Restaurantes y cafés

Los mejores restaurantes y cafés en la CDMX, reseñados anónimamente por nuestros expertos

Vota por tu hamburguesa favorita de la CDMX
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Vota por tu hamburguesa favorita de la CDMX

¿Sabías en que en la Ciudad de México hay hamburguesas de todos los estilos? Si tú como nosotros eres fan de este estilo de sándwich fabuloso entonces ayúdanos a encontrar las mejores entre esos restaurantes de cocina estadounidense. Puedes fijarte en el pan, en la carne y sus acompañamientos o en los aderezos dulces, salados y picantes; lo importante es que son las que a ti te gustan y esas son las mejores hamburguesas. Si no encuentras ese lugar al que acudes cuando el antojo obliga, avísanos qué lugar es y dónde está en los comentarios o en #ComerTOM para que vayamos cuanto antes. Únete al clan de los #AdictosalaCiudad, vota por tu lugar de hamburguesas favorito y comparte. Tienes hasta el domingo 28 de mayo, el Día de la Hamburguesa, para votar por tu preferida. 

Chilaquiles
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Chilaquiles

Al hacer tus planes para la cruda sin duda los chilaquiles llegan a tu mente. Aunque no se trate de un malestar, no hay mejor opción para desayunar o comer que unos chilaquiles con costilla o con huevos estrellados. Busca más planes para comer barato en la Ciudad de México. 

Las mejores heladerías
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Las mejores heladerías

Podemos encontrar una infinidad de sitios que venden helados con consistencia similar al plástico y colores radioactivos que ni siquiera se encuentran en la naturaleza. Mucho se puede decir al respecto, pero para esta época de calor es importante saber dónde están los mejores sabores de helado de la ciudad. Échale un ojo a las nieves y helados artesanales y quítate el calor con las aguas frescas. 

5 marisquerías para crudear
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5 marisquerías para crudear

 Si ya decidiste que quieres restaurantes de mariscos para la cruda, te la ponemos más fácil con estas cinco opciones de la Venustiano Carranza, Condesa, Satélite y San Rafael para recuperarte después de un fin de semana de excesos. 

Los mejores restaurantes para cenar
Restaurantes

Los mejores restaurantes para cenar

Hay un restaurante perfecto para cada hora del día o evento. Conoce también los lugares para desayunar, restaurantes para comidas de negocios y por qué no, los restaurantes para crudear o para terminar con la pareja. 

Restaurantes y recién reseñados en la Ciudad de México

Lur
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Lur

Lur, que en vasco significa "tierra", es el nuevo restaurante de los chefs Mikel Alonso y Gerard Bellver (Biko), inspirado en sabores hogareños mexicanos, vascos y de otros lugares, sin atarse a nacionalismos. Se encuentra en el segundo piso de la casa que aloja la cafetería Tierra Garat —cuyo propietario es socio de Alonso y Bellver— y el espacio quedó muy bonito, acogedor, luminoso, lleno de plantas, con sillas cómodas, detalles artesanales y su logotipo en los pisos de mosaico y por todos lados. Es decir que en concepto, nombre y decoración lo hicieron muy bien. Pero lo que más importa en un restaurante es la comida y el servicio. Y ahí quedaron a deber. Fui a visitarlo cuando tenía cerca de un mes de haber abierto, contenta porque al fin iba a probar la propuesta informal de dos chefs a los que respeto y admiro, pero obviamente sin esperar el nivel culinario ni de servicio que brinda Biko (número 65 en la lista de los World's Best de The Restaurant), pues Lur es un lugar casual. Hacía calor y pedí agua simple una, dos veces. A la tercera, en lugar de traerla, llegaron con un carro muy mono a ofrecer aguas de sabores en botellitas de 200 ml (50 pesos cada una) que apenas llenan un vaso; ricas y originales, eso sí. Había en ese momento solamente una mesa ocupada, aparte de la mía y, en las casi tres horas que estuve, el total fue de cuatro mesas. Sin embargo, el servicio fue lento, disperso y desganado: esperé más de 15 minutos por el primer tiempo, y lo mismo para los fue

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  • 3 de 5 estrellas
Soda Fishlab
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Soda Fishlab

Aquí todo tiene que ver con mariscos y música, además los platillos tienen nombres como de experimentos de laboratorio. El espacio es un barco de madera con chicas pin-up a bordo; la diferencia es que las chicas y la música construyen un ambiente distinto. Ellas están en las paredes, tienen tatuajes y te remontan a esos diners sesenteros tipo Barracuda Diner o Be Bops, pero nada que ver. La música se inclina por lo alternativo y electrónico pues los orígenes de este lugar se remontan a un bar de música electrónica: Soda Pop Café Bar, muy concurrido por los satelucos. Dos de los socios actuales, Nacho Godoy y Erika de Anda solían manejarlo, ahora con Adriana Domínguez y Joaquín Rosas en la cocina.  Ahora es Soda Fishlab y se presta más para venir a comer pues cierra a las 7pm en punto. Entre semana hay un menú que por 80 pesos incluye sopa, arroz, plato fuerte y agua del día. Pero, repito, acá todo tiene productos del mar; la sopa puede ser un caldo de camarón o de pescado, el arroz normalmente tiene trocitos de pulpo o algún otro molusco, y en cuestión de plato fuerte el laboratorio experimenta. Me contaron que les interesa reinventar el marisco con toda la comida mexicana que se los permita, así lo han hecho con un par de especialidades de la casa, como en la tlayuda con camarones. Puedes encontrar pescadillas, caldos de camarón, aguachile, cocteles (camarón, pulpo y campechano), ceviches con frutas como mango o piña, también algunos sábados se montan el asador en la parte

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  • 3 de 5 estrellas
Pizzería Grande Sorriso
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Pizzería Grande Sorriso

Con los chefs Atzin Santos (Atalaya) y Santiago Migoya (Talo) como socios, Grande Sorriso no podía servir una pizza cualquiera, aunque la idea sí fue abrir un lugar casual, accesible, en un local de dos pisos, casi en esquina con Mariano Escobedo. Desde la entrada puedes ver a los pizzaiolos cubriendo la masa fina con ingredientes apetitosos y sacando las pizzas cuatro minutos después, con la orilla tostadita y el perfume inigualable de la leña. Como primer tiempo pedí un aperol spritz para combatir el calor (¡funcionó!) y la ensalada de hojas verdes con burrata y pesto de acuyo con pistache, una entrada fresca y generosa con una sabia graduación de las notas de menta y anís de la hoja santa. Luego disfruté mucho de su pizza sotobosque, con hongos, alcachofas y jitomate secado al sol; casi me gustó más que la de prosciutto con espinacas y berza (kale), y eso que no pude probar la de tocino con pera y mozzarella, que se había acabado. Ya regresaré por ella, y también a probar sus desayunos. Al final, saboreé un postre muy al estilo siciliano: un espresso y unos cannoli bien crujientes, con un relleno cremoso de ricotta, que ganaba vivacidad con ralladura de naranja, trocitos de chabacanos, higos deshidratados y pistache picado. Con tan buena comida, su atmósfera relajada y precios justos, en efecto salí de Pizzería Grande con una amplia sonrisa.

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  • 4 de 5 estrellas
Shaka 808
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Shaka 808

Es un nombre poco común pero con mucho significado en lenguaje hawaiano; Shaka quiere decir “buena vibra” y es el clásico saludo entre surfistas. En la Ciudad de México es un pequeño local que sirve una combinación de comida hawaiana y japonesa con salsas que le cumplen al paladar nacional. La buena onda reside en crear tu propio bowl con ingredientes sanos y frescos, podrás decidir entre algas, camote, camarones roca–picantes, nuez de macadamia, atún y otros tantos vegetales y proteínas servidos sobre una cama de arroz blanco. A este platillo se le conoce como poke en aquellas islas volcánicas. Si te haces bolas con tanto ingrediente puedes recurrir a los poke prediseñados como el shaka 808, con atún fresco, mezcla de algas marinas y hojuelas de chile para darle chispa. No esperes sabores intensos, tampoco una decepción pues es lo que es: comida simple y fresca. También es una opción práctica para quienes buscan comer saludable en plena vida godín. Si necesitas azúcar ve al apartado “Algo dulce” del menú; hay helados y tazones de yogurt con frutas variadas. Hay tres jugos que encajan perfecto con el concepto, hay de lichi, piña, té verde y explosión tropical, uno que no requiere explicación. Como dato extra, cabe recalcar que lo más innovador de Shaka son los tenedores y no es broma. Son dos herramientas en una; es un tenedor cuya cola se divide en dos extremidades, cumpliendo la función de palillos. Ahora ve a probar la fusión japo-hawaiana del poke, no importa si no sab

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Las mejores opciones para comer en la CDMX

Los mejores restaurantes de mariscos
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Los mejores restaurantes de mariscos

Además del sol y el tratamiento natural antiestrés, los mariscos son una de nuestras razones favoritas para ir a la playa. Si tú no vas a ella, el mar viene a la ciudad en forma de platillos que puedes acompañar con una cerveza o un buen vino. 

