Restaurantes y cafés

Los mejores restaurantes y cafés en la CDMX, reseñados anónimamente por nuestros expertos

Wellness bars en la CDMX
Restaurantes

Wellness bars en la CDMX

Para que mente y cuerpo funcionen en armonía, hace falta un buen combustible: aquí entra el trabajo de la comida —tan buena como la de estos restaurantes veganos en la Condesa—. Si ya tienes en claro que comer bien implica dejar lo frito y azúcares refinadas, toca dirigirse hacia los alimentos y bebidas que aportan bienestar a tus órganos y al ambiente. ¿Encontrarás este equilibrio? Inicia con estas recomendaciones de los mejores bares detox en la Ciudad de México. Complementa tu experiencia detox con una visita a los mejores lugares para entrenar en Chapultepec. Recomendado: Comer saludable en la CDMX

Lugares para ver el Super Bowl 2020 en la CDMX
Restaurantes

Lugares para ver el Super Bowl 2020 en la CDMX

El poder de la NFL se vive con el Super Bowl 2020 y en la CDMX gracias a estos restaurantes y bares deportivos en la Ciudad de México que han preparado las pantallas, la comida, los cocteles y las cervezas. Apoya a tu equipo favorito este próximo 2 de febrero a las 5:30pm. ¿Eres de los 49ers o de Chiefs? Si no sabes de qué hablamos, entonces disfruta del espectáculo de medio tiempo con Shakira y J.Lo, además del resto de sorpresas que aguardan con la edición 54 del Super Bowl desde el Hard Rock Stadium, en Miami. Recomendado: Restaurantes de cocina estadounidense en la CDMX.

Enrique Olvera: 20 en 2020
Restaurantes

Enrique Olvera: 20 en 2020

“El erotismo es la pasión más intensa y la gastronomía la más extensa”, escribió Octavio Paz. Juan Villoro retoma esta cita en el prólogo del libro de Enrique Olvera, México de adentro hacia afuera (Phaidon, 2015). Coincido: a lo largo de 20 años, la ciudad y el país entero presenciaron el crecimiento de un chef que día con día venera la pureza del ingrediente mexicano. Por eso te traemos 20 puntos para conocer y reconocer el trabajo del chef Enrique Olvera. Recomendado: Los 50 mejores restaurantes en la CDMX.

Eventos para la Fiesta de la Candelaria en la CDMX
Restaurantes

Eventos para la Fiesta de la Candelaria en la CDMX

Después del Guadalupe-Reyes viene la tamaliza. Si ya te preparaste para detectar dónde comer tamales para la Fiesta de la Candelaria en la CDMX, te damos un calendario con los mejores eventos de comida para tamalear. Estas ferias y festivales del tamal te esperan con entrada gratuita a lo que será un manjar digno de la Fiesta de la Candelaria. No te culpamos si quieres acompañarlos con los mejores chocolates calientes en la CDMX. Recomendado: Top 10. Tamales en la CDMX.

10 restaurantes saludables en la Ciudad de México
Restaurantes

10 restaurantes saludables en la Ciudad de México

No dejes que los recetarios dietéticos aburridos terminen con tus ganas de llevar un estilo de vida saludable: te recomendamos 10 restaurantes sanos en la CDMX para disfrutar sin culpa. Además de los 15 mejores restaurantes veganos en la CDMX hay restaurantes y cafés con productos sin gluten, puedes pedir comida para llevar y surtir tu alacena en las mejores tiendas veganas en la CDMX. Recomendado: Lugares con desayuno todo el día en la CDMX: All Day Breakfast.

Restaurantes en la CDMX recién reseñados

Filigrana
Restaurantes

Filigrana

Filigrana: técnica de elaborar piezas con finísimos hilos de metal, o como a la chef Martha Ortiz le gusta referirse para hablar de su nuevo restaurante, los hilos de sabor que nos unen. Audacia y diversión son dos aspectos que rodean a esta propuesta de cocina mexicana, cuyo interior parece cuento de hadas con brillo propio gracias a sus ventanales alusivos a cristales. Acomódate en los kitsch y muy acolchados sillones para iniciar con tres gorditas de maíz multicolor: negra con hongos y mucha sazón; verde con suculento queso derretido y epazote; de masa natural con crujiente chicharrón. Un par de insectos y charalitos aterrizaron en el muy fresco guacamole con habas para darle cuerpo a cada mordida y toques salados. Sí, es un arroz cremoso de $182, pero cada bocado merece un bailecito de premiación, es delicioso: abrazado por la acidez del queso chiapaneco vertido encima, pétalos de flor de calabaza con espárragos y crujiente de queso para rematar. Textura y sabor entrando en armonía en el paladar. El porkbelly aterriza con elegante sencillez, donde la proteína cede a un buen agarre semi-grasoso y el mole rosa lo hace con notas de almendra. Un gusto palpable también a la vista. Puede acompañarse del filagranita a base de mezcal con tepache, para que la espuma de sal de insectos deje sensaciones limpias. “Experiencia o vivencia dulce” para nombrar la sección de postres, un sentido muy atinado: el flan de queso estilo Chiapas con salsa de cacahuate y caramelo abraza la fr

Time Out dice
4 de 5 estrellas
Ticuchi
Restaurantes

Ticuchi

Hay un sentido aleatorio en la gastronomía mexicana que nos provoca admirarla como un pilar de sabrosa innovación —ahora sí que de México para el mundo—, pero esta deducción deriva de una pequeña y peluda planta que lleva centenarios en nuestras tierras: el maíz. Por suerte contamos con el chef y embajador-aún-no-oficial del maíz, Enrique Olvera, para manifestar, una vez más, las infinitas posibilidades en cocina. Sin más introducción, Ticuchi aterrizó este año en el mismo lugar que vio nacer a Pujol (posteriormente se pasó a la calle de Tennyson) y su portada es un ventanal abierto con un comal enorme al centro rodeado por los cocineros en acción. Cena dentro de la cueva del murciélago, ticuchi en mixteco, entre plantas, paredes negras y una muy tenue iluminación. El interior es una interesante convergencia que tiene música guapachosa (playlist con “Bote de Bananas” de Los Rebeldes del Rock y “Rosa Rosa” de Sandro) y un domo simulando un cenote. Antojable para llevar a tu amigo extranjero o a la pareja. “Cocina no tradicional, pero muy sincera con los sabores”, así es Ticuchi en palabras de su chef, Ricardo Arellano, hermano de Luis Arellano (Criollo); en corto: un menú pescatoriano con el 90% de platillos a base de vegetales y maíz, con una sola proteína. De inicio tienen un increíble guacamole fusionado con habas, toques de wasabi y chips de malanga (raíz del taro). La oda oaxaqueña comienza con el chintextle, una pastosa salsa a base de chile pasilla con chapulines, e

