Restaurantes y cafés

Los mejores restaurantes y cafés en la CDMX, reseñados anónimamente por nuestros expertos

Restaurantes saludables
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Restaurantes saludables

Si cuidas tu salud o la línea, échale ojo a los restaurantes vegetarianos, la comida saludable a domicilio y los restaurantes y cafés con comida vegana. Si tienes alergias o dietas especiales, tenemos para ti los restaurantes y cafés con productos sin gluten.

Paella
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Paella

Conoce también las fondas gourmet, los lugares con esquites y para comer sushi en la CDMX.

Cemitas
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Cemitas

Descubre los lugares para comer carnitas, las mejores tortas ahogadas y la cocina mexicana por tipo en la Ciudad de México.

Platillo del mes: shawarma
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Platillo del mes: shawarma

Los especialistas en el tema del falafel –Noah’s Falafel House– de la Roma han sumado al menú un platillo que te alegrará el día estimado amante de la carne: el shawarma. Este platillo de origen turco también se conoce como döner en algunas regiones europeas, en donde cocinan la carne –de cualquier tipo– en un trompo del cual se rasura poco a poco la carne. En Noah’s Falafel House decidieron prepararlo con carne de corte arrachera, marinada en curry y especias que suavizan la carne y la perfuman; si te gustan los sabores especiados te encantará el aroma y color a cúrcuma que le dieron a la carne. El shawarma ($85) va en un pan tipo pita con aguacate y ensalada frescos; también puedes añadir aderezo de ajonjolí o alguna de las salsas picantes del falafel. Lo acompañan con papas a la francesa recién hechas espolvoreadas con paprika. Si te quedas con hambre puedes acompañar con un tabule de trigo o quinoa. No olvides pedir las aguas frescas del día y una dona vegana de postre.  Si no comes carne y el shawarma no es para ti, te avisamos que también encontrarás chilaquiles veganos en el menú, para que desayunes sin romper tu régimen.  

Los mejores lugares para comer en la Central de Abasto
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Los mejores lugares para comer en la Central de Abasto

A la Central de Abasto de la Ciudad de México no hay que tenerle miedo: es fácil llegar, limpia, segura y muy organizada. Eso sí, mientras recorres sus pasillos hay que estar atentos a los diablitos que transportan la mercancía de un lado a otro, pues podrías estorbar o salir lastimado.  Dicen que no hay ingrediente que no puedas encontrar aquí; lo cierto es que este mercado no sólo se encarga de mandar insumos de todo tipo a todos los mercados de la Ciudad de México y del país, sino que la CEDA es el mercado más grande del mundo, cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores y tiene su propio hotel y cine, por ejemplo. Las miles de personas que compran y venden aquí diariamente tienen que comer, y por eso, decidimos echar un clavado en la inmensidad de posibilidades para compartirte los mejores lugares que aprovechan de primera mano la frescura de los ingredientes que llegan de todos los rincones de México y a todas horas. Si aún no conoces la Central entonces debes programar una visita muy pronto. Conoce nuestra guía de mercados de la Ciudad de México. 

Restaurantes y recién reseñados en la Ciudad de México

Lorea
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Lorea

Nació en medio de una gran expectativa: muchos esperábamos la apertura de este proyecto del talentoso chef Oswaldo Oliva. Todo comenzó con Alelí, un restaurante en la planta baja de la misma casa, que es la cara diurna e informal de su propuesta culinaria, que por fin se expresa en las cenas de Lorea con menú det degustación (el corto: 900 pesos, 9 tiempos; el largo 1300 pesos, 14 tiempos). Recién graduado del Centro Culinario Ambrosía, Oliva pasó por el Celler de Can Roca en España, pero fue en los siete años en Mugaritz, en el País Vasco, donde alcanzó su madurez como cocinero. En Lorea lo demuestra con platos que son un catálogo de texturas y sabores muy trabajados, pero que siguen sintiéndose frescos, y sumados al impecable servicio te dejan con ganas de más. La seductora bienvenida al restaurante no es difícil de leer: una copa de champaña y un crujiente de queso con hierbas, pero en el menú largo siguen bocados poco usuales, como el mochi de menta y pistache (aromático, glutinoso) y los tendones crocantes con conserva casera (crujiente, salino), antes de una reconfortante tosta de pancetta a la brasa que confirma la técnica de Oliva. Luego vienen platos fuertes en los que el punto focal de sabor, lo que redondea todo en boca, son caldos límpidos, pero de sabores profundos, como la nage (caldo corto) de camarón con la que se sirve un praliné cremoso de cacahuate, el de sardina y pulpo que acompaña al tartar marino, y el de papa que viene con

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  • 5 de 5 estrellas
Pehüa
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Pehüa

Pehüa ("comienzo" en náhuatl) es un restaurante nuevo con alma vieja, en el mejor sentido ya que sus platos se preparan con técnicas de vanguardia, pero surgen de recuerdos entrañables de sus cocineras y de muchos de nosotros: desde los minipanes de feria con los que te reciben, acompañados con nata fresca y salsa de cuatro chiles, hasta su postre "germinado", con el que te sentirás de regreso a la primaria llevando tu frijolito sobre algodón húmedo en un frasco de vidrio, pero en versión gourmet, pues debajo de un crujiente de amaranto con brotes verdes, tiene una capa de algodón de azúcar y un panqué de hoja santa con un toque de epazote –sutil pero respondón– que nos recuerda que esta hierba aromática no se deja domar con facilidad. Visualmente, sus presentaciones son modernas y elegantes, pero en cada plato reconocerás elementos que te reconectan con la memoria sensorial personal, y con la vastísima memoria colectiva de México: sus esquites de maíces criollos con chileatole, por ejemplo, son la suma de dos grandes platos, uno netamente callejero y otro de origen prehispánico, con un remate contemporáneo. Comienzas a comerlos y te sientes transportado a la Polaroid de bordes difuminados, pero con colores intactos, de los primeros esquites que probaste en la vida, los que comían tus papás, tus abuelos, con algunos granos suaves y dulzones, otros un poco más resistentes a la mordida, y el sabor intenso del queso cotija, y luego la reconfortante calidez del chileatole, pero

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  • 5 de 5 estrellas
Seneri
Restaurantes

Seneri

Gracias al chef Fernando Martínez (Yubán) es posible que la magia culinaria regrese a Mercado Roma. En el segundo piso de este mercado gastronómico, donde estaba Carbón de Nicolás Martín del Campo, comienza a echar raíces la comida de Michoacán con un giro muy interesante hacia la cocina mexicana contemporánea. Llega con hambre de explorar: en Seneri se come primero por los ojos, cada detalle visual del plato se cuida con lupa y los sabores juegan en un nivel de complejidad alto; es decir, comida que te robará toda la atención. Son 11 entradas, te costará trabajo decidir: ¿lengua en su caldo con garbanzos, sopa tarasca, una corunda o cangrejo con acuyo y melón verde?, no, mejor pide las ancas de rana. La carne deshuesada –blanca y única en sabor– estaba en una esfera de amaranto frito que humeó al cortarla. Las acompañaron verdolagas y huazontles ahumados y tiernos en textura, abajo había una salsa de chilacayote, casi agridulce, y gotas de terso pipián verde. Finalmente, encontré dos mitades de corazones de alcachofa tatemados, el eslabón que cerró la cadena de sabores: ahumado, elevado en sal pero quizá intencional para sacudir las papilas gustativas. Este platillo será el ejemplo que usaré sobre cómo se debe servir un entrante. Como sucede con una serie adictiva, quedé curioso por saber qué pasó con los demás capítulos del menú, y entre el pato, el lechón y el cordero decidí irme al sabor más fuerte con el cordero santa clara del cobre. La presentación es confusamente bo