Lugares para comer solo
Restaurantes

Lugares para comer solo

Mesa para... uno. Si eres un solitario sin remedio, te damos opciones de restaurantes con mesas comunitarias para que tu suerte empiece a cambiar Un buen solitario siempre estará orgulloso de serlo, pero tampoco quiere ser el centro de atención. Los restaurantes con mesas redondas, manteles largos y los cubiertos dispuestos para más de un comensal no son para ti. En esos lugares, no falta el mesero que se acerca a preguntar "¿cuántas personas?", a lo que tienes que responder con una verdad evidente: una. Entonces, no le queda más remedio que levantar los cubiertos, los mantelitos y hasta la rosa que decoraba la mesa. Olvidémonos de estos lugares. Te recomendamos los mejores restaurantes para comer solo, con largas barras y mesas comunitarias abiertas a entablar nuevas relaciones. Bravo Lonchería Las barras que encuadran la cocina de Bravo vuelven a esta lonchería, probablemente, el lugar ideal para ir a comer solo. No sólo porque haya más solitarios, sino porque la espera es casi nula. En 5 minutos, te sirven un caldito de la casa, y en menos de 10, ya tienes una de las tortas más suculentas del DF frente a ti. El foreplay lo da el pambazo de pulpo a las brasas con puré de papa y quesos mixtos, un bocadillo pizpereto para comenzar. La breve espera se facilita con el ritual de ponerte los guantes para comer y la vista entretenida a la preparación de tortas cuya curaduría alborota la imaginación. Ejemplos: torta de pan casero y rabo de res estofado con camote, alioli de café y

Diners en la CDMX
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Diners en la CDMX

¿Qué sería de “Popotitos” sin las hamburguesas y malteadas? Para que no haya falla y “Popotitos” sea un primor por mucho tiempo más, te mostramos los mejores diners de la ciudad.

Restaurantes gourmet amables al bolsillo
Restaurantes

Restaurantes gourmet amables al bolsillo

Los restaurantes de la CDMX tienen toda la oferta gourmet que es digna del orgullo local. Estos son los restaurantes que te permiten probar la mejor calidad sin afectar a tu bolsillo, perfecto si eres un oficinista de Polanco, un hombre de negocios o simplemente un foodie. 

Planes para comer en la Ciudad de México

Lugares para comer de madrugada
Restaurantes

Lugares para comer de madrugada

Encuentra lo que te gusta: desde las mejores taquerías en la ciudad hasta cafeterías. En estos espacios podrás saciar tu hambre de madrugada. Prueba los tacos, las empanadas, las tortas, las garnachas y lo más gourmet que la CDMX te ofrece después de la medianoche. 

Los mejores restaurantes para cenar
Restaurantes

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Hay un restaurante perfecto para cada hora del día o evento. Conoce también los lugares para desayunar, restaurantes para comidas de negocios y por qué no, los restaurantes para crudear o para terminar con la pareja.

Lugares para comer barato
Restaurantes

Lugares para comer barato

Échale un ojo a nuestra Guía gastronómica, los restaurantes imperdibles de cocina internacional y el listado de hot spots gastronómicos de la Ciudad de México.

Lugares para comer saludable
Restaurantes

Lugares para comer saludable

En los hot spots gastronómicos de la Ciudad de México hay muchas opciones de comida nutritiva que te ayudarán a mantenerte en forma o a bajar esos kilos de más, incluso a domicilio. Hay de donde escoger, también encontrarás los restaurantes de comida mexicana por tipo y la comida internacional por continente.

Restaurantes por tipo de comida en la Ciudad de México

África y Medio Oriente
Restaurantes

África y Medio Oriente

Las costas africanas de Marruecos y el Medio Oriente también tienen sus sucursales gastronómicas en la CDMX. Te recomendamos ver los mejores restaurantes de cocina de Francia, Italia y España en la Ciudad de México.

Asiática
Restaurantes

Asiática

Toda la comida del mundo en el repertorio gastronómico de la CDMX. Prueba los mejores restaurantes de comida europea, comida estadounidense y comida sudamericana. 

 Europea
Restaurantes

Europea

Toda la comida del mundo en el repertorio gastronómico de la CDMX. Encuentra más lugares para comer en los restaurantes españoles, lugares con comida griega y los mejores restaurante italianos.

Norteamericana
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Norteamericana

Si te gusta la comida internacional, también te recomendamos ver los mejores restaurantes de cocina de Francia, Italia y España en la Ciudad de México.

Mediterránea
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Mediterránea

Los restaurantes españoles, la comida griega y algunos de los mejores restaurante italianos, son quienes representan en la Ciudad de México a la cocina del Mediterráneo.

Italiana
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Italiana

La comida italiana es de las más deliciosas del mundo, aunque también de las más imitadas. Te invitamos a conocer los mejores lugares para probarla en la ciudad, desde las mejores pizzas hasta cremosos helados.

Cafés en la Ciudad de México recién reseñados

Café Parabién
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Café Parabién

Llegué a un moderno edificio con fachada de concreto sobre Eugenia en la Del Valle. Es un lugar cuya sucursal precursora se encuentra en el barrio de San Ángel y su peculiar nombre responde a la filosofía de que en la vida “todo es para bien”. Tiene una terraza con una pequeña mesa y dos sillas, una barra con bancos altos o gabinetes para sentarte. Inclínate por la última opción pues son amplios, con respaldos de madera, asientos acolchados y conexiones eléctricas fácilmente accesibles. De la carta me agradaron los precios económicos y muy flexibles. Las bebidas –cafés y tés– oscilan desde los 22 hasta los 49 pesos, mientras que la comida como los sándwiches y los croissant están entre 50 y 70 pesos. Leonardo, el chef, barista y sommelier de té, me explicó que el café es originario de Totutla, Puebla, de la finca de San Martín Cohuapan, para ser exactos. Pedí un capuchino que sirven en una taza, ideal para “chopear” un biscotti de nuez y chocolate blanco o una concha. El café estaba espumoso y dulce sin ser empalagoso (tiene notas de chocolate, avellana y pan tostado). Lo sirven caliente, pero puedes darle sorbos continuos sin quemarte. Si el apetito se manifiesta, pide un emparedado caprese con jitomate, mozzarella fresco, arúgula, mantequilla de albahaca y crema de vinagre balsámico, la que cobra protagonismo. Lo sirven en un plato rústico con dos rebanadas, es perfecto para comer algo sano y no llenarse en exceso. Cuando pedí la cuenta el ticket indicó que gasté meno

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  • 3 de 5 estrellas
Alma Pura
Restaurantes

Alma Pura

Llegué a Alma Pura buscando un buen desayuno y, para ir al grano, lo encontré. La pureza de su alma en realidad me tiene sin cuidado: lo que más me importa es el sabor. Por eso estás leyendo la reseña de este bar de jugos y cafetería, porque sus jugos, licuados y platillos son ricos y frescos, las porciones generosas, los precios moderados y el servicio cordial. Así que incluso, los que nos sentimos un poquitín incómodos con ese sentimiento de superioridad moral que se deriva en ciertas personas por una alimentación sanísima, una vida dedicada al ejercicio y una actitud eternamente optimista expresada en memes con fotos de atardeceres en la playa, podemos comer muy bien y pasarla a gusto. Entre su gran variedad de jugos, shots y smoothies preparados con fruta y verdura fresca y un elenco de superalimentos, escogí un bacalar, de leche de coco con mango, polen y cúrcuma. No estaba tan espeso como se supone que son los smoothies, más bien se sentía ligero y refrescante, en especial porque no le ponen azúcar ni endulzantes. La idea es que tú agregues jarabe de agave al gusto, pero no me hizo falta. De comer, primero pensé en pedir unos hot cakes veganos con frutos rojos que vi en una mesa vecina, pero al final me decidí por un resplandor (de seguro inspirado en Kubrick), que son huevos estrellados, horneados sobre portobellos gratinados con salsa de cacahuate. Uno de los huevos estaba muy cocido y pegado al fondo de la cazuelita de hierro fundido en la que los cocinan y los sir