Time Out dice
5 de 5 estrellas
Bacon Bar
Restaurantes

Bacon Bar

Si eres amante furtivo del tocino, encontramos el lugar perfecto: Bacon Bar. Este restaurante cuyo ingrediente principal es el tocino, abrió desde 2016; tuvieron que cerrar por un tiempo, pero ya están de vuelta desde hace casi dos meses para seguir deleitándonos en la colonia Narvarte. Aquí el límite lo pondrá tú estómago porque con solo ver el tamaño te llenarás. Hay de dos elecciones: hamburguesas o sándwiches, así de sencillo pero cumplidor. También encontrarás cervezas artesanales, nacionales e internacionales, pues Bacon Bar igual funciona como tap room. Hablando del lugar, les diré que a simple vista parece un poco descuidado, pero creo que la música hace que tenga buen ambiente. Como no tienen el nombre afuera es fácil perderse, pasarlo de largo y pensar que no se encuentra ahí. Pero hablemos de la delicia que me hizo llegar ahí: sus hamburguesas. Son exquisitas, desde el pan, la carne y las papas. Nada sabe procesado porque las papas y el tocino son hechos en casa. Me decidí por la Boss Burguer y de verdad que me dejó encantada con el sabor del tocino y la carne: jugoso y doradito, con queso derretido y salsa honey sriracha. Por recomendación la acompañé de una imperial peanut stout. No sabía que la cerveza sabor cacahuate existía, no fue mi favorita pero se acompañó muy bien con la hamburguesa. De postre pedí the great golden bread, elaborado con pan brioche artesanal, plátano, Nutella, tocino, todo empanizado con cereal y bañado en miel de maple. Soy una perso

Time Out dice
3 de 5 estrellas
Olenna
Restaurantes

Olenna

Si hay alguien que conoce la pureza de los ingredientes, es el chef Maycoll Calderón. Huset, su primer restaurante, es el homenaje de la cocina de campo, y Olenna, la más reciente apertura, te transporta a tierras mediterráneas. La ubicación en Artz Pedregal le da aires de corbata apretada, pero en fines de semana se olvidan las formalidades y es un espacio muy familiar, rodeado de vegetación, con mucha madera y espacios abiertos para iluminar naturalmente. Es una cocina cargada de especias, en el buen sentido: hay sabores fuertes de aceites y vinagretas. El humus se realza con paprika y un sazonado pan pita, entrada a la que puede seguirle un untuoso y dulce camarón azul montado en calabaza. El rotini, aunque no muy arriesgado, es cumplidor en cuanto a la textura de la pasta y frescura del tomate con queso de cabra. Mientras que el pulpo a las brasas presume de tentáculos esponjosos sin sentirse gomosos y un intenso toque de olivo con muchas alcaparras. La trufa de chocolate es un auténtico viaje por entre olas saladas, cuyo aceite de oliva terminó por apuntalar a las papilas de tanto sazón pero el cacao actúa como salvavidas. Maycoll maneja el timón de Olenna en una dirección complaciente y muy atenta.

Time Out dice
4 de 5 estrellas
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Las mejores opciones para comer en la Ciudad de México

Los 50 mejores restaurantes en la CDMX
Restaurantes

Los 50 mejores restaurantes en la CDMX

Bienvenido a La lista COMER de Time Out México, un listado con los 50 mejores restaurantes en la CDMX. Encontrarás lugares imperdibles de la gastronomía que habita en los rincones de una de las metrópolis más grandes del mundo, porque no podemos negar que comer es una de las mejores cosas para disfrutar la ciudad. Estos son los 50 lugares más deleitables para probar frescos, innovadores y memorables. Todos son reseñados de manera anónima por expertos locales para vivir la experiencia de cualquier comensal. La oferta de restaurantes es variada, desde cocina de producto con recetarios inigualables hasta las mejores garnachas de la CDMX, de la mano de restaurantes y cafés con comida reconfortante. A pesar de que es una tarea compleja, dimos con los 50 mejores restaurantes de la CDMX. Pide tu mesa, ordena lo que tus sentidos indiquen ¡y a disfrutar! La Lista COMER no es un ranking, es una selección curada y en constante actualización sobre cualquier restaurante que pueda considerarse dentro de los mejores 50 lugares para comer en la CDMX. Recomendado: Las 25 mejores cosas que hacer en la CDMX.

Cafés para amantes del diseño en la CDMX
Restaurantes

Cafés para amantes del diseño en la CDMX

Hay cafés de especialidad cuyo distintivo, además del sabor, involucra un llamativo diseño interior. Tomar una buena taza con granos tostados puede volverse una experiencia sensorial si sabes dónde buscar los secretos cafeteros en la ciudad. Además de buscar cafés para ir con tus amigas o lugares para desayunar, date un respiro y déjate consentir en estos espacios que captan a la vista y al gusto; inclusive puede tocarte alguna cafetería con terraza y entonces el disfrute se maximiza al estar al aire libre. Recomendado: Restaurantes para amantes del diseño en la CDMX.

Las 20 mejores pizzas de la CDMX
Restaurantes

Las 20 mejores pizzas de la CDMX

Puedes celebrar el Día Mundial de la Pasta en la CDMX todos los días, o darle oportunidad a otro de los platillos italianos emblemáticos: la pizza. Elegimos 20 lugares increíbles para comer tanto pizzas tradicionales como exóticas. Estas pizzerías pueden ser de los restaurantes más románticos en la CDMX, o si prefieres, para añadirlas a tu lista de restaurantes y cafés con comida reconfortante. Lánzate para comer solo, en pareja o con amigos y disfruta de las mejores pizzas en la CDMX. Recomendado: Restaurantes de comida italiana en la CDMX.

Restaurantes gourmet amables al bolsillo
Restaurantes

Restaurantes gourmet amables al bolsillo

Los restaurantes de la CDMX tienen toda la oferta gourmet que es digna del orgullo local. Estos son los restaurantes que te permiten probar la mejor calidad sin afectar a tu bolsillo, perfecto si eres un oficinista de Polanco, un hombre de negocios o simplemente un foodie. 

Planes para comer en la Ciudad de México

Guía para comer saludable
Restaurantes

Guía para comer saludable

En los hot spots gastronómicos de la Ciudad de México hay muchas opciones de comida nutritiva que te ayudarán a mantenerte en forma o a bajar esos kilos de más, incluso a domicilio. Hay de donde escoger, también encontrarás los restaurantes de comida mexicana por tipo y la comida internacional por continente.

