Magali Lara ha construido, a lo largo de cinco décadas, una de las obras más personales y lúcidas del arte contemporáneo en México. Artista visual, escritora, feminista y docente, Lara ha sabido poner en diálogo sus experiencias íntimas y personales con los movimientos políticos, generacionales y estéticos que han marcado cada década de trabajo. “Yo creo que la obra tiene esta cercanía con el mundo cotidiano y con la observación —nos comenta en entrevista Lara—. Es una conversación con el espectador que no está hablando del mundo, sino de nuestro mundo, de las emociones”.
Si quieres saber de qué va la exposición de Magali Lara en el MUAC revisa nuestra nota.
Cinco décadas en espiral: Una muestra que van del presente al pasado
Hoy, esa conversación se profundiza con la retrospectiva Cinco décadas en espiral, en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC). Una exposición que va del presente al pasado, y que arranca con murales inéditos realizados en 2025 para después recorrer su trayectoria desde los años setenta, con esto de debe entender que está armada desde el presente al pasado, sobre esto nos dice: “Fue una decisión interesante, porque en general a las mujeres artistas se les descubre solo en una parte de su obra, la de los primeros años, y no hay curiosidad por continuar. En este caso pudo ser una demostración de que estoy activa, de que estoy haciendo obra”.
La curaduría fue una experiencia de diálogo
Para Lara, el montaje de esta muestra fue una experiencia de diálogo, tanto con su obra como con los curadores Virginia Roy y Cuauhtémoc Medina: “Cada quien tiene una opinión diferente, entonces armar una línea de trabajo… fue, por un lado, darme cuenta de cuáles eran las partes de mi trabajo que les parecían más interesantes a cada uno, y tratar de encontrar un lugar donde pudiéramos combinar los tres aspectos”.
Sobre su historia y temas de interés
Nacida en 1956 y formada en la Antigua Academia de San Carlos, Magali Lara ha transitado por el dibujo, la pintura, el arte digital, la escritura y el libro de artista. Su obra está atravesada por la corporalidad, lo erótico, la violencia, el deseo, la enfermedad y la muerte, con una potencia poética y política inconfundible. Y aunque estos temas son constantes a lo largo de toda su vida, nos comenta que: “No es lo mismo el deseo y la sexualidad a los veinte que a los sesenta… Ahora hay una conexión, en mi caso, muy particular con la naturaleza, con la vida de otra manera… acabo de ser abuela. Hay un deseo erótico en el sentido de vitalidad, de placer y también de dolor”.
En sus obras más recientes —como los murales de gran formato que abren la exposición del MUAC— aparece una reflexión sobre el presente: “Vivimos en una época complicada y nosotros en México sin lugar a dudas. Es como un duelo que tenemos que no está nombrado ni rectificado… quise hacer estos murales con esta idea de fantasmas”.
Arte feminista
Desde sus inicios en los años setenta, Magali ha sido parte esencial del arte feminista en México y América Latina. Participó activamente en colectivos, publicaciones independientes y redes de artistas mujeres. “El primer desafío era lograr un reconocimiento como artista. En ese entonces a las mujeres se les trataba como si fueran menores de edad, como si no tuviéramos la capacidad de agencia… pero fuimos muchas al mismo tiempo, y eso nos dio una colectividad, una fuerza”.
Hoy, su obra dialoga con generaciones más jóvenes de artistas feministas que también exploran lo íntimo, lo corporal y lo político. “Curiosamente, la obra con la que más conectan [las artistas más jóvenes] es la de los setentas y ochentas, cuando yo tenía más o menos su edad… eso para mí es un halago, me gusta muchísimo. Espero que también puedan conectarse con otras épocas de mi trabajo”.
Eso también la llevó a la docencia. Durante años enseñó pintura a nivel universitario y la enseñanza le dio una mirada distinta para revisar su propia práctica. “Ser maestro es cuando más aprendes. Yo nunca tomé clases de pintura en la escuela, así que cuando me tocó ser maestra tuve que leer todo lo que no había leído en años… eso sirve muchísimo para reflexionar sobre tu experiencia y tus propias convicciones sobre la pintura”.
Las relaciones con el espectador
Magali Lara nunca ha dejado de observar, de dibujar, de escribir, de nombrar lo que duele y lo que se desea. Con su obra ha construido un universo donde el cuerpo se vuelve trazo, y el trazo, testimonio. “Hay cuadros muy grandes y cosas muy pequeñas. Las distintas relaciones con los tamaños influyen también en lo que el espectador va a sentir más cercano”.
Sin duda su obra y ella misma merecían una gran retrospectiva en el MUAC, que es uno de nuestros museos favoritos y sin duda para ella un hito importante al haber sido educada en la UNAM. ¿Tu ya recorriste su exposición?
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