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  • 3 de 5 estrellas
Cleotilde
Restaurantes

Cleotilde

El gran aparador de cristal que da a la calle de Progreso deja ver a cuatro matutinos clientes. Sentados en fila, frente a una pequeña barra, toman un café americano, un latte, una tisana y un chai. No cabe nadie más, pero dicen que el diablo está en los detalles y para fortuna de la barra de café Cleotilde, el diablo sí bebe buen café. Esta reciente apertura de la Escandón cumple la máxima de bueno, bonito y… quizás, no barato, pero sí justo. Cuenta con café veracruzano que se puede pedir en diversas especialidades (chemex es mi favorita, que –por su falta de sedimentos y grasa– elimina el amargor extremo de la bebida), hay chocolate frío hecho de manera artesanal y cold brew, para estos tiempos calurosos. Su carta se basa en seis tipos de paninis. En mi visita probé el de pechuga de pavo con queso holandés y queso cotija. Muy recomendable, aunque, le gana la partida por default el de queso holandés, queso monterrey y queso roquefort. Si bien no son platillos muy elaborados ni responden a un desayuno de gorditos, el lugar tampoco va por esa dirección. Lo suyo es el café y la experiencia de ir por tu taza y continuar el camino. El servicio es sumamente amable y si bien es labor obligatoria del anfitrión, hay que levantar las palmas cuando los dueños del negocio están al filo de la barra explicando las virtudes de los métodos, el origen del café y las bondades de sus granos. Café y apapacho, ¿qué más puede uno pedir?

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  • 3 de 5 estrellas
Café Café
Restaurantes

Café Café

Este lugar es el éxito de un proyecto 100% mexicano. Desde hace 25 años, la familia Hernández Martínez ha destacado por contar con una producción local de primer nivel y un esquema de comercio justo que dignifica a los cafetaleros oaxaqueños. Iniciaron con una cafetería en Oaxaca, a la que se sumaron tres más. La última, de reciente apertura, en (gracias, SaintYisus del sabor), Narvarte. No solamente estamos en el lugar cuya producción ganó el premio anual Expo Café 2016, con la mezcla Sabores de mi tierra, sino que además cuentan con certificaciones como la otorgada por Certimex como producto orgánico; y la BirdFriendly, que destaca por proteger a las aves migratorias que hacen parada en los cafetales. Además, tienen un programa de inclusión laboral de personas con discapacidad intelectual. Los aplausos son merecidísimos. Basta probar una de sus mezclas en sus cinco especialidades (chemex, kelita, aeropress o prensa francesa o cold brew). O un excelente chocolate Rosita. La comida no se queda atrás. Puede que las enfrijoladas no suenen suculentas, pero con tasajo traído de Oaxaca son amor puro. Súmale unos molotitos de plátano y una crema de amaranto y querrás irte de mochilazo para aquellas tierras. Aunque no será necesario porque a partir de este mes harán festivales gastronómicos de tlayudas, atole y tamales. Uf, ¡Oaxaca, cásate conmigo!   Todas las estrellitas en la frente que tiene este café se respaldan cuando degustas las mezclas. Mi favorita (porque #PowerWomen) e

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  • 4 de 5 estrellas
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Restaurantes y cafés en la CDMX por zona