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  • 4 de 5 estrellas
Negroni
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Negroni

El negroni es un trago de la coctelería clásica; su origen lleva a Florencia en donde en los años veinte el conde Camilo Negroni pedía vermouth, Campari y ginebra. El restaurante Negroni es un espacio rústico y relajado, los colores cálidos de la madera y las plantas que cuelgan del techo envuelven el espacio y son el perfecto recibimiento para una comida casera y reconfortante. El menú lo refuerza con entradas abundantes y calientes, aunque sin el toque de sofisticación que el coctel representa hoy en día, más bien es cocina de barrio, cual trattoria de las calles florentinas. Comienza con las carciofi al forno –alcachofas–, son tiernos corazones con mucho aceite de oliva y gratinados con queso parmesano, justo al nivel de sal que llega hasta el centro suavecito y humeante de cada pedazo. El pulpo rostizado tampoco se queda atrás, la textura en conjunto con el aguacate hacen de esta entrada una imperdible. La casa recomienda la pasta alla ruotta, una delicia hecha en casa preparada dentro de la rueda de queso parmesano, lo hacen junto a tu mesa, desprendiendo los aromas en todo el comedor e impregnando cada milímetro de la pasta con el queso añejado. Otra especialidad es el ossobuco al vino tinto, acompañado de polenta que absorbe los jugos de la salsa de pomodoro. Con pasta hecha a mano y pan rústico, Negroni le da a Arcos Bosques una merecida razón para ser visitada

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  • 4 de 5 estrellas
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Las mejores opciones para comer en la CDMX

Lugares para comer pozole en la CDMX
Restaurantes

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Si eres amante de la gastronomía de México, descubre los restaurantes de comida mexicana, las mejores garnachas y dónde sirven la mejor comida mexicana por tipo en la Ciudad de México.

Hot spots gastronómicos
Restaurantes

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Estas son las nuevas propuestas gastronómicas de la Ciudad de México. Conócelas y descubre los secretos culinarios que esperan tu visita en cada zona de la ciudad.

Los mejores cafés de especialidad
Restaurantes

Los mejores cafés de especialidad

Aprende cómo se prepara una de las bebidas calientes más apreciadas del mundo en estos cafés, donde también podrás probar estilos de café con muy altos estándares de calidad y aprender de él. Conoce otros cafés de especialidad y prueba mixología del café en la Ciudad de México. 

Los secretos culinarios mejor guardados de la Ciudad de México
Restaurantes

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De nuestra Guía Gastronómica de la CDMX te presentamos estos lugares que son un secreto bien guardado por quienes lo frecuentan. Prueba desde pizzas y cocina mexicana contemporánea, hasta cocina internacional escondida en nuestra ciudad.

Planes para comer en la Ciudad de México

Lugares para desayunar
Restaurantes

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Para desayunar se antojan los restaurantes de comida mexicana, restaurantes y cafés con comida vegana o hasta mercados gastronómicos, así de grande es la variedad gastronómica en la Ciudad de México. Descubre los secretos culinarios mejor guardados que te ofrecen una experiencia completa por la mañana. Recorre los mejores brunches y conoce nuestro Top 5. Los mejores huevos de la Ciudad de México.

Restaurantes 24 horas
Restaurantes

Restaurantes 24 horas

Además de los lugares para comer de madrugada, tienes disponible la mejor comida en los lugares abiertos las 24 horas en la Ciudad de México. Prueba los tacos, las empanadas, las tortas, las garnachas y lo más selecto después de la medianoche. 

Lugares para comer saludable
Restaurantes

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En los hot spots gastronómicos de la Ciudad de México hay muchas opciones de comida nutritiva que te ayudarán a mantenerte en forma o a bajar esos kilos de más, incluso a domicilio. Hay de donde escoger, también encontrarás los restaurantes de comida mexicana por tipo y la comida internacional por continente.

Lugares para comer barato
Restaurantes

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Échale un ojo a nuestra Guía gastronómica, los restaurantes imperdibles de cocina internacional y el listado de hot spots gastronómicos de la Ciudad de México.

Restaurantes por tipo de comida en la Ciudad de México

Restaurantes de comida griega en la Ciudad de México
Restaurantes

Restaurantes de comida griega en la Ciudad de México

Un surtido de cocinas se condensan en la Ciudad de México. Es el turno de probar los sabores de la gastronomía griega. Si te gusta la comida internacional, también te recomendamos ver los mejores restaurantes de cocina de Francia, Italia y España en el DF.

Restaurantes de comida china
Restaurantes

Restaurantes de comida china

La gastronomía china es de las mejores del mundo y los restaurantes de la Ciudad de México no se podían quedar atrás para respaldarla. Si te encanta la cocina de especias, la comida japonesa o la cocina coreana, tampoco dejes de probar más del oriente en estos rincones de la CDMX. 

Restaurantes de comida veracruzana
Restaurantes

Restaurantes de comida veracruzana

El alma gastronómica de la Ciudad de México está hecha de ingredientes y sazones de otras regiones del país. Si se te antoja un mole puedes visitar alguno de los mejores restaurantes oaxaqueños, o los mejores restaurantes yucatecos por una cochinita pibil. Ahora es el turno del extenso estado de Veracruz, para que pruebes desde sus mariscos hasta un poderoso arroz. 

Restaurantes de cocina portuguesa
Restaurantes

Restaurantes de cocina portuguesa

La Ciudad de México nos da la oportunidad de probar las delicias de otros países al alcance de sus restaurantes. Saborea el delicioso bacalao y un sinnúmero de recetas de Portugal en estos restaurantes tradicionales. No dejes de probar los restaurantes españoles, restaurantes italianos y los restaurantes japoneses.   

Los mejores restaurantes italianos
Restaurantes

Los mejores restaurantes italianos

La comida italiana es de las más deliciosas del mundo, aunque también de las más imitadas. Te invitamos a conocer los mejores lugares para probarla en la ciudad, desde las mejores pizzas hasta cremosos helados.

Restaurantes con comida mediterránea
Restaurantes

Restaurantes con comida mediterránea

Los restaurantes españoles, la comida griega y algunos de los mejores restaurante italianos, son quienes representan en la Ciudad de México a la cocina del Mediterráneo.

Cafés en la Ciudad de México recién reseñados

Café Café
Restaurantes

Café Café

Este lugar es el éxito de un proyecto 100% mexicano. Desde hace 25 años, la familia Hernández Martínez ha destacado por contar con una producción local de primer nivel y un esquema de comercio justo que dignifica a los cafetaleros oaxaqueños. Iniciaron con una cafetería en Oaxaca, a la que se sumaron tres más. La última, de reciente apertura, en (gracias, SaintYisus del sabor), Narvarte. No solamente estamos en el lugar cuya producción ganó el premio anual Expo Café 2016, con la mezcla Sabores de mi tierra, sino que además cuentan con certificaciones como la otorgada por Certimex como producto orgánico; y la BirdFriendly, que destaca por proteger a las aves migratorias que hacen parada en los cafetales. Además, tienen un programa de inclusión laboral de personas con discapacidad intelectual. Los aplausos son merecidísimos. Basta probar una de sus mezclas en sus cinco especialidades (chemex, kelita, aeropress o prensa francesa o cold brew). O un excelente chocolate Rosita. La comida no se queda atrás. Puede que las enfrijoladas no suenen suculentas, pero con tasajo traído de Oaxaca son amor puro. Súmale unos molotitos de plátano y una crema de amaranto y querrás irte de mochilazo para aquellas tierras. Aunque no será necesario porque a partir de este mes harán festivales gastronómicos de tlayudas, atole y tamales. Uf, ¡Oaxaca, cásate conmigo!   Todas las estrellitas en la frente que tiene este café se respaldan cuando degustas las mezclas. Mi favorita (porque #PowerWomen) e

