Antros y bares

Todo sobre la vida nocturna en la Ciudad de México. Los mejores antros, bares y cantinas para divertirse y tomar cervezas, tequila, mezcal y vino

Las 20 cantinas más divertidas de la CDMX
Bares y cantinas

Las 20 cantinas más divertidas de la CDMX

Existen establecimientos de la CDMX que son espacios centenarios, son cantinas de respeto en donde si las paredes hablaran, te relatarían las anécdotas más divertidas, increíbles y hasta espeluznantes. Hay otras cantinas modernas que buscan definirse con personalidades vanguardistas, djs y platillos de comida mexicana contemporánea. En muchas de ellas encontrarás música en vivo para amenizar tu comida o para bailar después de algunos tragos, lo mejor es que puedes vivir una experiencia diferente para precopear o echar la fiesta sin derroche. Prepara la morralla para la rocola y mucha hambre, porque lo mejor de las cantinas de la Ciudad de México te está esperando. 

Karaokes
Vida nocturna

Karaokes

Pop, jazz, rancheras, banda o música electrónica, canta todos los géneros por gusto personal, para el asombro de tus amigos o para ligar. No olvides el tequila para curtir tu garganta como Alejandro Fernández. Échale un ojo a los karaokes y cantabares LGBTTTI de la CDMX. 

Bares para solteros
Bares y cantinas

Bares para solteros

Ser soltero en la Ciudad de México es lo de menos porque siempre hay gente y lugares por conocer. Hicimos esta guía para que puedas armar un plan sin importar tus intenciones de ligue o gustos para que disfrutes lo mejor de la vida nocturna. Puedes escoger un bar de los mejores de coctelería, alguno de los bares y antros para mayores de 30 años o puedes irte a bailar música electrónica. ¡Haz la noche tuya en estos 10 hot spots de la CDMX!

Bares deportivos
Bares y cantinas

Bares deportivos

Ya sea que estés acompañando una cerveza con un partido de béisbol, o un mezcal con tu equipo de futbol en las pantallas, estos bares aseguran los mejores lugares para que en compañía de amigos disfrutes del ambiente deportivo. No dejes de conocer los mejores gastrobares de la Ciudad de México.

Las mejores fiestas en la Ciudad de México
Vida nocturna

Las mejores fiestas en la Ciudad de México

Lo mejor de la vida nocturna de la Ciudad de México te tiene preparadas muchas actividades para que disfrutes mientras otros duermen. Hay lugares para bailar, antros únicos y de música electrónica, bares darketos, coctelería y antros y bares secretos. Descubre qué puedes hacer las 24 horas en la CDMX. 

Antros y bares en la CDMX recién reseñados

Terraza 5a Bar
Bares y cantinas

Terraza 5a Bar

Cualquier día de la semana puedes darte una escapada al Centro para visitar esta terraza que se antoja para un plan relajado que terminará a la medianoche, o bien, para acelerarte el ritmo cardiaco e iniciar una precopa con tu bola de amigos. Esta terraza sigue el mismo estilo de los bares del Centro de la Ciudad de México, es barato y con un tutti frutti de gente, lo cual mejora las posibilidades de ligue y de conocer personas de todas partes de la ciudad. El lugar es abierto, así que en el día tienes aire fresco y mucha luz, cuando cae el atardecer es mejor tener un tarro grande de cerveza en la mano, hay que aprovechar que las noches son más cálidas. Los fines de semana seguro encuentras música en vivo. Hay promociones de comida y bebida y son el encanto principal de Terraza 5a Bar. Si vas en grupo puedes pedir un tritón de cinco litros, los lunes hay margaritas en 20 pesos, los martes son de bolas –copas tongolele– a 35 pesos, puedes pedirlas micheladas, cubanas o de gomichela, para las niñas fresas; y los miércoles están todos los cocteles en 50 pesos. Aunque la comida no es el fuerte de este bar, te piden la compra de alimentos para validar las ofertas, así que comparte unos nachos, papas o alitas.

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
The Wolf Cave
Bares y cantinas

The Wolf Cave

La anzures ya tiene una terraza que le dará vida a las noches de copas de la colonia con música en vivo, shows y comida al estilo de una casa grill. Entrarás a la cueva del lobo, una divertida, elegante, romántica y sensual. La entrada es una pequeña recepción con un refrigerador que muestra los cortes de carne que son las estrellas del menú; podrás ver un rib eye o un new york de 400 gramos, el t-bone de 600 gramos o el favorito del lobo, el corte tomahawk de poco más de un kilo (¿para compartir?). Las guapas hostess de The Wolf Cave te guían hacía el interior, es una casa de tres pisos con paredes casi blancas, de un tono crema muy límpido que lo hace acogedor. Lo primero que notas es la cava de vinos con poco más de 100 etiquetas, las mesas cubiertas de manteles y la barra del segundo piso que le dan un aire señorial a todo el espacio, se logra un ambiente tranquilo. Continúas por las escaleras y llegas al tercer nivel, hay un área de fumar con una mesa redonda y sillas, donde no pierdes la comodidad del resto del bar. Al fondo, hay otras mesas en donde los invitados observan con atención el escenario, un pequeño espacio en donde la música en vivo es la estrella de cada fin de semana. Los sábados son las noches bohemias del lobo, con un grupo musical invitado que ameniza a partir de las 8pm, llega temprano para que consigas una mesa cercana al escenario. En la carta hay coctelería tradicional y tragos de la casa, como el gin tonic con topping, u

