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Lugares arrabaleros

Estos son los salones con música para sacudirse y sudar diversión

Foto: Alejandra Carbajal
Salón Bach

Si te gustan los lugares para tomar cerveza, mezcal o vino, puedes disfrutar de estos espacios en los que el ambiente invita a relajarse y a perder el protocolo de una semana laboral. No te pierdas el listado de los lugares que odias pero terminas yendo

Lugares arrabaleros en la CDMX

Barba Azul

Recomendado

Qué maravilla los cabarets. Qué maravilla el Barba Azul. Puedes ir en martes y sentir que es sábado. Puedes ir en sábado y sentir que la noche será eterna, que eres un personaje de película de ficheras. Barba Azul es un heroico sobreviviente de la era del cabaret a la que el tiempo le ha causado estragos: madera roída, escaleras crujientes, pisos que por más que se limpien siempre se verán sucios… pero también paredes en las se presienten historias increíbles y rastros de glorias pasadas que nutren de magia su decadencia actual. 

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Obrera

San Luis Club

Con un gran letrero luminoso presumen de ser “su lugar romántico de México”. Esta es la entrada a un salón de baile con 73 años de tradición. Su aire retro de inmediato transporta a una época de machos y ficheras. Una mujer ataviada con un vestido negro aterciopelado recibe a quienes ingresan a este submundo ficheril. La decoración es igual a la de cualquier cabaret estancado en los años cincuenta: luz tenue, tonos rojizos, espejos en las paredes y chicas de falda corta sentadas en las piernas de los comensales u ofreciendo un baile por 30 pesos. También van congregaciones de hipsters y expertos en salsa que acuden para bailar con música de orquesta en vivo. 

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Roma

Salón Bach

El sótano del edificio Bach, construido a finales del siglo XIX con un estilo art decó, fue escenario del asesinato del compositor Guty Cárdenas por un problema de faldas en 1932. Dicho suceso todavía atrae a curiosos al lugar, abierto desde 1901. Su reciente remodelación dejó casi intacta la zona VIP, en donde, según los encargados, José Alfredo Jiménez y Agustín Lara se echaron unos tragos. Ahí se mezclan muebles antiguos, candelabros, sillones estilo lounge y pantallas en el techo. Esta antigua pulquería pretende ser un club estilo neoyorquino. Tiene el plus de ser subterráneo, pero hay un elemento que no encaja con el concepto: la música, pues en lugar de atraer a los amantes del lounge o de la electrónica, es un bar repleto de gente que baila y suda al ritmo de reguetón y éxitos del arrabalero contemporáneo.

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Centro
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