Centro Histórico
Restaurantes

Centro Histórico

Casino Español Más que un restaurante, el Casino es una institución en lo que se refiere a cocina española en la ciudad. Es famoso por su ambiente fastuoso, por sus platos típicos, sencillos y abundantes -como la paella, la fabada y la tortilla de patatas- que invitan a la ingesta ilimitada de buen vino; pero eso ya todo mundo lo sabe… Si se le quiere dar un nuevo giro a este espacio, vale la pena visitarlo por las mañanas, cuando el sol apenas toca las calles del Centro Histórico. Desayunos con aire de lujo viejo: mesas súper puestas, meseros que siguen al pie de la letra el protocolo de un servicio exacerbado y un menú que ofrece tanto picantito mexicano como grasita a la española. La opción son los huevos rotos, estrellados sobre una cama de finas patatas fritas en su máximo punto crujiente, coronado todo con trocitos de jamón serrano. Para acompañar bastaría un jugo de naranja recién hecho, pero si lo conviertes en mimosa,  la experiencia será incomparable. Hostería de Santo Domingo Aquí he probado el mejor caldo de res de toda mi vida. Que algo tan doméstico como un consomé de res servido en un restaurante logre múltiples dimensiones en el paladar, y te revele lo que siempre pensaste que debía de ser ese potaje, pero nunca lo había alcanzado, habla en verdad mal de tus abuelitas, con perdón. Lo bueno es que tus abuelitas seguramente comieron aquí, cuando eran unas niñas y acompañaban a sus abuelos. Y también es muy posible que ya desde entonces trabajaran aquí los mismos meseros que ahora te atienden. Este establecimiento ofrece comida mexicana desde 1860. Para darnos una idea: en ese año era presidente Benito Juárez. Se trata del restaurante más antiguo de la ciudad de México, la muy tradicional y añeja Hostería de Santo Domingo, con su piano que tocó Agustín Lara (y que sigue tocando las de Agustín Lara), con sus murales de la vida antigua de la ciudad de México, su talavera, su papel picado colgando del techo, su vitral, sus autógrafos de celebridades de hace décadas, y sus chiles en nogada monumentales en tamaño y sabor, de los que recomendamos pedir únicamente media porción, porque la porción completa es inacabable. Chiles que, a diferencia de muchos otros lugares que sólo los sirven en septiembre, se pueden pedir en cualquier época del año, y han trascendido su fama hasta autodenominar a este viejo edificio colonial, ex convento de Santo Domingo, la Catedral del Chile en Nogada. La espera afuera por una mesa por más de una hora es también parte de la tradición, así como el servicio un tanto caótico, y también traer a comer aquí a tus amigos del extranjero, para decirles: esto es comida mexicana y no eso que ustedes comen que creen que es comida mexicana. Y para como van las cosas, a este lugar traerás a tus nietos y ellos a los suyos. La casa de las sirenas En un lunes festivo (uno de esos días contradictorios en los que siendo lunes todo está cerrado) me encontraba caminando, desesperada por encontrar un lugar abierto donde mi amigo (de visita desde Londres) y yo, nos pudiéramos tomar una cerveza, tranquilos, lejos de los tumultos. A punto de desistir, recordé este pequeño lugar justo detrás de Catedral. Un edificio del año 1750 que desde hace siglos –literalmente: cientos de años– es conocido por las figuras de sirenas que rematan su fachada, y que desde mediados de la década antepasada sirve como restaurante y bar para días festivos. El hallazgo fue grato: los interiores tienen ese gusto atemporal de los muebles viejos, de las maderas centenarias. En la terraza hay una muy bonita vista de la parte posterior de Catedral y del Templo Mayor. (Una advertencia para aquellos que tienen paranoia a los sismos: en la terraza, cada que pasan los meseros, el piso tiembla como si pasara un trailer muy pesado. Quizá para ellos, lo mejor sea pedir la orden en las mesitas que están sobre la acera peatonal.) El menú es mexicano, mexicanísimo. De entrada una cazuelita de tuétano o de jaiba. Luego, una sopa de ostiones… que hay que decirlo, está picosa. De plato fuerte recomendamos más los pescados que, finalmente, esta casa es de sirenas… Nuestra elección: el Robalo al Ajonjolí. Definitivamente es un lugar que visitar si se está por los rumbos: es muy tranquilo, se come rico, y resulta perfecto para zafarse por unas horas de ese caos milenario que es el Centro Histórico La Jersey De su sucursal matriz –ubicada en el corazón del mercado de San Juan– conserva la venta de productos a granel, las dos copas de vino tinto de la casa y el postre de cortesía por persona, así como los platos, vasos y cubiertos de plástico (este detalle le da a los platillos una presentación simple y poco agraciada). La decoración del local es rústica: mesas y sillas de madera, pero no desentona con el ambiente del edificio recién remodelado y repleto de pequeñas boutiques de diseño (está en el Hotel Downtown). Si quieres enfrascarte en una charla extensa, busca las mesas en los salones interiores; pero si deseas comer y mirar, busca sentarte en la terraza. La oferta de la carta es sencilla, principalmente hay tapas, baguettes y ensaladas. Sin embargo, de estos tres platillos surgen combinaciones fabulosas y sofisticadas, gracias a que utilizan quesos y embutidos nacionales e importados, todos frescos y deliciosos. Las porciones de las tapas son modestas, pero cada bocado vale la pena. No hay pierde, todas son recomendables; aunque las de queso manchego de cabra, sobreasada y jabugo lo son aún más. Las ensalada caprese es el complemento perfecto para evitar cualquier culpa, es fresca y viene con un aliño de aceite de oliva. Por último, pide el bocado de los dioses, tapa de queso mascarpone con miel y nuez. No lo dudes, te dejará un muy buen sabor de boca. Café de Tacuba La cocina mexicana está en boga quizá porque ahora forma parte del patrimonio inmaterial de la humanidad. Basta una lectura rápida de cualquier guía turística sobre el DF para saber que uno de los lugares que más recomiendan visitar para descubrir los sabores del país es el Café de Tacuba, que acaba de cumplir cien años de vida. La casona es del siglo XVII con techos altos sostenidos por vigas de madera, decorado con candelabros y mosaicos tipo talavera, cuadros de arcángeles y ambientación musical que corre a cargo de una estudiantina ambulante. El menú bilingüe proporciona diversión garantizada especialmente al llegar a los Machitos fritos que son traducidos por fried machitos. Lo realmente divertido es que la Guajolota no tiene traducción ni vergüenza. Después de servirme un agua de sandía, la mesera con uniforme blanco e inmenso moño en la cabeza, me sugiere probar un poco de todo y ese platillo se llama Cuatro cositas o Four little things, baby. Frijoles refritos, guacamole, arroz con menudencias, un tamal en salsa verde o chile relleno (a escoger), un taquito dorado y una probadita de la estrella del menú, una enchilada Tacuba. Tortilla rellena de pollo tierno bañada con salsa poblana cremosa y queso derretido que causa adicción instantánea. Ovación de pie se lleva el guacamole pensado para paladares que no comen picante. En los postres aparecen los dulces típicos además del pastel de limón glaseado color verde radioactivo