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Collins Satélite
Vida nocturna

Collins Satélite

Electrónica, pop y reguetón es la música que te espera a ti y a tus cuates, sin mencionar el ambiente fiestero y promociones accesibles con las cuales no querrás ir a otro antro más que a éste, en el norte de la ciudad. Al llegar pude notar que sin reservación es difícil entrar, pero no imposible. Subiendo unas escaleras había una habitación negra con cortinas rojas simulando seda, es ahí donde encuentras la taquilla. Pagas cover de $150 para mujer y $400 para hombre, ahora que si tienes reservación, las mujeres entran gratis y a los hombres les descuentan 80 pesos. Los viernes está la promoción de botellas gratis (sólo patrocinadores) pagando los refrescos y el servicio, hasta las 3am. En cuanto entré, con la canción “Despacito” de Luis Fonsi y Justin Bieber, pude notar que la decoración no se limitaba a paredes negras y luces multicolor, sino que tenía un diseño de interiores con sillones aterciopelados, candelabros, tapetes negros con detalles dorados, una pista de baile al centro y en el techo había bolas disco que reflejaban las luces. Te sentirás en una mansión donde la juerga nunca muere. En algún punto de la noche me enteré que además hacen eventos, y justo esa noche había uno de motocicletas, quienes por alguna razón no pudieron llegar. Sería cuestión de que investigues en sus redes sociales, pues habrá fiestas con un concepto reguetonero y sin cover. Después de toda la averiguación me dio un poco de sed, así que me acerqué a la barra para pedir algo de tomar y m

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Chela & Go
Bares y cantinas

Chela & Go

Hay rock noventero y pop, es un bar tranquilo con decoración un tanto bohemia y luces bajas, para ir incluso a la hora de la comida y tomar un lugar en la barra o en cualquiera de las mesas. Lo primero que elegí fue una Border Psycho Black Saison, una cerveza artesanal ligeramente amarga y de consistencia espesa, muy refrescante para estos calores atemporales. Hay más de 60 etiquetas de cervezas nacionales e importadas, además de 12 artesanales mexicanas. También me animó un martini de mazapán, que aunque su aspecto de leche con espuma no me encantó, la combinación de vodka, frangelico, cacahuates tostados y caramelo resultaron perfectos para alguien que ama las bebidas dulces. Me gustó el carajillo chelango con expreso y cerveza, además de una textura suave y una cantidad justa de espuma; es un rico levantón para después de comer, que por cierto no fue posible en mi visita porque no había gas, no me quedó de otra mas que echar la Chela & Go. Espero que la próxima vez pueda averiguar si el queso fundido, los tacos de lengua y las costillas bbq son dignos representantes de la cocina de barrio que anuncia este bar.

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
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Vida nocturna

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Cocteles imperdibles
Bares y cantinas

Cocteles imperdibles

Conoce las joyas creativas de los mejores mixólogos de la Ciudad de México con estos cocteles, así no te perderás entre tantas opciones de los menús. Conoce también los bares de hotel, los antros únicos de la CDMX y top 10 de antros.

Billares y boliches
Bares y cantinas

Billares y boliches

¡Ya cámbiale! Vivir de noche no es sólo ir a bares secretos o a los mejores antros de la CDMX. Desvelarse con billar, boliche y botanas puede ser una de las mejores experiencias con esta selección que preparamos para ti.

Cabarets
Vida nocturna

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Visita los bares y antros para desvelados, haz la ruta de las cantinas de respeto o tómate unos shots en los mejores bares de la CDMX.

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Los mejores lugares en la CDMX por licor

Cervecerías
Bares y cantinas

Cervecerías

Los defeños amamos la cerveza. Tanto las marcas clásicas, chelas artesanales o de importación, la bebida de malta es la que domina. Te recomendamos las mejores cervecerías de la ciudad para que brindes en tu cumpleaños, partido de futbol o cualquier celebración especial.

Pulquerías
Bares y cantinas

Pulquerías

Cuando despertó, Mayahuel aún estaba ahí. Luego de miles de años, el pulque sigue deleitando paladares, tal como lo hizo entre los dioses en su origen mítico. Pero ahora en bares, restaurantes y cantinas, lejos de los tinacales y sin jícaras. Sus hilos de baba son sorbidos con la misma fascinación entre ancianos que entre adolescentes; lo mismo en barrios populares que en zonas trendy. Sin embargo, hay un universo de distancia entre las barras azulejadas de las pulquerías clásicas del Centro Histórico y las mesas de diseño de la Roma y la Condesa. Te presentamos lugares defeños para beber un buen pulmón, los tragos exóticos que debes probar y hasta una entrevista con un verdadero experto pulquero.

Bares para tomar gin
Bares y cantinas

Bares para tomar gin

Los mejores gin tonics del DF se encuentran en estos lugares.

Bares de vino
Bares y cantinas

Bares de vino

Antes de visitar estos lugares, toma un curso de vino y conviértete en un catador para lucirte con tus amigos o con tu ligue. Al poner en práctica tus conocimientos, recuerda desmetir los mitos del vino. Sírvete una copa de tu vino o espumoso favorito y brinda con la frase "vino, vidi, vici".

