Hilda Díaz sobre mural de cáncer de mama
Foto: Alejandra Carbajal

Hilda Díaz: lo holístico en la pintura

Platicamos con la artista sobre su mural para prevenir el cáncer de mama

Por Perla Velázquez
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Hilda Díaz creció entre pinceles, pinturas y estilógrafos. Su papá era arquitecto, de ahí que para ella fuera algo común agarrar una libreta y pintar. El verano era la temporada en la que acrecentaba su gusto por dibujar: “desde chica estaba en todos los talleres que tuvieran que ver con las técnicas de pastel, la acuarela, etcétera. Los cursos siempre estaban relacionados con cosas creativas”, afirma. Ahora, un muro en el Huerto Roma Verde, en la Roma, cobrará vida con sus trazos. La pintora forma parte de las mujeres ilustradoras o pintoras que difundirán la importancia de autoexplorarse para prevenir el cáncer de mama, a través de la serie de murales que Time Out México coordinó, Graffitits.

Foto: Alejandra Carbajal/Huerto Roma Verde: Jalapa 234, Roma.

Diseñadora o artista

¿Te han dicho que no eres bueno para algo o tú mismo sientes que te falta creatividad para ejercer alguna actividad? Ese sentimiento lo experimentó Hilda Díaz en su juventud, al momento de escoger una carrera profesional. “Me comparaba con mi padre, que él dibujaba extraordinariamente. Entonces sentía que me faltaba capacidad o talento para estudiar artes plásticas. Por aquellos años, la carrera de diseño estaba en su boom, no es que fuera nueva, pero a mí me gustaba y la elegí”.

Aunque en esa época de su vida, Hilda se fue cerrando la parte artística que había sembrado en su infancia. “Me frené porque en la carrera te enfocan a que eres diseñadora y no artista; tienes que cambiar el chip”.

No fue mucho tiempo el que Hilda se alejó del óleo o de la combinación de las pinceladas con acuarela. En la década de los dosmiles, entró a un taller con Enrique Balderrama, “me di cuenta que era lo mío, que me encantaba; por eso, después estudié en el Centro Cultural Helénico y en el Centro de Arte Mexicano”.

El ir y venir en las técnicas de pintura siempre te permite conquistarlas poco a poco. Hilda ha puesto su constancia en el óleo y en el gran formato. “Hace poquito regresé a la ilustración y a la acuarela, porque ésta la ocupaba más para bocetear, no tanto para la obra”. Pero otra actividad se cruzó en su vida, de la cual ahora también combina con sus trazos.

Foto: Alejandra Carbajal

Arte óptico

El pensamiento holístico, espiritual y la tranquilidad que deja el yoga fue la calma que necesitó Hilda para ir a su lienzo y pintar. “En algún momento, una cosa llevó a la otra. Hay algo que los artistas llamamos la ‘chispa’, que de repente estás buscando una voz artística y como siempre he trabajado en gran formato, el reencontrarme con la acuarela me gustó muchísimo, porque me sentí en un estado más meditativo”.

El trabajo que ha surgido de combinar estas dos actividades, el yoga y la acuarela, lo llamó arte óptico; “Regresé al cuadernillo”, afirma. En esas hojas comenzó el proyecto “Anatomía estampada”, en donde combina la acuarela con la tinta y el estilógrafo, para ilustrar a practicantes de yoga. Ésta es la base del mural que realizará para fomentar la autoexploración entre las mujeres.

“Mi idea con el mural es trabajarlo como lo que estoy haciendo ahorita, obviamente es pintura vinílica, pero mi idea es trabajarla como si fuera acuarela y la parte de plumín, bueno estilógrafo, pero con pintura directa. La base son formas de varios colores y encima está la anatomía de la mujer”.

Su mural está en el Huerto Roma Verde. Y por si te lo preguntabas, actualmente Hilda Díaz ejerce más su trabajo como pintora, que como diseñadora. “Lo que hago siempre lo disfruto muchísimo, el óleo no es que lo haya dejado porque me haya cansado, pero sé que voy a regresar y poder alternar las dos”.

IG: @soyhildadiaz

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