Salón ACME llega a su edición número 13 reafirmando algo que llevamos tiempo sabiendo: que es uno de los espacios clave para descubrir a los artistas emergentes más interesantes del panorama contemporáneo. En el marco de la Semana del Arte esta plataforma —concebida desde sus inicios como un salón de arte más que como una feria tradicional— vuelve a apostar por la experimentación, la diversidad de voces y el diálogo entre contextos locales e internacionales. En entrevista, Ana Castella, directora de Salón ACME, reflexiona sobre la evolución del proyecto, los momentos que han marcado su crecimiento, las preocupaciones que atraviesan a los artistas seleccionados en 2026 y los retos de sostener una comunidad creativa que entiende el arte como un espacio accesible y en constante transformación.
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Esta edición de Salón ACME, mirando hacia atrás, ¿qué momentos han sido clave para consolidar el proyecto dentro de la Semana del Arte en la ciudad?
Creo que, en sus ya 13 ediciones, ha habido varios momentos clave. Uno muy importante ha sido el crecimiento de la plataforma y la atención que ha recibido por parte de artistas internacionales, sobre todo en la sección de Convocatoria Abierta, que es la sección principal del proyecto. Este año recibimos más de 1,600 solicitudes y estamos presentando el trabajo de 82 artistas seleccionados.
También, desde la primera edición, la presentación del estado invitado ha sido un elemento fundamental para captar la atención del público. Es una sección que genera mucha curiosidad, no solo por la exposición, sino por el diálogo que se abre con los contextos locales de los estados que participan.
Otro momento clave fue la colaboración con Proyectos Públicos como sede. Al inicio, el proyecto estaba en Rebollar 95, pero desde que nos mudamos a Proyectos Públicos, en la calle General Prim, el proyecto se amplió mucho. En esta nueva sede se sumaron otras secciones como Proyectos Invitados, el Patio Escultórico, la Sala Editorial, entre otras, que ayudaron a consolidar el formato.
Además, llevar la representación del estado invitado más allá de una exposición —integrando propuestas gastronómicas y musicales— ha sido muy importante para enriquecer la experiencia. Y, por supuesto, mi llegada como directora, ya en mi tercera edición, también ha sido una suma al crecimiento de la plataforma.
¿Qué distingue a Salón ACME de otras ferias dentro de la Semana del Arte, especialmente este año?
Desde el inicio, ACME se pensó más como un salón de arte que como una feria en el sentido tradicional. Es un espacio donde se presenta el trabajo de artistas emergentes que todavía no están consolidados, y eso le da una frescura y una capacidad de sorpresa que son centrales para el proyecto.
También es muy importante el aspecto de la hospitalidad, de la celebración y de la construcción de comunidad, más allá de ser una feria mercantil en un centro de exhibiciones. Hay formatos que funcionan muy bien con una finalidad completamente comercial, pero nosotros nos distinguimos por no centrar el proyecto en galerías, sino en poner siempre en el centro a los creadores emergentes, ya sean artistas o curadores.
Es una plataforma cuidada a nivel curatorial, que cambia cada año: cambian los participantes, los curadores invitados y las propuestas. Nos interesa que el público se sienta sorprendido, que no sea una edición igual a la otra. Muchas ferias se parecen entre sí, y para nosotros esa diferencia es una misión.
La sede también es clave: no es un centro de convenciones, nos alejamos del cubo blanco. Y además están la música, la gastronomía, las fiestas, que funcionan como activaciones que enriquecen la experiencia. Queremos que el arte sea accesible, divertido, un espacio de sorpresa y de diálogo, más que una feria comercial.
¿Cuál fue el punto de partida conceptual o emocional de esta edición? ¿Hubo alguna pregunta o inquietud que los guiara?
Siempre dejamos que esa pregunta llegue desde la convocatoria. La Convocatoria Abierta nos ayuda mucho a tomarle el pulso a las preocupaciones y temáticas que los artistas están tratando en tiempo real. Más que proponer un tema desde la dirección, escuchamos: recibimos esas corrientes y tratamos de articularlas.
