Tlahuelpuchi, colaboración de mujeres cerveceras1/2
Cortesía Cervecería Cultural Tequexquitlalli
Ernestina, hidromiel de Cervecería Cultural Tequexquitlalli 2/2
Cortesía Cervecería Cultural Tequexquitlalli

Entrevista a Veranda Pérez, cervecera y fermentadora cultural

Veranda Pérez hace cervezas y otros fermentados artesanales en homenaje a las mujeres de su familia. Conoce más sobre su proyecto aquí

Por Andrea Vázquez
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Veneranda Pérez es una artista visual que nació y creció en Tepito. En 2012 le entró al mundo de la cerveza artesanal con Cerveza Artesanal Tepito, un punto de venta especializado en cerveza artesanal. De ahí le agarró gusto a la chela y a las bebidas fermentadas, y creó el Círculo de Mujeres Cerveceras del Barrio de Tepito. Hoy, la vida la ha llevado a Tlaxcala, y desde ahí sigue dando salida a su proyecto: Cervecería Cultural Tequexquitlalli, que le permite rendir homenaje a las mujeres de su familia haciéndoles fermentados con puros ingredientes locales y técnicas ancestrales y artesanales. Platicamos con ella sobre su proyecto, sus cervezas y sus hidromieles. Y esto nos contó:

Eres artista visual, ¿cómo te interesaste por los fermentados?
Empecé con la cerveza hace tres años; parte de ese interés surgió cuando vivía en Tepito, que formé el Círculo de Mujeres Cerveceras de Tepito para las mujeres del barrio y para hablar sobre las problemáticas de la comunidad. Nos reuníamos en mi casa y en la tienda, Cerveza Artesanal Tepito. Ahí hicimos una cerveza con hierbas, bajo el concepto de sanación. La presentamos con un acto performático en la galería José María Velasco, que está en mi barrio, en Tepito. Y justo como soy artista visual, todo mi trabajo tiene ese enfoque artístico y social, que son mis principales intereses.

¿Qué pasó con el Círculo de Mujeres Cerveceras de Tepito?
Nos convertimos en mujeres fermentistas, no solo cerveceras. Llegaron a buscarnos como 70 mujeres de todo el país y nos juntamos hasta 40 en mi casa. Ahí nos abrimos a todos los fermentados: hidromiel, kombucha, pan de masa madre, vinagres y vinos caseros. Cuando vine a vivir a Tlaxcala tuve que deshacer el Círculo, pero mi perspectiva de vida y como fermentista se transformó: el contacto con la tierra y la observación de los ciclos naturales es muy diferente aquí, así como el entendimiento del sentido de fermentar y las hierbas que uso, que siempre elijo porque son las que han sanado y nutrido el cuerpo y el alma de mi familia desde hace años.

Mi proyecto es muy pequeño y artesanal, casi familiar, y las bebidas que hago son de temporada, usando frutos de los árboles que están en mi casa. El proyecto se llama Cervecería Cultural Tequexquitlalli. Hice una melomiel con ciruelas criollas de los árboles de mi casa, canela y tequesquite, que es una sal prehispánica que le da nombre al Carmen Tequexquitla, que es donde vivo ahora. También tiene agua de azahar y agua de La Malinche. Esta hidromiel se llama Ernestina, en honor a mi abuela paterna. Cuando vivíamos en Tepito ella hacía conservas y postres y las vendía en la vecindad; Ernestina es un homenaje a ella.

¿Por qué te ha interesado la hidromiel?
Me interesa muchísimo porque se puede elaborar con ingredientes locales. La cerveza no, porque muchas veces las maltas o los lúpulos se tienen que importar, y en el caso de la hidromiel, todos los ingredientes son de la región de donde yo soy.

¿Cómo ha continuado tu trabajo con mujeres cerveceras y fermentistas?
Hice una colaboración con mujeres cerveceras tlaxcaltecas; hicimos la Tlahuelpuchi. Y mi proyecto, Cervecería Cultural Tequexquitlalli, rinde homenaje a las mujeres de mi familia y a los ingredientes locales de Tlaxcala.

Las chelas de Cervecería Cultural Tequexquitlalli están disponibles en Cervecería Xolotl, Allende 24, Centro. Lun-sáb 2:30-10pm $70-$80. Metro Zócalo.

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