Libros pesados

Tres libros que requieren tiempo, dedicación y dolor de hombros.
Ulysses
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Ulysses – James Joyce: Iniciar con este ejemplo significa apegarme fielmente a lo que comenté anteriormente. La obra maestra de Joyce es perfecta en su totalidad (y además tiene el peso ideal: kilo y medio de sabiduría), requiere de la suficiente capacidad de entendimiento como para hacerte leer dos veces el mismo capítulo. Una obra divertida, apasionante y sobre todo que necesita mucha fuerza de voluntad para no dejarla en los capítulos menos interesantes.
Conversación en la Catedral
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Conversación en la catedral – Mario Vargas Llosa: El escritor peruano del boom latinoamericano logró con esta novela una ovación por parte de la crítica y de los lectores. Tampoco es considerada una novela fácilmente digerible, pero una vez que consigues entender los recursos literarios utilizados por Vargas Llosa la lectura comenzará a ser cada vez más interesante. Una de las mejores novelas del acreedor al nobel de literatura.
Libro del desasosiego
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El libro del desasosiego – Fernando Pessoa: Como premisa hay que identificar que Pessoa es un genio. Además de haber creado diferentes personalidades literarias capaces de escribir con estilos diferentes escribió este maravilloso libro donde vivir y sentir son un mismo verbo. El libro llega a ser sumamente melancólico pero con cada frase Pessoa te envuelve en una búsqueda en el interior de ti mismo o del personaje, según lo quieras leer.
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A las personas por lo general no les gustan los libros grandes, pesados y sobretodo de muchas páginas. Este fenómeno es cada vez más frecuente y comomuestra de esto la literatura comienza a llenarse de fragmentos. Ya nadie quiere leer algo que implique mucho tiempo de dedicación pues como la vida exige mucha velocidad un gran libro implica, por obvias razones, una mayor dedicación y tiempo. Sí, no están equivocados.

Sin embargo, algunos seguimos disfrutando de una larga y pesada lectura, que a la vez implicará una mayor carga en nuestra espalda, hombro o mano. Si bien, el tamaño de un libro no es directamente proporcional a su calidad, sí es un indicador de otro tipo de lectura. Ante un ajetreado ir y venir cotidiano les sugiero a los lectores una pausa diaria de más de 100 páginas, tal vez no lo leerán todo en una noche pero sí volverán a aquella sensación de querer seguir leyendo para saber qué sigue.

Les recomiendo tres libros que requieren tiempo, dedicación, dolor de hombros pero una experiencia literaria que no será igual a ninguna otra.

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