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  • 4 de 5 estrellas
Café de las Artes
Restaurantes

Café de las Artes

Se encuentra dentro de una plaza blanca llamada Villas San Jacinto en donde hay tiendas de artesanías y marcas mexicanas como Pineda Covalín, Flora María y Adoro México. Este café está en la esquina del edificio, en una terraza con pocas mesas (unas tres o cuatro) y un ambiente muy tranquilo; pareciera que estás en París, pero con algunos toques mexicanos que lo hacen cómodo y cálido. Detrás de la barra destaca un impresionante vitral con una imagen colorida que parece ser una hacienda, y por encima hay un candelabro de cristal. En la carta de bebidas encontré infusiones, tés y cualquier variedad de café. Pedí en la barra una infusión llamada abril en méxico, que tiene la base de té negro con mezcla de flores y mango; el aroma que tenía era a frutos rojos y tropicales mientras que en la boca fue completamente floral y con la temperatura perfecta para beberlo. Tienen una carta de alimentos que no es extensa, con sopa del día, paninis, ensaladas y postres. Pregunta por los paquetes que incluyen una comida completa a precios bastante razonables. Después, me decidí por pedir una ensalada de quelites y un panini clásico; la ensalada, tenía quintonil, hoja santa, huauzontle y una mezcla de lechugas, también venía acompañada de aguacate, jitomates y queso panela asado con una vinagreta de limón; la presentación es muy simple y el sabor es original. Después probé un panini clásico que estuvo delicioso, tenía roast beef (buena cocción y sazón) con cebollas caramelizadas, aguacate

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  • 4 de 5 estrellas
Crepas Natural Café
Restaurantes

Crepas Natural Café

Entre la G y la J de la Central de Abasto está un pequeño local con una cartulina que avisa deliciosas crepas y "capu-chinos", con todo y unos personajes orientales dibujados. Por dentro tienen una cafetera y una crepera; escabúllete de los diablitos y las prisas de los visitantes de la Central para que vengas a probar su café de Hidalgo y Oaxaca. Las chicas que lo atienden visten formales con filipinas y mientras una trabaja la máquina de café, la otra extiende masa y gira habilidosamente sobre la crepera para formar las delicias circulares. Tienen los estilos básicos de café, desde espresso hasta moka, también té y tisanas naturales. En cuanto a las crepas, si vas con hambre y no tienes ganas de tacos y otras delicias de la Central, entonces una crepa de jamón con manchego o una de tres quesos seguro hará la chamba. De postre están las de queso crema o la lechera con Nutella, fresas o zarzamora. 

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  • 3 de 5 estrellas
Cardinal Casa de Café Condesa
Restaurantes

Cardinal Casa de Café Condesa

Es la nueva sucursal de Cardinal Casa de Café. Como lo hacen en la Roma, los baristas procuran un estricto cuidado en la selección del grano de café y de la preparación de cada taza. Este rincón se percibe acogedor por sus colores sobrios e iluminación tenue y cálida, me recuerda al estudio de la casa de unos abuelos, con el buen gusto para hacerte sentir relajado y hasta un poco más intelectual. Es pet friendly, llévate al perro, un libro, haz tus cuentas o la tarea con el café ideal; que si aún no lo conoces, el barista en jefe sabrá recomendarte lo que necesitas. El café está pensado para que sea una taza, si no perfecta, sí pensada y preparada con sumo cuidado para destacar todas sus propiedades. Utilizan granos de café mexicano de regiones desde Chiapas hasta Puebla. Cada método de preparación tiene su encanto; el espresso es la mejor manera de conocer la personalidad del grano pues se definen mejor sus aromas, luego están los métodos alternativos (café de especialidad) que proveen cada uno una manera particular de degustar. El sifón japonés, por ejemplo, te dará una taza suave y ligera, mientras que una prensa francesa permite un mayor contacto del agua caliente con el grano molido y resultará en una taza con más cuerpo. Uno de los productos favoritos de la carta es el duderino, por ser una receta “vecinal”, como ellos le llaman: En la sucursal de la Roma, recibían a un vecino que pedía su café con piquete y con leche, entonces decidieron implementarlo en la carta.

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  • 4 de 5 estrellas
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Restaurantes y cafés en la CDMX por zona