Sí hay ejes temáticos que se están volviendo evidentes en esta edición, pero invitamos a los públicos a descubrirlos por sí mismos. Además, la selección del estado invitado —que este año es Puebla— también nos da una dirección más específica. No solo se trata de ver qué está pasando ahí, sino de cómo la propuesta curatorial empieza a hacer visibles las preguntas y las posibles respuestas.
Nosotros no dictamos esas preguntas; somos una plataforma abierta donde dejamos que esto suceda.
Se recibieron más de mil postulaciones de distintos países. ¿Qué buscó el comité curatorial al momento de seleccionar a los artistas?
El comité curatorial busca mucho que los artistas tengan la capacidad de comunicar su trabajo. Más allá de la temática, es importante que las piezas estén bien registradas, documentadas y explicadas, y que el statement de artista sea claro.
Cada miembro del comité evaluador tiene distintas inclinaciones y preocupaciones temáticas, pero al final se evalúa la calidad del trabajo, la trayectoria y la presentación puntual de las piezas.
En esta edición vemos muchas temáticas relacionadas con los recursos naturales, el cambio climático, el trabajo artesanal y las labores manuales, así como especulaciones sobre el futuro. Hay un acercamiento casi científico en algunos proyectos, una forma de estudiar el mundo en el que vivimos, pero con una mirada hacia el futuro.
También aparecen ideas sobre desplazamientos y migraciones, no necesariamente desde la violencia, sino desde otros lugares: el cambio climático, el turismo, el placer y el viaje. Es interesante ver estos puntos de tensión que se repiten en la convocatoria.
¿Cómo dialoga Salón ACME con el contexto social y político actual, que es tan convulso a nivel global?
Abrir estos espacios de reflexión, reconocimiento y conciencia es fundamental. Como decía, los movimientos migratorios condicionados por el cambio climático y las tensiones globales son temas muy presentes, pero también hay desplazamientos vistos desde lugares más “virtuosos”, como el turismo.
La Semana del Arte en la ciudad se ha nutrido mucho de visitantes internacionales en los últimos años, especialmente de Estados Unidos, Canadá y otros países de Latinoamérica. De cara al Mundial y a los cambios que están ocurriendo en el tejido urbano de la ciudad —las tensiones en torno a la vivienda y los desplazamientos—, es inevitable reflexionar sobre estos temas.
No podemos resolverlos, pero sí generar conciencia. Además, nuestros públicos son muy internacionales, y estos puntos de tensión están presentes en varias secciones del proyecto.
Por ejemplo, en el estado invitado, Puebla, vemos artistas que trabajan la noción de la tierra como territorio: algo que se explota, pero también se vende. En Proyectos Invitados y en Bodega aparecen temas relacionados con la noche, la oscuridad, la fauna, la vida nocturna, los accidentes y las experiencias nocturnas.
También hay un regreso a artistas de generaciones anteriores que no han tenido tanto espacio en el mercado, así como mucho trabajo artesanal, textil y de formaciones distintas a la academia formal. Todo esto abre un espacio para la reflexión.
¿Cómo imaginas la evolución de Salón ACME en los próximos años?
Este año evaluamos mucho la posibilidad de crecer, quizá ampliando la sede, pero por ahora sigue siendo solo una posibilidad a futuro. Todavía tenemos muchos estados invitados por visitar y presentar, y ahí hay un camino muy claro.
La Convocatoria Abierta sigue permeando otras producciones a nivel mundial, y eso es muy interesante. También dependemos de tensiones económicas y políticas que representan retos, pero el futuro tiene que ver con dar continuidad y asegurar una mejor mediación.
Hay mucho trabajo por hacer en cómo comunicar mejor nuestros contenidos, porque es un evento complejo, con seis secciones. Todo el potencial de las redes sociales y los nuevos formatos es clave, sobre todo porque nuestros públicos son jóvenes.
El reto es mantenernos vigentes, actuales, y seguir dialogando con los creadores emergentes, que generalmente también son jóvenes. Esa es, creo, nuestra labor principal.
Proyectos Públicos. Gral. Prim 30, Juárez.miércoles 4 al domingo 8 11am-8pm. $450.
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