Otto Dix. Violencia y pasión

Arte, Pintura
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 (Foto: Cortesía Museo Nacional de Arte. OTTO DIX/BILDKUNST/SOMAAP/MÉXICO/2016.)
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Foto: Cortesía Museo Nacional de Arte. OTTO DIX/BILDKUNST/SOMAAP/MÉXICO/2016.

Sturmtruppe geht unter Gas vor, 1924

 (Foto: Cortesía Museo Nacional de Arte)
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Foto: Cortesía Museo Nacional de Arte

Schädel, 1924

 (Foto: Cortesía Museo Nacional de Arte. OTTO DIX/BILDKUNST/SOMAAP/MÉXICO/2016.)
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Foto: Cortesía Museo Nacional de Arte. OTTO DIX/BILDKUNST/SOMAAP/MÉXICO/2016.

Como un exorcismo, Otto Dix vertió en la serie La Guerra las imágenes que le atormentaban después de haber vivido en carne propia los horrores de la Primera Guerra Mundial, donde fue soldado. Sin tapujos ni escatimar en detalles macabros, pone frente al espectador la barbarie, muerte y destrucción que dejó el conflicto. Estos 50 grabados son probablemente los más conocidos del artista alemán y se exhiben por primera vez en la Ciudad de México.

La muestra Otto Dix. Violencia y pasión abarca mucho más que esta faceta; son alrededor de 160 piezas que trazan su trayectoria y su vida, marcada por las épocas turbulentas de la primera mitad del siglo XX. Como testigo de su tiempo, Dix retrató su visión crítica de Alemania y de Europa mientras atravesaban dos guerras mundiales y luego una Alemania dividida.

Pintura en óleo, acuarela, aguafuerte, litografía y dibujo a lápiz son algunas de las técnicas que ejerció en su obra. “La base de todos estos diferentes estilos y técnicas es sus dibujos. Otto Dix era un dibujante increíble, uno de los mejores en el siglo XX”, dice la curadora de la exposición y experta en el artista, Ulrike Lorenz.

Como un representante de la corriente de verismo, dentro del movimiento de nueva objetividad, Otto Dix dominó en los años veinte un tipo de realismo que era crudo y satírico, sin miedo a presentar las contradicciones e hipocresías de la sociedad, especialmente en sus retratos y escenas de la vida nocturna, en los que retrató a bohemios, marineros y prostitutas.

“La gran potencia o el valor del arte de Otto Dix es que por un lado él vive estos tiempos y es testigo de ello, lo documentó y puso el espejo en frente de la sociedad de su tiempo. Su arte es tanto un testimonio como un comentario personal de lo que estaba pasando”, agrega Lorenz. “Dix tiene esta brutalidad en su arte, que nos horroriza pero que también nos despierta, de alguna forma”.

Por Cynthia Arvide

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