Comer barato
Restaurantes

Comer barato

Esta es una de esas guías que –lo sabemos de antemano– no importa lo bien que la hagamos, siempre va a faltar ese lugarcito que tú, querido lector, descubriste y que merecería que la gente acudiera en peregrinación a degustar su económico menú... pero que aquí no aparece. Lo sentimos, es una ciudad con decenas de miles de lugares de comida, lo menos que podemos hacer es seleccionar algunos entre los cientos que son indiscutibles. ¡Queremos conocerlos, comparte los tuyos en redes sociales usando #ComerTOM! Échale un ojo a los hot spots gastronómicos, descubre dónde puedes comer saludable en la CDMX y los restaurantes imperdibles de cocina internacional. 

Guía para la cruda
Restaurantes

Guía para la cruda

El malestar llega cuando bajan los niveles de alcohol en tu sangre y el cuerpo pide descanso. Tienes dos opciones para curar la cruda: reponerte y ayudar a tu cuerpo a que se normalice, o conectarla para que no pare la fiesta. Para cualquiera de las dos opciones necesitas herramientas, ellas se encuentran en los mejores restaurantes de mariscos, en los bares de cocteles y en los secretos culinarios de la Ciudad de México. En fin, armamos para ti esta guía para que encuentres una rápida solución. Si nada de esto te aplaca, entonces acude a la guía de 24 horas en la CDMX.

Restaurantes 24 horas
Restaurantes

Restaurantes 24 horas

Además de los lugares para comer de madrugada, tienes disponible la mejor comida en los lugares abiertos las 24 horas en la Ciudad de México. Prueba los tacos, las empanadas, las tortas, las garnachas y lo más selecto después de la medianoche. 

Restaurantes por tipo de comida en la CDMX

Vegana
Restaurantes

Vegana

Desde tacos hechos a base de soya, hasta pizzas con queso de almendra, conoce el recetario de estos lugares que apuestan por la cocina vegana. Checa los tips que Fat Gay Vegan nos contó sobre cómo ser vegano en la CDMX sin morir en el intento y acude a las mejores tiendas veganas en la ciudad.

Japonesa
Restaurantes

Japonesa

Desde restaurantes asiáticos y tiendas en la barrio coreano, hasta celebraciones (como el Año Nuevo Chino), la cultura asiática se ha establecido en la vida cotidiana del DF. Como de la comida nace el amor, te invitamos a probar lo mejor de la gastronomía japonesa en la ciudad.

Mediterránea
Restaurantes

Mediterránea

Los restaurantes españoles, la comida griega y algunos de los mejores restaurante italianos, son quienes representan en la Ciudad de México a la cocina del Mediterráneo.

Italiana
Restaurantes

Italiana

La comida italiana es de las más deliciosas del mundo, aunque también de las más imitadas. Te invitamos a conocer los mejores lugares para probarla en la ciudad, desde las mejores pizzas hasta cremosos helados.

África y Medio Oriente
Restaurantes

África y Medio Oriente

Las costas africanas de Marruecos y el Medio Oriente también tienen sus sucursales gastronómicas en la CDMX. Te recomendamos ver los mejores restaurantes de cocina de Francia, Italia y España en la Ciudad de México.

China
Restaurantes

China

La gastronomía china es de las mejores del mundo y los restaurantes de la Ciudad de México no se podían quedar atrás para respaldarla. Si te encanta la cocina de especias, la comida japonesa o la cocina coreana, tampoco dejes de probar más del oriente en estos rincones de la CDMX. 

Ver más restaurantes por tipo de comida en la CDMX

Cafés en la Ciudad de México recién reseñados

Icetronauta
Restaurantes

Icetronauta

Les cuento que mi primera vez tomando vodka de tamarindo fue en una heladería que promete ser un hit: Icetronauta, un pequeño local de helados con alcohol en la Roma. ¿No se te antoja saber a qué saben Andrómeda, Neptuno, el Big Bang o Rick y Morty? Así de curiosos van los nombres de estos galácticos helados, cuya presentación es en rollo. Sigue la luz de un astronauta neón de casi dos metros y darás con ellos, tienen mesas para dos y paredes de color negro. Viajé por la creación de la galaxia con el big bang de vodka a base de tamarindo, le echan trozos de mango y piña y topping de skwinkles y tamborcitos: cada ingrediente se siente en la boca dejando toques ácidos y picositos. El captain beboop te lleva a través de las nebulosas entre cucharadas de helado de yogurt griego, frutos rojos, bombón flameado y chocolate de avellana. El viaje estelar es para todos, por ello tienen un helado vegano y tú mismo puedes hacer las creaciones que quieras. Y para ya no generar basura especial (metafóricamente) las cucharas son de hueso de aguacate y todos los vasos son biodegradables. Aprovecha los martes de 2x1 para despegar en pareja y descubre nuevos sabores Midorys Canales

Time Out dice
4 de 5 estrellas
Flamingo Caffe
Restaurantes

Flamingo Caffe

Desafortunadamente no todo en la vida es color de rosa. Afortunadamente en Flamingo Caffe, sí. Esta coqueta cafetería es como un tesoro enterrado, para descubrirlo tendrás que adentrarte al sur capitalino y llegar a Espacio Sur, ahí te espera un colorido paraíso instagrameable en el que tu Regina George interior va a gritar de felicidad. El lugar es más pequeño de lo que parece, pero no por eso menos recomendable. La decoración es de lo más bonita, rosa por todas partes y sillones con cojines de galleta de jengibre. Sí, seguro ya estás planeando tu visita para subir una foto a todas tus redes sociales, pero espera a que leas lo que hay en la carta, sencilla pero sumamente antojable. Por las mañanas tienen desayunos, así que no hay excusa para llegar al trabajo con el estómago vacío, ¡o llévate a tus amigos al brunch! Si vas más tarde anímate por una baguette de cochinita, el pan es riquísimo, hecho a base de masa madre y libre de gluten, las cebollas moradas encurtidas que lo acompañan realzan el sabor de manera maravillosa. Para pasarlo pídete la fresca limonada de carbón activado. Para el diente dulce tienen un esponjoso panqué flamingo de limón con una acidita cobertura de frambuesa. Y no se te pueden pasar las galletas de Chicas pesadas, escuchaste bien, con el Burn Book y todo. Dan ganas de comerse cada migaja, y por qué no, también chopear, para eso tendrás que escoger entre las distintas opciones de cafés, frappés o chocolate

