sin sacrificar la calidad de los platillos. La cava de vinos incluye etiquetas nacionales, españolas, italianas, chilenas, australianas y argentinas. Entre los nacionales destacan los de Casa Madero y Monte Xanic. El bartender recomienda el Condado de Oriza Ribera del Duero. Primarossa reúne todos los elementos que explican por qué es uno de los mejor establecidos en la zona. Es muy probable que siga viendo a muchos otros restaurantes abrir y cerrar a su alrededor, mientras ellos, sin grandes pretensiones en su decoración o concepto, seguirán consintiendo a su clientela habitual. Ateneo El Ateneo es un lugar que reafirma que el interiorismo en México se ha convertido en un arma de posicionamiento para los nuevos establecimientos ante un mercado gastronómico cada día más sólido. “Cocina de autor y cultura” es una de las banderas de este nuevo restaurante y el diseño del espacio refleja en buena medida esta aspiración. Materiales como tezontle, rocas volcánicas pulidas, latón y toques de naturaleza, confeccionan un área armónica y elegante que te ubica entre mesas y sillas en medio de una galería de arte, con obras de jóvenes creadores que exhiben en las paredes blancas semi-crudas.    El servicio es personalizado y serás recibido por Geoffrey Arqueros, el joven director de este proyecto. La carta en su primera página te explica la filosofía de la cocina, rescatar el trabajo por la cultura y las artes de la generación ateneísta de 1909. Hasta ese momento, todo me pareció pretencioso pero luego vino la selección de platillos realizada por el chef Santiago Kano, quien aborda la cocina con una visión global en la que mezcla sabores mundiales y técnicas de alta cocina, concretando la forma. Entre snacks, fríos, calientes y postres escogí unas croquetas de jaiba deliciosas pero con una salsa roja que le faltaba acidez y picor. Luego un ajo elefante rostizado con puré de alcaparras y anchoas, cuyo reto era el de reducir lo salado de la mezcla pero quedó a deber en ese tema. De ahí en adelante, mejoró. Una tártara de res con dijon, alcaparras y gel de yema de huevo, espectacular. Un filete de res con polenta suave y hongos de lluvia, perfectamente bien cocinado y de sabor profundo. Magret de pato con papas cambray, cerezas y coñac, una receta clásica francesa elaborada finamente. Y un divertido mousse de chocolate amargo con mousse de mantequilla de maní y corn flakes bañados de miel de maple, para cerrar.    Cervezas, mezcales, cocteles clásicos y los de la casa a cargo del mixólogo Brian Miller como el “ateneo sling”, completan la carta. Vinos sólidos y precios razonables, lo cual se agradece.    Ahora, si me preguntan si cumplen su claim de comida y cultura, diría que sí pero es sólo el inicio, esperemos que duren permanezcan fieles a su idea. Volveré Specia Son muchas las razones por las que este lugar ha sabido perdurar en la Condesa. Con 19 años, su éxito se debe principalmente a su tipo de cocina: una mezcla entre internacional y polaca, dirigida por el chef Jorge Soto León. Su decoración se distingue por su sencillez y elegancia: está repleto de ventanas y los espejos que cubren algunas paredes proporcionan gran profundidad. La atención es especialmente esmerada gracias a que los meseros están al pendiente en todo momento, lo cual explica por qué entre su clientela suele verse a gente de negocios o políticos. La sugerencia para abrir apetito es el vodka Zubrówka con notas de almendra, anís y vainilla que se sirve frío. Pocos detalles resultan tan placenteros como el de ver llegar la botella cubierta de una gruesa capa de hielo, arropada por una servilleta de tela mientras el vodka es vertido en una pequeña copa justo antes de derramar siquiera una sola gota. Antes de disponerse a ver el menú, por cortesía de la casa es servido un blin, pequeña empanada de papa y cebolla cubierta de pasta de arenque. Ante la abundante cantidad de platillos en la carta, la sugerencia de casa es el pato Tin, que se sirve doradito y acompañado por manzana y blueberry, además de puré de papa y col morada. Aunque es abundante, este plato fuerte va muy bien si se acompaña con la ensalada covi, de lechuga, jitomate, surimi y aderezo de cilantro. Otra de las estrellas del menú es la