San Ángel

San Ángel

Eloise Conocí este restaurante un miércoles. Quedé a las 8.30 con una colega que tenía meses sin ver. La ocasión era perfecta para una buena cena con buena plática. Había escuchado mucho alrededor del matrimonio compuesto por la chef Nasheli Martínez y Abel Hernández, socios en la vida y en el concepto detrás del Eloise, quienes lanzaban a las mesas del DF una carta europeona pero cargada hacia la frontera francesa. Siempre es bueno estar en Google maps cuando eres relativamente nuevo en el barrio y, ellos, están. Calado en un ceremonioso arco de piedra y vidrio, un chic y acaramelado exterior se reafirma adentro con una decoración moderna pero inspirada en la casita de muñecas de la princesa de Mónaco. Morados, verdes, texturas de pieles, metal y muebles vintage conforman una atmósfera que cuando me tocó ir, estaba llena de adultos mayores. Mi colega y yo, le bajamos unos años al promedio; pero les diré que no somos unos chamacos. A cargo de la cocina está el chef mexicano Eduardo Morali, quien cuenta en su currículum con un trabajo en el afamado Café Boulud de NY y estudios en el Culinary de la misma ciudad, pero supervisado por el matrimonio. Los meseros visten de modo formal y el servicio es bueno. La carta de vinos es amplia y puedes ver buena una selección de vinos mexicanos y franceses. Mi colega y yo empezamos la cena dejando respirar una botella de Jardín Secreto, que es una excelente mezcla de uvas del Valle de Guadalupe, a un buen precio. Lo primero que pedimos, en honor a lo afrancesado del asunto fue una aromática y casera quiche du jour, preparada con jamón, hongos y cebolla. Su sabor fue reconfortante. Seguimos con una sopa de mejillones al Pernod con pepino e hinojo y una crema de jitomate rostizado cuya textura tersa y sabor envolvente, fue gloriosa. Sin embargo, ambas llegaron tibias. En el tercer tiempo compartimos un colorido risotto con escargots bourgignon que fue el mejor platillo de la noche, si el increíble magret de pato sobre una cama de puré de papas y lentejas, no hubiese estado rotundamente frío. Tuvimos que pedir al mesero que los regresaran a la cocina. Unos minutos después, volvió para explicarnos que el magret de pato cuando se cocinaba a punto se servía un poco tibio, pero el problema no era el pato, sino todo lo demás que estaba helado. De postre, unos dulces y cremosos blintzes, que es un postre tradicionalmente judío, preparado con harina de trigo, relleno de queso crema y nueces, y bañado con una deliciosa salsa de frutos rojos. Tal vez me tocó un mal día y tuve la mala fortuna de que dos platillos llegaran con una temperatura igual a la de la copa de vino blanco que tomaba la Señora emperifollada de junto. No es un mal lugar y estoy seguro que con proyectos comos ese, la avenida Revolución se puede poner más próspera, pero no lo descuiden. La Mar Cebichería Peruana, Loreto Dos pisos de mesas al interior y una pequeña terraza para fumadores. En las paredes azules y blancas cuelgan redes y pescados de plástico, además de bambúes y palmeras que crean un ambiente costero y relajado al que se suman canciones como “El carnavalito” y “La bamba”. Una vez en la mesa, en lugar de una canasta de pan, este restaurante te recibe con una tradicional botana peruana, conocida como cancha (granos de maíz primero fritos y después tostados, con sabor a palomitas) y una canasta con plátanos y papas fritas que puedes dipear en la selección de salsas. Una buena opción para picar mientras consultas el menú. En la carta de alimentos resaltan los cebiches que se ofrecen como entrada. Todos se marinan con leche de tigre, que a pesar de sonar medio raro, es sólo el líquido que resulta de la preparación del cebiche, al cual se le puede agregar ají, limón, vodka o vino blanco dependiendo del platillo. La sugerencia del chef es el cebiche clásico, preparado con el pescado blanco más fresco del día en leche de tigre clásica, elaborada con jugo de limón. Como guarnición se ofrece camote y granos de elote hervidos. Además de los cebiches, este restaurante también sirve clásicos de la cocina peruana como tiraditos (pescado crudo fileteado) con diferentes reducciones de leche de tigre, causas (platillo frito preparado con papa cocida y prensada) y brochetas, que aquí se conocen como anticuchos. En cuanto a platos fuertes, las sugerencias del chef se distinguen en el menú, entre estas, las más populares son el atún a la plancha y el platillo wok con salmón y camarones. Ambas opciones se condimentan ligeramente y se acompañan con puré de papa o vegetales cocidos y arroz blanco con granos de elote: una buena elección para no terminar desabrochándote el botón del pantalón después de comer. Kuh Fondue / raclette haus De esas veces que no sabes si mejor irte a cenar a otro lado. Era miércoles a las 9pm y el lugar estaba vacío, sólo había una mesa ocupada por un grupo de gente nice de la zona, que gritaba mucho. Esto era adentro de la placita y lo único abierto era este restaurante, entonces se sentía todavía más solo. La decoración es difícil de explicar: un poco de azulejos azules y blancos, sillas de estilo mexicanas y mesas de mármol. En pocas palabras: lo último que te imaginas que será un restaurante suizo. Al final tenía que hacer esta reseña entonces irme a otro lugar no era una opción, y qué bueno que me quedé. Aunque hubo otros momentos incómodos como el servicio medio lento –considerando que éramos la única otra mesa–, cuando llegó la comida todo lo anterior se nos olvidó. Éramos tres y pedimos al centro: una ensalada de corazones buenísima (lechuga, alcahofa, elotito y palmito con aderezo de cilantro) y un fondue suizo clásico que definitivamente es de los mejores que he comido. Disfrutamos tanto la comida que se nos olvidaron los gritones y ni cuenta nos dimos de la mesa de 12 que se sentó detrás de nosotros. Cerramos con un fondue de chocolate con leche, acompañado de frutas del bosque, pedacitos de pera, manzana y malvaviscos (también delicioso) y un té de Teavana (tienen un pequeña selección de tés de esta tienda tan de moda). El lugar tiene aire de ser nuevecito pero en realidad lleva seis meses, lo que le falta es que vaya más gente para que el ambiente sea más agradable y puedas disfrutar mejor la deliciosa comida. Puntarena Federico Rigoletti, chef propietario de Puntarena, abrió su restaurante en 2001. El cocinero y emprendedor se ha ganado una buena reputación en el ambiente restaurantero gracias a su participación en el Contramar y el Entremar, así como por haberse aliado con Roberto Craig y Arturo Argüelles para crear el concepto de cocina de barrio y llevarlo a las calles bajo el nombre de Grupo Primos. El Puntarena tiene una decoración que mezcla elementos rústicos y contemporáneos. El ambiente es familiar durante los fines de semana y de negocios de lunes a viernes. La carta de vinos ofrece una gran variedad de etiquetas de vino blanco y de tintos jóvenes, los cuales acompañan muy bien a los platillos de su menú, conformado principalmente por pescados y mariscos. Cuando llegas te ofrecen pequeños platillos al centro, con sabores complejos que sirven muy bien para abrir apetito: sashimi mixto especial, que lleva salmón, atún, hamachi, albacore, pulpo y camarón, preparado con un tiradito de huachinango en el centro o, si prefieres, con unos cubos de atún marinados en salsa de soya con cebollín y aceite de oliva. Todos los pescados se sirven crudos excepto el albacore y una parte del atún, los cuales vienen sellados. El albacore es un tipo de atún blanco que por lo general no es muy común en México y es delicioso. Para el plato fuerte, el chef tiene una serie de recomendaciones, entre ellas los tacos de camarón rosarito:  camarones empanizados servidos en una tortilla de harina, una hoja de lechuga y salsa de chile japonés. Entre las opciones de pescado que te recomendamos pedir a las brasas está el atún, robalo, dorado, langostinos y camarón gigante. Los Arbolitos A todo chilango le ha llegado esa cadena de correo –antes de la existencia del blog- con imágenes de un matadero de perros encontrado a un costado de esta taquería. Mucho escándalo, pero ni los artistas que se presumen en las paredes han sabido desmentir el rumor. Ni se necesita. Si vives en las montañas y no sabes ni distinguir el ron que te sirvieron en la civilización, éntrale sin miedo al suadero y al pastor. Tip: Si ya estás por ahí y no se te antoja el taco, el local de la esquina, “El Faro”, vende tortas gigantes a $50 pesos. Hunan Para probar sabores auténticamente orientales, no es necesario sumirse en el barrio chino de esta ciudad. El Hunan es un restaurante que ofrece en su menú una amplia variedad de platillos que muestran la gastronomía de la república popular, especialmente, valga la obviedad, la de la región de Hunan en China. Lo interesante es que los chefs no son excéntricos en la preparación, sino que se apegan a las formas tradicionales de elaborar sus platillos. Además, sirven generosas porciones que permiten el bien-compartir con el resto de la mesa. Para abrir el apetito: un martini de lychee, y después dumplings al vapor, tanto vegetarianos como mixtos. Aunque definitivamente el pato Pekín servido en una crepa con un poco de cebollín y salsa de ciruela… paraliza. Es un lugar que acoge deliciosamente a sus comensales para que éstos tengan una sobremesa de varias horas. Trattoria Della Casa Nuova Todo inicia con el aroma: ese dulce embrujo del trigo horneado, que se expande en los alrededores y que guía al sibarita hasta La Trattoria Della Casa Nuova, ese clásico del sur citadino. A diez años de haberse reinventado (antes era el también prestigiado Le Petit Cluny), sigue siendo un referente de la concurrida Avenida de la Paz, calle donde los restaurantes van y vienen. A diferencia de muchos establecimientos italianos, La Trattoria se ha dedicado a pulir la cocina tradicional con un feliz toque de ingredientes mexicanos. Entendamos el concepto: una trattoria es un lugar hospitalario atendido por la propia familia que es dueña, prepara los alimentos y atiende las mesas. Algo hay de eso aquí, pues todo el concepto es cuidadosamente desarrollado por el matrimonio de Adriana Casanova y Sergio Roterman, quienes ya llevan varias décadas de consentir a sus comensales. Conocido por la gente que sabe comer, no es coincidencia que su tienda de delicatesen y su panadería sean referentes entre chefs y sibaritas. La selección de vinos italianos, casi todos disponibles por copa, es bastante atinada y bien pensada para el menú. Para la hora del desayuno, los huevos benedictinos de la Trattoria son famosos por su perfecta ejecución, acompañados por dos piezas de pan recién horneado. El menú cambia por temporadas, pero tiene combinaciones italo mexicanas que han sido memorables, como sus ravioles en nogada que son, justamente, ravioles rellenos de picadillo y cubiertos de nogada. Exquisitos. Turix El Turix es ya famoso por su renombre, por su comida yucateca y por su cochinita pibil, que es muy buena. El hecho de que sea un changarro parece ser un mal necesario. El día en que fuimos había un baby shower en el local, de cualquier forma nos atedieron, si bien dándonos la mesa más incómoda y pequeña: nuestros codos pegaban con la puerta principal.Las instalaciones son pequeñas (con espacio para ocho mesas en donde se tocan las sillas entre mesas) y poco vistosas ante un atractivo mural con inspiración Azteca en una de sus paredes. El lugar no cuenta con calefacción y hasta en los días más fríos el ambiente te hace sudar. Aunque para muchas personas eso es lo de menos.De la experiencia lo mejor fue la sopa de lima servida en una cazuela de barro. Fuera de eso comimos cochinita pibil, cochinita pibil y más cochinita pibil. Su menú es muy reducido contando solo con algunas carnes, ensaladas y su casi su único platillo, la cochinita.Los meseros son atentos y amables, y los precios son baratos. Y advertimos: es un changarro. Las periqueras que tienen no están calzadas y las sillas chocan unas contra otras, lo cual hace parecer el lugar más pequeño y lo hace algo incómodo para los comensales.El Turix se encuentra privilegiado por la locación que tiene en la plaza de San Jacinto dentro de una de las antiguas casas de la zona, pero no lo supieron aprovechar.