Time Out dice
4 de 5 estrellas
María Fortunata
Restaurantes

María Fortunata

En la Narvarte se esconde un lugar donde la feminidad y elegancia se mezclan para ofrecer a los comensales una experiencia muy chic y girly. Caminando sobre Torres Adalid encontré María Fortunata que obtiene el nombre de la abuela de Marisol, una chica apasionada por la pastelería que conquista a los asiduos al lugar con creaciones increíblemente llenas de detalles. Con apenas cinco mesas para dos personas, María Fortunata es un lugar casual con detalles hasta en el baño, paredes rosas y blancas, mucha luz y ambiente relajado. Sus propuestas gastronómicas van desde pasteles y postres individuales, galletas y panqués hasta huevos, sándwiches, toasts, pastas y ensaladas. En cuanto a las bebidas, ofrecen chocolate con toques diferentes como lavanda o especias (clavo, pimienta); también tienen chai, matcha latte y Golden milk, pero no pierden los clásicos como latte, americano, etcétera. Sólo iba por el postre y terminé comiendo más de lo planeado. Mi primera opción fue una tarta de chocolate y caramelo salado ($60) que le faltaba un poco de sal para contrarrestar el caramelo; chocolate oscuro, intenso y algo amargo, nada empalagante, la acompañé con un latte frío ($60) que rebajó el sabor chocolatoso.  Después pedí algo más cítrico: un pastelito de frambuesa y tonka ($60), una opción muy fresca a base de galleta, capa de bizcocho, una especie de coulis de frambuesa y mousse para terminar cubierto con salsa de frambuesa. Este pastelito es la onda combinado con el chocolate co

Time Out dice
3 de 5 estrellas
Flamingo Healthy Food & Coffee
Restaurantes

Flamingo Healthy Food & Coffee

Por la ventana de esta cafetería se asoma un letrero neón que resume su personalidad: "Don't Eat Shit" (no comas basura, por decirlo lindo). El interior es verde y rosado– como un flamingo– de pies a cabeza, con un sentido tropicaloso que inspira el concepto de comida 100% orgánica y refrescantes bebidas. Entre los ingredientes hay nombres que desconocía, como la espirulina azul de mi blue matcha. Me explicaron que es un superalimento, antioxidante y proteínico que traen de Australia. También lleva leche de almendra, menta, limón, un shot de matcha y otro de café; los tonos dulces no se pasan, se resalta el sabor herbal y fresco del té. Para hambrientos como yo, hay bowls llenadores al estilo poke, prácticos y fotogénicos. Probé el hanói warrior, arroz salvaje de base, cremoso tofu, edamames, alga wakame, sandía y camote dulce. El sabor del alga es mi favorito porque no lo encuentras en cualquier lugar (fuera del sushi) y aquí se percibe armonioso con el dulzor del camote. Debo de admitir que me fue poco usual comer en moldes de plástico, pero resultó útil porque al llenarme solamente le puse la tapa para después guardarlo en mi bolsa. El envase es completamente biodegradable, para no traicionar al espíritu saludable y orgánico del lugar.  No te puedes ir sin tomar una foto, ya sea de la comida o los letreros neón (que están hasta en el baño), colores y sabores que gritan que la comida saludable es todo menos aburrida.

Time Out dice
3 de 5 estrellas
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Restaurantes y cafés en la CDMX por zona