Mezcalerías
Bares y cantinas

Mezcalerías

Rodajas de naranja con sal de gusano, chapulines, chelas y queso oaxaca: estos lugares tienen todo para disfrutar del destilado de agave.

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Antros y bares en la Ciudad de México por zona

Coyoacán
Bares y cantinas

Coyoacán

Séptimo El centro de Coyoacán es por mucho uno de los barrios históricos más hermosos de esta ciudad. Todo aquí remite a tiempos donde reinaba la tranquilidad y el frenesí de la metrópoli no nos había permeado (tanto). Sin embargo, su vida nocturna parece también haberse estancado en épocas caracterizadas por el ‘Rock en tu Idioma’, los desarmadores y moraditos, convirtiéndose en refugio de trovadores y forevers por igual. Se necesitaba de la experiencia de un grupo de exitosos empresarios en el ámbito de la fiesta (La Sakería, Chapelle, entre otros) para renovar el espíritu nocturno de una de las zonas históricas más emblemáticas del DF. Es aquí donde entra Séptimo, de precios realmente ad hoc con la zona (una pizza para dos te costará id="mce_marker"20 y un cocktail alrededor de $60) pero con productos y ambiente dignos del siglo XXI. No es temático, pero cumple con creces su cometido: un restaurante-bar sin pretensiones, con buena comida y excelentes tragos, que le ahorrará a los sureños el viaje de 45 minutos a las zonas con bares de moda. La música, así como la decoración, conjugan el estilo de este barrio con lo mejor de la Condesa y la Roma. El chef Ramón, especialista de la gastronomía italiana, alegra a sus comensales con pastas perfectamente cocinadas y hechas en casa, pizzas al horno de leña y ravioles al más puro estilo de la nonna. Por otro lado está la coctelería, diseñada cuidadosamente por un grupo de mixólogos profesionales, quienes además de crear maravillas como el trago de la casa, el Séptimo (whisky, gengibre, naranja, limón y ginger ale), también se preocuparon por surtir la cava con una buena selección de etiquetas de vino de todo el mundo. El “rescate nocturno” de Coyoacán no pudo empezar de mejor forma, el Séptimo pinta para convertirse en clásico. El Hijo del Cuervo Seamos sinceros, a ti lo que realmente te interesa saber es ¿porqué El Hijo del Cuervo es todo un clásico de Coyoacán? Y créenos, va mucho más allá de sus yardas de cerveza o de la selección musical que ofrece, la cual abarca desde el rock en español más comercial hasta una que otra rola metalera. “El Hijo” se encarga de poner el nombre del México coloquial en alto y su cocina no se queda atrás, ¿no nos crees? Pídete unos tacos de cochinita o unos sopes. El nombre del lugar viene del poema de Edgar Allan Poe, “El Cuervo”. Fue así como Alejandro Aura y Pablo Boullosa, los fundadores, comenzaron este proyecto cultural a un lado de la iglesia de La Conchita, donde ofrecían tragos, teatro y libros. Fue tanto el auge que decidieron establecerse en el corazón de Coyoacán, el jardín Centenario, bajo el nombre de “El Hijo del Cuervo” con reminiscencia al original y… pero mejor pregunta por Lalo Flores, quien seguramente te contará la historia mejor que nosotros. Ha prevalecido a través de 25 años bajo el resguardo de una casona construida por el arquitecto Felipe Leal, famoso también por proyectos como el bar "La Cúpula" en el Centro y la biblioteca de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Si creíste que los fresas, bohemios, rockeros, artistas, extranjeros y metaleros no se llevaban, debes de asistir a este clásico para observar cómo a lo largo de la noche esta mezcolanza se va infiltrando una con la otra, aquí la pose es lo de menos. A pesar de que es grande, siempre está a reventar (es un clásico ¿recuerdas?), asegúrate de llegar temprano y llevar contigo mucha paciencia. El lugar presume una terraza que queda frente al Centro de Coyoacán, así que, si de pronto te llega un ligero olor a copal, ¡bienvenido, estás en Coyo! Si quieres experimentar “El Hijo” de manera diferente, asiste un sábado a las doce de la mañana, pide unos calimochos y déjate envolver por el club de lectura. La Bipo No es sólo un nombre, este restaurante-bar realmente tiene doble personalidad: algunos lo conocen como La Bipo, otros simplemente como La B; muchos la recuerdan por su ambiente de cantina del piso inferior mientras que muchos otros la recordarán bien por el ambiente más antrero del piso de arriba. Sea como sea, este recinto propiedad del actor Diego Luna, es el consentido de muchos sureños. El concepto es de cantina antigua del Centro, pero definitivamente no es igual a las demás. La decoración kitsch y a la vez fresa que es fácil de identificar por las mesas de Cervecería Modelo, frases escritas en la pared, salsas en botellas de refresco Lulú e imágenes de personajes muy mexicanos como El Santo o la Virgen de Guadalupe. Pero por decir “cantina” no pienses sólo en tequilas y confesiones de borrachos, su carta de alimentos es muy variada y podrás venir a echarte un taquito y varias opciones más de un menú variado y original. Te recomendamos que pruebes las quesadillas de jamaica, la tecolota o las papas Mi Jefita. El agua de pepino es la bebida de la casa, y para que amarre bien puedes pedirla con piquete de vodka o mezcal. Y hablando de mezcales, aquí te lo mezclan con todo: mezcal con cerveza (dupla que se ofrece en paquete), el picosito Mauricio Garcés a base de mezcal con Lulú de piña escarchado con chile piquín o vete por un brandy combinado con Lulú al que finamente nombraron París Del Naco. Los precios de las bebidas están son accesibles, lo que vuelve a este lugar una buena opción para el fin de semana. Si te aburres abajo, puedes subir a la terraza donde tienen música más animada y además sirve como área de fumar. La Celestina La Celestina es el lugar para arrejuntarse con los amados, ya sea con amigos o con amoríos. La onda coyoacanense hace que en este recinto los hechizos de la noche caigan sobre los comensales para avivar la diversión y atizar los romances al mejor estilo bohemio y casual. Su interior es como el de una tradicional cava española, con bancos, barras y pisos de madera oscura. Sobre las paredes cuelgan imágenes relacionadas con la producción de vinos y, sobre la barra principal, la macabra imagen de la alcahueta, hechizándote con su bruja mirada. El primer acto comienza con las bebidas. Hay vinos, cervezas y licores entre los que sobresalen los cocteles preparados por copa o litro, como el trago de la casa, La Celestina, un estimulante brebaje de pulpa de frambuesa con vino blanco que no puedes dejar de probar. El segundo acto ofrece una selección de montaditos y productos para picar, tacos y ensaladas con una esencia auténticamente ibérica. Los conjuros musicales son obra del DJ, quien todos los fines de semana encanta a los asistentes con los mejores temas indie y lounge, una combinación perfecta para aquellos que quieran platicar o enfiestar en un ambiente sumamente relajado y propenso para ligar.