Condesa
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Condesa

Pérfida Es una palabra fuerte. Recuerdo que mis tías me llamaban “pérfida” (no sé ni siquiera si ellas qué significaba), porque no las visitaba tan seguido, aludiendo a esta indiferencia que de repente se tiene por la familia. Según la Real Academia Española, “pérfida” viene del latín perfídus y significa desleal, traidor, que falta a la fe que debe. Ahora que lo pienso, tal vez ellas no estaban tan equivocadas. Pérfida es el nombre un nuevo café bistro en la Condesa, un pequeño lugar que trata de igualar a los ya conocidos, combinando mobiliario vintage como la base de una máquina de coser con una mesa de mármol, astromelias rosas para decorar, una lámpara con chaquiras de los años cuarenta, espejos de época, un librero con algunas publicaciones, sillas de diferentes estilos y por supuesto el uso del color de moda: ese verde pistache que otros conocen como verde menta. Se llama Pérfida por una canción de Chava Flores, pintaron algunas estrofas en color rojo sobre la pared del establecimiento, recurso que actualmente encuentro algo pasado de moda. Lo más recomendable es ir a tomar un café acompañado de unas deliciosas tartaletas de nuez con mermelada de zarzamora. Otra maravilla es el chocolatito oaxaqueño frapé para el calor junto con un cheesecake, puedes probar los cupckaes caseros, que son diferentes cada día o una rebanada de panqué de plátano recién horneado con nuez y arándanos. Otro aspecto interesante es que Pérfida forma parte de una red de restaurantes registrados en una página de Internet conocida como sindelantal.mx, la cual ofrece el menú en línea y un servicio a domicilio que se puede pagar por medio de paypal o tarjeta de crédito y débito. Pérfida ofrece un ambiente muy familiar, es un espacio que fácilmente podría convertirse en ese lugar común para tomarse un expresso a medio día o echar una buena platicada en la tarde de cualquier día de la semana; a lo mejor para citar a mis tías y cambiar la connotación negativa de este cruel adjetivo o al menos yo dejar de serlo para ellas. Cupcakes by Tom El canadiense Tom Grant estaba tan frustrado al no encontrar cupcakes en su adoptiva ciudad de México que decidió hacerlos él mismo. Así nació en 2007 el primer lugar especializado en este postre que, para ese año, ya hasta había pasado de moda en Nueva York (después de ser catapultado a la fama por la serie Sex and The City), pero que aquí no existía. En poco tiempo estos pastelillos embetunados, mucho más ligeros y esponjositos que los muffins y mantecadas, se ganaron el corazón y el paladar de los chilangos. Ahora tienen sucursal en Polanco (Anatole France 87; 5280 3300) y un rinconcito en Palacio de Hierro Durango (Durango 230, Roma), además de un sinfín de locales copiones que no son, ni de lejos, tan buenos como éste. Ya sea un clásico vainilla-limón, blueberry-queso o red velvet, o una de las creaciones originales como el Tommy (chocolate, queso crema, chocolate líquido y caramelo), el de té chai o el de mango, difícilmente hay un postre que ponga de mejor humor. Fresco by Diego Sábado final de tarde. Post comida. Aún la ciudad está tranquila. Hasta la Condesa, incluso, es transitable y silenciosa en este paréntesis sabatino. De fondo llegan las notas ligeras de jazz del Fresco by Diego. De la vitrina principal resaltan los postres, mermeladas para llevar, galletas y panes, que el mesero recuerda constantemente que son de elaboración propia. Diego Pérez Turner, chef y dueño, tiene trayectoria en el mundo de la repostería, y ha logrado que los vecinos muchas veces dependan de su buen gusto para sus comidas diarias, siempre frescas, variadas, saludables: ensaladas, pastas, baguettes, pizzas, sopas y los especiales de cada día.No pedimos nada de eso: ya habíamos comido, nos inclinamos por el mouse de chocolate y maracuyá y la tarta de chocolate y naranja con helado de vainilla. Como acompañante, pedimos un té.Tiene un aire a bodega de barrio porteño (es decir, con ondas europeas): techos de doble altura, exhibidores aéreos y olores a comida casera. Se debe tomar en cuenta que el lugar no esta preparado para recibir multitudes, tiene unas cuantas mesas al exterior y en momentos podría resultar mas sencillo pedir para llevar o inclinarte por comprar algunos productos faltantes en tu despensa. Primarossa Primarossa es el sustituto del Mama Rosa, aquel famoso restaurante noventero ubicado en el corazón de la Condesa. Su menú ha evolucionado con el paso de los años, pero conserva el concepto de fusión de comida mexicana e italiana.  Entre los clásicos del desayuno están el Pedro Arméndariz, una sábana de res acompañada con chilaquiles, así como el omelette Jorge Negrete, relleno de huitlacoche, salsa poblana y queso crema. Para la comida, te recomendamos las setas a la parrilla como entrada y el huachinango limón como plato fuerte. Los clientes que durante años han vuelto a este lugar tienen entre sus favoritos la pechuga Rolling Stone, rellena de champiñones, elote, flor de calabaza y acompañada de spaguetti a la crema, así como las pizzas horneadas a la leña. Nuestra favorita es la Primarossa, con salsa casé, mejillón, calamar y camarón. El chef, Rafael Zamora, es un experimentado cocinero quien lleva 14 años trabajando en la cocina, pasó muchos años en diversos restaurantes en Estados Unidos, en donde adquirió las habilidades que garantizaran la rapidez en el servicio sin sacrificar la calidad de los platillos. La cava de vinos incluye etiquetas nacionales, españolas, italianas, chilenas, australianas y argentinas. Entre los nacionales destacan los de Casa Madero y Monte Xanic. El bartender recomienda el Condado de Oriza Ribera del Duero. Primarossa reúne todos los elementos que explican por qué es uno de los mejor establecidos en la zona. Es muy probable que siga viendo a muchos otros restaurantes abrir y cerrar a su alrededor, mientras ellos, sin grandes pretensiones en su decoración o concepto, seguirán consintiendo a su clientela habitual. Ateneo El Ateneo es un lugar que reafirma que el interiorismo en México se ha convertido en un arma de posicionamiento para los nuevos establecimientos ante un mercado gastronómico cada día más sólido. “Cocina de autor y cultura” es una de las banderas de este nuevo restaurante y el diseño del espacio refleja en buena medida esta aspiración. Materiales como tezontle, rocas volcánicas pulidas, latón y toques de naturaleza, confeccionan un área armónica y elegante que te ubica entre mesas y sillas en medio de una galería de arte, con obras de jóvenes creadores que exhiben en las paredes blancas semi-crudas.    El servicio es personalizado y serás recibido por Geoffrey Arqueros, el joven director de este proyecto. La carta en su primera página te explica la filosofía de la cocina, rescatar el trabajo por la cultura y las artes de la generación ateneísta de 1909. Hasta ese momento, todo me pareció pretencioso pero luego vino la selección de platillos realizada por el chef Santiago Kano, quien aborda la cocina con una visión global en la que mezcla sabores mundiales y técnicas de alta cocina, concretando la forma. Entre snacks, fríos, calientes y postres escogí unas croquetas de jaiba deliciosas pero con una salsa roja que le faltaba acidez y picor. Luego un ajo elefante rostizado con puré de alcaparras y anchoas, cuyo reto era el de reducir lo salado de la mezcla pero quedó a deber en ese tema. De ahí en adelante, mejoró. Una tártara de res con dijon, alcaparras y gel de yema de huevo, espectacular. Un filete de res con polenta suave y hongos de lluvia, perfectamente bien cocinado y de sabor profundo. Magret de pato con papas cambray, cerezas y coñac, una receta clásica francesa elaborada finamente. Y un divertido mousse de chocolate amargo con mousse de mantequilla de maní y corn flakes bañados de miel de maple, para cerrar.    Cervezas, mezcales, cocteles clásicos y los de la casa a cargo del mixólogo Brian Miller como el “ateneo sling”, completan la carta. Vinos sólidos y precios razonables, lo cual se agradece.    Ahora, si me preguntan si cumplen su claim de comida y cultura, diría que sí pero es sólo el inicio, esperemos que duren permanezcan fieles a su idea. Volveré Specia Son muchas las razones por las que este lugar ha sabido perdurar en la Condesa. Con 19 años, su éxito se debe principalmente a su tipo de cocina: una mezcla entre internacional y polaca, dirigida por el chef Jorge Soto León. Su decoración se distingue por su sencillez y elegancia: está repleto de ventanas y los espejos que cubren algunas paredes proporcionan gran profundidad. La atención es especialmente esmerada gracias a que los meseros están al pendiente en todo momento, lo cual explica por qué entre su clientela suele verse a gente de negocios o políticos. La sugerencia para abrir apetito es el vodka Zubrówka con notas de almendra, anís y vainilla que se sirve frío. Pocos detalles resultan tan placenteros como el de ver llegar la botella cubierta de una gruesa capa de hielo, arropada por una servilleta de tela mientras el vodka es vertido en una pequeña copa justo antes de derramar siquiera una sola gota. Antes de disponerse a ver el menú, por cortesía de la casa es servido un blin, pequeña empanada de papa y cebolla cubierta de pasta de arenque. Ante la abundante cantidad de platillos en la carta, la sugerencia de casa es el pato Tin, que se sirve doradito y acompañado por manzana y blueberry, además de puré de papa y col morada. Aunque es abundante, este plato fuerte va muy bien si se acompaña con la ensalada covi, de lechuga, jitomate, surimi y aderezo de cilantro. Otra de las estrellas del menú es la crema de brócoli. Su sabor indescriptible te hará preguntarte cuál es su ingrediente secreto. La sugerencia para acompañar los alimentos es el vino chileno Palo Alto, que se puede escoger en Cabernet, Shiraz o Carmènere. Para los que prefieren un vino más suave, la recomendación es el Luigi Bosca Malbec. Specia es garantía de una experiencia de primer nivel. No sería aventurado augurarle otro par de décadas manteniéndose como un clásico de la Condesa. Cupcake Love Los cupcakes —o madalenas con sobredosis de azúcar, para ser exactos— están in y los Beatles, al menos en México, nunca pasan de moda. Así que si sumas estos dos elementos en un “café concepto” ubicado en un punto de fácil acceso con una dosis adecuada de decoración y música puedes tener una combinación ganadora. Esto no quiere decir que el Cupcake Love siempre esté lleno, pero sí significa que a quienes les gusta realmente están locos por el pequeño local. Las mesas de afuera son las más cómodas, ya que a quién no le gusta ver gente pasar (aunque justo enfrentito pasa el Metrobús), aparte de que en el interior del local el calor es mayor. Te recomendamos sentarte aquí, en donde los sillones son ultra cómodos y no podrás evitar contemplarte de reojo en el espejo, si de plano está lloviendo o si son los días más duros del invierno. La decoración del lugar está basada en el cuarteto de Liverpool con un toque de “cuento de los de antes”, algo así como la casa de Hansel y Gretel si fueran beatlemaníacos, y los menús vienen en sobres de correo tradicional y están cuidadosamente manufacturados. Los cupcakes tienen nombres como “Here Comes the Sun” (con toque de cítricos) o “Blackbird” (el de chocolate). También hay cupcakes del día y diferentes postres de temporada que, aunque son algo caros, valen la pena para sorprender en navidad, 14 de febrero, día de las madres o cualquier otra festividad cursi. Si estás a punto de entrar en un coma diabético por leer esto, te aclaramos que hay otras opciones, tales como ensaladas y sándwiches inspirados en ciudades inglesas, así como jugos, tés, refrescos y bebidas frías y calientes. Sería obvio explicar qué tipo de música se oye aquí, pero vale la pena destacar que algunas noches hay música en vivo, mientras que si decides comprar tus postres para llevar, las cajitas están decoradas con versiones caricaturescas de los músicos. Para los adictos al lugar hay un programa de lealtad, con el que después de varias compras te dan OTRO cupcake gratis. El Patio El hotel más emblemático de la colonia más emblemática de la ciudad tiene este disperso restaurante. Disperso en todos los sentidos y no necesariamente para mal: el espacial, por el modo como se distribuye el servicio de restaurante en el edificio; el decorativo, por la selección exquisita pero inesperada de su mobiliario; y el gastronómico, por la propuesta bien pensada pero informal de sus platillos. Con ya varios años de ofrecer este concepto, la cocina liderada por el chef Keisuke Harada, plantea desde desayunos con chilaquiles, o buffet frío con frutos rojos y salmón con panes, a comidas construidas alrededor de una variedad de inspiración japonesa. Decíamos, pues, disperso. Ahora bien, no es esta dispersión de los sabores y los espacios un defecto; por el contrario, favorece una atmósfera desenfadada –deberíamos decir, muy condechi– cosmopolita, fresca, dog-friendly y sobre todo móvil: da la sensación de que se pueden subir y bajar las escaleras, ir de una mesa a otra, de un cuartito al patio central. La cocina despierta a la vez simpatías y escepticismos: algunos aman sus chilaquiles, otros los encuentran caros. Unos la encuentran gourmet, otros la valoran sólo como comida de hotel. Lo cierto es que este es un lugar donde lo que menos importa es la comida, sino la estrella de Hollywood que está sentada en la mesa de junto, el célebre escritor francés que discute en la mesa de la esquina, las modelos brasileñas perfectas que comen sus platos mínimos, o el vecino de la zona que se encuentra a sus amigos en otra mesa después de ir a pasear a sus perros. Un sólo defecto del que todos son unánimes: el servicio que ahí sí, también es disperso, pero no se vale.