Roma
Restaurantes

Roma

Alekzander Consideremos que hasta hace apenas unas semanas en este mismo lugar había una franquicia de esos lugares de tortas que se llaman Subway, y ahora ofrece sus mesitas sobre la banqueta este asombrosamente bien decorado local que armoniza con el estilo art-noveau del edificio que lo aloja: esa casona porfiriana que se conoce como El Parián. Muebles de anticuario y un segundo nivel con una bien surtida barra que por las noches sirve de lounge. Ese cambio radical de concepto habla muy bien del impulso que la Roma está tomando en los últimos meses. Queremos más restaurantes así y menos franquicias. El menú, en donde se indica claramente “cocina del mundo”, se divide en cuatro capítulos, que no tiempos: 1) Al horno de leña (con una oferta que abarca pizzas, paninis, empanadas y queso fundido, 2) De la cocina fría (en donde hay ensaladas, brusquettas, cebiches, tártara de atún, jocoque, 3) De la barra (con ingredientes para armar tu ensalada) y 4) De la cocina caliente (que sugiere tacos, hamburguesas, solomillo y pad thai). Después del nombre de cada platillo se indica, entre paréntesis y abreviado, su lugar de origen, así que tenemos platillos argentinos, mexicanos, tailandeses, italianos, peruanos, españoles, libaneses, franceses, etcétera. La idea es que se elige del menú sin importar el orden: una pizza puede ser una entrada, o la entrada es la hamburguesa y cerrar con la ensalada de la barra. Nosotros pedimos el cebiche peruano y la pizza de alcachofa con aceitunas. Del primero podemos decir que no es el mejor del mundo, y que para ser peruano parecía más mexicano, pero tampoco decepcionaba: a nuestro gusto le faltó esa acidez picosita que da la felicidad en quien lo come. Sin embargo es lo que era pues: un cebiche. La pizza tuvo mejor fortuna: con un adecuado tiempo de horneado de la masa, de forma que era crujiente por fuera y suave por dentro, bien sazonada, de gusto equilibrado, viene en porción individual y tiene forma oblonga, no redonda, lo que es siempre mejor a la hora de acomodar las cosas en la mesita. De postres había poca variedad, pero bien seleccionada. Lo mejor es el helado de queso de cabra con higos y hojitas de hierbabuena: tan rico que es como para tomarlo de pretexto, llegar a media tarde y solamente sentarse a ver pasar gente mientras se le paladea. Muto Suponemos que por ahí del año 2025, los restaurantes serán todos así y para entonces esto no será novedad: sobre tu mesa se proyecta el menú desde un cañón de video que pende verticalmente, y tú vas seleccionando platillos y bebidas señalándolos con el dedo. Estos se cargan a la cuenta y luego te los llevan a tu mesa. Para entonces será un robot el que te lo traiga. Por ahora sigue siendo un mesero humano, más preocupado por saber si supiste usar esa interfase que por otra cosa. Si este dispositivo estuviera en un restaurante de Polanco o Santa Fe, sería una curiosidad para los oficinistas. Pero en la Roma esto hubiera sido impensable hasta hace unos meses. El Muto es un símbolo más de que la Roma está mutando. La colonia, que hasta entonces se había caracterizado por propuestas gastronómicas “auténticas” (léase: esfuerzos culinarios casi domésticos), cada vez más atrae otro tipo de inversiones. Y de clientela. Los comensales de Muto son los mismos que puede uno ver en Polanco o Las Lomas, si bien un poco excitados por estar en otra zona a la que nunca acuden (quien esto escribe, escuchó ese mismo tema de conversación en dos mesas distintas). El restaurante está pensado para ellos: su decoración es al mismo tiempo exótica y lujosa; ese cutre-chic perfectamente calculado, con atisbos high tech (curiosamente, los aparatosos proyectores colgantes son lo menos high tech del mundo: son toscos y oficinescos). Aquí la inspiración decorativa y gastronómica es asiática: una especie de Tailandia cubista, tapizada en maderas, donde se ofrece sushi y udon. La música es lounge reglamentario. La comida, después de toda la parafernalia tecnológica, no resulta en grandes sorpresas: son combinaciones si acaso un poco más vanguardistas en su presentación, pero ya la has probado anteriormente. Los edamames para la entrada tienen un toque de canela que los vuelve más interesantes. Pedimos también los Ravioles muto, pero no nos emocionaron. Recomendamos, eso sí, el Pescado laqueado, jugoso por dentro, de corteza dulzona y suave. La bebida obligatoria es el sake. Pide el de la casa: es suavecito e invita a que se alargue la conversación, la sobremesa. La Perla de la Roma En las soleadas playas de la avenida, esta marisquería por un momento te hace dudar de que estás en realidad en la Ciudad de México y no a orillas del mar, mirando pasar a los pelícanos. Claro, vuelves a dar una probada a tu Vuelve a la vida y la duda queda disipada: eso que oyes afuera no es el Metrobús, son barcos que pasan… La Perla de la Roma es un clásico de la comida del mar en la ciudad… sin ninguna pretensión de gran restaurante. Lleno todas sus mesas de comensales casi a todas horas –es común esperar tres cuartos de hora a que te dejen entrar– su interior no es más que un jacalón de paredes amarillas y sillas de metal, sin ningún sentido decorativo. Eso sí, una vez dentro el servicio es super veloz y eficiente. En un dos por tres ya tienes tu cerveza fría en la mesa y un coctel enorme delante de ti. Los mariscos y pescados son en verdad frescos y siguen las recetas de las costas mexicanas: al ajillo, al vapor, al mojo de ajo, fritos, empanizados, rebosados, a la mantequilla… Pero lo que rifa aquí es el empapelado: servido en papel aluminio, es una especie de bomba afrodisíaca que mezcla camarones, pescado, pulpo, calamar, ostión, caracol y no sé cuánta cosa más, flotando en su propio caldo. Visto por fuera parece poco, pero en realidad es un platillo más grande de lo que aparenta, y si antes pediste empanaditas o un coctel grande, es muy posible que no puedas terminar éste, muy a tu pesar, pues es delicioso. Un lugar que lleva ahí décadas y por décadas seguirá no importa que la Roma deje de estar de moda: sus comensales son capaces de cruzar media ciudad para comer ahí. La Miscelánea Es difícil imaginarlo pero la Roma aún tiene sus pequeños tesoros escondidos. Uno de ellos es La Miscelánea, galería de arte que tiene un restaurante con una interesante oferta gourmet. Su menú de precio fijo ($70) cambia diariamente. Entre sus platillos regulares con más éxito está el gazpacho rojo, las croquetas de jamón serrano y atún, el hummus de garbanzo, la tortilla de patatas clásica, mar y tierra o del huerto. Lo sirven de lunes a viernes de 2pm a 4:30pm e incluye una copa de vino o una cerveza. Sirven también desayunos de 9:30 a 12 del