Es bien sabido que La Doña sentía pasión por el buen vivir y lo que era un lujo; entre eso está su escuadra de pura sangre, a los que nombró Nonoalco, Caracolero y Malacate, campeones del hipódromo al furlong. Pensando en ello, su antigua residencia, Casa Rosa Polanco exhibe la muestra Furlong curada desde lo equino, pero inspirada por el poder y la naturaleza del arte terrenal.
La muestra pone a dialogar diversa obra de artistas y estudios creativos verás trabajo de AD HOC, Barón & Vicario, Aldo Álvarez Tostado, Couttolenc, Jason Kriegler, Alejandro Ibarra, Ana Paula Álvarez Juan Carlos Beltrán, Nuumbra Estudio, Onice, Sandra Weil y Lørdag & Søndag.
Platicamos con la curadora de la muestra colectiva, Magüis Sosa, sobre Furlong (es la unidad de medida en las carreras de caballos) y su inspiración para montarla en este lugar.
El título de la muestra, Furlong, remite inmediatamente a las carreras de caballos. Sin embargo, aquí la medida se transforma. ¿Cómo llegamos de una unidad de distancia en la pista a una metáfora del proceso creativo?
Magüis Sosa: Es justo eso. Queríamos resignificar el concepto. En las carreras, un furlong es una medida de distancia, pero para nosotros representa el trayecto que recorre un artista para llegar a su obra. Es esa referencia de distancia dentro de la vida misma; el camino, el esfuerzo y el impulso que te lleva a materializar una idea. No es solo el destino, sino la transformación que ocurre mientras avanzas.
Al recorrer la selección, queda claro que evitaron el lugar común. No es una exposición de cuadros de caballos. ¿Cómo fue la curaduría para lograr algo tan sensorial?
Magüis: Era mi mayor preocupación: no quería que se viera traducido solo a pintura. La propuesta busca ser visual y táctil a través de diferentes medios. Jugamos con texturas, materiales y un simbolismo que explora la feminidad, el poder y el movimiento. Partimos de conocer la historia de los materiales y su significado para que el espectador no solo vea una forma, sino que sienta la potencia del animal y la delicadeza de la técnica.
Mencionas el acercamiento del público a la curaduría. Hay piezas, como el video generado con IA, que requieren que el espectador se detenga. ¿Qué papel juega la curiosidad en esta muestra?
Magüis: Mucho de lo que buscamos es que el espectador se cuestione. A veces damos por hecho el diseño o el arte, pero detrás hay una técnica y un proceso complejo. Tenemos un video de IA de Juan Carlos Beltrán que es fascinante; una vez que se le explica a la gente qué está viendo, la percepción cambia. Aunque es tecnología, tiene un vínculo humano que lo hace sumamente sensible. No parece “frío” o artificial, y eso genera un valor y un respeto especial por la obra.
El equipo curatorial se siente muy sólido. ¿Cómo se integraron las visiones de Raúl de la Cerda y Juan José Nemer en este diálogo?
Magüis: Fue un trabajo de equipo muy natural. Raúl y yo empezamos a pensar en artistas con ese interés por crear algo con estilo y fondo. Luego se unió Juan; ellos tienen un background más enfocado al diseño industrial. Esa mezcla permitió que las piezas no se sintieran aisladas, sino unidas en un diálogo constante entre el arte objeto y la pieza escultórica. Logramos que todo «funcionara» dentro de una misma narrativa.
Hablemos del escenario. Casa Rosa Polanco no es una galería, ni un lugar convencional para montar muestras. ¿Cómo influye el hecho de que fuera la casa de María Félix en la experiencia de Furlong?
Magüis: Casa Rosa es, en sí misma, una obra de arte. No buscamos ser una galería de paredes blancas; queremos que la casa habite el arte. Al haber sido el hogar de María Félix, tiene una carga histórica y una elegancia que integra cada espacio. Todo está pensado para que las piezas no solo se exhiban, pues logran vivir en las habitaciones y funcionar armónicamente con la arquitectura del lugar. Dialogan con natural sinestesia.
En un mundo tan digitalizado y acelerado, ¿por qué volver al caballo como símbolo de lo terrenal?
Magüis: Porque el caballo nos representa. Es terrenal, es tierra, pero también es movimiento. En este presente donde vivimos tan rápido y desconectados, el caballo nos enseña a avanzar, pero también a saber pausar con sensualidad y sensibilidad. Regresar a lo terrenal es regresar a lo humano, a emociones que no son falsas. Es el cambio y el movimiento vistos desde la perspectiva humana.
Si tuvieras que elegir una pieza que resuma el espíritu de la muestra Furlong en este espacio, ¿cuál sería?
Magüis: ¡Qué difícil! Pero diría que la lámpara de Numbra. Siento que le quedó como "anillo al dedo" a la casa. Aunque no fue diseñada específicamente para este lugar, transmite una sensibilidad, calidez y elegancia que se ve estéticamente perfecta aquí. Y, por supuesto, el trabajo de video de Juan Carlos Beltrán, que logra humanizar la tecnología de una manera que te conmueve profundamente. Visita la muestra Aristóteles 127, Polanco.
Casa Rosa Polanco. Del 7 de febrero al 6 de marzo. Previa cita 12pm-5pm.