que se encuentra en el refrigerador de la entrada, aunque el de tres leches con cubierta de cajeta le dice quítate que ahí te voy. Ahora sé que la cocina mexicana está bien representada y que cuando extrañe la sazón de mi abuelita, tengo un lugar a dónde llegar. Mumedi Todos hemos sido testigos de los cambios que ha tenido el Centro Histórico de la ciudad desde hace un par de años. Desde las modificaciones urbanas hasta la apertura de espacios como galerías, restaurantes, tiendas y cafeterías, el primer cuadro del centro disfruta de un segundo aire perfectamente disfrutable. En una de las calles principales de ese primer cuadro, en medio del caos, la gente y el ruido se encuentra el Museo Mexicano de Diseño, una tienda, galería y cafetería dedicada desde hace casi 10 años a promover el buen comer y las creaciones artísticas. MUMEDI fue ideado por el diseñador Alvaro Rego García de Alba como resultado de la necesidad de un museo de diseño en México, y ha tenido dos etapas importantes. Hace casi dos años hubo una remodelación completa donde se aprovechó todo el espacio de la propiedad, y así lograr un espacio casi independiente para cada área de lugar. Mumedi se ha convertido en un proyecto polifacético, ya que además de ser un museo, es una fundación que se dedica a alentar y apoyar el diseño gráfico e industrial en nuestro país y cuenta con una tienda donde el 80% de los productos son diseños mexicanos fomentando su consumo y producción. Así, la tienda se ha convertido en un laboratorio de experimentación constante, donde jóvenes diseñadores pueden comercializar sus productos, siempre pensando en apoyar a las pequeñas y medianas empresas de diseño. Entre fotografías, pinturas, una curiosa tienda y librería especializada donde puedes comprar diferentes accesorios hechos con diseños vanguardistas, revistas y una selección de carteles de sus exposiciones más recientes, es posible deleitar tu paladar con delicias culinarias que acompañan perfecto el escenario. La carta fue diseñada por el Chef Aaron Gómez Figueroa, cuenta con platillos internacionales como quiches, baguetts y croissants, algunos de ellos con un toque mexicano, lo que los hace totalmente irresistibles. Los sabores son ricos y especiales debido a que se prepara todo al momento, lo que povoca que los pedidos tarden un poco en llegar a la mesa, pero siempre vale la pena. El restaurante/cafetería de MUMEDI cuenta con una carta de platillos que se sirve en su totalidad a lo largo del horario de servicio con una gran variedad de tés, cafés, smothies y probablemente la mejor bebida del lugar: el te chai. El menú de comida es muy amplio, y la presentación y sabores lo valen. Visiten Mumedi y sean testigos de uno de los esfuerzos independientes con más propuesta en el Centro Histórico de la ciudad. Azul Histórico A cargo del chef Ricardo Muñoz Zurita, conocido también como el antropólogo de la cocina mexicana por su trabajo de investigación y rescate a las tradiciones culinarias, este proyecto gastronómico no podría estar en mejores manos. Se trata de una variante de la serie Azul, que inició con el ya clásico Azul y Oro, en Ciudad Universitaria. Alojado en una casona que perteneció a Francisco Sergio Iturbe, mecenas del arte mexicano del siglo XX, Azul Histórico ocupa su patio central, a la sombra de un techo de laureles. En sus paredes se encuentran dos piezas de grandes artistas mexicanos, “Las comadres”, del escultor Mardonio Magaña, y “El holocausto”, mural del pintor Manuel Rodríguez Lozano. El Azul no es un restaurante de mantel largo. Es más, no hay manteles. Las mesas de madera desnuda portan sólo grabados de los nombres de las calles aledañas a la zona. Sobre ellas se sirve cocina mexicana de autor. Entre los platillos más populares están los buñuelos rellenos de pato bañados en mole, los panuchos de cochinita pibil, el chichilo negro de chile chilhuacle servido con venado y el pastel de chocolate acompañado por helado de queso gorgonzola. Además del menú tradicional, cada mes se presenta un festival gastronómico distinto, dedicado a un ingrediente o cocina regional. Churrería el Moro La sabrosa tradición de ir a comer churros a El Moro es toda una experiencia.Este lugar ofrece una carta exquisita, aunque reducida: hay malteadas, leche, café, refrescos y churros. Debes poner mucha atención con los paquetes que eliges, pues hay uno en especial -el español- que es muy espeso y dulce, te recomendamos leer las letras chiquitas del menú antes de que ordenes. En esta época de lluvia, es un buen venue para disfrutar del tiempo y gozar de un armonioso ambiente a la mexicana las 24 horas del día. Tip: Las tortas y tacos que está junto al establecimiento son buenísimas y las puedes comer mientras tu pedido en El Moro está listo. Hostería La Bota Platica, bebe y come junto al Hombre Araña, un toro y la Mona Lisa La monotonía no entra a este “cultubar”. Frases de personajes como Octavio Paz, José Martí y John Cage, dan motivo para andar mirando para todos lados. Concurrido principalmente por estudiantes e intelectuales, transmite una vibra de originalidad con un ambiente confortable que te hará sentir como si estuvieras en casa de un amigo. En sus paredes los objetos parecen cobrar vida, presentando detalles como un muñeco del Hombre Araña conviviendo con cajas de cerrillos de los ochenta, mientras la Gioconda de Da Vinci observa fijamente a un esqueleto sentado como rey sobre un televisor. La música es variada, pasando de sones cubanos a los Gipsy Kings así como jazz y rock de todas las épocas. Ya instalado, llega el momento perfecto para pedirle al mesero la especialidad de la casa: “La Gran Chinampa”, torta de bistec y chistorra ahogada en salsa verde, acompañada con las bebidas recomendadas por Adrián (dueño, mesero, barman y un gran conversador): el Limón Dux y el Cáliz de Portugal, este último con ingredientes de los colores de la bandera del país que le da nombre. Desde 2005, este recinto considerado el lugar de los artistas del centro, es un espacio para conversar por horas, sin que uno se percate de cómo se consumen las pequeñas veladoras, testigos mudas de las mesas. La Bota genera empatía y un lenguaje aparte, haciendo de esta hostería de estilo español algo propio, permitiendo a sus visitantes dejar un mensaje, dibujo o foto en sus paredes, para así adueñarte de un pequeño espacio dentro de su baúl de recuerdos. Los Cocuyos No tiene sillas, uno come parado –debiéramos decir: arrimado– en la banqueta. El maestro taquero orquesta un micro circo de dos pistas: en la primera hierven, en aceite, el suadero, la tripa, la longaniza. En la otra se cocinan, al vapor, la cabeza y sus derivados: el cachete, la lengua, la trompa, el ojo. Este lugar es una leyenda secreta de los tacos callejeros. Sólo para cerciorarnos de su poderío, volvimos a probarlos para esta ocasión: son indiscutibles. El suadero es jugoso, suave, perfectamente sazonado. El cachete está en su punto. La longaniza es un poema. Las salsas pican pero no ofenden, realzan el sabor de la carne, no lo sepultan. Quizá el mejor suadero del DF. Tip: Entra a la cantina de junto, Los Portales de Tlaquepaque, bebe a placer y, como botana, pídete unos tacos de suadero con todo. Te los traen de aquí.