día. Si sólo quieres algo para picar están las tapas y antojitos mediterráneos que sirven todo el día. Tip: Un imperdible es el hummus de elote o chícharo y el gazpacho de tomate verde. Para compartir lo ideal es el carrousel de tapas (champiñón, calabacín, queso y jamón serrano). La Piazza Ristorante/ Café della Piazza La Piazza es el común denominador para decir que vas a cualquiera de estos dos establecimientos, prácticamente homogéneos en espacio y menú. Como el idioma de su nombre lo indica, hay variedad de platillos italianos —y en italiano, para los conocedores de la gastronomía y las lenguas romances—, entre otras opciones. Entre éstas destacan los desayunos, que no distan mucho de las alternativas más socorridas en la vida de un mexicano (chilaquiles, molletes, huevos, etcétera). Entre las dos cartas (la del restaurante y la del café) podrás encontrar platillos que se ajusten a tu bolsillo o a apetito, así que desde que llegues pide ambas, para que tengas de dónde elegir. La versión chica de una Insalata della Piazza (jitomate, espinacas, jamón, champiñones, aderezo francés y mozarella) por ejemplo, sólo cuesta $40. El Salmone e peperonatta se sirve en un grueso filete, con espinacas, nuez y salsa de pimiento que da un toque especial; y la ensalada con queso de cabra es una excelente alternativa si pretendes comer algo saludable pero no dejas de ser “de buen diente”. El pan, tanto dulce como salado, es hecho en casa y tantas opciones —garibaldi y pan de elote, o multigrano y pan de aceitunas— te harán romper la dieta. Si tu prioridad es echar el chisme puedes acompañar tu charla con un café de la casa (con licor de cereza) o una Báltika, tradicional cerveza rusa que no hay precisamente en cualquier establecimiento. Los jueves hay saxofonista en vivo, así que si pensabas ir solo y no querías sentirte raro observando minuciosamente a los que por ahí pasan, ya tienes pretexto: escuchar un poco de jazz, pop y una que otra sorpresa. Las mejores mesas son las que dan a la Plaza Luis Cabrera (en la terraza), en donde un compositor, una vecina cougar y otros personajes asiduos a La Piazza prefieren sentarse. Sobra decir que hay pizza, pasta y vino. Volver La esquina que solía ser una fondita de barrio le ha cedido el local a un "diner mexicanizado, donde casi todo es artesanal y hecho al momento", según describe uno de sus socios, Jimmy Marcus. Y si algo delata el espíritu de ese concepto son sus amplios horarios, sobre todo en contraste con el promedio de otros restaurantes de la zona. Para desayunar, uno puede decidirse por un tazón con fruta, alguna variedad de waffles o hasta unos chilaquiles, acompañados por un 'lechero'. A la hora de comer, puede que las hamburguesas en versiones totalmente 'de la casa' concentren la atención (por ejemplo una de res con fondue de queso de cabra con chile morita, berros y cebolla caramelizada). Pero ahí no queda todo: hay entradas (¡mozarella con frutos rojos!), sopas, ensaladas, macarrones con queso cheddar, sándwiches y panninis (su delgado pan baguette, hecho con masa madre alemana, es una deliciosa sorpresa). Pa acabar pronto: lo de aquí son bocados que combinan sabores inesperados, para devorarse a la hora que se presente el hambre. Lo que no hay que hacer es irse sin probar sus papas gajo, servidas con un trío de salsas: curry, chipotle y wasabe. Ambientado con sencillas mesas, cada una con una maceta al centro que puedes comprar, Volver tiene cierto toque casero gracias a la distribución de su cocina y utensilios, uno que otro libro de recetas y diversos ingredientes contenidos en grandes frascos de plástico; además de un staff, más que amable y cálido. Vamos, que hay muchas razones para volver. Belmondo Intentaré hacer una reseña objetiva de este lugarcito recién abierto, pero advierto que hay un elemento que me lo impide: el día que fui a comer ahí, tan sólo a tres mesas de distancia estaba comiendo Thom Yorke… ajá, el mismísimo cantante de Radiohead, junto a su guitarrista, Colin Greenwood y algunos más. Así. Casual. Masticando su comida. Bebiendo de sus vasos. Y eso no es lo peor: me dicen que ya era la segunda vez que iban. Y como casi no soy fan, entonces sólo tuve un leve acceso de temblorina, y casi no se me atragantó la exquisita crema de alcachofa que estaba comiendo cuando los vi. Hay lugares que inexplicablemente tienen un éxito instantáneo. Este que ahora nos ocupa al momento en el que cuento esto, tenía solamente dos semanas de abierto. ¡Dos se-ma-nas! Y en ese tiempo ya, que me conste, había ido Annie Clark, la de Saint Vincent, a cenar, y ahora los de Radiohead. Y no, no estamos hablando de un restaurante fancy de Londres o Nueva York. Esta es la esquina de Mérida con Tabasco, el mismo sitio donde antes había una lavandería abandonada, enfrente de un restaurante que vende tortas poblanas. Lo normal es que un restaurancito abra y se paren primero las moscas y luego unos cuantos clientes. Y si es bueno, el boca en boca va llenándolo y llega un momento, luego de varias semanas e incluso meses, en que pueda volverse el lugar de moda. O no. Aquí algo raro pasó. En cuanto abrieron tuvo todas las mesas llenas y así se ha mantenido, y ahora tiene celebridades internacionales. Quizá la historia de sus dueños nos dé una pista: son los mismos que llevan El Félix, el simpático y agradable barecito que está a solo una cuadra de distancia. Y que sí, está de moda. Los dueños son de Monterrey y están muy pendientes de su negocio. Eso explica, de entrada, que del menú de sólo cuatro páginas, dos se ocupen únicamente de la carta de bebidas (una de vinos y la otra de mezcales, cervezas, whiskeys, cafés y refrescos). Quizá también explique la exitosa fórmula de RP que los anima y que, al mismo tiempo, no los hace ser ostentosos. Porque a pesar de sus llenos diarios, de las celebridades, y de que las mesas están ocupadas por personas que por más antisocial que seas, ya conoces, el lugar es excesivamente discreto: nada de letrero luminoso, nada de música a volumen por encima de las conversaciones, nada de una decoración que impresione. Ni siquiera hay mesas en la calle. En la noche la luz es tenue y lo iluminan velitas en cada mesa. Y aún así ya todo el mundo sabe de ese sitio. ¿Y el menú? Emparedados, ensaladas y sopa del día. Y ya. Nada de cocina de autor ni platillos complejos. Ese día, además de mi sopa, pedí un London broil, sandwich relleno de carne, en su punto, con alioli de aguacate y germinado de cebolla; ¿volvería para pedirlo? Sin duda. De postre, pay de limón (he probado mejores) y café expreso (aquí sí, un gran café) todo, a un precio bastante accesible. En verdad que lugares como este deberían abrirse en cada esquina de la ciudad.