San Ángel
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San Ángel

Santa Pop Si bien el nombre no es tan afortunado, su extenso catálogo de coctelería puede dibujar una sonrisa en tu cara. ¿Ya te hartaste de las palomas y cubitas? Estas son las instrucciones: te acercas a la barra, preguntas por Esteban y pides un “Escorpión”, una mezcla entre Midori, Baileys y Absolut. Por sólo $90 ya estás listo para empezar la noche. También puedes darle una oportunidad al “Santa”: Absolut, jugo de uva y Red Bull. Ahora que si vas con un mood más exigente, inténtalo con los martinis de chocolate o la gran variedad de mezcaladas. En cuanto a la decoración, si te dijéramos que el lugar tiene un diseño tipo Timburtonesco-dark-popero, además de no creernos, pensarías que somos unos forevers… pero lo es. El Santa llega como una nueva propuesta del Grupo Classico para el sur de la ciudad, con un estilo europeo. Su mobiliario asemeja un pub inglés pero fresón, con una gran tarima para la banda en vivo que alrededor de las doce comienza a tocar covers pop onda Black Eyed Peas y The Killers. ¿Te acuerdas de las ladies night? Pues el lugar ha rescatado el concepto para su mejor día, el jueves, cuando por cada seis chicas te regalan una botella nacional. La gente que atiborra el lugar va desde 25 a 30 años con uno que otro cuarentón colado. ¿El precio? Ni caro ni barato, el cover de hombres es de id="mce_marker"00, razón por la cual no debes de preocuparte por haber olvidado cambiarte los tennis por “zapatos para el antro”, aquí no hay problema si quieres fresear co

