Si de algo saben los checos, es de cerveza. Allá, la tradición cervecera es ancestral: sus primeros registros se remontan al año 993. Actualmente, el consumo de cerveza por persona fluctúa entre los 121 y 150 litros per cápita al año (levanten la mano los que se empiezan a sentir identificados con los checos). Y el próximo partido México vs. Chequia es el mejor pretexto; acá te contamos dónde probar estilos de cerveza checa.
Primero, un poco de contexto: en Chequia son los reyes de las lagers. Y nosotros, los mexas, estamos muy familiarizados con ese tipo de fermentación, porque muchas de las cheves industriales que encontramos en el mercado también son lagers. Pero a nuestros contrincantes les favorecen dos cosas: el agua y las características climáticas de la ciudad de Žatec, que le vienen de maravilla a la producción del lúpulo Saaz.
De las lagers producen una variedad que sorprende: rubias, oscuras, ámbar, filtradas o sin filtrar. Y de todas ellas, la más famosa y dignísima representante de la industria cervecera checa es la Pilsner Urquell (chelototota, si me lo preguntan). Pero eso sí, no pensemos que el asunto se queda ahí: la diversidad es inmensa, y desde la CDMX te puedes acercar un poquito a estos estilos. ¡Na zdraví!
Te recomendamos: Morenos Tap Room, nuevo spot de chelas artesanales en la Escandón