Mayas, el lenguaje de la belleza

Arte
 (Foto: Cortesía Secretaría de Cultura)
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La sala del museo está ambientada con luz tenue que da un toque de misterio a la exposición; hay una razón por la que el entorno es así: sirve para enfatizar las 333 piezas hechas de barro, jade y piedra caliza realizadas en los cuatro estados de la República Mexicana que son protagonistas de la enigmática cultura maya: Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Los primeros vestigios que observas en la muestra Mayas, el lenguaje de la belleza en el Museo Nacional de Antropología (MNA) son dos caras de piedra que fueron encontradas en el interior de la cámara funeraria de K'inich Janahb'Pakal, quien fuera gobernante de Palenque.

Las figuras exhibidas que presentan rasgos toscos compuestos de nariz grande, labios amplios y frente ancha sirven para reflexionar sobre el concepto de belleza y la cosmovisión de esta cultura ancestral sobre aspectos como estética y virtuosismo; sobre sexualidad y virilidad.

Algunas obras expuestas están realizadas en formato pequeño; sin embargo, destacan por su precisión en el moldeo del barro. Para los habitantes de dichas zonas eran sumamente importante las intervenciones estéticas en la cara y cuerpo al estar relacionados intrínsecamente con motivos propios de gracia.

Al cumplir 15 años, hombres y mujeres debían modificar su dentadura a modo de que sus dientes quedaran en forma de T. La resistencia al dolor significaba que la persona ya estaba preparada para asumir cualquier jefatura; igualmente, las incrustaciones de jade en los dientes eran un hábito común.

Observamos piezas donde las mujeres son representadas con cicatrices en el rostro lo cual era otra de las prácticas cotidianas como una respuesta de belleza absoluta; en los hombres representaba fuerza.

Cabeza alargada y frente amplia son las características principales en cada rostro maya que hay en la exposición, esto se lograba después de quemar la parte inferior del cabello para lucir más su cara: exageraban facciones que consideraban deseables y suprimían otras menos codiciadas.

En las siguientes salas se muestran joyas, orejeras, collares, jarras y vasos en forma de aves, monos, perros y jaguares.

Resalta un estante de nueve puertas, donde se compara el antes y el ahora en las prácticas sociales y culturales que adoptamos en el cuerpo, y que se forjaron hace siglos. Algunos ejemplos son los tatuajes que ya se veían en estas culturas milenarias; los peinados para el embellecimiento. Igualmente, verás una comparación con el uso de lentes de contacto que asemejan con el estrabismo y los brackets que sirven para perfeccionar la dentadura se asimila con las incrustaciones que antes practicaban.

En este apartado, sobresale un registro lunar en piedra utilizado para el juego de pelota y hallado en Tenam Rosario, Chiapas, en el que aparece la diosa Ixchel abrazando a un conejo, animal que para los mayas representaba a la luna.

La exposición ya visitó países como Alemania, China e Italia y cerrará su travesía en México; país que acuñe una de las culturas más importantes en la historia de la humanidad.

Por Aura Ramírez Cornejo

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