Condesa
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Condesa

King's Pub Condesa Si despertaste curioso y te interesa beber cerveza de otras partes del mundo, aquí es dónde… y si no, también. Es una de las mejores opciones de la ciudad para iniciar una noche con el reglmentario precopeo. Si después quieres aventurarte a algo más salvaje, ya estarás entonado… aunque también puedes quedarte a que el “Kings” (como lo llaman los lugareños) te consienta con su selección musical que abarca todo lo habido y por haber sobre BritPop –¿era de esperarse, no? Es bastante amplio; cuenta con dos pisos que se encargan de cuidar cada detalle para hacerte sentir en el Reino Unido, inclusive en el momento de ir a descargar toda la cerveza que has ingerido: los cuadros y la decoración de celebridades inglesas está literalmente por todo el recinto. Tiene una terraza envidiable que es el edén de los fumadores. Sus mejores días son jueves y sábados, aunque debemos de decirlo, este lugar no descansa, pues es de los pocos bares que abre también en domingo, por si te hicieron falta días para enfiestar. También ofrece 45 minutos de música en vivo, si corres con suerte, no te pierdas la banda de reggae que a pesar de que no tiene contexto con lo british, mantiene en alto el nombre del género. Si estabas pensando en dónde ver los partidos de la Liga, es la opción y puedes acompañarte con fish & chips o simplemente unas alitas de pollo. Zydeco Bar Condesa Un camarero me dice: “Aquí, una vez que llegas, ya te vas hasta que cerramos”, y sí, toda la noche sigue llegando gente y casi nadie se va, lo que a cierta hora convierte el sitio en un verdadero tumulto de gente feliz. ¿Cómo lo logran? El concepto, se supone, se inspiró en la fiesta de Mardi Gras Nueva Orleans: el intercambio de collares por un trago, la música zydeco (combinación de la tradición musical cajún y elementos del blues), y toda la parafernalia: sombreros, antifaces y ocurrencias que van y vienen. La barra es enorme, cuadrada, y el espacio, razonablemente amplio, cuenta con rincones cuidadosamente decorados, donde podrás elegir el tono de tu noche. Las bebidas también tienen su onda carnavalesca: por ejemplo, el coctél Huracán o el Zydeco, ambos preparados a base de ron y jugos de frutas. También podrás degustar la comida cajún, cuya base es la trinidad del apio, la cebolla y el pimiento. Las especialidades que te recomendamos: las bombas de camarón, la pasta capellini o las tiras de pollo. En resumen, este lugar es bueno para mover el cuerpo, conocer gente, o compartir un buen rato con amigos. Aquí todos se divierten. El ambiente es inmejorable: una combinación picante y explosiva sin necesidad de viajar hasta Lousiana. También puedes venir a la hora de la comida o a media tarde a disfrutar de su oferta gastronómica o refrescarte con un coctel. Felina Cómodo, sin cover, buena música y buenos cocteles. No dejes de probar sus Appletinis o el coctel que lleva el nombre del lugar con sabor predominante a frutos rojos. Leonor Después de una mala racha, debido a la popularidad que adquirió hace un año el Rhodesia, que pese a estar a una distancia de varias calles, atrae por el tipo de lugar y de música al mismo tipo de público, el Leonor está de vuelta y con todo. Cada fin de semana, este pequeño lugar con decoración similar a una elegante sala de estar, alberga noches épicas de baile, excesos y diversión. La música cambia con el DJ en turno, pero los set lists más exitosos son los que van desde los clásicos de Michael Jackson y Madonna hasta los beats más hot del momento. El único problema es que por ahí de las tres de la mañana, ir de la pista de baile a la barra (una distancia de aproximadamente cuatro metros) significa ser pisado y empujado por las decenas de personas presentes. Si finalmente llegas a la barra, deberás esperar otro rato para que te atiendan y te cobren. Sin embargo, a pesar de estos contratiempos, que más bien hablan del éxito del lugar, Leonor se ha posicionado como uno de los mejores centros nocturnos de la zona, donde te encontrarás sudando en la pista de baile hasta el amanecer. La Sakería Exótico e interesante. Degusta una de estas bebidas originarias de Japón, acompañada de uno de los platillos japoneses de la carta en un ambiente relajado.