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Casino Español Más que un restaurante, el Casino es una institución en lo que se refiere a cocina española en la ciudad. Es famoso por su ambiente fastuoso, por sus platos típicos, sencillos y abundantes -como la paella, la fabada y la tortilla de patatas- que invitan a la ingesta ilimitada de buen vino; pero eso ya todo mundo lo sabe… Si se le quiere dar un nuevo giro a este espacio, vale la pena visitarlo por las mañanas, cuando el sol apenas toca las calles del Centro Histórico. Desayunos con aire de lujo viejo: mesas súper puestas, meseros que siguen al pie de la letra el protocolo de un servicio exacerbado y un menú que ofrece tanto picantito mexicano como grasita a la española. La opción son los huevos rotos, estrellados sobre una cama de finas patatas fritas en su máximo punto crujiente, coronado todo con trocitos de jamón serrano. Para acompañar bastaría un jugo de naranja recién hecho, pero si lo conviertes en mimosa,  la experiencia será incomparable. Hostería de Santo Domingo Aquí he probado el mejor caldo de res de toda mi vida. Que algo tan doméstico como un consomé de res servido en un restaurante logre múltiples dimensiones en el paladar, y te revele lo que siempre pensaste que debía de ser ese potaje, pero nunca lo había alcanzado, habla en verdad mal de tus abuelitas, con perdón. Lo bueno es que tus abuelitas seguramente comieron aquí, cuando eran unas niñas y acompañaban a sus abuelos. Y también es muy posible que ya desde entonces trabajaran aquí los mismos meseros que ahora te atienden. Este establecimiento ofrece comida mexicana desde 1860. Para darnos una idea: en ese año era presidente Benito Juárez. Se trata del restaurante más antiguo de la ciudad de México, la muy tradicional y añeja Hostería de Santo Domingo, con su piano que tocó Agustín Lara (y que sigue tocando las de Agustín Lara), con sus murales de la vida antigua de la ciudad de México, su talavera, su papel picado colgando del techo, su vitral, sus autógrafos de celebridades de hace décadas, y sus chiles en nogada monumentales en tamaño y sabor, de los que recomendamos pedir únicamente media porción, porque la porción completa es inacabable. Chiles que, a diferencia de muchos otros lugares que sólo los sirven en septiembre, se pueden pedir en cualquier época del año, y han trascendido su fama hasta autodenominar a este viejo edificio colonial, ex convento de Santo Domingo, la Catedral del Chile en Nogada. La espera afuera por una mesa por más de una hora es también parte de la tradición, así como el servicio un tanto caótico, y también traer a comer aquí a tus amigos del extranjero, para decirles: esto es comida mexicana y no eso que ustedes comen que creen que es comida mexicana. Y para como van las cosas, a este lugar traerás a tus nietos y ellos a los suyos. La casa de las sirenas En un lunes festivo (uno de esos días contradictorios en los que siendo lunes todo está cerrado) me encontraba caminando, desesperada por encontrar un lugar abierto donde mi amigo (de visita desde Londres) y yo, nos pudiéramos tomar una cerveza, tranquilos, lejos de los tumultos. A punto de desistir, recordé este pequeño lugar justo detrás de Catedral. Un edificio del año 1750 que desde hace siglos –literalmente: cientos de años– es conocido por las figuras de sirenas que rematan su fachada, y que desde mediados de la década antepasada sirve como restaurante y bar para días festivos. El hallazgo fue grato: los interiores tienen ese gusto atemporal de los muebles viejos, de las maderas centenarias. En la terraza hay una muy bonita vista de la parte posterior de Catedral y del Templo Mayor. (Una advertencia para aquellos que tienen paranoia a los sismos: en la terraza, cada que pasan los meseros, el piso tiembla como si pasara un trailer muy pesado. Quizá para ellos, lo mejor sea pedir la orden en las mesitas que están sobre la acera peatonal.) El menú es mexicano, mexicanísimo. De entrada una cazuelita de tuétano o de jaiba. Luego, una sopa de ostiones… que hay que decirlo, está picosa. De plato fuerte recomendamos más los pescados que, finalmente, esta casa es de sirenas… Nuestra elección: el Robalo al Ajonjolí. Definitivamente es un lugar que visitar si se está por los rumbos: es muy tranquilo, se come rico, y resulta perfecto para zafarse por unas horas de ese caos milenario que es el Centro Histórico La Jersey De su sucursal matriz –ubicada en el corazón del mercado de San Juan– conserva la venta de productos a granel, las dos copas de vino tinto de la casa y el postre de cortesía por persona, así como los platos, vasos y cubiertos de plástico (este detalle le da a los platillos una presentación simple y poco agraciada). La decoración del local es rústica: mesas y sillas de madera, pero no desentona con el ambiente del edificio recién remodelado y repleto de pequeñas boutiques de diseño (está en el Hotel Downtown). Si quieres enfrascarte en una charla extensa, busca las mesas en los salones interiores; pero si deseas comer y mirar, busca sentarte en la terraza. La oferta de la carta es sencilla, principalmente hay tapas, baguettes y ensaladas. Sin embargo, de estos tres platillos surgen combinaciones fabulosas y sofisticadas, gracias a que utilizan quesos y embutidos nacionales e importados, todos frescos y deliciosos. Las porciones de las tapas son modestas, pero cada bocado vale la pena. No hay pierde, todas son recomendables; aunque las de queso manchego de cabra, sobreasada y jabugo lo son aún más. Las ensalada caprese es el complemento perfecto para evitar cualquier culpa, es fresca y viene con un aliño de aceite de oliva. Por último, pide el bocado de los dioses, tapa de queso mascarpone con miel y nuez. No lo dudes, te dejará un muy buen sabor de boca. Café de Tacuba La cocina mexicana está en boga quizá porque ahora forma parte del patrimonio inmaterial de la humanidad. Basta una lectura rápida de cualquier guía turística sobre el DF para saber que uno de los lugares que más recomiendan visitar para descubrir los sabores del país es el Café de Tacuba, que acaba de cumplir cien años de vida. La casona es del siglo XVII con techos altos sostenidos por vigas de madera, decorado con candelabros y mosaicos tipo talavera, cuadros de arcángeles y ambientación musical que corre a cargo de una estudiantina ambulante. El menú bilingüe proporciona diversión garantizada especialmente al llegar a los Machitos fritos que son traducidos por fried machitos. Lo realmente divertido es que la Guajolota no tiene traducción ni vergüenza. Después de servirme un agua de sandía, la mesera con uniforme blanco e inmenso moño en la cabeza, me sugiere probar un poco de todo y ese platillo se llama Cuatro cositas o Four little things, baby. Frijoles refritos, guacamole, arroz con menudencias, un tamal en salsa verde o chile relleno (a escoger), un taquito dorado y una probadita de la estrella del menú, una enchilada Tacuba. Tortilla rellena de pollo tierno bañada con salsa poblana cremosa y queso derretido que causa adicción instantánea. Ovación de pie se lleva el guacamole pensado para paladares que no comen picante. En los postres aparecen los dulces típicos además del pastel de limón glaseado color verde radioactivo