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Pérfida Es una palabra fuerte. Recuerdo que mis tías me llamaban “pérfida” (no sé ni siquiera si ellas qué significaba), porque no las visitaba tan seguido, aludiendo a esta indiferencia que de repente se tiene por la familia. Según la Real Academia Española, “pérfida” viene del latín perfídus y significa desleal, traidor, que falta a la fe que debe. Ahora que lo pienso, tal vez ellas no estaban tan equivocadas. Pérfida es el nombre un nuevo café bistro en la Condesa, un pequeño lugar que trata de igualar a los ya conocidos, combinando mobiliario vintage como la base de una máquina de coser con una mesa de mármol, astromelias rosas para decorar, una lámpara con chaquiras de los años cuarenta, espejos de época, un librero con algunas publicaciones, sillas de diferentes estilos y por supuesto el uso del color de moda: ese verde pistache que otros conocen como verde menta. Se llama Pérfida por una canción de Chava Flores, pintaron algunas estrofas en color rojo sobre la pared del establecimiento, recurso que actualmente encuentro algo pasado de moda. Lo más recomendable es ir a tomar un café acompañado de unas deliciosas tartaletas de nuez con mermelada de zarzamora. Otra maravilla es el chocolatito oaxaqueño frapé para el calor junto con un cheesecake, puedes probar los cupckaes caseros, que son diferentes cada día o una rebanada de panqué de plátano recién horneado con nuez y arándanos. Otro aspecto interesante es que Pérfida forma parte de una red de restaurantes registrados en una página de Internet conocida como sindelantal.mx, la cual ofrece el menú en línea y un servicio a domicilio que se puede pagar por medio de paypal o tarjeta de crédito y débito. Pérfida ofrece un ambiente muy familiar, es un espacio que fácilmente podría convertirse en ese lugar común para tomarse un expresso a medio día o echar una buena platicada en la tarde de cualquier día de la semana; a lo mejor para citar a mis tías y cambiar la connotación negativa de este cruel adjetivo o al menos yo dejar de serlo para ellas. Cupcakes by Tom El canadiense Tom Grant estaba tan frustrado al no encontrar cupcakes en su adoptiva ciudad de México que decidió hacerlos él mismo. Así nació en 2007 el primer lugar especializado en este postre que, para ese año, ya hasta había pasado de moda en Nueva York (después de ser catapultado a la fama por la serie Sex and The City), pero que aquí no existía. En poco tiempo estos pastelillos embetunados, mucho más ligeros y esponjositos que los muffins y mantecadas, se ganaron el corazón y el paladar de los chilangos. Ahora tienen sucursal en Polanco (Anatole France 87; 5280 3300) y un rinconcito en Palacio de Hierro Durango (Durango 230, Roma), además de un sinfín de locales copiones que no son, ni de lejos, tan buenos como éste. Ya sea un clásico vainilla-limón, blueberry-queso o red velvet, o una de las creaciones originales como el Tommy (chocolate, queso crema, chocolate líquido y caramelo), el de té chai o el de mango, difícilmente hay un postre que ponga de mejor humor. Fresco by Diego Sábado final de tarde. Post comida. Aún la ciudad está tranquila. Hasta la Condesa, incluso, es transitable y silenciosa en este paréntesis sabatino. De fondo llegan las notas ligeras de jazz del Fresco by Diego. De la vitrina principal resaltan los postres, mermeladas para llevar, galletas y panes, que el mesero recuerda constantemente que son de elaboración propia. Diego Pérez Turner, chef y dueño, tiene trayectoria en el mundo de la repostería, y ha logrado que los vecinos muchas veces dependan de su buen gusto para sus comidas diarias, siempre frescas, variadas, saludables: ensaladas, pastas, baguettes, pizzas, sopas y los especiales de cada día.No pedimos nada de eso: ya habíamos comido, nos inclinamos por el mouse de chocolate y maracuyá y la tarta de chocolate y naranja con helado de vainilla. Como acompañante, pedimos un té.Tiene un aire a bodega de barrio porteño (es decir, con ondas europeas): techos de doble altura, exhibidores aéreos y olores a comida casera. Se debe tomar en cuenta que el lugar no esta preparado para recibir multitudes, tiene unas cuantas mesas al exterior y en momentos podría resultar mas sencillo pedir para llevar o inclinarte por comprar algunos productos faltantes en tu despensa. Primarossa Primarossa es el sustituto del Mama Rosa, aquel famoso restaurante noventero ubicado en el corazón de la Condesa. Su menú ha evolucionado con el paso de los años, pero conserva el concepto de fusión de comida mexicana e italiana.  Entre los clásicos del desayuno están el Pedro Arméndariz, una sábana de res acompañada con chilaquiles, así como el omelette Jorge Negrete, relleno de huitlacoche, salsa poblana y queso crema. Para la comida, te recomendamos las setas a la parrilla como entrada y el huachinango limón como plato fuerte. Los clientes que durante años han vuelto a este lugar tienen entre sus favoritos la pechuga Rolling Stone, rellena de champiñones, elote, flor de calabaza y acompañada de spaguetti a la crema, así como las pizzas horneadas a la leña. Nuestra favorita es la Primarossa, con salsa casé, mejillón, calamar y camarón. El chef, Rafael Zamora, es un experimentado cocinero quien lleva 14 años trabajando en la cocina, pasó muchos años en diversos restaurantes en Estados Unidos, en donde adquirió las habilidades que garantizaran la rapidez en el servicio sin sacrificar la calidad de los platillos. La cava de vinos incluye etiquetas nacionales, españolas, italianas, chilenas, australianas y argentinas. Entre los nacionales destacan los de Casa Madero y Monte Xanic. El bartender recomienda el Condado de Oriza Ribera del Duero. Primarossa reúne todos los elementos que explican por qué es uno de los mejor establecidos en la zona. Es muy probable que siga viendo a muchos otros restaurantes abrir y cerrar a su alrededor, mientras ellos, sin grandes pretensiones en su decoración o concepto, seguirán consintiendo a su clientela habitual. Ateneo El Ateneo es un lugar que reafirma que el interiorismo en México se ha convertido en un arma de posicionamiento para los nuevos establecimientos ante un mercado gastronómico cada día más sólido. “Cocina de autor y cultura” es una de las banderas de este nuevo restaurante y el diseño del espacio refleja en buena medida esta aspiración. Materiales como tezontle, rocas volcánicas pulidas, latón y toques de naturaleza, confeccionan un área armónica y elegante que te ubica entre mesas y sillas en medio de una galería de arte, con obras de jóvenes creadores que exhiben en las paredes blancas semi-crudas.    El servicio es personalizado y serás recibido por Geoffrey Arqueros, el joven director de este proyecto. La carta en su primera página te explica la filosofía de la cocina, rescatar el trabajo por la cultura y las artes de la generación ateneísta de 1909. Hasta ese momento, todo me pareció pretencioso pero luego vino la selección de platillos realizada por el chef Santiago Kano, quien aborda la cocina con una visión global en la que mezcla sabores mundiales y técnicas de alta cocina, concretando la forma. Entre snacks, fríos, calientes y postres escogí unas croquetas de jaiba deliciosas pero con una salsa roja que le faltaba acidez y picor. Luego un ajo elefante rostizado con puré de alcaparras y anchoas, cuyo reto era el de reducir lo salado de la mezcla pero quedó a deber en ese tema. De ahí en adelante, mejoró. Una tártara de res con dijon, alcaparras y gel de yema de huevo, espectacular. Un filete de res con polenta suave y hongos de lluvia, perfectamente bien cocinado y de sabor profundo. Magret de pato con papas cambray, cerezas y coñac, una receta clásica francesa elaborada finamente. Y un divertido mousse de chocolate amargo con mousse de mantequilla de maní y corn flakes bañados de miel de maple, para cerrar.    Cervezas, mezcales, cocteles clásicos y los de la casa a cargo del mixólogo Brian Miller como el “ateneo sling”, completan la carta. Vinos sólidos y precios razonables, lo cual se agradece.    Ahora, si me preguntan si cumplen su claim de comida y cultura, diría que sí pero es sólo el inicio, esperemos que duren permanezcan fieles a su idea. Volveré Specia Son muchas las razones por las que este lugar ha sabido perdurar en la Condesa. Con 19 años, su éxito se debe principalmente a su tipo de cocina: una mezcla entre internacional y polaca, dirigida por el chef Jorge Soto León. Su decoración se distingue por su sencillez y elegancia: está repleto de ventanas y los espejos que cubren algunas paredes proporcionan gran profundidad. La atención es especialmente esmerada gracias a que los meseros están al pendiente en todo momento, lo cual explica por qué entre su clientela suele verse a gente de negocios o políticos. La sugerencia para abrir apetito es el vodka Zubrówka con notas de almendra, anís y vainilla que se sirve frío. Pocos detalles resultan tan placenteros como el de ver llegar la botella cubierta de una gruesa capa de hielo, arropada por una servilleta de tela mientras el vodka es vertido en una pequeña copa justo antes de derramar siquiera una sola gota. Antes de disponerse a ver el menú, por cortesía de la casa es servido un blin, pequeña empanada de papa y cebolla cubierta de pasta de arenque. Ante la abundante cantidad de platillos en la carta, la sugerencia de casa es el pato Tin, que se sirve doradito y acompañado por manzana y blueberry, además de puré de papa y col morada. Aunque es abundante, este plato fuerte va muy bien si se acompaña con la ensalada covi, de lechuga, jitomate, surimi y aderezo de cilantro. Otra de las estrellas del menú es la crema de brócoli. Su sabor indescriptible te hará preguntarte cuál es su ingrediente secreto. La sugerencia para acompañar los alimentos es el vino chileno Palo Alto, que se puede escoger en Cabernet, Shiraz o Carmènere. Para los que prefieren un vino más suave, la recomendación es el Luigi Bosca Malbec. Specia es garantía de una experiencia de primer nivel. No sería aventurado augurarle otro par de décadas manteniéndose como un clásico de la Condesa. Cupcake Love Los cupcakes —o madalenas con sobredosis de azúcar, para ser exactos— están in y los Beatles, al menos en México, nunca pasan de moda. Así que si sumas estos dos elementos en un “café concepto” ubicado en un punto de fácil acceso con una dosis adecuada de decoración y música puedes tener una combinación ganadora. Esto no quiere decir que el Cupcake Love siempre esté lleno, pero sí significa que a quienes les gusta realmente están locos por el pequeño local. Las mesas de afuera son las más cómodas, ya que a quién no le gusta ver gente pasar (aunque justo enfrentito pasa el Metrobús), aparte de que en el interior del local el calor es mayor. Te recomendamos sentarte aquí, en donde los sillones son ultra cómodos y no podrás evitar contemplarte de reojo en el espejo, si de plano está lloviendo o si son los días más duros del invierno. La decoración del lugar está basada en el cuarteto de Liverpool con un toque de “cuento de los de antes”, algo así como la casa de Hansel y Gretel si fueran beatlemaníacos, y los menús vienen en sobres de correo tradicional y están cuidadosamente manufacturados. Los cupcakes tienen nombres como “Here Comes the Sun” (con toque de cítricos) o “Blackbird” (el de chocolate). También hay cupcakes del día y diferentes postres de temporada que, aunque son algo caros, valen la pena para sorprender en navidad, 14 de febrero, día de las madres o cualquier otra festividad cursi. Si estás a punto de entrar en un coma diabético por leer esto, te aclaramos que hay otras opciones, tales como ensaladas y sándwiches inspirados en ciudades inglesas, así como jugos, tés, refrescos y bebidas frías y calientes. Sería obvio explicar qué tipo de música se oye aquí, pero vale la pena destacar que algunas noches hay música en vivo, mientras que si decides comprar tus postres para llevar, las cajitas están decoradas con versiones caricaturescas de los músicos. Para los adictos al lugar hay un programa de lealtad, con el que después de varias compras te dan OTRO cupcake gratis. El Patio El hotel más emblemático de la colonia más emblemática de la ciudad tiene este disperso restaurante. Disperso en todos los sentidos y no necesariamente para mal: el espacial, por el modo como se distribuye el servicio de restaurante en el edificio; el decorativo, por la selección exquisita pero inesperada de su mobiliario; y el gastronómico, por la propuesta bien pensada pero informal de sus platillos. Con ya varios años de ofrecer este concepto, la cocina liderada por el chef Keisuke Harada, plantea desde desayunos con chilaquiles, o buffet frío con frutos rojos y salmón con panes, a comidas construidas alrededor de una variedad de inspiración japonesa. Decíamos, pues, disperso. Ahora bien, no es esta dispersión de los sabores y los espacios un defecto; por el contrario, favorece una atmósfera desenfadada –deberíamos decir, muy condechi– cosmopolita, fresca, dog-friendly y sobre todo móvil: da la sensación de que se pueden subir y bajar las escaleras, ir de una mesa a otra, de un cuartito al patio central. La cocina despierta a la vez simpatías y escepticismos: algunos aman sus chilaquiles, otros los encuentran caros. Unos la encuentran gourmet, otros la valoran sólo como comida de hotel. Lo cierto es que este es un lugar donde lo que menos importa es la comida, sino la estrella de Hollywood que está sentada en la mesa de junto, el célebre escritor francés que discute en la mesa de la esquina, las modelos brasileñas perfectas que comen sus platos mínimos, o el vecino de la zona que se encuentra a sus amigos en otra mesa después de ir a pasear a sus perros. Un sólo defecto del que todos son unánimes: el servicio que ahí sí, también es disperso, pero no se vale.

