Hotel Casa Awolly

  • Bares y cantinas
  • Roma
  • precio 4 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
  1. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  2. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  3. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  4. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  5. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  6. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  7. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  8. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  9. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  10. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  11. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  12. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  13. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  14. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  15. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  16. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  17. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  18. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  19. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  20. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  21. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  22. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
  23. Foto: Alejandra Carbajal
    Foto: Alejandra Carbajal
Publicidad

Time Out dice

4 de 5 estrellas

Me avisaron de un bar –cuyo nombre hay que preguntar dos veces– en donde
los tragos estaban excelentes, y que según esto, servían un tuétano increíble. Con toda sinceridad, no imaginé la magnitud de lo que se escondía en Sinaloa, en plena Roma.

Me perdí entre Medellín y Monterrey, caminé la cuadra sin sospechar que el lugar no posee un letrero exterior. Lo descubres por sus anfitriones en la entrada, casi como escoltas de seguridad. Iba sin reservación, pero no me iría sin descubrir el misterio así que le eché ganas.

Llegué al comedor ubicado en la planta baja, mis sentidos se saturaron al procesar la decoración y fue entonces que comenzó el surrealismo. Todo era elegante, simulaba un patio con un piso verde de patrones circulares que se extendían a la pared y hacia el techo. Me sentaron junto a un área privada con una mesa de destellos caoba y rodeada por un librero color turquesa. En una pared, arriba de todos, proyectaban un filme de Hayao Miyazaki.

Averigüé que la cocina era de Irak Roaro y le regalo mi 2017 por el tuétano con topping de short rib. Hornean el hueso con migas de panko y chiles secos, encima tenía trozos de short rib de sabor acaramelado y unas cebollitas con sabor ácido. Acompañado de una salsa martajada de jitomate y tortillas calientitas. Quedé con el ojo cuadrado: no probé una mejor receta en todo el 2016. Lo acompañé con un coctel aggi-doggi de ron y campari, lo especial es que lo hacen con una compota de ciruela con chile que lo vuelve especiado y el jugo de toronja le brinda un amargor perfecto.

Era momento de subir al bar y recorrí rápidamente los cuartos: Calypso, Malawi y Gili; cada espacio único, pensado para compartirlo con amigos en un fiesta destornillada. De decoraciones con elegancia retro, tapices rayados monocromáticos o floreados y coloridos, mosaicos de colores, espejos, sillones, candelabros, vaya, cada una de personalidad distinta y sería inconcebible que no te dieras la vuelta a conocerlos y a contemplar la posibilidad de pasar la noche, consulta con ellos los precios y la capacidad.

Al llegar al bar en la terraza (también conocida como Tigre) todo cobró sentido pues Ramón Tovar –Gin Gin– es el mixólogo en jefe. Sus cocteles llevan nombres que homenajean al tigre, desde una perspectiva histórica y hasta mitológica.

Pedí un thigra de mezcal vermut y matcha, refrescante y terso. Lo sirven en un contenedor artesanal, lo describiría como una gota prismática pues la base es un hexágono y se levanta en punta casi piramidal, tiene espejos y te ves reflejado en cada trago.

Salir fue como haber estado en un sueño exótico de cocteles, bocados espectaculares y una máxima estética en interiorismo. Quedé con una sensación de abstinencia que me obliga a decirte que debes conocer Hotel Casa Awolly: con mixología, gastronomía y arquitectura trabajando conjunto, el resultado fue una suculenta obra de arte nocturna.

Escrito por
Bernardo Robredo

Detalles

Dirección
Sinaloa 57
Roma
México, DF
06700
Contacto
6190 4880
Transporte
Metrobús Durango
Precio
Consumo promedio por persona $600
Horas de apertura
Mar-dom 2:30pm-12:30am (restaurante) 6pm-2am (terraza)
Publicidad
También te puede gustar