que se encuentra en el refrigerador de la entrada, aunque el de tres leches con cubierta de cajeta le dice quítate que ahí te voy. Ahora sé que la cocina mexicana está bien representada y que cuando extrañe la sazón de mi abuelita, tengo un lugar a dónde llegar. Mumedi Todos hemos sido testigos de los cambios que ha tenido el Centro Histórico de la ciudad desde hace un par de años. Desde las modificaciones urbanas hasta la apertura de espacios como galerías, restaurantes, tiendas y cafeterías, el primer cuadro del centro disfruta de un segundo aire perfectamente disfrutable. En una de las calles principales de ese primer cuadro, en medio del caos, la gente y el ruido se encuentra el Museo Mexicano de Diseño, una tienda, galería y cafetería dedicada desde hace casi 10 años a promover el buen comer y las creaciones artísticas. MUMEDI fue ideado por el diseñador Alvaro Rego García de Alba como resultado de la necesidad de un museo de diseño en México, y ha tenido dos etapas importantes. Hace casi dos años hubo una remodelación completa donde se aprovechó todo el espacio de la propiedad, y así lograr un espacio casi independiente para cada área de lugar. Mumedi se ha convertido en un proyecto polifacético, ya que además de ser un museo, es una fundación que se dedica a alentar y apoyar el diseño gráfico e industrial en nuestro país y cuenta con una tienda donde el 80% de los productos son diseños mexicanos fomentando su consumo y producción. Así, la tienda se ha convertido en un laboratorio de experimentación constante, donde jóvenes diseñadores pueden comercializar sus productos, siempre pensando en apoyar a las pequeñas y medianas empresas de diseño. Entre fotografías, pinturas, una curiosa tienda y librería especializada donde puedes comprar diferentes accesorios hechos con diseños vanguardistas, revistas y una selección de carteles de sus exposiciones más recientes, es posible deleitar tu paladar con delicias culinarias que acompañan perfecto el escenario. La carta fue diseñada por el Chef Aaron Gómez Figueroa, cuenta con platillos internacionales como quiches, baguetts y croissants, algunos de ellos con un toque mexicano, lo que los hace totalmente irresistibles. Los sabores son ricos y especiales debido a que se prepara todo al momento, lo que povoca que los pedidos tarden un poco en llegar a la mesa, pero siempre vale la pena. El restaurante/cafetería de MUMEDI cuenta con una carta de platillos que se sirve en su totalidad a lo largo del horario de servicio con una gran variedad de tés, cafés, smothies y probablemente la mejor bebida del lugar: el te chai. El menú de comida es muy amplio, y la presentación y sabores lo valen. Visiten Mumedi y sean testigos de uno de los esfuerzos independientes con más propuesta en el Centro Histórico de la ciudad. Azul Histórico A cargo del chef Ricardo Muñoz Zurita, conocido también como el antropólogo de la cocina mexicana por su trabajo de investigación y rescate a las tradiciones culinarias, este proyecto gastronómico no podría estar en mejores manos. Se trata de una variante de la serie Azul, que inició con el ya clásico Azul y Oro, en Ciudad Universitaria. Alojado en una casona que perteneció a Francisco Sergio Iturbe, mecenas del arte mexicano del siglo XX, Azul Histórico ocupa su patio central, a la sombra de un techo de laureles. En sus paredes se encuentran dos piezas de grandes artistas mexicanos, “Las comadres”, del escultor Mardonio Magaña, y “El holocausto”, mural del pintor Manuel Rodríguez Lozano. El Azul no es un restaurante de mantel largo. Es más, no hay manteles. Las mesas de madera desnuda portan sólo grabados de los nombres de las calles aledañas a la zona. Sobre ellas se sirve cocina mexicana de autor. Entre los platillos más populares están los buñuelos rellenos de pato bañados en mole, los panuchos de cochinita pibil, el chichilo negro de chile chilhuacle servido con venado y el pastel de chocolate acompañado por helado de queso gorgonzola. Además del menú tradicional, cada mes se presenta un festival gastronómico distinto, dedicado a un ingrediente o cocina regional. Churrería el Moro La sabrosa tradición de ir a comer churros a El Moro es toda una experiencia.Este lugar ofrece una carta exquisita, aunque reducida: hay malteadas, leche, café, refrescos y churros. Debes poner mucha atención con los paquetes que eliges, pues hay uno en especial -el español- que es muy espeso y dulce, te recomendamos leer las letras chiquitas del menú antes de que ordenes. En esta época de lluvia, es un buen venue para disfrutar del tiempo y gozar de un armonioso ambiente a la mexicana las 24 horas del día. Tip: Las tortas y tacos que está junto al establecimiento son buenísimas y las puedes comer mientras tu pedido en El Moro está listo. Hostería La Bota Platica, bebe y come junto al Hombre Araña, un toro y la Mona Lisa La monotonía no entra a este “cultubar”. Frases de personajes como Octavio Paz, José Martí y John Cage, dan motivo para andar mirando para todos lados. Concurrido principalmente por estudiantes e intelectuales, transmite una vibra de originalidad con un ambiente confortable que te hará sentir como si estuvieras en casa de un amigo. En sus paredes los objetos parecen cobrar vida, presentando detalles como un muñeco del Hombre Araña conviviendo con cajas de cerrillos de los ochenta, mientras la Gioconda de Da Vinci observa fijamente a un esqueleto sentado como rey sobre un televisor. La música es variada, pasando de sones cubanos a los Gipsy Kings así como jazz y rock de todas las épocas. Ya instalado, llega el momento perfecto para pedirle al mesero la especialidad de la casa: “La Gran Chinampa”, torta de bistec y chistorra ahogada en salsa verde, acompañada con las bebidas recomendadas por Adrián (dueño, mesero, barman y un gran conversador): el Limón Dux y el Cáliz de Portugal, este último con ingredientes de los colores de la bandera del país que le da nombre. Desde 2005, este recinto considerado el lugar de los artistas del centro, es un espacio para conversar por horas, sin que uno se percate de cómo se consumen las pequeñas veladoras, testigos mudas de las mesas. La Bota genera empatía y un lenguaje aparte, haciendo de esta hostería de estilo español algo propio, permitiendo a sus visitantes dejar un mensaje, dibujo o foto en sus paredes, para así adueñarte de un pequeño espacio dentro de su baúl de recuerdos. Los Cocuyos No tiene sillas, uno come parado –debiéramos decir: arrimado– en la banqueta. El maestro taquero orquesta un micro circo de dos pistas: en la primera hierven, en aceite, el suadero, la tripa, la longaniza. En la otra se cocinan, al vapor, la cabeza y sus derivados: el cachete, la lengua, la trompa, el ojo. Este lugar es una leyenda secreta de los tacos callejeros. Sólo para cerciorarnos de su poderío, volvimos a probarlos para esta ocasión: son indiscutibles. El suadero es jugoso, suave, perfectamente sazonado. El cachete está en su punto. La longaniza es un poema. Las salsas pican pero no ofenden, realzan el sabor de la carne, no lo sepultan. Quizá el mejor suadero del DF. Tip: Entra a la cantina de junto, Los Portales de Tlaquepaque, bebe a placer y, como botana, pídete unos tacos de suadero con todo. Te los traen de aquí.

