Tlecán

  • Bares y cantinas
  • Condesa
  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
  1. Tlecán, barra de mezcales adentro
    Foto: Alejandra Carbajal
  2. Tlecán, bartender preparando cocteles
    Foto: Alejandra Carbajal
  3. Tlecán, bartender preparando cocteles de mezcal
    Foto: Alejandra Carbajal
  4. Tlecán, coctel con mezcal adentro del bar
    Foto: Alejandra Carbajal
  5. Tlecán, cocteles de mezcal
    Foto: Alejandra Carbajal
  6. Tlecán, bar barra de mezcales adentro
    Foto: Alejandra Carbajal
  7. Tlecán, bartender preparando cocteles de mezcal
    Foto: Alejandra Carbajal
  8. Tlecán, bartender preparando cocteles de mezcal
    Foto: Alejandra Carbajal
  9. Tlecán, coctel de mezcal en bar
    Foto: Alejandra Carbajal
  10. Tlecán, mezcales artesanales en el bar
    Foto: Alejandra Carbajal
  11. Tecán, decoración de semillas secas en el bar
    Foto: Alejandra Carbajal
  12. Tlecán bar prehispánico en decoración
    Foto: Alejandra Carbajal
  13. Tlecán, barra de mezcales adentro
    Foto: Alejandra Carbajal
  14. Tlecán, bar amigos reunidos en la barra
    Alejandra_Carbajal
  15. Tlecán, barra de mezcales adentro
    Foto: Alejandra Carbajal
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Time Out dice

4 de 5 estrellas

Una mezcalería inspirada en la época prehispánica con destilados de diferentes partes de México.

La máquina del tiempo sufrió un desvío y el año 1521 aterrizó sobre Álvaro Obregón. Cuando creímos que la nueva década se trataría de minimalismos y espacios en blanco, llegan proyectos como Tlecán, que nos hace retomar nuestras raíces sin siquiera saber que lo necesitábamos. Y bueno, a nadie le cae mal una nueva mezcalería en plena hipsterosa delegación.

Tlecán significa lugar del fuego en náhuatl; vaya, la matriz del concepto radica en esta connotación a la cultura prehispánica. Tras pasar la angosta entrada, te topas con una iluminación interior juguetona, entre sombras y tenues focos en rincones estratégicos —trabajo del estudio mexicano Lum Lum Iluminación—, el olor a incienso recorre la nariz y la vista se pierde en el color chedron de las paredes desnudas.

La Gran Tenochtitlán sigue presente en una réplica de la escultura conocida como el disco de la muerte —obras de Tezontle Studio—. ¿Y qué sería de la historia mexicana sin sus destilados? Tienen mezcales de Oaxaca, Michoacán, Durango y Sonora. El tobalá se suma a la gama de los aromáticos que se sienten suaves al primer sorbo, mientras en el cuishe destaca el sentido ahumado.

Los cocteles son tan particulares como su audiencia (o sea, hay diversidad), donde el old fashioned 175 es un trago corto de mucha personalidad con amaro y espadín, rematador con azúcar mascabado macerado. Hay un vampiro 165 con espadín, cuyo jarabe de pimiento se siente más como un caldo tomatoso, aunque bien bajado en frescura gracias a los cítricos y agua mineral.

Para saciar el hambre tienen tacos rojos hechos con la misma tortilla que usan en Orinoco, son de papadillo y frijol especiado; este último, el vegano, se lleva los aplausos entre la consistencia cremosa y sensaciones condimentadas, perfectamente bañados en la apimentada salsa.

¿Cómo reformular el pasado prehispánico en la actualidad? Al menos en Tlecán es a partir de una celebración nocturna de mezcales en una ambientación des-citadinizada, con mucho público extranjero y veneración a lo mexicano.

Escrito por
Regina Barberena

Detalles

Dirección
Álvaro Obregón 228
Roma
Ciudad de México
06100
Transporte
Metrobús Álvaro Obregón
Precio
Consumo promedio por persona $500
Horas de apertura
Lun-sáb 6pm-2am
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