Polanco
Restaurantes

Polanco

Varios de los lugares para comer en Polanco forman parte de nuestro top 10 de restaurantes en el DF. Te invitamos a probar sus platillos y disfrutar más de la colonia en sus antros y bares, teatros, tiendas e, incluso, actividades para niños.

Centro
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Casino Español Más que un restaurante, el Casino es una institución en lo que se refiere a cocina española en la ciudad. Es famoso por su ambiente fastuoso, por sus platos típicos, sencillos y abundantes -como la paella, la fabada y la tortilla de patatas- que invitan a la ingesta ilimitada de buen vino; pero eso ya todo mundo lo sabe… Si se le quiere dar un nuevo giro a este espacio, vale la pena visitarlo por las mañanas, cuando el sol apenas toca las calles del Centro Histórico. Desayunos con aire de lujo viejo: mesas súper puestas, meseros que siguen al pie de la letra el protocolo de un servicio exacerbado y un menú que ofrece tanto picantito mexicano como grasita a la española. La opción son los huevos rotos, estrellados sobre una cama de finas patatas fritas en su máximo punto crujiente, coronado todo con trocitos de jamón serrano. Para acompañar bastaría un jugo de naranja recién hecho, pero si lo conviertes en mimosa,  la experiencia será incomparable. Hostería de Santo Domingo Aquí he probado el mejor caldo de res de toda mi vida. Que algo tan doméstico como un consomé de res servido en un restaurante logre múltiples dimensiones en el paladar, y te revele lo que siempre pensaste que debía de ser ese potaje, pero nunca lo había alcanzado, habla en verdad mal de tus abuelitas, con perdón. Lo bueno es que tus abuelitas seguramente comieron aquí, cuando eran unas niñas y acompañaban a sus abuelos. Y también es muy posible que ya desde entonces trabajaran aquí los mismos meseros que ahora te atienden. Este establecimiento ofrece comida mexicana desde 1860. Para darnos una idea: en ese año era presidente Benito Juárez. Se trata del restaurante más antiguo de la ciudad de México, la muy tradicional y añeja Hostería de Santo Domingo, con su piano que tocó Agustín Lara (y que sigue tocando las de Agustín Lara), con sus murales de la vida antigua de la ciudad de México, su talavera, su papel picado colgando del techo, su vitral, sus autógrafos de celebridades de hace décadas, y sus chiles en nogada monumentales en tamaño y sabor, de los que recomendamos pedir únicamente media porción, porque la porción completa es inacabable. Chiles que, a diferencia de muchos otros lugares que sólo los sirven en septiembre, se pueden pedir en cualquier época del año, y han trascendido su fama hasta autodenominar a este viejo edificio colonial, ex convento de Santo Domingo, la Catedral del Chile en Nogada. La espera afuera por una mesa por más de una hora es también parte de la tradición, así como el servicio un tanto caótico, y también traer a comer aquí a tus amigos del extranjero, para decirles: esto es comida mexicana y no eso que ustedes comen que creen que es comida mexicana. Y para como van las cosas, a este lugar traerás a tus nietos y ellos a los suyos. La casa de las sirenas En un lunes festivo (uno de esos días contradictorios en los que siendo lunes todo está cerrado) me encontraba caminando, desesperada por encontrar un lugar abierto donde mi amigo (de visita desde Londres) y yo, nos pudiéramos tomar una cerveza, tranquilos, lejos de los tumultos. A punto de desistir, recordé este pequeño lugar justo detrás de Catedral. Un edificio del año 1750 que desde hace siglos –literalmente: cientos de años– es conocido por las figuras de sirenas que rematan su fachada, y que desde mediados de la década antepasada sirve como restaurante y bar para días festivos. El hallazgo fue grato: los interiores tienen ese gusto atemporal de los muebles viejos, de las maderas centenarias. En la terraza hay una muy bonita vista de la parte posterior de Catedral y del Templo Mayor. (Una advertencia para aquellos que tienen paranoia a los sismos: en la terraza, cada que pasan los meseros, el piso tiembla como si pasara un trailer muy pesado. Quizá para ellos, lo mejor sea pedir la orden en las mesitas que están sobre la acera peatonal.) El menú es mexicano, mexicanísimo. De entrada una cazuelita de tuétano o de jaiba. Luego, una sopa de ostiones… que hay que decirlo, está picosa. De plato fuerte recomendamos más los pescados que, finalmente, esta casa es de sirenas… Nuestra elección: el Robalo al Ajonjolí. Definitivamente es un lugar que visitar si se está por los rumbos: es muy tranquilo, se come rico, y resulta perfecto para zafarse por unas horas de ese caos milenario que es el Centro Histórico La Jersey De su sucursal matriz –ubicada en el corazón del mercado de San Juan– conserva la venta de productos a granel, las dos copas de vino tinto de la casa y el postre de cortesía por persona, así como los platos, vasos y cubiertos de plástico (este detalle le da a los platillos una presentación simple y poco agraciada). La decoración del local es rústica: mesas y sillas de madera, pero no desentona con el ambiente del edificio recién remodelado y repleto de pequeñas boutiques de diseño (está en el Hotel Downtown). Si quieres enfrascarte en una charla extensa, busca las mesas en los salones interiores; pero si deseas comer y mirar, busca sentarte en la terraza. La oferta de la carta es sencilla, principalmente hay tapas, baguettes y ensaladas. Sin embargo, de estos tres platillos surgen combinaciones fabulosas y sofisticadas, gracias a que utilizan quesos y embutidos nacionales e importados, todos frescos y deliciosos. Las porciones de las tapas son modestas, pero cada bocado vale la pena. No hay pierde, todas son recomendables; aunque las de queso manchego de cabra, sobreasada y jabugo lo son aún más. Las ensalada caprese es el complemento perfecto para evitar cualquier culpa, es fresca y viene con un aliño de aceite de oliva. Por último, pide el bocado de los dioses, tapa de queso mascarpone con miel y nuez. No lo dudes, te dejará un muy buen sabor de boca. Café de Tacuba La cocina mexicana está en boga quizá porque ahora forma parte del patrimonio inmaterial de la humanidad. Basta una lectura rápida de cualquier guía turística sobre el DF para saber que uno de los lugares que más recomiendan visitar para descubrir los sabores del país es el Café de Tacuba, que acaba de cumplir cien años de vida. La casona es del siglo XVII con techos altos sostenidos por vigas de madera, decorado con candelabros y mosaicos tipo talavera, cuadros de arcángeles y ambientación musical que corre a cargo de una estudiantina ambulante. El menú bilingüe proporciona diversión garantizada especialmente al llegar a los Machitos fritos que son traducidos por fried machitos. Lo realmente divertido es que la Guajolota no tiene traducción ni vergüenza. Después de servirme un agua de sandía, la mesera con uniforme blanco e inmenso moño en la cabeza, me sugiere probar un poco de todo y ese platillo se llama Cuatro cositas o Four little things, baby. Frijoles refritos, guacamole, arroz con menudencias, un tamal en salsa verde o chile relleno (a escoger), un taquito dorado y una probadita de la estrella del menú, una enchilada Tacuba. Tortilla rellena de pollo tierno bañada con salsa poblana cremosa y queso derretido que causa adicción instantánea. Ovación de pie se lleva el guacamole pensado para paladares que no comen picante. En los postres aparecen los dulces típicos además del pastel de limón glaseado color verde radioactivo que se encuentra en el refrigerador de la entrada, aunque el de tres leches con cubierta de cajeta le dice quítate que ahí te voy. Ahora sé que la cocina mexicana está bien representada y que cuando extrañe la sazón de mi abuelita, tengo un lugar a dónde llegar. Mumedi Todos hemos sido testigos de los cambios que ha tenido el Centro Histórico de la ciudad desde hace un par de años. Desde las modificaciones urbanas hasta la apertura de espacios como galerías, restaurantes, tiendas