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Opciones para comer y beber en el área Café Zena “¿Cómo, sólo es una mesa?” es una pregunta muy recurrente hecha por aquellos que visitan el comedor por primera vez. Porque sí, sólo es una mesa en un largo pasillo. El equipo detrás del diseño, planeación, construcción y operación está conformado por cuatro arquitectos, un diseñador y un administrador; quienes originalmente se reunieron para un proyecto que fracasó (en la arquitectura y diseño). A partir de esa frustración se creó el Café Zena. Pero que quede claro que no es un capricho. Para empezar, está en una colonia con pocos comercios, y es así porque la sociedad de vecinos está negada en convertir la colonia en la nueva Condesa. Por lo tanto, es un comedor no invasivo. Es una mesa larga para que vayas a desayunar, comer, cenar, tomar un café (buenísimo), trabajar o reunirte con alguien. La comida es casera. “Me gusta porque son los huevitos con jamón como me los haría mi mamá en casa”, me explica una clienta que va por lo menos cinco veces por semana. Esa es la idea, crear un espacio para que los vecinos de la San Miguel Chapultepec puedan ir a sentirse como en casa, comer rico y barato. Lo mejor es que no es sólo para ellos, mucha gente los visita el fin de semana para desayunar chilaquiles, molletes o hot cakes; o para comer una deliciosa hamburguesa de arrachera, preparada con un pan que se deshace en tu boca y carne suave y jugosa. Además del menú básico, diario hay comida corrida que por 69 pesos incluye sopa, plat

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