crema de brócoli. Su sabor indescriptible te hará preguntarte cuál es su ingrediente secreto. La sugerencia para acompañar los alimentos es el vino chileno Palo Alto, que se puede escoger en Cabernet, Shiraz o Carmènere. Para los que prefieren un vino más suave, la recomendación es el Luigi Bosca Malbec. Specia es garantía de una experiencia de primer nivel. No sería aventurado augurarle otro par de décadas manteniéndose como un clásico de la Condesa. Cupcake Love Los cupcakes —o madalenas con sobredosis de azúcar, para ser exactos— están in y los Beatles, al menos en México, nunca pasan de moda. Así que si sumas estos dos elementos en un “café concepto” ubicado en un punto de fácil acceso con una dosis adecuada de decoración y música puedes tener una combinación ganadora. Esto no quiere decir que el Cupcake Love siempre esté lleno, pero sí significa que a quienes les gusta realmente están locos por el pequeño local. Las mesas de afuera son las más cómodas, ya que a quién no le gusta ver gente pasar (aunque justo enfrentito pasa el Metrobús), aparte de que en el interior del local el calor es mayor. Te recomendamos sentarte aquí, en donde los sillones son ultra cómodos y no podrás evitar contemplarte de reojo en el espejo, si de plano está lloviendo o si son los días más duros del invierno. La decoración del lugar está basada en el cuarteto de Liverpool con un toque de “cuento de los de antes”, algo así como la casa de Hansel y Gretel si fueran beatlemaníacos, y los menús vienen en sobres de correo tradicional y están cuidadosamente manufacturados. Los cupcakes tienen nombres como “Here Comes the Sun” (con toque de cítricos) o “Blackbird” (el de chocolate). También hay cupcakes del día y diferentes postres de temporada que, aunque son algo caros, valen la pena para sorprender en navidad, 14 de febrero, día de las madres o cualquier otra festividad cursi. Si estás a punto de entrar en un coma diabético por leer esto, te aclaramos que hay otras opciones, tales como ensaladas y sándwiches inspirados en ciudades inglesas, así como jugos, tés, refrescos y bebidas frías y calientes. Sería obvio explicar qué tipo de música se oye aquí, pero vale la pena destacar que algunas noches hay música en vivo, mientras que si decides comprar tus postres para llevar, las cajitas están decoradas con versiones caricaturescas de los músicos. Para los adictos al lugar hay un programa de lealtad, con el que después de varias compras te dan OTRO cupcake gratis. El Patio El hotel más emblemático de la colonia más emblemática de la ciudad tiene este disperso restaurante. Disperso en todos los sentidos y no necesariamente para mal: el espacial, por el modo como se distribuye el servicio de restaurante en el edificio; el decorativo, por la selección exquisita pero inesperada de su mobiliario; y el gastronómico, por la propuesta bien pensada pero informal de sus platillos. Con ya varios años de ofrecer este concepto, la cocina liderada por el chef Keisuke Harada, plantea desde desayunos con chilaquiles, o buffet frío con frutos rojos y salmón con panes, a comidas construidas alrededor de una variedad de inspiración japonesa. Decíamos, pues, disperso. Ahora bien, no es esta dispersión de los sabores y los espacios un defecto; por el contrario, favorece una atmósfera desenfadada –deberíamos decir, muy condechi– cosmopolita, fresca, dog-friendly y sobre todo móvil: da la sensación de que se pueden subir y bajar las escaleras, ir de una mesa a otra, de un cuartito al patio central. La cocina despierta a la vez simpatías y escepticismos: algunos aman sus chilaquiles, otros los encuentran caros. Unos la encuentran gourmet, otros la valoran sólo como comida de hotel. Lo cierto es que este es un lugar donde lo que menos importa es la comida, sino la estrella de Hollywood que está sentada en la mesa de junto, el célebre escritor francés que discute en la mesa de la esquina, las modelos brasileñas perfectas que comen sus platos mínimos, o el vecino de la zona que se encuentra a sus amigos en otra mesa después de ir a pasear a sus perros. Un sólo defecto del que todos son unánimes: el servicio que ahí sí, también es disperso, pero no se vale.

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