Polanco
Bares y cantinas

Polanco

Jaleo Justo frente al Parque Lincoln en una de las zonas con más opciones culinarias dentro de Polanco, se ofrece un recuerdo de los auténticos bares de pintxos y tapas de España. Con una decoración simple de paredes negras y detalles rojos, el pequeño restaurante propiedad de Pedro Martín, mejor conocido como ex chef del Tezka, recibe a sus comensales con un amigable y atento servicio; y un ambiente relajado musicalizado en su mayoría con éxitos de bandas ibéricas como Estopa. Al llegar se ofrecen como aperitivos un plato de aceitunas y vermouth de la casa para abrir el apetito mientras se pueden ordenar cañas claras u oscuras, tinto de verano, sangría o algún vino por copeo de la cava que se encuentra de manera subterránea al fondo del lugar. La carta incluye una amplia variedad de montaditos, pintxos y tapas españolas desde las usuales croquetas de jamón de Huelva, tortilla española, patatas bravas y chistorra de Navarra, hasta platos más elaborados como rabo de toro, txipirones en su tinta con arroz blanco, entre otros platillos. Además, siempre hay platillos del día, que pueden encontrarse escritos en un pizarrón. Cabe mencionar que todos los embutidos cuentan con el sello de calidad de Joselito, considerado entre los conocedores como la mejor marca de jamón y embutidos ibéricos. Entre los postres son muy recomendables la crema catalana y el Pa amb Xocolate: una sorpresiva combinación de chocolate cubierto con sal de grano y bañado en aceite de oliva acompañado por pan crujiente para untar. La Surtidora Todo buen mexicano sabe que es en los mercados donde se come bien y en las cantinas donde se bebe mejor. Obvio, ir a estos sitios es cero glamoroso, así que para los que buscan una opción menos rascuacha sin que pierda el folclor, existe ese pequeño pueblecito artificial llamado Polanquito. Y ahí está La Surtidora: la combinación perfecta entre comfort food mexicana y lugar agradable para echar tragos mientras juegas una partida de dominó. En palabras de Gerardo, uno de los socios, es un lugar democrático. Y sí: ves desde el oficinista más Godínez hasta la niña más fresa. Papel de estraza, música cumbianchera, dulces mexicanos, botellas de Jarritos, películas del Santo y molcajetes son algunos de los elementos que nos recuerdan lo ecléctico de la cultura popular nacional. La comida es 100% mexicana; sin adjetivos, tan trillados ya, como “fusionado”, “reinterpretado” o “contemporáneo”. Aquí hay tacos, quesadillas (la de chicharrón prensado con queso es indispensable), tostadas, gorditas, tlayudas, mole, guisados (las verdolagas en salsa verde, como en las cantinas del centro), mariscos y hasta pozole (obviamente, sólo los jueves). El chef Eliseo no se anda con rodeos: va directo al grano. La selección de mezcales es excelente, desde el aclamado Pierde Almas hasta el mezcal de la casa (que por cierto, está al 2x1 los miércoles), ninguno decepciona y todos vienen acompañados de la clásica naranja y las adictivas habas enchiladas. Y para los conocedores, aquí se sirve tepache y pulque. También tienen unas frozen margaritas con fruta natural que bien pueden reemplazar tu típica cuba o paloma. Para la cruda pocas cosas son mejores que una tostada de atún y un clamato preparado. Todo fluye en un ambiente tan relajado, que las prisas y pendientes del día se olvidan por un buen rato. Gala by Momma Totalmente surrealista… o al menos inspirado en Dalí y su musa ¿Qué pensaría Salvador Dalí de que su obra inspirara un bar al ritmo de canciones de Rihanna y Luis Miguel? Ciertamente suena surrealista, pero no en el buen sentido. Aquí, los dueños del Momma han creado este concepto de acabados en mármol, madera y plexiglás, con reproducciones de las obras del pintor catalán que decoran este bar que lleva el nombre de su esposa y musa: Gala. (El nombre oficial, de hecho es Gala, by Momma.) La carta de bebidas incluye alrededor de 60 shots y 30 martinis. El estelar es el shot Gala, de receta secreta, pero pudo haberse llamado de cualquier otra forma. Una escalera de caracol conduce al restaurante, separado del bar tan sólo por un cristal. La carta incluye una variedad de platillos de corte internacional, con un lugar especial para la comida japonesa. El satay de camarón y el venado en escalopas, son muy antojables. De postre un Latin lover: una gota de chocolate amargo con hojaldre de chocolate y salsa de frutos rojos. Lo usual entre la concurrencia, no es muy surrealista, es encontrarte grupos de socialités celebrando algún cumpleaños, y adultos de más 25, formales, relajados y cero angustia. Upstairs Hidden Bar Su nombre hace honor al lugar. Cualquiera pensaría que, por encontrarse en Polanco, habría algún anuncio en la calle sobre su existencia. Pero no es así. Al llegar al número 120 de Masaryk te toparás con la puerta de Hanzo, un restaurante japonés con toques franceses... y uno que otro cráneo escondido en esquinas estratégicas. Todo esto parte del concepto y misticismo que envuelven a esta nueva opción nocturna. Para iniciar la noche, una cena en el Hanzo es la mejor opción. El peculiar nombre viene de Hatori Hanzo, legendario espadachín de Kill Bill, pero también el protagonista de una saga de películas de artes marciales llamadas Samurai Showdown, según nos explicó el gerente Raymundo Jiménez. Hanzo era un samurai muy sanguinario (de ahí el por qué de las sutiles calaveras en la decoración). El menú no es 100% japonés, pero cada platillo en la carta del chef Atilio Padra tiene un detalle representativo de la cocina nipona. Por ejemplo: el Black Cod (platillo que recomendamos ampliamente) es adornado con salsa Miso cítrica y los camarones roca son tempurizados. Después de cenar, es hora de subir al tercer piso de la casa para descubrir el Upstairs Hidden Bar. Incluso estando adentro del restaurante no hay muchos indicios de su existencia. Además, hay que ser muy arriesgados para ubicar un bar en el último piso y que sea lo suficientemente bueno como para hacer que las damas suban tantas escaleras en tacones y vestidos cortos. Pero la verdad es que el Upstairs cumple bien con las expectativas. Es suficientemente amplio para hacer más fácil que vayas de tu lugar a la barra y de regreso sin tener que empujar a nadie, y suficientemente pequeño para darle cierto toque de intimidad a tu noche. ¿Fumas? No te preocupes. El lugar cuenta con una terraza bastante espaciosa para ahorrarte la molestia de bajar tres pisos sólo para disfrutar de tu tabaco. Si tienes algo que celebrar con un grupo de amigos, puedes reservar este espacio para tu evento. Parte de la buena experiencia que ofrece este lugar tiene que ver con la barra. Además de contar con la selección de cajón, puedes tener a tu disposición una amplia variedad de tipos de sake, si quieres probar algo nuevo. Si eres más tradicional, los martinis son la especialidad de la casa. No puedes irte sin probar el martini de lichi. La hora perfecta para llegar es a las 12:30am. “Generalmente abrimos pista a la media noche y a esa hora ya está algo lleno”, según dice el DJ local, quien se jacta de ser uno de esos DJs que mezcla con video. Si eres tempranero, te recibirá un set de éxitos ochenteros, pero la mayor parte del tiempo el Upstairs se engalana con hits poperos en español e inglés. Si prefieres terminar la noche de manera tranquila con un whiskey en las rocas, puedes dirigirte al Piano Bar que se encuentra en el sótano; incluso te pueden dejar cantar un par de canciones. Definitivamente la combinación Hanzo+Upstairs+Piano Bar puede hacer de este lugar una excelente opción para pasar un sábado a partir de la hora de la comida y hasta altas horas de la noche. Aunque no está peleado con el hecho de llegar directamente al bar, es una mejor experiencia visitar por ratos cada una de las áreas que el lugar ofrece.

