Wicked por siempre llega como uno de los estrenos más anticipados del año, una continuación donde Glinda y Elphaba enfrentan sus rupturas más profundas y las revelaciones que transformarán para siempre al mundo de Oz. Ariana Grande muestra una Glinda más compleja y vulnerable; Cynthia Erivo lleva a Elphaba a un territorio emocional devastador; y Jon M. Chu confirma su fuerza en el musical contemporáneo con una visión emotiva y poderosa.
En esta segunda parte, Oz se redefine, las máscaras caen y las dos protagonistas deben confrontar quiénes son realmente. Time Out México conversó con las actrices y el director sobre este capítulo crucial que promete romper récords en taquilla.
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Glinda siempre ha sido asociada a la luz, pero en esta película aparece su sombra. ¿Hubo un momento del rodaje en el que descubrieras que esa oscuridad también era esencial para ella?
Ariana Grande: Lo mágico de Glinda es que su luz no existe sin su oscuridad. En la segunda película esa sombra por fin sale a la superficie: sus inseguridades, su necesidad de ser querida, la fachada que construyó desde niña para sobrevivir. Pensé mucho en su infancia, en las expectativas que le impusieron y en cómo creó esta burbuja de perfección que vemos romperse. Interpretarla es abrazar ambas cosas a la vez: su brillo y sus grietas.
Elphaba cambia radicalmente entre la primera y la segunda película. ¿Qué te enseñó interpretar a una mujer que se reconoce y se rompe al mismo tiempo?
Cynthia Erivo: En la primera película, Elphaba apenas se descubre: llega defensiva, sin sentirse amada, sin entender su propio poder. En la segunda, ya sabe quién es… y paga el precio de serlo. Explora la soledad, el amor, la pérdida. Antes conocía el dolor desde lejos; ahora lo vive en carne viva. Su arco deja de ascender y desciende hacia un lugar más vulnerable y humano.
Glinda vive el estallido de su burbuja de privilegio. ¿Cómo trabajaron ese tránsito entre inocencia, negación y despertar moral?
Jon M. Chu: Todos vivimos en una burbuja hasta que algo la revienta. Glinda cree que la injusticia no la toca, pero llega el momento en que la verdad la alcanza. Y entonces descubre que el coraje no tiene fecha de caducidad: siempre puedes defender lo correcto.
Ariana Grande: Glinda siempre quiso “algo más”, sin saber qué. De niña anhelaba magia sin entender por qué. En la segunda película enfrenta la narrativa del Mago, el daño que le ha hecho a su mejor amiga y el papel que ha jugado dentro del régimen. Verla romperse y elegir el bien —incluido enfrentarse al Mago— es profundamente liberador.
Te sumergiste en la infancia de Glinda. ¿Qué descubrimiento sobre esa niña interior cambió tu interpretación?
Ariana Grande: Glinda vive bajo el hechizo de necesitar aprobación. Su luz es encantadora, pero también puede destruirla cuando no se usa para el bien. Jon añadió un plano que revela a esa Glinda interior, más consciente, atrapada por las proyecciones de sus padres y del mundo. Poder reencontrarme con esa niña, que incluso aparece en un cameo, me ayudó a entender de dónde viene su fragilidad y su fuerza.
“No Good Deed” suele verse como un acto de poder, pero tú la interpretas como un acto de rendición. ¿Cuándo descubriste que la canción hablaba más del cansancio que de la fuerza?
Cynthia Erivo: Elphaba parece poderosa, pero está agotada. Es el momento en el que se rinde a lo que dicen de ella: “Seré lo que ustedes dicen que soy”. Es devastador. En la primera película la vimos triunfante; aquí se desmorona. Aprendió a amar y, al hacerlo, aprendió a perder. Esa caída redefine quién es.
Jon M. Chu: La música de Stephen Schwartz sostiene toda esta evolución emocional. No Place Like Home, una de las nuevas canciones, es clave: cuestiona qué significa hogar. Durante la pandemia todos nos preguntamos eso. ¿Qué hace que un lugar sea hogar? ¿Por qué a veces te sientes un extraño en tu propia casa? Esas preguntas marcaron profundamente la segunda película, un cuento de hadas moderno y honesto sobre atravesar lo más difícil: el “medio” de la historia.
Vienes de una familia que vivió la experiencia de ser “de afuera”. ¿Hubo un momento entre Elphaba y Glinda donde esa historia personal influyó en tu dirección?
Jon M. Chu: En muchos. En la segunda película, especialmente, aparece la sensación de no pertenecer. Las ilusiones se rompen y surge la realidad de cómo te ve el mundo, incluso en tu propio hogar. Elphaba se pregunta: “¿Por qué luchar por un lugar que no me quiere? ¿Qué es el hogar?”. Quería que ella y la audiencia se hicieran esa pregunta.
¿Cómo se despiden de estos personajes? ¿Qué dejan ir y qué se llevan para siempre?
Cynthia Erivo: No me despido de Elphaba. Simplemente dejaremos de compartir los mismos zapatos. Caminaremos juntas, pero separadas.
Ariana Grande: Glinda será parte de mí para siempre, pero ya no somos la misma persona. Ahora somos dos, ella y yo, y puedo mirarla y darle las gracias. No es un adiós: es un tránsito hacia una nueva versión de ambas.
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