San Ángel

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Eloise Conocí este restaurante un miércoles. Quedé a las 8.30 con una colega que tenía meses sin ver. La ocasión era perfecta para una buena cena con buena plática. Había escuchado mucho alrededor del matrimonio compuesto por la chef Nasheli Martínez y Abel Hernández, socios en la vida y en el concepto detrás del Eloise, quienes lanzaban a las mesas del DF una carta europeona pero cargada hacia la frontera francesa. Siempre es bueno estar en Google maps cuando eres relativamente nuevo en el barrio y, ellos, están. Calado en un ceremonioso arco de piedra y vidrio, un chic y acaramelado exterior se reafirma adentro con una decoración moderna pero inspirada en la casita de muñecas de la princesa de Mónaco. Morados, verdes, texturas de pieles, metal y muebles vintage conforman una atmósfera que cuando me tocó ir, estaba llena de adultos mayores. Mi colega y yo, le bajamos unos años al promedio; pero les diré que no somos unos chamacos. A cargo de la cocina está el chef mexicano Eduardo Morali, quien cuenta en su currículum con un trabajo en el afamado Café Boulud de NY y estudios en el Culinary de la misma ciudad, pero supervisado por el matrimonio. Los meseros visten de modo formal y el servicio es bueno. La carta de vinos es amplia y puedes ver buena una selección de vinos mexicanos y franceses. Mi colega y yo empezamos la cena dejando respirar una botella de Jardín Secreto, que es una excelente mezcla de uvas del Valle de Guadalupe, a un buen precio. Lo primero que pedimos, en honor a lo afrancesado del asunto fue una aromática y casera quiche du jour, preparada con jamón, hongos y cebolla. Su sabor fue reconfortante. Seguimos con una sopa de mejillones al Pernod con pepino e hinojo y una crema de jitomate rostizado cuya textura tersa y sabor envolvente, fue gloriosa. Sin embargo, ambas llegaron tibias. En el tercer tiempo compartimos un colorido risotto con escargots bourgignon que fue el mejor platillo de la noche, si el increíble magret de pato sobre una cama de puré de papas y lentejas, no hubiese estado rotundamente frío. Tuvimos que pedir al mesero que los regresaran a la cocina. Unos minutos después, volvió para explicarnos que el magret de pato cuando se cocinaba a punto se servía un poco tibio, pero el problema no era el pato, sino todo lo demás que estaba helado. De postre, unos dulces y cremosos blintzes, que es un postre tradicionalmente judío, preparado con harina de trigo, relleno de queso crema y nueces, y bañado con una deliciosa salsa de frutos rojos. Tal vez me tocó un mal día y tuve la mala fortuna de que dos platillos llegaran con una temperatura igual a la de la copa de vino blanco que tomaba la Señora emperifollada de junto. No es un mal lugar y estoy seguro que con proyectos comos ese, la avenida Revolución se puede poner más próspera, pero no lo descuiden. La Mar Cebichería Peruana, Loreto Dos pisos de mesas al interior y una pequeña terraza para fumadores. En las paredes azules y blancas cuelgan redes y pescados de plástico, además de bambúes y palmeras que crean un ambiente costero y relajado al que se suman canciones como “El carnavalito” y “La bamba”. Una vez en la mesa, en lugar de una canasta de pan, este restaurante te recibe con una tradicional botana peruana, conocida como cancha (granos de maíz primero fritos y después tostados, con sabor a palomitas) y una canasta con plátanos y papas fritas que puedes dipear en la selección de salsas. Una buena opción para picar mientras consultas el menú. En la carta de alimentos resaltan los cebiches que se ofrecen como entrada. Todos se marinan con leche de tigre, que a pesar de sonar medio raro, es sólo el líquido que resulta de la preparación del cebiche, al cual se le puede agregar ají, limón, vodka o vino blanco dependiendo del platillo. La sugerencia del chef es el cebiche clásico, preparado con el pescado blanco más fresco del día en leche de tigre clásica, elaborada con jugo de limón. Como guarnición se ofrece camote y granos de elote hervidos. Además de los cebiches, este restaurante también sirve clásicos de la cocina peruana como tiraditos (pescado crudo fileteado) con diferentes reducciones de leche de tigre, causas (platillo frito preparado con papa cocida y prensada) y brochetas, que aquí se conocen como anticuchos. En cuanto a platos fuertes, las sugerencias del chef se distinguen en el menú, entre estas, las más populares son el atún a la plancha y el platillo wok con salmón y camarones. Ambas opciones se condimentan ligeramente y se acompañan con puré de papa o vegetales cocidos y arroz blanco con granos de elote: una buena elección para no terminar desabrochándote el botón del pantalón después de comer. Kuh Fondue / raclette haus De esas veces que no sabes si mejor irte a cenar a otro lado. Era miércoles a las 9pm y el lugar estaba vacío, sólo había una mesa ocupada por un grupo de gente nice de la zona, que gritaba mucho. Esto era adentro de la placita y lo único abierto era este restaurante, entonces se sentía todavía más solo. La decoración es difícil de explicar: un poco de azulejos azules y blancos, sillas de estilo mexicanas y mesas de mármol. En pocas palabras: lo último que te imaginas que será un restaurante suizo. Al final tenía que hacer esta reseña entonces irme a otro lugar no era una opción, y qué bueno que me quedé. Aunque hubo otros momentos incómodos como el servicio medio lento –considerando que éramos la única otra mesa–, cuando llegó la comida todo lo anterior se nos olvidó. Éramos tres y pedimos al centro: una ensalada de corazones buenísima (lechuga, alcahofa, elotito y palmito con aderezo de cilantro) y un fondue suizo clásico que definitivamente es de los mejores que he comido. Disfrutamos tanto la comida que se nos olvidaron los gritones y ni cuenta nos dimos de la mesa de 12 que se sentó detrás de nosotros. Cerramos con un fondue de chocolate con leche, acompañado de frutas del bosque, pedacitos de pera, manzana y malvaviscos (también delicioso) y un té de Teavana (tienen un pequeña selección de tés de esta tienda tan de moda). El lugar tiene aire de ser nuevecito pero en realidad lleva seis meses, lo que le falta es que vaya más gente para que el ambiente sea más agradable y puedas disfrutar mejor la deliciosa comida. Puntarena Federico Rigoletti, chef propietario de Puntarena, abrió su restaurante en 2001. El cocinero y emprendedor se ha ganado una buena reputación en el ambiente restaurantero gracias a su participación en el Contramar y el Entremar, así como por haberse aliado con Roberto Craig y Arturo Argüelles para crear el concepto de cocina de barrio y llevarlo a las calles bajo el nombre de Grupo Primos. El Puntarena tiene una decoración que mezcla elementos rústicos y contemporáneos. El ambiente es familiar durante los fines de semana y de negocios de lunes a viernes. La carta de vinos ofrece una gran variedad de etiquetas de vino blanco y de tintos jóvenes, los cuales acompañan muy bien a los platillos de su menú, conformado principalmente por pescados y mariscos. Cuando llegas te ofrecen pequeños platillos al centro, con sabores complejos que sirven muy bien para abrir apetito: sashimi mixto especial, que lleva salmón, atún, hamachi, albacore, pulpo y camarón, preparado con un tiradito de huachinango en el centro o, si prefieres, con unos cubos de atún marinados en salsa de soya con cebollín y aceite de oliva. Todos los pescados se sirven crudos excepto el albacore y una parte del atún, los cuales vienen sellados. El albacore es un tipo de atún blanco que por lo general no es muy común en México y es delicioso. Para el plato fuerte, el chef tiene una serie de recomendaciones, entre ellas los tacos de camarón rosarito:  camarones empanizados servidos en una tortilla de harina, una hoja de lechuga y salsa de chile japonés. Entre las opciones de pescado que te recomendamos pedir a las brasas está el atún, robalo, dorado, langostinos y camarón gigante. Los Arbolitos A todo chilango le ha llegado esa cadena de correo –antes de la existencia del blog- con imágenes de un matadero de perros encontrado a un costado de esta taquería. Mucho escándalo, pero ni los artistas que se presumen en las paredes han sabido desmentir el rumor. Ni se necesita. Si vives en las montañas y no sabes ni distinguir el ron que te sirvieron en la civilización, éntrale sin miedo al suadero y al pastor. Tip: Si ya estás por ahí y no se te antoja el taco, el local de la esquina, “El Faro”, vende tortas gigantes a $50 pesos. Hunan Para probar sabores auténticamente orientales, no es necesario sumirse en el barrio chino de esta ciudad. El Hunan es un restaurante que ofrece en su menú una amplia variedad de platillos que muestran la gastronomía de la república popular, especialmente, valga la obviedad, la de la región de Hunan en China. Lo interesante es que los chefs no son excéntricos en la preparación, sino que se apegan a las formas tradicionales de elaborar sus platillos. Además, sirven generosas porciones que permiten el bien-compartir con el resto de la mesa. Para abrir el apetito: un martini de lychee, y después dumplings al vapor, tanto vegetarianos como mixtos. Aunque definitivamente el pato Pekín servido en una crepa con un poco de cebollín y salsa de ciruela… paraliza. Es un lugar que acoge deliciosamente a sus comensales para que éstos tengan una sobremesa de varias horas. Trattoria Della Casa Nuova Todo inicia con el aroma: ese dulce embrujo del trigo horneado, que se expande en los alrededores y que guía al sibarita hasta La Trattoria Della Casa Nuova, ese clásico del sur citadino. A diez años de haberse reinventado (antes era el también prestigiado Le Petit Cluny), sigue siendo un referente de la concurrida Avenida de la Paz, calle donde los restaurantes van y vienen. A diferencia de muchos establecimientos italianos, La Trattoria se ha dedicado a pulir la cocina tradicional con un feliz toque de ingredientes mexicanos. Entendamos el concepto: una trattoria es un lugar hospitalario atendido por la propia familia que es dueña, prepara los alimentos y atiende las mesas. Algo hay de eso aquí, pues todo el concepto es cuidadosamente desarrollado por el matrimonio de Adriana Casanova y Sergio Roterman, quienes ya llevan varias décadas de consentir a sus comensales. Conocido por la gente que sabe comer, no es coincidencia que su tienda de delicatesen y su panadería sean referentes entre chefs y sibaritas. La selección de vinos italianos, casi todos disponibles por copa, es bastante atinada y bien pensada para el menú. Para la hora del desayuno, los huevos benedictinos de la Trattoria son famosos por su perfecta ejecución, acompañados por dos piezas de pan recién horneado. El menú cambia por temporadas, pero tiene combinaciones italo mexicanas que han sido memorables, como sus ravioles en nogada que son, justamente, ravioles rellenos de picadillo y cubiertos de nogada. Exquisitos. Turix El Turix es ya famoso por su renombre, por su comida yucateca y por su cochinita pibil, que es muy buena. El hecho de que sea un changarro parece ser un mal necesario. El día en que fuimos había un baby shower en el local, de cualquier forma nos atedieron, si bien dándonos la mesa más incómoda y pequeña: nuestros codos pegaban con la puerta principal.Las instalaciones son pequeñas (con espacio para ocho mesas en donde se tocan las sillas entre mesas) y poco vistosas ante un atractivo mural con inspiración Azteca en una de sus paredes. El lugar no cuenta con calefacción y hasta en los días más fríos el ambiente te hace sudar. Aunque para muchas personas eso es lo de menos.De la experiencia lo mejor fue la sopa de lima servida en una cazuela de barro. Fuera de eso comimos cochinita pibil, cochinita pibil y más cochinita pibil. Su menú es muy reducido contando solo con algunas carnes, ensaladas y su casi su único platillo, la cochinita.Los meseros son atentos y amables, y los precios son baratos. Y advertimos: es un changarro. Las periqueras que tienen no están calzadas y las sillas chocan unas contra otras, lo cual hace parecer el lugar más pequeño y lo hace algo incómodo para los comensales.El Turix se encuentra privilegiado por la locación que tiene en la plaza de San Jacinto dentro de una de las antiguas casas de la zona, pero no lo supieron aprovechar.