y cafeterías, el primer cuadro del centro disfruta de un segundo aire perfectamente disfrutable. En una de las calles principales de ese primer cuadro, en medio del caos, la gente y el ruido se encuentra el Museo Mexicano de Diseño, una tienda, galería y cafetería dedicada desde hace casi 10 años a promover el buen comer y las creaciones artísticas. MUMEDI fue ideado por el diseñador Alvaro Rego García de Alba como resultado de la necesidad de un museo de diseño en México, y ha tenido dos etapas importantes. Hace casi dos años hubo una remodelación completa donde se aprovechó todo el espacio de la propiedad, y así lograr un espacio casi independiente para cada área de lugar. Mumedi se ha convertido en un proyecto polifacético, ya que además de ser un museo, es una fundación que se dedica a alentar y apoyar el diseño gráfico e industrial en nuestro país y cuenta con una tienda donde el 80% de los productos son diseños mexicanos fomentando su consumo y producción. Así, la tienda se ha convertido en un laboratorio de experimentación constante, donde jóvenes diseñadores pueden comercializar sus productos, siempre pensando en apoyar a las pequeñas y medianas empresas de diseño. Entre fotografías, pinturas, una curiosa tienda y librería especializada donde puedes comprar diferentes accesorios hechos con diseños vanguardistas, revistas y una selección de carteles de sus exposiciones más recientes, es posible deleitar tu paladar con delicias culinarias que acompañan perfecto el escenario. La carta fue diseñada por el Chef Aaron Gómez Figueroa, cuenta con platillos internacionales como quiches, baguetts y croissants, algunos de ellos con un toque mexicano, lo que los hace totalmente irresistibles. Los sabores son ricos y especiales debido a que se prepara todo al momento, lo que povoca que los pedidos tarden un poco en llegar a la mesa, pero siempre vale la pena. El restaurante/cafetería de MUMEDI cuenta con una carta de platillos que se sirve en su totalidad a lo largo del horario de servicio con una gran variedad de tés, cafés, smothies y probablemente la mejor bebida del lugar: el te chai. El menú de comida es muy amplio, y la presentación y sabores lo valen. Visiten Mumedi y sean testigos de uno de los esfuerzos independientes con más propuesta en el Centro Histórico de la ciudad. Azul Histórico A cargo del chef Ricardo Muñoz Zurita, conocido también como el antropólogo de la cocina mexicana por su trabajo de investigación y rescate a las tradiciones culinarias, este proyecto gastronómico no podría estar en mejores manos. Se trata de una variante de la serie Azul, que inició con el ya clásico Azul y Oro, en Ciudad Universitaria. Alojado en una casona que perteneció a Francisco Sergio Iturbe, mecenas del arte mexicano del siglo XX, Azul Histórico ocupa su patio central, a la sombra de un techo de laureles. En sus paredes se encuentran dos piezas de grandes artistas mexicanos, “Las comadres”, del escultor Mardonio Magaña, y “El holocausto”, mural del pintor Manuel Rodríguez Lozano. El Azul no es un restaurante de mantel largo. Es más, no hay manteles. Las mesas de madera desnuda portan sólo grabados de los nombres de las calles aledañas a la zona. Sobre ellas se sirve cocina mexicana de autor. Entre los platillos más populares están los buñuelos rellenos de pato bañados en mole, los panuchos de cochinita pibil, el chichilo negro de chile chilhuacle servido con venado y el pastel de chocolate acompañado por helado de queso gorgonzola. Además del menú tradicional, cada mes se presenta un festival gastronómico distinto, dedicado a un ingrediente o cocina regional. Churrería el Moro La sabrosa tradición de ir a comer churros a El Moro es toda una experiencia.Este lugar ofrece una carta exquisita, aunque reducida: hay malteadas, leche, café, refrescos y churros. Debes poner mucha atención con los paquetes que eliges, pues hay uno en especial -el español- que es muy espeso y dulce, te recomendamos leer las letras chiquitas del menú antes de que ordenes. En esta época de lluvia, es un buen venue para disfrutar del tiempo y gozar de un armonioso ambiente a la mexicana las 24 horas del día. Tip: Las tortas y tacos que está junto al establecimiento son buenísimas y las puedes comer mientras tu pedido en El Moro está listo. Hostería La Bota Platica, bebe y come junto al Hombre Araña, un toro y la Mona Lisa La monotonía no entra a este “cultubar”. Frases de personajes como Octavio Paz, José Martí y John Cage, dan motivo para andar mirando para todos lados. Concurrido principalmente por estudiantes e intelectuales, transmite una vibra de originalidad con un ambiente confortable que te hará sentir como si estuvieras en casa de un amigo. En sus paredes los objetos parecen cobrar vida, presentando detalles como un muñeco del Hombre Araña conviviendo con cajas de cerrillos de los ochenta, mientras la Gioconda de Da Vinci observa fijamente a un esqueleto sentado como rey sobre un televisor. La música es variada, pasando de sones cubanos a los Gipsy Kings así como jazz y rock de todas las épocas. Ya instalado, llega el momento perfecto para pedirle al mesero la especialidad de la casa: “La Gran Chinampa”, torta de bistec y chistorra ahogada en salsa verde, acompañada con las bebidas recomendadas por Adrián (dueño, mesero, barman y un gran conversador): el Limón Dux y el Cáliz de Portugal, este último con ingredientes de los colores de la bandera del país que le da nombre. Desde 2005, este recinto considerado el lugar de los artistas del centro, es un espacio para conversar por horas, sin que uno se percate de cómo se consumen las pequeñas veladoras, testigos mudas de las mesas. La Bota genera empatía y un lenguaje aparte, haciendo de esta hostería de estilo español algo propio, permitiendo a sus visitantes dejar un mensaje, dibujo o foto en sus paredes, para así adueñarte de un pequeño espacio dentro de su baúl de recuerdos. Los Cocuyos No tiene sillas, uno come parado –debiéramos decir: arrimado– en la banqueta. El maestro taquero orquesta un micro circo de dos pistas: en la primera hierven, en aceite, el suadero, la tripa, la longaniza. En la otra se cocinan, al vapor, la cabeza y sus derivados: el cachete, la lengua, la trompa, el ojo. Este lugar es una leyenda secreta de los tacos callejeros. Sólo para cerciorarnos de su poderío, volvimos a probarlos para esta ocasión: son indiscutibles. El suadero es jugoso, suave, perfectamente sazonado. El cachete está en su punto. La longaniza es un poema. Las salsas pican pero no ofenden, realzan el sabor de la carne, no lo sepultan. Quizá el mejor suadero del DF. Tip: Entra a la cantina de junto, Los Portales de Tlaquepaque, bebe a placer y, como botana, pídete unos tacos de suadero con todo. Te los traen de aquí.

Condesa
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Condesa

Antiguamente, esta zona era una gran hacienda que pertenecía a María Magdalena Dávalos y Orozco, una mujer reconocida por su capacidad para administrar brillantemente sus negocios y tener una posición acomodada al tener el título de condesa. 

San Ángel
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San Ángel

Bellas calles empedradas y casas de estilo colonial hacen de San Ángel uno de los barrios más icónicos de la ciudad. Uno de los lugares más visitados es la Casa Estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo, la primera parada de los 15 lugares imprescindibles de San Ángel. Si tienes ganas de fiestear y pasar un rato inolviddable, visita los mejores antros y bares en San Ángel

Coyoacán
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Coyoacán

Una de las colonias más queridas en la ciudad es Coyoacán. Su oferta cultural alcanza varios de los más famosos museos y centros culturales en Coyoacán. Ya sea que la visites para comer un delicioso churro, dar una vuelta por el Jardín Hidalgo o sentarte frente a las fuentes de los coyotes, es seguro que pasarás un momento agradable. 

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