Del Valle
Bares y cantinas

Del Valle

Las mejores opciones para salir de noche en la colonia Comida mexicana Más de la colonia Restaurantes y cafés en la Del Valle Más de la colonia Cafés en la Del Valle Te recomendamos cuatro lugares para platicar, quitarte el frío o disfrutar de un café Más opciones Restaurantes en la Del Valle Descubre las delicias que guarda esta colonia con estos restaurantes Blue Beef Ltd. Me aventuré a visitar este lugar en lunes. El nombre sugiere carne de alguna res de sangre azul, príncipe de su reino.  Apenas entro, descubro un estante con cervezas dignísimas para la sed. Al preguntar sobre la carne, una amable señora me dice que se ofrece los viernes y sábados. El menú de este acogedor restaurante-tienda, de un diseño que bien podría ser copy-paste de algún comedor de la Roma, incluye baguettes, ensaladas, empanadas, tapas y croquetas de serrano, atún o queso maasdam, además de postres de la casa y muffins con huevo para el almuerzo. La sed se apaga sola cuando me comentan la escasa variedad de cerveza fría. Opto por una Tijuana Güera, no lo suficientemente fría, luego de que me muestran la única Samuel Adams disponible. Pese a este desaire, el servicio es rápido y atento. No tardo en recibir una empanada de espinaca con queso, acompañada de chimichurri y salsa picante.  Justamente es esa, la salsa de la casa (don emilio), la que sobresale. Una delicia de chile pasilla y aceite de oliva, picante y perfecta para una empanada dorada al punto y con un relleno generoso. La baguette, en