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Café Avellaneda ¿Qué mejor símbolo para el Centro de Coyoacán que una ardilla? El Café Avellaneda se adueña de este ícono y lo refleja en sus paredes azul turquesa, al estilo clásico antiguo de la región. Inspirado en el personaje Laura Avellaneda del libro La tregua, de Mario Benedetti, este pequeño y escondido lugar, definitivamente es un must al visitar la zona. Cinco bancos junto a la barra, dos mesas dobles y una banca a la entrada, ofrecen un espacio cómodo y tranquilo para tomar un café hecho a tu medida en compañía de los baristas y uno que otro cliente frecuente. A diferencia de otros locales, el Café Avellaneda no ofrece un menú; sino una especie de ficha técnica donde podrás consultar la historia del local –directo desde la Feria de la Piñata en Acolman, Estado de México–, las propiedades de un producto de excelencia y los distintos métodos de extracción y producción del café que vas a consumir. Elige, con ayuda del barista, entre el grano traído de Oaxaca, Chiapas o Veracruz y solicita en la “Barra de Métodos” que preparen tu café ya sea con el ripper, aeropress, la prensa francesa, un clásico expreso o la famosaiInfusión en frío, cuya preparación tarda al menos un día completo. Pero eso no es todo, para tener el mejor café hay que tener a los mejores recolectores. El producto que puedes consumir en Café Avellaneda se obtiene por medio de proyectos de sustentabilidad y apoyo económico a los campesinos que lo cosechan.  Café Avellaneda es delicioso, responsable y a tu medida. Café Ruta de la Seda Sobre el agua muy caliente flota una extraña flor: pareciera una suerte de alcachofa. Es un capullo artificial. El conglomerado de té de jazmín que, al estar en el agua caliente, abre poco a poco sus hojas y libera sus aceites esenciales, aroma y sabor. Es el arte del llamado blooming tea –o té floreciente– heredero de la tradición oriental. Como si se derramaran gotas de tinta en el recipiente, se colorea el líquido de la jarra con verde claro. A diferencia de otros tés, en este caso no necesitas retirar el capullo después de un tiempo. De hecho lo mejor es que esperes unos seis minutos a que se desprendan todos sus perfumes. El sabor es suave; el aroma es penetrante… y ese perfume sutil por momentos lo percibes desde afuera en el discreto Barrio de la Conchita, en Coyoacán. La Ruta de la Seda es como esa novela de Alessandro Baricco (Seda), un viaje erótico, hecho de sugerencias y fascinación de los sentidos. Enfriemos la temperatura: exploremos sus limonadas y el hielo que cruje al interior del vaso. Las bebidas refrescantes se hacen con jengibre o con agua de rosas y de fresas: es el mismo efecto seductor y femenino. La misma tenue transgresión de los aromas. Ahora entran en acción los dientes, la lengua. Cierra los ojos. Introduce en tu boca ese pastel ligero de té verde llamado Pastel de Kyoto, o el Gâteau á la lavande, hecho con flores de espliego. Muerde. Deja que sus sabores se disuelvan. Espera: la sensación llega por oleadas. Podríamos hablar de su obsesión por los productos orgánicos, o de su decoración por momentos rústica, por instantes sofisticada, o de su tienda de productos, pero sería demasiado mundano. Quedémonos con el perfume, con la sutileza, lo demás lo dejamos para otra ocasión. Los Danzantes Ellos se definen a sí mismos como creadores de la comida mexicana contemporánea: un autonombramiento que conlleva una gran responsabilidad y que, por lo tanto los sitúa en un muy alto nivel de exigencia gastronómica. Pero veamos: su local, en el corazón de Coyoacán, fue quizá de los primeros en ofrecer mezcales como primera opción de bebida. De hecho Los Danzantes tienen su propia productora en Santiago Matatlán, Oaxaca, y sacan una producción diferente de este destilado cada año. También han impulsado a los productores nacionales de vino. Fueron también de los primeros en utilizar el huitlacoche en combinaciones cosmopolitas hasta ese momento inéditas. O el perfeccionar los moles y disponerlos sobre pez bruja o sobre pato. Recomendamos que pruebes la entrada de hoja santa con queso de cabra y los ya históricos ravioles rellenos de huitlacoche: una mezcla que quizá ahora puede resultar común, pero que en su momento se trató de una audacia que marida a la perfección el sabor suave de la pasta con los tonos terrosos del hongo negro. Si tu apetito es más temperamental, pide el filete de res con aceite de guajillo, queso asadero y chile pasado acompañado con pasta de frijol, que debe ir  junto con una copa de vino rojo. Pide al mesero te oriente cuál es la botella más acorde a tu presupuesto. Si puedes elegir entre comer dentro o fuera del lugar, te recomendamos el exterior, con vista a la fuente de los coyotes. No cuentan con valet parking ni estacionamiento propio, aunque tienen un convenio con uno a cuatro cuadras en donde podrás guardar tu vehículo. Al final, sin embargo, es una experiencia que parece haberse congelado en los noventa a beneficio de los turistas que visitan Coyoacán y ya sería hora de una renovación de su fórmula para beneficio de la gastronomía mexicana. La Casa del Pan Papalotl Los productos orgánicos son caros. Más caros que los no-orgánicos, sin duda. Por eso, este lugar recibe una mención honorífica: ofrece un menú con platillos bien servidos y elaborados con ingredientes 100% orgánicos a precios de no-orgánicos. Hay que llegar antes de 11 si no quieres esperar media hora antes de poder entrarle a los hot-cakes de amaranto con miel de maguey. De nada. Hay que irse por los paquetes, que por menos de $100 pesos te ofrecen desayunos completos, con jugo y café.

Polanco
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Varios de los lugares para comer en Polanco forman parte de nuestro top 10 de restaurantes en el DF. Te invitamos a probar sus platillos y disfrutar más de la colonia en sus antros y bares, teatros, tiendas e, incluso, actividades para niños.

San Miguel Chapultepec
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Opciones para comer y beber en el área Café Zena “¿Cómo, sólo es una mesa?” es una pregunta muy recurrente hecha por aquellos que visitan el comedor por primera vez. Porque sí, sólo es una mesa en un largo pasillo. El equipo detrás del diseño, planeación, construcción y operación está conformado por cuatro arquitectos, un diseñador y un administrador; quienes originalmente se reunieron para un proyecto que fracasó (en la arquitectura y diseño). A partir de esa frustración se creó el Café Zena. Pero que quede claro que no es un capricho. Para empezar, está en una colonia con pocos comercios, y es así porque la sociedad de vecinos está negada en convertir la colonia en la nueva Condesa. Por lo tanto, es un comedor no invasivo. Es una mesa larga para que vayas a desayunar, comer, cenar, tomar un café (buenísimo), trabajar o reunirte con alguien. La comida es casera. “Me gusta porque son los huevitos con jamón como me los haría mi mamá en casa”, me explica una clienta que va por lo menos cinco veces por semana. Esa es la idea, crear un espacio para que los vecinos de la San Miguel Chapultepec puedan ir a sentirse como en casa, comer rico y barato. Lo mejor es que no es sólo para ellos, mucha gente los visita el fin de semana para desayunar chilaquiles, molletes o hot cakes; o para comer una deliciosa hamburguesa de arrachera, preparada con un pan que se deshace en tu boca y carne suave y jugosa. Además del menú básico, diario hay comida corrida que por 69 pesos incluye sopa, plat

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