Roma
Antros

Roma

Sabor Amor Lo primero que se puede pensar sobre Sabor Amor es en un parque de diversiones temático: tanto por dentro como por fuera mantiene una decoración detallada y exhaustiva, diríamos barroca, pero esto va más allá. Dentro de esta casa porfiriana de la colonia Roma, cada cuarto es una antítesis del siguiente, y su combinación provoca el asombro: hay un salón que asemeja el lobby de una vieja mansión de nuevos ricos, hay una sala que parece cuarto de casa de muñecas… todo es inesperado. No parece extraño que el lugar parezca un set teatral puesto que la dueña es la actriz Silvia Navarro. Este “laboratorio” de alimentos liderado por la chef Lucía Bosco se autodenomina como “comida mexicana poco tradicional”, y efectivamente hace honor a su género con entradas como los tacos de pato al pastor (apodados “los tentadores”), el fondant de berenjena con queso de cabra o el molcajete de camarones al carbón. El chilpachole de jaiba, mejor conocido como “la huérfana”, es un caldo con pulpa de ese crustáceo, bastante recomendable, lo acompañan picositas albóndigas de camarón. El linguini con mejillones y almejas: 100% sugerido, así como  los Tamalitos Sabor Amor que constan de chicharrón de pato con salsa verde, y las almejas chocolatas con queso nada desentonan con la concordancia del lugar.Cada uno de los platillos es alta cocina: las porciones son pequeñas y los precios altos, aunque sumada la experiencia de la comida con el servicio y la locación se justifica el costo. Como postre se recomiendan los pasteles de tres leches o de queso que armonizan con alguno de los digestivos. Manejan una variedad de más de 50 vinos de diversas regiones y una oferta de cocteles como el Pepinazo, hecho con mezcal, miel de agave, pepino y chile, o una variedad de tequilas y “shooters” de diferentes colores y sabores. Acude directamente al bar situado en el segundo piso del local: el ambiente es tranquilo y por lo general van grupos de tres a cuatro personas. Sabor Amor se inspiró en las fiestas y cocina de Doña Lorenza y el General Picard (antiguos habitantes de la casa), una tradición que, se supone, inició en los 40, pero apenas hará dos años que la retomaron. El bar y el restaurante combinan lo antiguo, lo teatral y lo cinematográfico para crear espacios altamente decorados y con esencia propia. En general es una experiencia algo cara, pero imperdible. Salón Covadonga Durante décadas fue una apacible cantina cuyos clientes se dedicaron a envejecer al tiempo que bebían y jugaban dominó. Pero algo pasó a principios de los dosmiles. Una cada vez más nutrida banda de escritores, cineastas, artistas plásticos, diseñadores, arquitectos, periodistas, bellas modelos extranjeras y personajes afines, fueron arrinconando a los parroquianos originales, y por esa costumbre informal de beber antes del fin de semana, se instauraron los “jueves de Covadonga”. Por unos años, los jueves a la medianoche se volvió prácticamente imposible moverse entre el tumulto de covadongueños que brincaba de una mesa a otra, saludando a los colegas del gremio. Un ambiente en extremo animado y sociable, por demás inusual si consideramos que la decoración tiene el mal gusto de un consultorio médico, las luces que iluminan el sitio son tubos de neón tipo oficina y que no se escucha música alguna, sino únicamente el ronroneo de las conversaciones y el plim plim de los cubiertos. Entre esa multitud se mueve un pelotón de meseros increíblemente diestros y de memoria prodigiosa. En algún momento, a la usanza de muchas cantinas, la fiesta se interrumpe cuando alguno de los clientes grita a todo pulmón el nombre de otro comensal. Pongamos por caso: “¡Juan Pérez!” A lo que los cientos de presentes, a coro, responden: “¡Uleeeero! ¡Uleeeero!” (bueno, la palabra no empieza precisamente con U), y luego vuelven tan campantes a sus conversaciones. Pero de un par de años a la fecha eso ya no es tan concurrido: los nuevos bares de la Roma han minado la clientela del lugar, o mejor dicho, la han depurado. Siguen los señores entrados en canas jugando dominó al calor de sus tragos. Siguen algunos de los intelectuales de la zona yendo a ejercitarse en la destilación etílica. Siguen las modelos extranjeras despistadas ocupando una mesa por media hora para irse a otro lugar más enfiestado. Pero sigue siendo el Covadonga (o la Covadonga, si nos atenemos a que es el nombre de una Virgen), con sus calamares a la gallega, sus tortillas españolas, su carne tártara y sus tortas de milanesa que uno pide sin ver en el menú (entre otras cosas porque no están en el menú). Quizá vuelva a ponerse de moda. Quizá no. No dejará de ser un clásico. Dato curioso: en realidad se llama Cantina el Escudo, pero nadie la conoce así. Licorería Limantour Lo mejor del Limantour está en sus tragos. En las páginas de su menú encontrarás alrededor de diez cocteles por cada tipo de licor, además de una variedad de bebidas convertidas en jelly shots. ¿Te gusta el gin? Prueba un French 75 con ginebra, Veuvre Clicquot, jarabe artesanal y limón. ¿Vodka? Tómate un Berry Collins con vodka, Cherry Marnier y fritas del bosque maceradas. Aquí hay variedad para todos los gustos. Cervecería de Barrio, Roma La cervecería de Barrio era ya un clásico de la Condesa: un concepto que surgió hace siete años, pero faltaba que abrieran la sucursal frente a la Cibeles. Ahí se consagraron. Este restaurante está inspirado en las marisquerías populares, en las que el espacio al aire libre se combina con los sabores costeños y la cerveza. Actualmente la mayor parte de los visitantes va a disfrutar de una cerveza y alguna botana, en otros casos van de precopeo y otros más van a “curarse” la resaca por una noche de fiesta. Cuenta con mesas espaciadas y varias pantallas para que la gente vea el fut, el americano, a veces el beis o el básquet, y por otro lado cuenta con la fuente de Cibeles como paisaje arquitectónico. Y, como dijimos, se consagraron: normalmente está llena, por lo que si se pretende ir, se debe considerar que la espera es de una media hora para conseguir mesa aun con su recien inaugurado segundo piso. El restaurante-bar presenta una variedad de tragos y alimentos que se complementan perfectamente con alguna de las salsitas picantes que se pueden encontrar en el bote al centro de cada mesa. Se recomiendan los cocteles (camarón, ceviche o pulpo), las brochetas de camarón, la torta de marlín, el medio kilo de calamar pelado, los ostiones medianos y la crepa de mariscos. Además de los alimentos, tienen prácticamente cualquier trago refrescante que se requiera como michelada, clamato, margarita, caipirinha, martini o una cerveza fría. Todo en combinación con el ambiente playero que trata de inspirar el lugar. Es para ir con los amigos, y no precisamente para ligar o socializar, sino para disfrutar relajadamente del sabor de los mariscos y de la cerveza. Los alimentos son frescos y de calidad, pero los precios de las bebidas son altos para la oferta general en la ciudad. 69 Road Se encuentra suspendido desde el 21 de julio. Anteriormente esto fue un famoso restaurante bar con ecos de gloria de los años 70, El Charleston, que parecía ser como el refugio perfecto de personajes como José José. No obstante, si reflexionamos un poco y nos detenemos en el hecho de que la inauguración (que se llevó a cabo el primer fin de semana de julio) fue apadrinada por gente como Carmen Salinas, Rogelio Guerra o Lupita Sandoval, puede ser que se ese espíritu de farándula a lo José José no se haya ido del todo. De momento no se sabe muy bien si el asunto aquí es minimalista, improvisado o de plano un homenaje de estrobo púrpura a un salón de fiestas, puesto que se trata de un amplio salón con el mobiliario metálico ubicado únicamente en las orillas, hay unas pantallas de plasma elevadas por arriba de unos postes como para darle el toque tecnológico 2012 pero en realidad se trata de un espacio sencillo, lo mismo que los parroquianos, mayoritariamente masculinos, clientela que lo único que quiere es divertirse bailando cosas como el indispensable pop de Belinda o Adele, hasta ritmos tropicales y banda, que pretextos no falten para pegar el cachete. A partir de las once de la noche despejan la pista porque arrancan dos clases de espectáculos: un performance drag de esos que no se les va vivo a los que están sentados cerca de la pista, y un número stripper que no dejan mucho a la imaginación, y babeando a unos cuantos. Lo bueno es que no es necesario que la fantasía se quede atorada en la garganta (literalmente): si el stripper les despertó el hambre, se puede ir al sótano en el que solo pueden entrar hombres donde instalaron una serie de cuartos que ofrece un espectáculo de musculosos hombres desnudos en regaderas, otra pequeña pista de baile y algo así como un lounge que sin ser un cuarto oscuro extremo, si se pueden echar unas buenas caricias, las suficientes para saber si el ligue es de manos grandes. Todo por arriba de este sótano, es completamente mixto. Entrar cuesta 100 pesos con derecho a dos bebidas de la casa, bonita costumbre esa de la cortesía que ya se está perdiendo en el DF. Beber es barato, 25 pesos las cerveza, 50 pesos los rones o vodkas y las botellas oscilan entre los 400 y 700 pesos. Quizás su atractivo más acertado es que cierran la entrada hasta altas horas de la madrugada, por ahí de las 5am. Por lo que si le apuestan con ingenio, podrían convertirse en una buena opción de after hours que no sea ni sauna ni un gingantesco cuarto oscuro. Eso sí que le hace falta a la actual escena gay.

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